lunes, 10 de agosto de 2015

Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




 
Tipo de Archivo: PDF | Tamaño: MBytes | Idioma: Spanish | Categoría: Capacitación Ministerial
Información 


CONSTRUCCIÓN DE SERMONES
Lucas 4: 1- 13

1 Entonces Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al      desierto, 2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días;    y cuando fueron cumplidos, tuvo hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: 
   —Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan. 
4 Jesús le respondió: 
   —Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre. 
5 Al llevarle  a una altura,  le mostró todos los reinos de la tierra en un momento. 6 Y el            diablo le dijo: 
   —A ti te daré toda autoridad,  y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y la      doy a quien yo quiero. 7 Por esto, si tú me adoras, todo será tuyo. 
8 Respondiendo Jesús, le dijo: 
   —Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. 
9 Y le llevó a Jerusalén y le puso de pie sobre el pináculo del templo, y le dijo: 
   —Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo. 10 Porque escrito está: 
   A sus ángeles dará órdenes 
   acerca de ti 
   para que te guarden, 
11 y en sus manos te llevarán, 
     de modo que nunca tropieces 
     con tu pie en piedra. 
12 Respondiendo Jesús le dijo: 
     —Dicho está: No pondrás a prueba al Señor tu Dios. 
13 Cuando el diablo acabó toda tentación, se apartó de él por algún tiempo. 

LA TENTACIÓN DE JESÚS


Jesús “lleno del Espíritu Santo”. 
Jesús había nacido por acción del Espíritu Santo. El mismo decía que era el que bautizaba en el Espíritu Santo, también Él estaba lleno del Espíritu Santo. Ahora después de haber sido bautizado soportaría la tentación. La única manera de soportar la tentación es hacer como hizo Jesús, ser lleno del Espíritu Santo.

Así como Dios llevara a su pueblo al desierto, donde fueron probados durante cuarenta años antes de entrar en la tierra prometida, Jesús fue llevado al desierto para ser probado durante cuarenta días antes de iniciar su ministerio. Pero contrariamente a lo ocurrido con algunos israelitas, Jesús no cedió a ninguna tentación.

La tentación siguió inmediatamente al bautismo, cuando había sido proclamado por el mismo Dios, que El era su Hijo en quien estaba complacido. Seguramente fue una dura batalla espiritual en la programación de los tres años que culminarían con la muerte de Jesucristo por toda la humanidad.

Esa batalla ya estaría programada desde la eternidad, porque fue conducido al lugar de la pelea en el Espíritu.

Esta batalla fue, como siempre sucede, en el desierto, no había nadie acompañando a Jesús, Marcos dice que estaban las fieras.

La duración de la batalla fue de cuarenta días, pero seguramente la definición fue al final de éstos, cuando se nos representa la batalla con las tres propuestas de Satanás, a las cuales Jesucristo no hizo ningún intercambio de consideración ni negociación posible.

Satanás encabezaba sus tentaciones con las palabras que había proclamado el Padre en el bautismo “Si eres hijo de Dios”.

La palabra griega que expresa el acto de “tentar” también significa “probar”, poner a prueba. Jesús rechazó las tentaciones dándole importancia definitiva y nivel de excelencia inapelable a las Sagradas Escrituras.

A la tentación relacionada con el pan, Jesús contestó “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre”.

A la tentación relacionada con el dominio del mundo, Jesús respondió: “Escrito está: Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a Él.”

A la tentación relacionada con la demostración de poder, Jesús afirmó: “También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios”

Todas las posibilidades de debilidades humanas estaban compendiadas en estas tres tentaciones, no había acceso posible por parte de Satanás al que había venido a despojarlo de su poder aquí en la tierra. Casi parece una expresión protocolar lo que leemos y que expresa en términos de nuestra mente, lo que podemos entender.

Lo que realmente sucedió fue una batalla espiritual espectacular, que si se utilizaran los elementos con que hoy en día contamos, para expresar gráficamente cosas espirituales, veríamos rayos, tormentas, enfrentamientos difíciles de abarcar para nuestro conocimiento. Lo que está escrito en Lucas es la representación para nuestra comprensión, de la verdadera lucha espiritual que se desarrolló en ese desierto. 

Para reafirmar esto, basta recordar el último versículo donde Lucas dice que el diablo agotó todo recurso de tentación. Un chico diría “¡Se quedó sin municiones!”. Hablemos un poco de él:
Satanás entró rápidamente en la escena con Adán y Eva y ahora también llegó rápidamente cuando vino el “Segundo Adán”.

El Diablo es llamado en la Biblia “la serpiente antigua”, que engaña al mundo entero. Es una persona, porque tiene todas las características de una persona. Su nombre Diablo, en griego significa “calumniador”. La palabra Satanás viene del hebreo y significa “adversario”.
El diablo peca desde el principio, es mentiroso y padre de mentira. 1 Juan 3:8.

Su obra es engañar a todo el mundo. Tiene acceso a la mente del hombre y le proporciona deseos antinaturales, mentiras, orgullo, idolatría, odio, criminalidad, robo, etc.
Tiene mucho poder y es muy peligroso, llega a hacer milagros. En la Biblia dice que anda como león rugiente buscando a quien devorar.

No es omnipotente.
No es omnisciente.
No es omnipresente


    ¿ POR QUE FUE TENTADO JESÚS?

Fue tentado para compadecerse de nosotros.
“Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados” Hebreos 4:18.

Ya que Satanás había vencido a Adán por la tentación, era necesario pasar por el mismo proceso y no ceder.

Para vencer por las mismas armas que nos daría a nosotros para vencer a Satanás: la Palabra Escrita y el poder del Espíritu Santo en nosotros.

Las contestaciones de Jesús afirmaron la autoridad expresa y documental de las Sagradas Escrituras. Esta autoridad, excede el mero hecho de manifestar una intención o ley escrita y se transforma en un arma, como está escrito, de doble filo, que aunque escrita, expresa leyes espirituales que no se pueden transgredir sin sufrir las duras consecuencias. 

Pero el principal propósito de la tentación no era meramente el saber si Jesucristo podía ceder o no ante Satanás, sino que Jesús nunca haría ningún arreglo, ni componenda, ni trato con Satanás y estaba dispuesto a enfrentarlo con la palabra de Dios misma que el encarnaba. Como está escrito en Hebreos 1:1–2: “Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días nos ha hablado por medio de su Hijo. A éste lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo.”

Mateo y Lucas nos dan un relato detallado de la tentación, mientras que Marcos solamente la menciona (Mr. 1:12–13). En los asuntos principales, los relatos de Mateo y Lucas nos dan la misma información, pero difieren en los siguientes puntos:
(1) No dan la segunda y tercera tentaciones en el mismo orden. Mateo ubica en segundo lugar la tentación a arrojarse desde las almenas del templo, mientras que Lucas la coloca en el tercero. La tentación a aceptar los reinos del mundo es tercera en Mateo y segunda en Lucas.

(2) Lucas dice que Jesús fue tentado durante los 40 días de ayuno tanto como después; Mateo no menciona tentaciones anteriores.

(3) Según Mateo, después que Satanás le mostró a Jesús los reinos del mundo, le dijo: “Todo esto te daré.” Lucas pone el énfasis en la autoridad y gloria de esos reinos. Según Lucas, Satanás le dijo: A ti te daré toda esta potestad (lit., autoridad) y la gloria de ellos (6).

(4) Lucas añade a lo que Mateo ha escrito acerca de la misma tentación, y escribe: porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy (6).

(5) En la tentación a arrojarse del templo, Mateo llama a la ciudad, “la santa ciudad”; mientras Lucas simplemente la llama por su nombre: Jerusalén (9). Aquí la razón de Lucas es obviamente la claridad para sus lectores gentiles.

Estas diferencias no cambian materialmente en nada la enseñanza sobre la tentación de Jesús.

Barclay titula esta sección: “La Batalla de la Tentación.” La bosqueja así: (1) La tentación a sobornar la gente con dones materiales, 2–4; (2) La tentación a claudicar, 5–8; (3) La tentación a hacer cosas sensacionales 9–12. Podemos agregar un punto; (4) La recompensa de la victoria sobre la tentación.



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