viernes, 12 de febrero de 2016

Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6






NO HAY ATEOS

¿Hay científicos ateos?

Todo científico, incluyendo a los agnósticos y los ateos, creen en Dios. Es necesario para hacer su trabajo. Esta afirmación podría parecer estrafalaria. ¿Cómo podemos decir que los ateos “creen en Dios”? Pero las personas muchas veces muestran en sus acciones creencias que niegan con sus palabras. Por ejemplo, Bakht, un filósofo hindú, dirá que el mundo es una ilusión. 

Pero él no cruza la calle justo frente a un ómnibus. Susana, una relativista radical, dirá que no hay verdad absoluta. Pero ella viaja tranquilamente a los 30,000 pies de altura en un avión cuyo vuelo seguro depende de las verdades inmutables de la aerodinámica y la mecánica estructural.

Pero, ¿qué pasa con los científicos? ¿Ellos tienen que creer en Dios? La cultura popular americana a menudo nos dice lo contrario, es decir que la “ciencia” es opuesta a las creencias Cristianas y bíblicas. 

A menudo se oye repetir la vieja historia del conflicto con Galileo, y del juicio con Scopes en Estados Unidos sobre la evolución, al punto que estos eventos han adquirido un status casi mítico. Y la pugna entre la ciencia y la religión recibe refuerzos por medio de una promoción vociferante de la evolución materialista.

Los historiadores de la ciencia señalan que la ciencia moderna surgió en el contexto de una cosmovisión Cristiana, y fue nutrida por la misma. Pero si esto fue cierto en el pasado, la ciencia del siglo veinte parece poder sostenerse sin la ayuda de ningún fundamento teísta. 

De hecho, muchos consideran que Dios es el “Dios de los vacíos” (God of the gaps), el Dios a quien invocan sólo cuando no hallan explicaciones científicas. Según esta perspectiva, la ciencia avanza, es capaz de explicar más y más de los vacíos, y la necesidad de Dios disminuye. Lo “natural” llega a poder explicar casi todo, haciendo innecesario lo “sobrenatural”.

Enfoquemos nuestra mirada en las leyes naturales

Las cosas se miran diferente si nos negamos a confinar a Dios en un cubículo del “Dios de los vacíos”. Según la Biblia, él está involucrado en las áreas más comunes de las ciencias, las áreas de los eventos predecibles, las áreas que involucran experimentos de prueba repetitiva, y aún las descripciones matemáticas exactas. En Génesis 8:22 Dios promete:

  Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche (Génesis 8:22).

Y esta promesa general referente a los tiempos regulares de la tierra es complementada por muchos ejemplos específicos en otros pasajes:

  Pones las tinieblas, y es la noche; En ella corretean todas las bestias de la selva. (Salmo 104:20).

  Él hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre, Sacando el pan de la tierra. (Salmo 104:14).

  El envía su palabra a la tierra; Velozmente corre su palabra. Da la nieve como lana, Y derrama la escarcha como ceniza. Echa su hielo como pedazos; Ante su frío, ¿quién resistirá? Enviará su palabra, y los derretirá; Soplará su viento, y fluirán las aguas. (Salmo 147:15–18).

Los ciclos regulares que los científicos describen, realmente son los compromisos que Dios mismo ha hecho. 

En su Palabra a Noé, Dios se compromete con gobernar los tiempos y los sazones. Por su Palabra, gobierna la nieve, el frío, y el granizo. 

Los científicos sólo describen los ciclos regulares de la Palabra de Dios que gobierna el mundo. Las llamadas “leyes naturales” son realmente la ley de Dios, o la Palabra de Dios, descritas imperfectamente o aproximadamente por los investigadores humanos.

Ahora bien, recordemos que la investigación científica depende de que haya efectos regulares en el mundo. Sin estas regularidades, no habría nada qué estudiar. Los científicos dependen no solamente de que hayan procesos regulares con que están familiarizados, como por ejemplo la conducta regular de su aparato de medir, sino también dependen de la suposición de que hallarán más regularidades en las áreas de investigación. 

Deben mantener la esperanza de encontrar otras regularidades, porque si no, tendrían que abandonar sus exploraciones.

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lunes, 1 de febrero de 2016

Lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




LA ETERNA INQUISICIÓN
PREGUNTAS ACERCA DE DIOS
La existencia de un Dios personal y moral es el fundamento de todo lo que creen los cristianos. Si no hay un Dios moral no hay un ser moral contra quien pecar; por lo tanto, no se necesita salvación. 
Más aún, si no hay Dios, sus actos (milagros) no pueden existir, y los relatos acerca de Jesús solo pueden entenderse como ficción o mitos. Por lo tanto, la primera pregunta a tratar en la preevangelización es: «¿Existe Dios?» La segunda está muy relacionada con la anterior: «Si existe, ¿qué clase de Dios es?»
¿EXISTE DIOS?
ARGUMENTOS A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE DIOS
Tradicionalmente se usan cuatro argumentos básicos para probar la existencia de Dios: cosmológico, teleológico, axiológico y ontológico; vocablos técnicos que definimos así: argumento a partir de la creación (cosmos significa creación); argumento a partir del diseño o propósito (telos significa propósito); argumento a partir de la ley moral (axiossignifica juicio); y, el argumento a partir del ser (ontos significa ser).
Historia del argumento a partir de la creación
Pablo dijo que todos los hombres conocen acerca de Dios «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa» (Romanos 1:19–20). Platón es el primer pensador conocido que desarrolló todo un argumento basado en la causalidad. Aristóteles siguió su línea. Los filósofos musulmanes Al Farabi y Avicenna también recurrieron a este tipo de razonamiento, al igual que el pensador judío Moisés Maimónides. En el pensamiento cristiano, Agustín, Santo Tomás, Anselmo, Descartes, Leibniz, y otros hasta nuestros días, lo hallaron valioso y lo han hecho el argumento más ampliamente conocido de la existencia de Dios.
El argumento a partir de la creación
La idea básica de este argumento es que, así como hay un universo, este debió ser causado por algo más allá de él mismo. Esto se basa en la ley de la causalidad, la cual dice que todo objeto finito es causado por otro diferente a él. Este argumento asume dos formas distintas que trataremos por separado. La primera indica que el universo necesita una causa inicial; la segunda, que necesita otra causa actual para continuar existiendo.
El universo fue causado en el principio
Este argumento afirma que el universo es limitado porque tuvo un principio, y que tal principio fue originado por algo más allá del universo mismo. Esto puede formularse de la siguiente manera:
1.     El universo tuvo un comienzo.
2.     Lo que tiene un comienzo debe haber sido causado por otra cosa.
3.     Por lo tanto, el universo fue causado por otra cosa, y esa causa fue Dios.
Para evitar esa conclusión algunos dicen que el universo es eterno; que nunca tuvo comienzo, que siempre existió y nada más. Carl Sagan señaló: «El cosmos es todo lo que es, fue alguna vez, o será». Pero tenemos dos respuestas a esa objeción. La primera de ellas es que la prueba científica respalda fuertemente la idea de que el universo tuvo un comienzo. El punto de vista que casi siempre sostienen quienes proclaman que el universo es eterno —llamada teoría del «estado constante» conduce a algunos a creer que el universo está produciendo constantemente átomos de hidrógeno a partir de la nada. Sería mucho más sencillo creer que Dios creó el universo a partir de la nada.

Además, el consenso de los científicos que estudian el origen del universo es que éste se formó de una manera súbita y cataclísmica, lo que llaman teoría del Big-bang o la Gran Explosión. La prueba principal de que el universo tuvo un comienzo es la segunda ley de la termodinámica, que afirma que el universo se está quedando sin energía utilizable. Es decir, que si está agotándose, no puede ser eterno. «Alguien tuvo que darle cuerda para que se esté acabando». Otra prueba del Big-bang es que todavía podemos encontrar radiación de esa explosión y ver el movimiento que ha causado (véase capítulo diez para más detalles). Robert Jastrow, fundador y director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, dijo: «Debe haber una explicación lógica del explosivo nacimiento de nuestro universo; y si existe, la ciencia no puede hallar cuál es esa explicación. La pesquisa científica del pasado termina en el momento de la creación».

Más allá de la evidencia científica que demuestra que el universo empezó, hay una razón filosófica para creer que el mundo tuvo un punto de partida. Este argumento muestra que el tiempo no puede regresar a la eternidad pasada. Se ve que es imposible pasar por una serie infinita de momentos.

Uno puede imaginarse que pasa por un número infinito de puntos sucesivos en el vacío, moviendo el dedo de un punto a otro, pero el tiempo no tiene dimensiones ni es imaginario. Es real, y cada momento que pasa consume tiempo que no podemos recuperar; es más que pasar el dedo a través de un número interminable de libros en una biblioteca. Uno nunca llega al último libro. Aunque piense que lo ha hecho, siempre puede agregarse uno más, otro y otro … Uno nunca puede terminar una serie infinita de objetos materiales.

Si el pasado es infinito (lo cual es otra manera de decir: «Si el universo siempre hubiera existido sin un comienzo»), nunca habríamos podido pasar por el tiempo para llegar a hoy. Si el pasado es una serie infinita de momentos y justo ahora es donde termina, habríamos pasado por una serie infinita, y eso es imposible. Si el mundo nunca hubiera tenido un principio, no habríamos podido llegar a hoy. Pero llegamos a hoy; de modo que el tiempo debe haber empezado en algún punto particular del pasado y hoy ha llegado a un tiempo definido desde entonces. Por lo tanto, el mundo es un hecho finito, después de todo, y necesita una causa para su comienzo.
Dos clases de series infinitas
Hay dos clases de series infinitas: una es abstracta y otra concreta. La serie infinita abstracta es un infinito matemático. Por ejemplo, como cualquier matemático sabe, hay un número infinito de puntos en una línea entre el extremo A y el B, no importa cuán corta o larga sea la línea. Digamos que los puntos son dos sujetalibros separados por un metro. Ahora, como todos sabemos, aunque haya un número infinito de puntos matemáticos abstractos entre los dos sujetalibros, no podemos poner un número infinito de libros entre ellos, ¡no importa cuán delgadas sean las páginas! Tampoco importa cuántos metros de distancia pongamos entre los sujetalibros, pues, de todos modos, no podemos poner un número infinito de libros entre ellos. De manera que si las series infinitas matemáticas abstractas son posibles, no lo son las series infinitas reales.
Ahora que sabemos que el universo necesitó una causa para su comienzo, prosigamos con la segunda forma del argumento, la cual muestra que también necesita una causa para continuar existiendo.
El universo necesita una causa para su existencia continua
Algo nos mantiene existiendo precisamente ahora, en este momento, para que no desaparezcamos sin más ni más. Algo ha causado no solo que el mundo sea (Génesis 1:1) sino que también continúe y conserve su existir en el presente (Colosenses 1:17). El mundo necesita tanto una causa originadora como una causa conservadora. En cierto sentido, es la pregunta más elemental que podemos hacer: «¿Por qué hay algo en vez de nada?» Eso puede plantearse de la siguiente manera:
1.     Las cosas finitas, cambiantes, existen. Por ejemplo, yo. Debo existir para negar que existo; de modo que, de una u otra manera, debo existir realmente.
2.     Cada cosa finita, cambiante, debe ser causada por otra cosa. Si es limitada y cambia, no puede existir independientemente. Si existiera independiente o necesariamente, debería haber existido siempre sin ninguna clase de cambio.
3.     No puede haber un regreso infinito de estas causas. Es decir, uno no puede seguir explicando cómo esta cosa finita causa esta otra, la que a su vez causa otra cosa finita, y continuar con lo mismo. En realidad, eso es posponer indefinidamente la explicación. Eso no explica nada. Además, si hablamos de por qué existen cosas finitas en el presente, no importa cuántas causas finitas pueda uno alinear como explicación puesto que, a su debido momento, habrá una causa que origine su propia existencia, lo que es simultáneamente efecto de esa causa. Eso carece de sentido. Por lo tanto, ningún regreso infinito puede explicar por qué existo hoy.
4.     En consecuencia, debe haber una primera causa incausada de toda cosa finita cambiante que existe. Este argumento muestra por qué debe haber una causa conservadora, presente, del mundo pero no nos dice mucho sobre qué clase de Dios existe. ¿Cómo sabemos que esta causa es realmente el Dios de la Biblia?
DOS ASPECTOS DE LA CREACIÓN
Argumento a partir del propósito (diseño)
Este argumento, como otros que mencionaremos brevemente, razona a partir de un aspecto específico de la creación, para ir luego al Creador que lo puso ahí. Argumenta a partir del diseño al Diseñador inteligente.
1.     Todo diseño implica un diseñador.
2.     Hay un gran diseño en el universo.
3.     Por lo tanto, debe haber un Gran Diseñador del universo.
Conocemos la primera premisa por experiencia. Cada vez que vemos un diseño complejo sabemos, por esa experiencia, que provino de la mente de un diseñador. Los relojes implican relojeros, los edificios suponen arquitectos, las pinturas implican pintores, los mensajes codificados presuponen un emisor inteligente. Siempre tenemos esa expectativa porque la vemos ocurrir una y otra vez. Esta es otra manera de establecer el principio de la causalidad.

Además, mientras mayor el diseño, mayor su diseñador. Los castores construyen represas con troncos pero nunca han hecho una como la de Hoover, en Colorado, E.U.A. De igual manera, si sentamos mil simios ante una máquina de escribir nunca escribirán unHamlet. No obstante, Shakespeare lo hizo en el primer intento. Mientras más complejo el diseño, mayor la inteligencia requerida para producirlo.
Historia del argumento a partir del diseño
«Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:13–14). William Paley (1743–1805), en respuesta al nacimiento de la «Ilustración» y del método científico, insistía que si alguien encontraba un reloj en un campo, concluiría correctamente que hubo un relojero, debido al claro diseño. Lo mismo debía decirse del diseño encontrado en la naturaleza. El escéptico David Hume llegó a aseverar ese argumento en su libro Dialogues Concerning Natural Religion [Diálogos acerca de la religión natural], como hicieron otros pensadores. Sin embargo, hubo tanto oponentes como defensores de esta teoría. El clásico defensor fue William Paley, y el oponente más famoso, David Hume.
Aquí debemos mencionar que hay una diferencia entre los patrones sencillos y el diseño complejo. Los copos de nieve o los cristales de cuarzo tienen patrones sencillos, repetidos una y otra vez, aunque se debe a causas naturales por completo. Por otro lado, no encontraríamos frases escritas en piedras si no existieron seres inteligentes que las escribieran. 
Eso no ocurre de manera natural. La diferencia radica en que los copos de nieve y los cristales de cuarzo tienen un simple patrón repetido. Pero el lenguaje comunica información compleja, no la misma cosa una y otra vez. Esta información compleja acontece cuando se dan condiciones definidas a los elementos naturales. 
Por lo tanto, un minero no se sorprende cuando ve pequeñas piedras redondas en un arroyo, porque la erosión natural las redondea de esa manera. Pero si encuentra una punta de flecha, deduce que un ser inteligente modificó deliberadamente la forma natural de la piedra. Advierte aquí cierta complejidad que las fuerzas naturales no explican. Ahora bien, el diseño del cual hablamos en este argumento es uno complejo y no simples patrones; mientras más complejo sea el diseño, mayor la inteligencia requerida para producirlo.

Aquí es donde entra la siguiente premisa. El diseño que captamos en el universo es complejo. El universo es un intrincado sistema de fuerzas que obran en conjunto para el beneficio integral del todo. La vida es un desarrollo muy complejo. Una sola molécula de ADN, el «ladrillo» elemental de toda vida, lleva la misma información que un tomo de una enciclopedia. Nadie que vea una enciclopedia tirada en un bosque, dudaría en pensar que tuvo una causa inteligente, de modo que cuando encontramos una criatura viva compuesta de millones de células construidas por ADN, debemos presuponer que, de igual manera, tiene una causa inteligente detrás. Aun más claro es el hecho que algunas de estas criaturas vivas son inteligentes también. Hasta Carl Sagan reconoce que:
«El contenido de información que hay en el cerebro humano, expresado en bits, puede ser comparable con el número total de conexiones entre las neuronas: aproximadamente cien trillones, o sea 100.000.000.000.000, de bits. Si esa información se escribiera, digamos en español, llenaría unos veinte millones de tomos, tantos como hay en las bibliotecas más grandes del mundo. Ese equivalente a veinte millones de libros yace en la cabeza de cada uno de nosotros. El cerebro es un lugar muy grande en un espacio muy pequeño … La neuroquímica del cerebro, asombrosamente activa, es el circuito de una máquina mucho más maravillosa que cualquiera que los seres humanos hayan diseñado».
Algunos objetan este argumento basándose en el azar. Dicen que cuando se lanzan los dados, puede darse cualquier combinación. Sin embargo, esto no es muy convincente por varias razones. 
Primero, el argumento del diseño no es en verdad un argumento a partir del azar sino, precisamente, del diseño mismo, que sabemos tiene una causa inteligente por nuestras repetidas observaciones. 
Segundo, la ciencia se basa en la observación repetida, no en el azar; por lo cual esta objeción planteada al argumento del diseño o propósito no es científica. 
Finalmente, aunque hubiera un argumento aleatorio (probabilístico), las posibilidades indican que es mucho más probable que haya un diseñador. Un científico calculó la probabilidad de que una sola célula animal surgiera por pura casualidad en 1 en 1040000. Las probabilidades de que un ser humano, infinitamente más complejo que una célula, surja al azar son demasiado bajas para calcularlas. La única conclusión razonable es que hay un Gran Diseñador tras el diseño del mundo.
El argumento a partir de la ley moral
Pueden plantearse argumentos similares basados en el orden moral del universo, más que en su orden físico. Estos postulan que la causa del universo debe ser moral, además de poderosa e inteligente.
1.     Todos los hombres son conscientes de una ley moral objetiva.
2.     Las leyes morales suponen un Legislador de ellas.
3.     Por lo tanto, debe haber un supremo Legislador moral de la ley.
Este argumento sigue también el principio de la causalidad en un sentido, pero las leyes morales son diferentes a las naturales que ya examinamos. Las leyes morales no describen lo que es, prescriben lo que debe ser. No son sencillamente una descripción de la manera en que se comportan los hombres, ni se conocen observando lo que ellos hacen. Si lo fueran, nuestro concepto de moralidad sería, por cierto, diferente. Las leyes morales nos dicen, en cambio, lo que los hombres deben hacer, háganlo o no. Así que, todo «deber» moral procede de más allá del universo natural. No se puede explicar con nada de lo que sucede en el universo, ni se puede reducir a lo que hacen los hombres en el universo. Trasciende el orden natural y requiere una causa trascendente.
Historia del argumento moral
Este argumento no ganó prominencia sino hasta comienzos del siglo diecinueve, luego que se publicaran los escritos de Emanuel Kant. Este insistía en que no había forma de acceder al conocimiento absoluto de Dios, y rechazaba todos los argumentos tradicionales sobre su existencia. Sin embargo, aprobó el planteamiento moral, no como prueba de la existencia de Dios, sino como forma de mostrar que es un postulado necesario para la vida moral. En otras palabras, no podemos saber que Dios existe, pero debemos actuar como si existiera para que la moral tenga sentido. Pensadores posteriores a Kant, refinaron el argumento para demostrar que hay cierta base racional de la existencia de Dios en la moralidad. También se ha intentado refutar la existencia de Dios basándose en la moral e ideas procedentes de Pierre Bayle y Albert Camus.
Algunos alegarán que esta ley moral no es realmente objetiva; que es solo un juicio subjetivo que procede de los postulados sociales. No obstante, este punto de vista no considera el hecho de que todos los hombres reconozcan las mismas cosas malas (como el asesinato, la violación, el robo, la mentira). 
Además, la crítica que este criterio plantea se parece mucho a un juicio subjetivo porque dice que nuestros juicios de valor son erróneos. Ahora bien, si no hubiera una ley moral objetiva, entonces no podría haber juicios de valor correctos ni erróneos. Si nuestras perspectivas acerca de la moralidad son subjetivas, entonces las de ellos también lo son. Pero si afirman efectuar una declaración objetiva sobre la ley moral, entonces presuponen que hay una ley moral en el acto mismo de tratar de negarlo. Quedan así atrapados en ambos sentidos. Hasta su declaración «nada sino» exige conocer «más que», lo que muestra que se adhieren, secretamente, a alguna norma absoluta que trasciende los juicios subjetivos. 
Por último, hallamos que aun aquellos que dicen que no hay orden moral, esperan ser tratados con equidad, cortesía y dignidad. Si uno de ellos planteara esta objeción y le replicáramos con un: «¡Cállese! ¿A quién le interesa lo que usted piensa?», comprobaríamos que cree que hay algunos «deberes» morales. Cada uno espera que los otros sigan algún código moral, hasta aquellos que pretenden negarlos. La realidad es que la ley moral es un hecho innegable.
¿Igual, diferente o similar?
¿Cuánto nos parecemos a Dios? ¿Cuánto puede decirnos un efecto acerca de su causa? Algunos dicen que el efecto debe ser exactamente el mismo que su causa. Las cualidades del efecto, tales como la existencia o la bondad, son las mismas que las de su causa. Si eso fuera cierto, todos deberíamos ser panteístas, porque todos somos Dios, eternos y divinos. Otros, reaccionan diciendo que somos diferentes de Dios totalmente, que no hay similitud entre lo que Él es y lo que somos nosotros. Pero eso significaría que no tenemos conocimiento positivo de Dios; solo podríamos decir que Dios es «no esto» y «no aquello», y jamás qué es Él. Lo equilibrado es afirmar que somos similares a Dios: lo mismo, pero en una manera diferente. La existencia, la bondad, el amor, todo eso significa lo mismo para nosotros y para Dios. Nosotros lo tenemos en forma limitada, en cambio Él es ilimitado. De modo que podemos decir qué Dios es, aunque en algunas cosas debamos también decir que no es limitado como nosotros: es «eterno», «inmutable», «incorpóreo», etc.
Argumento a partir del ser
Un cuarto argumento intenta demostrar que Dios debe existir por definición, y señala que cuando accedemos a la noción de qué es Dios, la idea supone necesariamente la existencia. Hay varias formas de este argumento, pero veamos solo la idea de Dios como Ser perfecto.
1.     Toda la perfección que se pueda atribuir al ser más perfecto posible (concebible) debe atribuírsele a Él (de otro modo, no sería el ser «más perfecto posible»).
2.     La existencia necesaria es una perfección atribuible al Ser más perfecto.
3.     Así que, debe atribuirse la existencia necesaria al Ser más perfecto.
Historia del argumento a partir del ser
Cuando Dios le reveló su nombre a Moisés, dijo: «YO SOY EL QUE SOY», dejando muy en claro que la existencia (el ser) es su principal atributo (Éxodo 3:14). Anselmo de Canterbury, monje del siglo XI, usó esta idea para formular una prueba de la existencia de Dios a partir de la noción de Dios, sin tener que buscar la evidencia en la creación. Anselmo se refirió a ella como «prueba a partir de la oración», porque pensaba en ella mientras meditaba en la idea de un ser perfecto; de aquí, el nombre del tratado donde se expone esta prueba: el Monologium, que significa orar en un solo sentido, En el Proslogium, otra de sus obras, Anselmo dialoga con Dios sobre la naturaleza, y también desarrolla un argumento a partir de la creación. Este argumento, en filosofía moderna, se encuentra en las obras de Descartes, Spinoza, Leibniz y Hartshorne.
Par responder la primera cuestión, la existencia necesaria significa que algo existe y no puede no existir. Cuando decimos esto de Dios, significa que para Él es imposible no existir. Esta es la clase más perfecta de existencia porque no puede dejar de ser.

Este argumento logra demostrar que nuestra idea de Dios debe incluir la existencia necesaria, pero no comprueba que Dios exista de modo real. Demuestra que debemos pensar en Dios como existente necesariamente; pero no prueba que exista necesariamente. Este es un error que ha confundido a mucha gente, por el que uno no debe sentirse mal. El problema es que solo habla de la manera en que pensamos acerca de Dios, y no existe o no, en realidad. Debería reformularse de esta manera:
1.     Si Dios existe, lo concebimos como un Ser necesario.
2.     Por definición, un ser necesario debe existir sin poder no existir.
3.     Por lo tanto, si Dios existe, debe existir sin poder no existir.
Es como decir: Si hay triángulos, deben tener tres lados. Por supuesto, puede que no haya triángulos. El argumento jamás supera ese «si» inicial. Nunca llega a probar la gran cuestión que afirma responder. La única manera de hacer que ese argumento pruebe que Dios existe es introducir subrepticiamente el argumento a partir de la creación, lo cual puede ser útil porque demuestra que si hay Dios, existe en forma necesaria. Eso hace diferente esta noción de Dios en cuanto a otras maneras de concebirlo, como veremos más adelante.
Todos los caminos conducen a una causa
Hemos visto que todos los argumentos tradicionales se apoyan, en última instancia, en la idea de la causalidad. El argumento a partir del ser necesita la confirmación de que algo existe y que en ese algo se encuentra la perfección y el ser. El argumento a partir del diseño presupone que el diseño fue causado. Igualmente, la moralidad, la justicia y la verdad, son propios de argumentos que creemos tuvieron una causa como recurso básico que demuestra la existencia de Dios, pues, como dijera un estudiante, es el argumento «causamológico».
Ahora la pregunta del millón: Si todos estos argumentos tienen alguna validez pero se apoyan en el principio de causalidad, ¿cuál es la mejor manera de probar que Dios existe? Si responde: «El argumento a partir de la creación», está en la pista correcta. Pero, ¿y si combinamos estos argumentos en un todo uniforme que pruebe qué clase de ser es Dios, y asimismo su existencia? A esto nos dedicaremos en las siguientes páginas.
¿QUÉ CLASE DE DIOS EXISTE?
Si queremos demostrar que Dios existe y que es el Dios de la Biblia, debemos comprobar que todas las cosas planteadas por los argumentos mencionados son verdaderas. Cada una contribuye algo a nuestro conocimiento de Dio, y en conjunto forman un cuadro que solo puede corresponder al único y verdadero Dios.
DIOS ES PODEROSO
El argumento a partir de la creación prueba no solo que Dios existe sino que tiene poder. Solamente un Dios con increíble poder puede crear y sostener todo el universo. Su energía tiene que ser mayor que toda la que haya tenido a su disposición la creación completa, pues Él no solo causó todas las cosas sino que las mantiene juntas y existentes, e incluso sostiene su propia existencia. Eso es más poder de lo que podemos imaginar.
DIOS ES INTELIGENTE
Hasta Carl Sagan reconoce que el diseño del universo es muchísimo más que lo que el ser humano puede concebir. El argumento a partir del diseño nos demuestra que aquello que causó al universo no solo tuvo gran poder sino además gran inteligencia. Dios conoce las cosas inclusive las que no podemos entender. Esto abre la posibilidad de que Dios sepa todas las demás cosas, no obstante nos ocuparemos de eso más adelante. Por ahora baste decir que Dios, al menos, sabe todo lo que hay que saber acerca de la manera en que pensamos, porque diseñó nuestros cerebros.
DIOS ES MORAL
La existencia de la ley moral en la mente de un Legislador tal nos demuestra que Dios es un Ser moral. Él no está por encima de la moralidad (como algunos reyes piensan que lo están), ni por debajo de ella (como una roca). Dios es moral por naturaleza. Esto significa que parte de lo que sabe es la diferencia entre lo bueno y lo malo. Pero avancemos un paso más: No solo es moral; Él es bueno. Sabemos que la gente también fue parte de su creación, y que ella mantiene el reflejo de Su imagen. Que las personas siempre esperen un trato mejor que las cosas así lo demuestra. Aun el que niega el valor de la gente, espera que valoremos su opinión como persona. Pero aquello que crea cosas buenas debe ser bueno en sí mismo (una causa no puede causar lo que no es). Así pues, Dios no es solo moral sino que es bueno.
DIOS ES NECESARIO
El argumento a partir de la idea del ser necesario puede no probar que Dios existe, pero ciertamente nos dice mucho acerca de Él en cuanto sabemos que existe (por el argumento a partir de la creación). Dijimos que la existencia necesaria significa que Él no puede no existir —de modo que no tuvo comienzo ni fin. Pero también significa que Él no puede «llegar a ser» en otra forma. Él debe ser necesariamente como es. No puede devenir en algo nuevo. Eso elimina todo cambio de su ser. Él es inmutable. Sin cambio. El tiempo no puede, porque es solo una manera de medir el cambio, por tanto Él es eterno. Es más, dado que el ser necesario no puede no ser, Él no puede tener límites. Un límite significa «no ser» en algún sentido, y eso es imposible, porque Él es infinito. Además, no puede limitarse a categorías como «aquí y ahora» porque al ser ilimitado debe estar en todas las partes en todos los tiempos, por lo tanto, es omnipresente. Todos estos atributos se entienden cuando comprendemos que Él es necesario.
El cambio puede ser en esencia, como transformar un perro en caballo; o accidental, como transformar una morena en rubia. Los cambios esenciales modifican aquello que define a una cosa; los accidentales cambian solo los detalles pequeños. Dios no cambia su esencia porque eso significaría no existir (recuerde: Su esencia es existir). Él no puede cambiar ningún detalle suyo porque todo lo que es está envuelto en su existencia. Por lo tanto, es inmutable.
Pero esa necesidad también nos dice algo sobre sus atributos. Debido a ella, Él puede tener solo aquello que tiene necesariamente. Eso significa, como hemos visto, eterno, inmutable e infinito. Así que, aun cuando el argumento a partir de la creación nos dice que Él tiene poder, el argumento a partir del ser muestra que es poder perfecto e ilimitado. El argumento a partir del diseño nos dice que es inteligente, pero su necesidad nos informa que su conocimiento es eterno, inmutable e infinito. El orden moral sugiere que Él es bueno, pero la perfección de su ser quiere decir que debe ser todo bueno en forma perfecta e ilimitada. Todo lo que Dios es debe serlo de acuerdo a su naturaleza; así que su poder, conocimiento y bondad son tan perfectos como su ser.
DIOS ES ÚNICO
Hemos dicho que Dios es todopoderoso, omnisciente, todo bueno, infinito, increado, inmutable, eterno y omnipresente. Pero, ¿cuántos seres como ése puede haber? Él es una clase de «único» por definición. Si hubiera dos seres ilimitados, ¿cómo distinguirlos? Si no tienen límites que definan dónde termina uno ni dónde empieza el otro —de igual manera—, ninguno podría «empezar» o «terminar». Solo puede haber un ser infinito y no otro.
DIOS ES SEÑOR SOBRE LA CREACIÓN
El argumento a partir de la creación hace más que probar que Dios existe; también demuestra que es el Creador. No hay manera de distinguir dos criaturas infinitas, pero Dios es distinto al mundo finito que ha hecho. Todo el argumento a partir de la creación fundamenta que el universo no puede explicar su propia existencia — que no es Dios. Ese mismo punto puede alegarse si consideramos a un individuo. Existo, pero no tengo manera de responder por mi propia existencia. Queda dolorosamente claro que mi ser no es necesario —puedo dejar de existir en cualquier momento, y el mundo sigue adelante sin mí. Puedo encontrarle sentido a mi existencia solo si reconozco un ser infinito, una causa necesaria para mi vida: Aquel que me da el ser. Él tiene control sobre la creación en cuanto es todopoderoso y omnisciente Creador. Dios no solo existe, sino también su creación.
DIOS ES YAHVÉ
¿Es este el Dios de la Biblia? Dios le dijo su nombre a Moisés en la zarza ardiente: «YO SOY EL QUE SOY» (Éxodo 3:14). Eso significa que la característica principal del Dios de la Biblia es la existencia. Su naturaleza misma es existir. Cualquiera puede decir: «Yo soy lo que soy», pero solamente Dios puede decir: «YO SOY EL QUE SOY». Él es el «YO SOY». La Biblia también lo llama eterno (Colosenses 1:17Hebreos 1:2), inmutable (Malaquías 3:6Hebreos 6:18), infinito (1 Reyes 8:27Isaías 66:1), todo bondad (Salmos 86:5Lucas 18:19), y todopoderoso (Hebreos 1:3Mateo 19:26). Puesto que todo es lo mismo, en todos los aspectos, y no puede haber dos seres infinitos, este Dios que nos señala el argumento es el Dios de la Biblia.
ALGUNAS OBJECIONES
SI TODO NECESITA UNA CAUSA, ENTONCES ¿QUÉ CAUSÓ A DIOS?
Esta pregunta se plantea muy a menudo. El problema es que la gente no escucha bien lo que decimos. No dijimos que todo necesita una causa; indicamos que todo lo que tiene un principio necesita una causa. Solo los entes finitos necesitan una causa. Dios no tuvo comienzo; Él es infinito y necesario. Dios es la causa incausada de todas las cosas finitas. Si Él necesitara una causa, empezaríamos con una regresión infinita de causas que nunca respondería la pregunta. Tal como son las cosas, no podemos preguntar: «¿Quién causó a Dios?» porque Dios es la primera causa. No se puede ir más allá de lo primero.
SI DIOS CREÓ TODAS LAS COSAS, ¿CÓMO SE CREÓ A SÍ MISMO?
Nuevamente, solo los seres finitos necesitan causas. Los seres necesarios no. Nunca dijimos que Dios es un ser autocausado pues eso es imposible. Sin embargo, podemos hacer de esta objeción un argumento en pro de Dios. Solo hay tres clases posibles de seres: autocausados, causados por otro e incausados. ¿Cuáles somos nosotros? Imposible que seamos autocausados respecto a la existencia; no podemos traernos a la existencia a nosotros mismos. Ser incausado significa que somos seres infinitos, eternos, necesarios, y no somos eso; de modo que debemos ser causados por otro. Y si somos causados por otro, ¿qué clase de ser es ese? Repito, imposible que sea autocausado, pues si lo fuera, supondría otro que lo cause, lo cual conduce a una regresión infinita; así que Él debe ser incausado.
LAS DECLARACIONES ACERCA DE LA EXISTENCIA NO SON NECESARIAS
Algunos críticos han intentado una prueba ontológica contraria a Dios, diciendo que no podemos hablar de Él en términos de verdades necesarias. Sin embargo, esa misma afirmación demuestra ser necesaria en cuanto a Dios, al decir que tales declaraciones no pueden hacerse. Ahora bien, es una declaración necesariamente verdadera o no lo es. Si lo es, el acto mismo de afirmarse prueba que es falsa, pues dice que tales declaraciones son imposibles. Si no es necesariamente verdadera, son posibles algunas declaraciones necesarias y la objeción se esfuma. Seamos justos: si pueden hacer declaraciones negativas sobre la existencia (Dios no existe), ¿por qué no podemos hacerlas positivas?
LA LEY MORAL ES ARBITRARIA O TRASCIENDE A DIOS
Bertrand Russell preguntaba de dónde derivó Dios la ley moral. Él afirmaba que esa ley, o trasciende a Dios, y que éste está sujeto a ella (y por ende, no es el bien definitivo), o es una selección arbitraria de códigos que se originaron en la voluntad de Dios. De modo que Dios o no es definitivo o es arbitrario; y en todo caso es indigno de ser adorado. Russell no logra agotar las posibilidades, por lo que podemos esquivar las derivaciones de este dilema. Nuestro punto de vista es que la ley moral se arraiga en la bondadosa y amante naturaleza de Dios. Esto no es algo que trasciende a Dios, sino que es inherente a Él. Es imposible que Dios desee algo que no concuerde con su naturaleza. Dios es bueno y no puede querer arbitrariamente el mal. Así que no hay dilema.
¿PUEDE DIOS HACER UNA MONTAÑA TAN GRANDE QUE NO PUEDA MOVERLA?
Este es otro cuestionamiento carente de significado. Pregunta: «¿Hay algo que sea más que el infinito?» Imposible, lógicamente, que algo sobrepase al infinito, ya que este no tiene fin. Lo mismo se aplica a preguntas como: «¿Puede Dios hacer un círculo cuadrado?» Es como si preguntara: «¿Cómo huele el azul?» Esto es un error categórico —los colores no huelen ni los círculos pueden ser cuadrados. Son imposibilidades lógicas que se contradicen a sí mismas cuando tratamos de pensar en ellas. La omnipotencia de Dios no significa que pueda hacer lo que es imposible, sino que tiene poder para hacer todo lo que es realmente posible, aunque sea imposible para nosotros. Puede controlar cualquier montaña que haga, poniéndola donde quiera y desintegrarla si lo desea. No se puede pedir más poder que ese.
SI DIOS NO TIENE LIMITES, DEBE SER: BUENO Y MALO, EXISTENTE Y NO EXISTENTE, FUERTE Y DÉBIL
Cuando decimos que Dios es ilimitado, queremos decir que es ilimitado en sus perfecciones. Ahora bien, el mal no es una perfección, sino una imperfección. Lo mismo es cierto en cuanto a la no existencia, la debilidad, la ignorancia, la finitud, la temporalidad, u otra característica que suponga limitación o imperfección. Podríamos decir que Dios es «limitado» respecto a que no puede acceder a limitaciones como tiempo, espacio, debilidad, mal; al menos no como Dios. Solo está «limitado» por su ilimitada perfección.
SI DIOS ES UN SER NECESARIO, TAMBIÉN LO ES EL MUNDO
Esto supone que un ser necesario debe hacer todo lo que haga necesariamente, pero nuestra definición era que Él debe ser todo lo que Él es. Todo eso que es en la naturaleza de Dios, es necesario, pero todo lo que Él hace lo extiende más allá de su naturaleza y lo hace por su libre albedrío. Uno ni siquiera puede decir que Él necesitara crear. Su amor puede haberle dado el deseo de crear, pero no exigió que lo hiciera. Él debe ser como es, aunque puede hacer lo que le plazca en la medida que no contradiga su naturaleza.
SI DIOS ES ETERNO, ¿CUÁNDO CREÓ AL MUNDO?
Esto plantea una cuestión confusa. Como seres finitos, podemos imaginar un momento antes del comienzo del tiempo, aunque en realidad no hubo tal cosa. Dios no creó al mundo en el tiempo; Él es responsable de la creación del tiempo. No hubo tiempo «antes» del tiempo. Solo hubo eternidad. La palabra «cuando» supone que hubo tiempo antes del tiempo. Es como preguntar: «¿Dónde estaba el hombre que saltó del puente?» ¿En el puente? Eso era antes de que saltara. ¿En el aire? Eso fue después que saltó. En esta pregunta, «cuando» supone que hay un punto concreto para una acción procesal. Saltar es el proceso que va del puente al aire. La pregunta respecto a la creación trata de introducir a Dios en el tiempo en vez de ponerlo en el inicio. Podemos hablar de la creación del tiempo pero no en el tiempo.
SI DIOS SABE TODO, Y SU CONOCIMIENTO NO PUEDE CAMBIAR, TODO ESTÁ PREDETERMINADO Y NO HAY LIBRE ALBEDRÍO
Saber qué harán los hombres con su libertad no es lo mismo que ordenar lo que deben hacer, contra su libre elección. El conocimiento de Dios no es necesariamente incompatible con el libre albedrío. No es difícil decir que Dios creó a los hombres con libre albedrío de modo que pudieran devolverle su amor, aunque Él sabe que algunos no lo decidirían así. Dios es responsable del hecho de la libertad, pero los hombres son responsables por sus actos de libertad. Dios puede aun persuadir a los hombres a que tomen ciertas decisiones, pero no hay razón para suponer que coercione una decisión que destruya la libertad. Él obra de manera persuasiva, no coercitivamente.
DIOS NO ES MÁS QUE UNA MULETA SICOLÓGICA, UN DESEO, UN REFLEJO DE LO QUE ESPERAMOS SEA CIERTO
Esta clase de argumento comete un grave error: ¿Cómo saben los hombres que Dios «no es más que» un reflejo, si no tienen un conocimiento superior? Para tener la seguridad de que el límite de la realidad es la conciencia del hombre y que nada hay más allá de ella, uno debe superar los linderos de esa conciencia. Pero si uno puede hacerlo, es que no hay límites. Esta objeción dice que nada existe fuera de nuestras mentes, pero para decir eso uno debe pasar los límites de su propia mente. Si la objeción fuera cierta, debería ser falsa. Se anula a sí misma.

Fue un ascenso prolongado, pero tenemos un firme argumento de que Dios —y no solo un Dios— existe. En este punto nos sentimos tentados a cruzarnos de brazos y sentarnos como si no hubiera otras preguntas que se pudieran formular. Sin embargo, apenas establecimos que este Dios existe; no hemos demostrado que sea cierto todo lo que la Biblia dice que Él hizo o dijo. Además, no hicimos mucho por distinguir esta definición de Dios de cualquier otro concepto de Él.
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No seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




TítuloLOS DEÍSMOS QUE NOS ALEJAN DE DIOS
PREGUNTAS ACERCA DE OTROS DIOSES
Hay muchos «dioses» diferentes que compiten por los corazones y las mentes de la gente en la actualidad. El modo en que pensamos en cuanto a cómo es Dios y su relación con el mundo determina en gran parte la manera en que enfocamos las cosas de nuestro diario vivir. Por ejemplo, las personas con diversas creencias acerca de Dios pueden considerar en formas diferentes los problemas del hambre mundial o de los derechos civiles.

Alguien que crea que todo es parte de Dios, como los panteístas orientales, considerará que cualquier cosa dolorosa o mala es irreal; por lo tanto, podría dirigir seminarios sobre meditación para hacer que las víctimas vean que sus problemas son solo ilusiones suyas. Una persona que piense que Dios se desarrolla con el progreso del mundo, tal vez se enrole en alguna organización de ayuda a países con hambrunas o en Amnistía Internacional, creyendo firmemente que contribuye a mejorar a Dios. Alguien que tenga fe en el Dios de la Biblia mostrará compasión a quienes estén necesitados y proveerá alimento, ropa y refugio.

Estas personas tienen diferentes maneras de ver el problema, con distintas motivaciones para resolverlo debido a sus diversos puntos de vista acerca de Dios. La manera en que uno entienda a Dios determinará, en gran medida, la forma en que ve al mundo. A cada una de esas concepciones las llamamos cosmovisión, y son seis las que se oponen mayormente al cristianismo, las que deseamos examinar:
1.     Ateísmo—Dios no existe
2.     Deísmo—Dios existe, pero no hace milagros
3.     Panteísmo—Todo es Dios
4.     Panenteísmo —Dios se desarrolla junto con el mundo
5.     Deísmo finito—Dios existe, pero es limitado y/o imperfecto
6.     Politeísmo—Existen muchos dioses
Examinaremos en cada una de estas ideas el punto de vista acerca de Dios, el mundo, el mal, los milagros y los valores morales o éticos. El diagrama que sigue organiza esas variadas cosmovisiones de acuerdo con las opciones lógicamente posibles concernientes a Dios. Cada nivel del diagrama plantea una de las cuatro preguntas básicas respecto a Dios: ¿Cuántos dioses hay? ¿Son finitos o infinitos?
SIETE COSMOVISIONES PRINCIPALES
¿Se identifican con el mundo o no? ¿Son posibles los milagros? Escribimos en cursivas el nombre de cada cosmovisión y el camino que lleva a la conclusión cristiana lo escribimos en negritas.
ATEÍSMO: ¿Y SI NO HAY DIOS?
Aunque una encuesta reciente indica que solo un cinco por ciento de los norteamericanos no cree en Dios, la influencia de los pensadores ateos está, ciertamente, muy difundida en nuestra época. La mayoría de los estudiantes universitarios ha estudiado las obras o pensamientos del existencialista Jean Paul Sartre, el comunista Karl Marx, la capitalista Ayn Rand o los sicólogos Sigmund Freud y B.F. Skinner. El movimiento «Dios ha muerto» de los años sesenta tuvo como lema el siguiente pasaje, tomado de Friedrich Nietzsche:
«¿A dónde se fue Dios?» gritó. «¡Te lo explicaré! ¡Lo matamos: tú y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! … ¿Acaso no oímos el ruido de los enterradores que lo están sepultando?… ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto!»
Sin embargo, no todos los ateos son tan militantes. Karl Marx se hizo eco de los sentimientos de muchos ateos modernos cuando escribió: «Hoy no hay lugar para un creador o un gobernante en nuestra concepción evolucionista del universo».
Mientras el escéptico duda que Dios exista y el agnóstico dice que no se puede saber si hay Dios afuera [de sí mismo], el ateo proclama que no hay Dios. Solo existe el mundo y las fuerzas naturales que operan en él.
¿Religión sin Dios?
En 1961, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó la existencia de ciertas religiones ateas, y citó entre ellas al budismo hinayana, el taoísmo y el humanismo secular. He aquí algunas de las creencias del humanismo secular:
1.     «Los humanistas religiosos consideran al universo como autoexistente y no como creado».
2.     «El humanismo cree que el hombre es una parte del universo y que emerge como resultado de un proceso continuo».
3.     «No encontramos propósito o providencia divinos para la especie humana … Ninguna deidad nos salvará; debemos salvarnos nosotros mismos».
4.     «Afirmamos que los valores morales tienen su origen en la experiencia humana. La ética es autónoma y situacional, y no necesita sanción teológica ni ideológica».
5.     «La educación moral para niños y adultos es una manera importante para desarrollar conciencia y madurez sexual».
6.     «El individuo debe experimentar una gama completa de libertades civiles en todas las sociedades para realzar la libertad y la dignidad. Esto incluye … el derecho individual a morir con dignidad, la eutanasia y el derecho a suicidarse».
(Todas son citas del Manifiesto Humanista I y II, por Paul Kurtz, Prometheus Books, Buffalo, 1973).
¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE DIOS?
Hay diferentes clases de ateísmo. Algunos creen que Dios existió una vez, pero murió en el cuerpo de Jesucristo. Otros dicen que es imposible hablar de Dios porque no podemos saber nada de Él, así que puede muy bien no existir. Aun otros dicen que ya no se necesita el mito de Dios que una vez floreciera entre los hombres. Pero el enfoque clásico sostiene que nunca hubo ni habrá Dios en el mundo o más allá. Quienes tienen esta cosmovisión objetan que los argumentos para demostrar la existencia de Dios son defectuosos. Dios es sencillamente una creación de la imaginación humana.
¿QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DEL MUNDO?
Muchos creen que el mundo es increado y eterno. Otros dicen que empezó a existir «de la nada y por nada». El mundo se autosostiene y se automantiene. Aducen que si todo necesita una causa, entonces uno puede preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» Así pues, proclaman que debió existir una serie de causas que se remontan al pasado eterno. Algunos dicen sencillamente que el universo no es causado, sino que está ahí.
¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS EN CUANTO AL MAL?
Afirman la realidad del mal aunque niegan la existencia de Dios. Piensan que el mal es una de las principales pruebas de que no hay Dios. El filósofo ateo se pregunta qué obligaría a un cristiano a admitir que sus creencias son falsas, creyendo aun en la existencia de Dios, a pesar de que el mal continúa presente en el mundo. Algunos también alegan que es absurdo creer en Dios, ya que si Él hizo todas las cosas, también debe haber hecho el mal.
¿ QUÉ CREEN LOS ATEOS ACERCA DE LOS VALORES?
Si no hay Dios, y si el hombre no es más que un conjunto de sustancias químicas, no hay razón para creer que algo tenga valor eterno. Los ateos creen que la moral es relativa y situacional. Puede que haya algunos principios éticos que perduren más que otros, pero todos fueron creados por el hombre, no revelados por Dios. La bondad es definida como cualquier cosa que apunte al logro de los resultados deseados.

Los filósofos ateos plantean ciertas preguntas que nos desafían a pensar en nuestra fe. Sin embargo, las objeciones que suscitan contra la existencia de Dios ya fueron vistas en el capítulo dos. Dicho en forma breve, una serie infinita de causas es imposible e innecesaria, porque los cristianos nunca dijeron que todo necesite una causa, solamente los eventos o cosas que cambian necesitan causas. Preguntar: «¿Qué causó a la primera causa?» es como plantear: «¿Cómo se ve un triángulo cuadrado? o ¿Cómo huele el azul?» Son preguntas sin sentido. Los triángulos no pueden tener cuatro lados; los colores no huelen; y las primeras causas no tienen causas porque son primeras. (Véase el capítulo cuatro para saber las respuestas acerca del mal.)
DEÍSMO: ¿Y SI DIOS HIZO EL MUNDO, Y DESPUÉS LO DEJÓ SOLO?
Los deístas tienen una visión de Dios muy parecida a la cristiana, salvo que piensan que jamás obra milagros. Concuerdan en que hizo el mundo, pero creen que lo deja trabajar en base a los principios naturales. Él «supervisa» la historia humana, pero no interviene. Pueden comparar a Dios con un relojero que hace un reloj, le da cuerda, y después lo deja que funcione solo.

Los deístas surgen del Iluminismo del siglo XVIII, ponen la razón por encima de la revelación (puesto que esta última es un milagro). Algunos deístas famosos son Thomas Hobbes, Thomas Paine, y Benjamín Franklin. Thomas Jefferson usó sus criterios deístas para sacar todos los milagros de la Biblia. Su Evangelio de Juan termina en el capítulo diecinueve con las palabras: «Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno. Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y por que aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús». En las Biblias normales, todo lo que sigue (Juan 20–21) trata precisamente de la resurrección.
Thomas Paine (1737–1809) fue uno de 105 deístas más militantes que ha existido, como se advierte en su libro La edad de la razón (1794–95). Sostenía que el Iluminismo terminó con la necesidad de una religión revelada y que había llegado la edad de la ciencia, diciendo: «LA PALABRA DE DIOS ES LA CREACIÓN QUE CONTEMPLAMOS». El universo «revela al hombre todo lo que le es necesario saber acerca de Dios». Despreció especialmente al cristianismo, temiendo que podría amenazar a un gobierno republicano.

«De todos los sistemas religiosos inventados, no hay otro más insultante para el Todopoderoso, más destructor para el ser humano, más repugnante a la razón, ni más contradictorio en sí mismo que esa cosa llamada cristianismo. Es demasiado absurdo para creer, demasiado imposible para convencer, y demasiado incoherente para practicar; entorpece el corazón, y produce nada más que ateos o fanáticos. Sirve, como poderoso motor, al propósito del despotismo; y como medio de enriquecimiento, a la avaricia de los sacerdotes; pero en cuanto concierne al bien de los hombres en general, conduce a nada, aquí o más allá.» (Citas de The Complete Works of Thomas Paine, ed. por Calvin Blanchard, Belford, Clark & Co., Chicago, 1885.)
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE DIOS?
Casi todo lo que un teísta cree, excepto en los milagros. Creen que Dios está más allá del mundo, personal, todo bueno, todo amante, todopoderoso y omnisciente. Hasta le oran. Sin embargo, piensan que nunca interviene en forma especial para ayudar a la humanidad. Como eso también significa que Jesús no fue Dios (eso sería un milagro), no hay razón para que crean que Dios es una Trinidad. La idea de tres personas en una sola naturaleza (la Trinidad) es matemática mala para ellos. Debido a que el juicio de Dios sería una intervención suya en los asuntos humanos, algunos deístas son universalistas, pues aseveran que nadie será juzgado.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?
Al igual que los teístas, los deístas piensan que el mundo fue creado por Dios y que podemos saber algo de Él con solo ver al mundo. Este, dicen, es la única y sola revelación de Dios. Nos dio conciencia para que podamos entenderlo mediante las cosas que hizo.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS RESPECTO AL MAL?
Concuerdan en que las acciones del hombre son la fuente del mal. La mayoría de ellos reconocen un principio maligno que opera dentro del ser humano. Algunos culpan del mal al uso —abusivo o negligente— de la razón para regir la vida. Para la mayoría de los deístas, el hombre enfrentará, consecuentemente, recompensa o juicio después de la muerte.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?
Sostienen que todas las leyes morales se basan en la naturaleza; sin embargo, como la razón es el único medio de conocer las leyes morales, hay desacuerdo entre ellos respecto de cuáles son obligatorias y cuán universales son. Algunos reconocen el anhelo de la felicidad como el único principio moral que guía sus acciones. Todas las leyes morales específicas serían, entonces, aplicadas en forma diferente de acuerdo a las diversas circunstancias según lo dicte la razón.
¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO?
El deísmo es incongruente hasta en su premisa más elemental. Los deístas creen en el milagro más grande de todos (la creación), pero rechazan lo que consideran milagros menores. Si Dios fue suficientemente bueno y poderoso para crear el mundo, ¿no es razonable suponer que puede y podrá cuidarlo también? Si puede hacer una cosa de la nada, más aún puede hacerlo a partir de algo; como, por ejemplo, cuando Jesús hizo vino del agua. Al contrario de los pensadores del Iluminismo del siglo diecisiete, los científicos de hoy no consideran que las leyes naturales sean universales ni absolutas. Esas leyes describen de alguna manera lo que vemos en la naturaleza, pero no distan lo que debe ser.
PANTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES DIOS?
Las religiones orientales son el asiento del pensamiento panteístico desde hace mucho tiempo, filosofía que está entrando a Occidente por medio del movimiento de la Nueva Era, bajo la forma de yoga, meditación, dietas macrobióticas y canalización. El enfoque central del panteísmo es que todo es Dios y Dios es todo. Además del hinduismo, taoísmo y algunas formas del budismo, el panteísmo es también el punto de vista de religiones occidentales como la «ciencia cristiana», unitarismo, cientología y la teosofía. Inclusive algunos de los primeros filósofos griegos eran panteístas, como ciertos pensadores europeos posteriores, G.W.F. Hegel y Benedict de Spinoza, entre ellos. Esta cosmovisión ha sido recientemente popularizada por las películas de la serie de La guerra de las galaxias.
Panteísmo: Al estilo de Hollywood
Irvin Kershner, director de la conocida película El imperio contraataca, dice: «Quiero poner un poco de zen aquí», refiriéndose al personaje llamado «el Yoda», al cual cataloga como «maestro del zen». George Lucas, otro cineasta dedicado a este tipo de películas, confesó que trataba de decir en forma muy simple … que hay un Dios, y un lado bueno y uno malo. Uno tiene que elegir entre ellos, pero el mundo funciona mejor si se está en el lado bueno». La guerra de las galaxias enseña intencionalmente el siguiente mensaje religioso: Dios es una fuerza. Lo sabemos porque lo sentimos, la materia es nada, podemos usar la fuerza para liberarnos de la rabia, del miedo y la agresividad, y podemos acceder a la inmortalidad al ser absorbidos por la fuerza (como lo fue Obe Wan Kenobe, otro personaje de esas películas). «La gente puede gritar: “¡Entretenimiento! ¡Diversión!” hasta quedar cianóticos, pero el asunto es que las películas como La guerra de las galaxias se han vuelto sustitutos de pacotilla de los grandes mitos y rituales de la creencia, esperanza y redención, que solían moldear las culturas antes que llegara la sociedad secular de masas». (Citas de Rolling Stone, 24-07-1980, p. 37. Time, 25-05-1983, p. 68. Newsweek, 1-01-1979, p. 50.)
¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS ACERCA DE DIOS?
Dios es, para el panteísta, el ser absoluto que une todas las cosas. Algunos dicen que simplemente trasciende la multiplicidad, otros que se manifiesta en muchas formas y aun otros que afirman que es una fuerza que permea todas las cosas. Sin embargo, todos concuerdan en que no es una persona sino un ser neutro. También, afirman que es tan diferente de todo lo que conocemos que no podemos saber nada sobre Él. Por ende, la razón no sirve para entender la verdadera realidad. Una escritura hindú dice:
«El ojo no lo ve, la lengua no lo expresa ni la mente lo entiende (al Brahman). Tampoco lo conocemos ni somos capaces de enseñarlo. Es diferente a lo conocido y … a lo desconocido. »Quien conoce verdaderamente al Brahman es aquel que se conoce a sí mismo, más allá de todo saber; el que piensa que sabe, no sabe. El ignorante piensa que Brahman es cognoscible pero el sabio lo sabe trascendente a toda gnosis».
La condición para llegar a conocer algo de Dios (o el Tao) es darse cuenta de que la verdad se encuentra en las contradicciones (esto se llama el «Tao» o el camino, en el taoísmo). De modo que uno debe meditar para vaciar la mente de toda razón, y contemplar luego cuestiones como: «¿Qué sonido produce aplaudir con una sola mano?» Estas preguntas, que carecen de respuesta en sí, son concebidas para que la mente acepte que el ätman (el mundo, la multiplicidad, el mal, la ilusión) es Brahman (Dios, la unidad, el bien, la realidad). De ahí que Dios sea todo y todo sea Dios. El hombre existe para percatarse de que también es Dios.

Aunque la razón no lo reconozca, la esencia de Dios es que es mente. De ahí que no pueda haber existencia material ya que la mente es todo. (¿Qué es la mente? No materia. ¿Qué es materia? No importa.) Como lo expresa D.T. Suzuki: «Esta naturaleza [es decir, la naturaleza espiritual del hombre] es la mente y la mente es el buda y el buda es el camino y el camino es el zen». De igual manera el filósofo Plotino, del siglo III de la era cristiana, dijo que la primera emanación del absoluto era el Nous (mente, en latín), de donde Dios piensa acerca de sí mismo y toda la multiplicidad fluye de ahí.
¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS EN CUANTO AL MUNDO?
El mundo no fue creado por Dios, sino que emana eternamente de Él. Los teístas dicen que Dios creó de la nada (ex nihilo), pero los panteístas afirman que Él saca el mundo de sí mismo (ex Deo). Por supuesto, algunos panteístas (como la mayoría de los hindúes y Mary Baker Eddy) dicen que el mundo realmente no existe en absoluto, sino que es ilusión (maya).
Para superar la ilusión de la materia, del dolor y del mal debemos aprender a creer que todo es Dios, incluso nosotros mismos, y la ilusión no tendrá más asidero en nosotros.

Dado que Dios no está más allá del mundo sino en el mundo, no puede haber milagros en cuanto a acontecimientos sobrenaturales. Puede haberlos supranormales, como la levitación, la profecía por canalización, las curaciones y la habilidad de tolerar el dolor (como caminar sobre brasas encendidas). Estas cosas no son, sin embargo, hechas por poder alguno fuera del universo, sino por gente que se da cuenta de su potencial divino y que usa el que las rodea por todas partes.
¿No hay diferencia?
El ya fallecido Francis Schaeffer narra esta anécdota con un panteísta: «Un día, en Cambridge, hablaba a un grupo de personas en la habitación de un joven estudiante sudafricano. Entre los que me escuchaban se encontraba un joven indio, de antecedentes sikhs pero de religión hindú. Empezó a decir cosas muy fuertes contra el cristianismo, pero sin entender los problemas de su propia creencia. Fue así que le dije: «¿Estoy en lo cierto al decir que, basado en su sistema, la crueldad y la bondad son, en definitiva, iguales, pues no hay diferencia intrínseca entre ellas?» El indio asintió … entonces, el estudiante sudafricano, en cuya habitación nos reuníamos, entendiendo claramente las repercusiones de lo que el sikh reconoció, tomó el recipiente con agua hirviendo, con la que iba a preparar té, y se paró con el recipiente en su mano poniéndolo encima de la cabeza del indio. El hombre lo miró y le preguntó qué iba a hacer, a lo que el sudafricano le dijo, con fría pero amable decisión: «No hay diferencia entre la crueldad y la bondad». Enseguida el indio se levantó y se fue» (Francis Schaeffer, The God Who Is There, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1968, p. 101).
¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS SOBRE EL MAL?
«Aquí también se encuentra … el punto cardinal de la Ciencia cristiana, la cual afirma que la materia y el mal (incluyendo el pecado, la enfermedad y la muerte) son irreales». Tal es el consenso del panteísmo. Si Dios es todo —y Dios es bueno— entonces nada malo debe existir en realidad. Después de todo, si existiera el mal, también sería Dios. Sin embargo, a un nivel superior, Dios está más allá del bien y del mal, que son opuestos lógicos y no pueden existir en el Absoluto. Muchas de las imágenes de Dios en el hinduismo son feas y malas para demostrar esta verdad. La diosa Kali, la destructora, es también el símbolo de la maternidad. Su ser es a la vez bueno y cruel, y al mismo tiempo no es ni buena ni cruel. Dios trasciende el mal y el bien.
¿QUÉ CREEN LOS PANTEÍSTAS RESPECTO A LOS VALORES?
Los escritos panteístas rebosan de apelaciones morales al bien y al autosacrificio. Sin embargo, esos conceptos se aplican solamente a los niveles inferiores de desarrollo y logro espiritual. Una vez que el iniciado supera esos niveles, su meta es lograr la unión con Dios y «no siente más preocupación por las leyes morales». Si va a ser como Dios, también deberá trascender el bien y el mal. La conducta ética es un medio para el desarrollo espiritual. La moralidad no tiene base absoluta.
Lo siguiente es una declaración típica acerca de los valores panteístas:
… Toda acción (de cualquier clase), puede ser un escalón al crecimiento espiritual, si se realiza con espíritu de desapego, bajo ciertas circunstancias y para ciertas personas. Todo bien y todo mal son relativos respecto del punto de crecimiento individual … Pero, en el sentido más alto, no puede haber ni bueno ni malo.
¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANTEÍSMO?
El panteísmo exige la absoluta devoción de sus seguidores y proporciona una cosmovisión general de toda realidad. También destaca correctamente el hecho de que no podemos atribuirle a Dios las restricciones de nuestro lenguaje limitado. Sin embargo, la declaración básica del panteísmo lo anula.
Ética de la Nueva Era
La gran mayoría de los seguidores de la Nueva Era concuerdan con que bueno y malo no son conceptos que les preocupen ni les interesen mayormente, según la idea de que no hay opuestos en última instancia, pero ellos no son amorales. Al contrario, tienen muchos principios morales. Mark Satin señala cuatro principios éticos:
1.     Desarróllate a ti mismo.
2.     Trabaja con los recursos de la naturaleza.
3.     Confía en ti mismo, pero coopera.
4.     No seas violento.
Sin embargo, estos lineamientos no deben considerarse absolutos. Deben aplicarse en forma situacional, solo cuando se presente la oportunidad. Ellos hacen el bien porque quieren evitar el karma malo o la retribución indeseada. En definitiva, no hay bien ni mal. «La moralidad es imposible en estado espiritual» porque «si deseas algo para ti mismo, aun lineamientos o principios, ya te has separado del Uno (y además, todo es como debe ser). Todos los juicios de valor: bueno y malo, correcto e incorrecto, pertenecen a un nivel inferior de conciencia que desaparece cuando llegamos a ser uno con el Uno y todo con el Todo». (Todas las citas de Mark Satin, New Age Politics, A Delta Book, Nueva York, 1979, pp. 103, 104, 198).
Por ejemplo, proclamar que la razón no se aplica a la realidad final es también contraproducente. Afirmar: «La razón nada puede decirnos acerca de Dios», es una declaración racional (significa que es verdadera o falsa, pues esa es la esencia de toda lógica) o no lo es. En vista de ello, parece ser una declaración razonable que la razón no nos dé información acerca de Dios, salvo que precisamente lo hizo. Eso acaba de decirnos que no podemos usar la razón. De modo que tenemos que usar la razón para negar el uso de ella, lo que hace lógica una realidad inevitable. Si el panteísta evita esto diciendo que esa no era una declaración racional, entonces no tenemos por qué creerla ya que no pasa de ser una charla incoherente, como esas canciones sin sentido que entonan los niños de dos años.

Es más, los panteístas creen que hay una realidad absoluta e inmutable (Dios). También creen que podemos llegar a percatarnos de que somos Dios. Sin embargo, si llego a comprender algo, es que cambié. Pero Dios no puede cambiar. Por lo tanto, todo aquel que «llega a percatarse de que es Dios, ¡no lo es!» El Dios inmutable siempre supo que es Dios.
Además, debemos cuestionar por qué «la ilusión» de la materia nos parece tan real. Si la vida en un mundo material es un sueño de nuestra propia creación, ¿por qué tenemos esa pesadilla? ¿Por qué las relaciones físicas siguen produciendo niños? ¿Por qué los devotos de la Ciencia cristiana, que niegan la realidad de la materia y rechazan el dolor, siguen sufriendo y muriendo al dar a luz? (El Ministerio de Salud cerró la maternidad que tenían en Los Ángeles debido al alto número de muertes que ocurrían allí.) Aun los panteístas más devotos, que supuestamente han dominado la vida en el mundo, siguen viviendo con las limitaciones físicas como comer o moverse de un sitio a otro. Mark Twain señaló esta contradicción, del dicho al hecho, en su tratado sobre la Ciencia cristiana:
«¿Nada existe sino la mente?»
«Nada—respondió la doncella—.Todo lo demás carece de sustancia, todo lo demás es imaginario».
Le pasé un cheque imaginario y me entabló una demanda por dinero sustancioso. ¡Resulta incoherente!
La falta de fundamento moral en el panteísmo es completamente insatisfactoria. No solo lo deja a uno sin reglas ni guías para actuar, sino que, en realidad, fomenta la crueldad en aras de la expansión espiritual. Eso se advierte gráficamente en la tradicional falta de interés social en India. Si la gente sufre debido a su karma (la ley de causa y efecto que determina el destino, que no debe confundirse con la culpa moral), ayudar a la persona es obrar contra Dios. Esto le impediría al individuo cancelar su deuda kármica y demostraría que sigo atado al mundo más que indiferente a él. De ahí que sea mejor ignorar el sufrimiento que hacer algo por aliviarlo. La acción que trasciende lo bueno y lo malo iguala al mal con el bien.
PANENTEÍSMO: ¿Y SI EL MUNDO ES EL CUERPO DE DIOS?
El panenteísmo es la cosmovisión intermedia entre el panteísmo y el teísmo; también se le conoce como teología procesal. Afirma que Dios es al mundo lo que el alma al cuerpo. Como en el teísmo, el mundo necesita a Dios para existir, pero al igual que en el panteísmo, Dios también necesita al mundo para expresarse a sí mismo. Así que, aunque en un sentido Dios está más allá del mundo, en otro, Él también es el mundo. Lo que está más allá de nuestra esfera se hace sentir (concretándose a sí mismo) en el mundo. De modo que Dios siempre cambia como cambia el mundo. Él está en el proceso de llegar a ser todo lo que puede ser. Esta es una cosmovisión reciente desarrollada por filósofos del siglo veinte, como Alfred North Whitehead, Charles Hartshorne, Schubert Ogden y otros, pero se basa en ideas señaladas por Platón. Ninguna religión importante suscribe el panenteísmo, pero actualmente es enseñado en algunos seminarios cristianos. El movimiento feminista lo respalda parcialmente y es usado por la teología liberacionista de los marxistas sudamericanos y sudafricanos.
PANTEÍSMO
PANENTEÍSMO
Dios es el universoDios está en el universo
Dios no es personalDios es personal
Dios es infinitoDios es realmente finito
Dios es etemoDios es realmente temporal
Dios es inmutableDios es realmente mutable
Dios y las criaturas son idénticosDios y las criaturas no son idénticos
¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE DIOS Y EL MUNDO?
Dios tiene dos polos: uno primordial, el cual es eterno, inmutable, ideal, que trasciende el mundo; y otro consecuente, temporal, cambiante, real e idéntico al mundo. La naturaleza primordial de Dios es su polo potencial: lo que Él puede ser; la consecuente es lo que Él realmente es en el momento. De manera que el mundo no es diferente de Dios, sino que es uno de Sus polos. El polo potencial habita el mundo tal como el alma mora en el cuerpo. Ahí se materializa. Así, el mundo es lo que, precisamente, Dios ha llegado a ser. Debido a eso, Dios nunca es realmente perfecto; solo está en proceso de perfección. Para llegar a ser «más» perfecto necesita nuestra ayuda, como escribió Hartshorne:
En su último estado concreto, Dios es «hecho» —o producido— conjuntamente por Él y el mundo, en estados independientes previos. No somos simplemente «cocreadores» con Dios del mundo sino, en último análisis, cocreadores con Él, de Él mismo.
El mundo crea a Dios justo como Él crea al mundo, como la gráfica de Maxwell Escher (que se ve en la página anterior), que muestra dos manos dibujándose una a otra. Dos polos en el mismo ser. El eterno dilema, pues ningún polo puede existir sin el otro en momento alguno; y el polo potencial, por ser infinito, nunca puede llegar a concretarse por completo en ámbito finito. De modo que Dios es «como era en el principio, es ahora y será siempre, mundo sin fin».
El pensamiento procesal y los evangélicos
El panenteísmo no es simplemente una discusión académica sin efectos en la gente común y corriente. Su influencia ya se siente en la comunidad cristiana. La Escuela de Teología Perkins de la Universidad Metodista del Sur —donde enseña Schubert Ogden— es adepta a la teología procesal, como lo es la Escuela de Teología Clairmont —donde enseñan John Cobb y David Griffin. Son varios los pensadores influyentes de la comunidad evangélica que han concluido que Dios no es eterno e infinito, sino perdurable en el tiempo; criterio publicado por Nicholas Wolterstorff, Clark Pinnock y Staniey Grenz. Aunque estos autores no han aceptado una cosmovisión completamente panenteísta, le han dado importantes concesiones al permitir que Dios cambie. Ya que si tiene algún potencial de cambio, no puede ser entonces el ser necesario de quien hablamos en el capítulo anterior.
¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS EN CUANTO AL MAL?
Debido a las limitaciones de Su polo real, Dios no es omnipotente sino que dirige al mundo solo mediante Su influencia. Pero no todo el mundo reconoce o está controlado por Su influencia, de modo que existe el mal. Dios no puede controlarlo, ni garantizar que alguna vez lo eliminará. Sin embargo, creen que el mal abre nuevas posibilidades para que Dios se autorealice, presentando nuevas oportunidades para crecer y llegar a ser perfecto, de modo que el mal no es necesariamente indeseable. Hay algunos aspectos en los cuales Dios no quiere eliminar el mal.
¿QUÉ CREEN LOS PANENTEÍSTAS ACERCA DE LOS VALORES?
Al igual que los teístas, los pensadores procesales sostienen que los valores se arraigan en la naturaleza de Dios, pero como ella es diferente en ambas cosmovisiones, también difiere la naturaleza de sus valores. Puesto que Dios cambia constantemente, también cambian los valores. Puede haber cierto ideal del bien en la naturaleza primordial de Dios, pero lo que debe interesarnos es crear belleza en nuestras vidas en el mundo real, sin referirla a algún imaginario estado futuro de las cosas. Nunca esperemos crear perfección, al contrario esforcémonos en hacer más bien. Es entonces cuando los valores se definen solo en términos generales, por ejemplo: estética, cuyo uso es muy frecuente. Como escribe Hartshorne: «El único bien que es intrínsecamente bueno, bueno en sí mismo, es la buena experiencia; y su criterio es la estética. La armonía y la intensidad tratan de resumirla … ser ético es procurar la optimización estética de la experiencia para la comunidad». Con esta norma, evitamos las disputas y el aburrimiento tanto en la comunidad como en nosotros mismos. La amabilidad conduce a la belleza y la armonía, mientras que la crueldad a la fealdad y la discordia. La preocupación produce intensidad, y su opuesto es la apatía. Todas las normas morales deben derivarse de estos principios y adaptar su influencia para mejorar la experiencia presente.

TEÍSMO
PANENTEÍSMO
Dios es el creador del mundoDios es el director del mundo
El mundo es diferente de DiosEl mundo es lo mismo que el cuerpo de Dios
Dios gobierna el mundoDios coopera con el mundo
Dios es independiente del mundoDios es interdependiente con el mundo
Dios es inmutableDios está cambiando continuamente
Dios es absolutamente perfectoDios es constantemente perfeccionado
Dios es infinito y eternoDios es efectivamente finito y temporal
Dios es absolutamente unoDios tiene dos polos

¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL PANENTEÍSMO?
El panenteísmo ve a Dios en íntima relación con el mundo; capaz de incorporar a su sistema el pensamiento científico moderno con toda facilidad. Uno debe plantearse con sencillez, cómo empezó a formarse todo el sistema; algo así como: «¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?» Si el polo potencial vino antes que el real, ¿cómo se materializó alguna vez? El polo real no pudo haber venido primero porque no tenía potencial para llegar a ser. Los panenteístas dirían que siempre existieron juntos, pero entonces tenemos que encarar el hecho de que el tiempo no puede retrotraerse infinitamente al pasado.

La única respuesta sería que algo más creó la esfera completa. Se precisó un creador tras el proceso, como Maxwell Escher al trazar las manos que se dibujan eternamente una a otra. Se necesitó un Dios trascendente para crear una gallina que pusiera huevos. Además, ¿cómo se puede saber que todo está cambiando si no hay un parámetro inmutable para medir el cambio? Debido a que nos movemos junto con la tierra, no nos percatamos de que el planeta rota sobre su eje ni que gira en torno al sol. 

Parece que estuviéramos quietos. Lo mismo pasa si lanzamos al aire una pelota, en línea recta ascendente, dentro de un avión. No notamos que la pelota va viajando, en realidad, a unos ochocientos kilómetros por hora, porque nos vamos moviendo a la misma velocidad. Solo estamos seguros de que algo se mueve cuando lo medimos por algo que no se mueve. Así que, ¿cómo sabremos que todo cambia sin mirar algo que no cambia? El panenteísmo carece de explicaciones porque sostiene que aun Dios cambia constantemente.
DEÍSMO FINITO: ¿Y SI DIOS NO ES TODOPODEROSO?
El panenteísmo no es la única cosmovisión que sostiene que Dios está sujeto a limitaciones. El deísmo finito afirma que Dios se parece mucho al Dios cristiano, salvo que no es perfecto: Dios es limitado en poder y naturaleza. Esta cosmovisión ha sido sostenida por muchos desde Platón a la fecha, pero nunca fue adoptada por una religión en particular, aunque recientemente Rabbi Kushner la popularizó con su libro When Bad Things Happen to Good People [Cuando a los buenos les ocurre lo malo]. A causa de la muerte prematura de su hijo, este autor concluyó que «Dios quiere que el justo lleve una vida pacífica y feliz pero, a veces, no puede hacerlo … hay algunas cosas que están fuera del control de Dios».
POLITEÍSMO ANTIGUO
El siguiente cuadro muestra las similitudes de los dioses de tres culturas diferentes. Los romanos sencillamente adaptaron la mitología griega; los dioses noruegos fueron inventados de modo independiente y no equivalen a los otros. Es interesarte notar que cada uno tiene un padre, una madre y un hijo preferido que encama los ideales de su cultura.
Ámbito
Griego
Romano
Noruego
Dios PadreZeusJúpiterOdin
MabreHeraJunoFrigga
Luz, verdadApoloApoloBalder
Caza,ArtemisaDianaFreyer
cosechasAfroditaVenusFreya
Belleza,HermesMercurioHámdall
amorPoseidónNeptuno
MensajeroAresMarteTyr
Mar
Guena
¿QUÉ CREE EL DEÍSMO FINITO ACERCA DE DIOS?
Concuerdan básicamente con los teístas en que Dios está más allá del mundo al cual ha creado. No pueden afirmar que Él es perfecto o infinito en poder y naturaleza. Los deístas finitos argumentan que el universo finito solo necesita una causa finita y que la imperfección del universo exige una fuente imperfecta.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE EL MUNDO?
Creen que fue creado por Dios, de la nada o de alguna materia preexistente. Sin embargo, no creen que el diseño del mundo sea perfecto. La naturaleza parece tener violentas alteraciones críticas como los volcanes, los tornados y los terremotos. Estos son males naturales que Dios, evidentemente, no pudo quitar del sistema. La mayoría de los deístas finitos no creen que Dios obre milagros.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS RESPECTO AL MAL?
La existencia del mal es la razón principal de esta cosmovisión. El rechazo panteísta a la realidad del mal les repugna, y la explicación de Leibniz de que este es el mejor de todos los mundos posibles, los ha llevado a la conclusión de que: «Si este es el mejor de todos los mundos posibles, Él debe tener varios problemas reales». Como lo expresa Peter Bertocci:
Si Dios es omnipotente y, por lo tanto, creador de tanto mal, ¿cómo puede ser bueno? O si es bueno y no concibió el mal, ¿puede ser omnipotente en el sentido definido? ¿No será que hay algo fuera del control de su buena voluntad que es la fuente del mal del mundo?
Es la única manera en que entienden el mal: que Dios no puede controlarlo.
¿QUÉ CREEN LOS DEÍSTAS FINITOS SOBRE LOS VALORES?
No hay consenso acerca de este tema en sus escritos. Platón creía en los valores intrínsecos y la moral absoluta. William James file el padre del pragmatismo norteamericano y, para él, cualquier cosa conveniente estaba bien. No hay conexión necesaria entre los valores y esta manera de ver a Dios porque Él puede, o no, haber establecido el orden moral. Es decir, establecer el orden moral puede o no estar dentro de sus limitaciones.
¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL DEÍSMO FINITO?
Esta cosmovisión ve el mal de manera muy realista, y plantea una pregunta muy buena: «¿Cómo puede reconciliarse la presencia del mal con la existencia de un Dios todopoderoso y todo amor?» Sin embargo, al igual que cualquier otra cosa finita, un Dios finito necesita una causa. Además, un Dios imperfecto no es digno de ser adorado ni venerado.
No obstante, el Dios perfecto e infinito no tiene estos problemas y es capaz de vencer el mal puesto que tiene tanto el deseo como la habilidad para hacerlo (véase capítulo cuatropara una discusión completa).
POLITEÍSMO: ¿Y SI HAY MUCHOS DIOSES?
El politeísmo afirma que hay muchos dioses finitos que imperan en reinos separados del universo. Los dioses de la antigua Grecia, Roma y Noruega son buenos ejemplos de esta cosmovisión. Cada dios tenía un cierto dominio y era adorado como supremo solo en ese aspecto. Por ejemplo, Poseidón era el dios griego del mar; la persona oraba a él para navegar seguro. Pero para triunfar en la guerra debían orar a Ares. El politeísmo no se confina a la antigüedad. David L. Miller, profesor de religión en la Universidad de Siracusa, Estados Unidos, dice que Occidente ya no busca un solo principio de unidad y que «la muerte de Dios ha dado lugar al nacimiento de los dioses». Y cita el interés creciente por las antiguas tradiciones politeístas, lo que algunos llaman neopaganismo. Uno de esos grupos, en Breckenridge, Texas, configuró su adoración conforme al panteón de los dioses escandinavos que aparecieron en la película The Vikings, de 1959, donde actuaba Kirk Douglas. La religión politeísta más grande y de mayor crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica hoy es el mormonismo. Aunque su aparato de relaciones públicas quiere hacernos creer que son solo otra denominación cristiana, su doctrina dice algo diferente:
¡Dios mismo fue una vez como nosotros; es un hombre exaltado y entronizado en los cielos y más allá! … Entonces, aquí es la vida eterna —conoce al verdadero, único y sabio Dios; y aprende cómo ser dios tú mismo … igual que hicieron todos los dioses antes que tú.
¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DE DIOS?
Los politeístas rechazan la idea de un solo Dios que gobierna sobre todas las cosas y, en cambio, se enfocan en la multiplicidad y el caos del mundo para demostrar que hay muchos dioses con planes a veces, discordantes. Algunos politeístas dicen que los dioses surgen de la naturaleza, otros que fueron, una vez; hombres. Los mormones plantean una regresión infinita de dioses que engendran dioses, de modo que todos ellos son «espíritus hijos de un padre eterno» y «descendencia de una madre eterna», pero sin primera causa de existencia. Todos los dioses tienen un comienzo pero no tienen fin. En el caso de las deidades antiguas, sus conductas no siempre son propias de sus estados exaltados, pues es característico verlos peleando, vengándose y engañando tanto a dioses como a hombres.
¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS ACERCA DEL MUNDO?
Según ellos, el universo es eterno o hecho de materia eterna. El Libro de Abraham, una obra mormona, dice: «Y entonces dijo el Señor: Descendamos. Y descendieron al comienzo y ellos, esto es, los dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra»(4.1) Al material utilizado para formar la tierra, Joseph Smith lo llamó elemento, cierta materia caótica que «no tuvo principio ni puede tener fin». La naturaleza puede ser considerada como poseedora de principios vitales, los cuales explican por qué le es posible haber dado nacimiento a los dioses (por ejemplo: Afrodita, que surge de la espuma del mar). Pero este principio vivificante también explica el caos de la naturaleza, puesto que las diferentes fuerzas pelean entre sí.
¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS RESPECTO AL MAL?
El mal es parte necesaria de la naturaleza. Los griegos vieron el mal en la primera lucha por el poder entre los dioses, lo que resultó en la creación de modo que el mundo fue una mezcla del bien y del mal desde el comienzo. El mormonismo afirma que el mal es necesario para el progreso y la existencia de todo, pues sin oposición no hay desafío qué superar en las opciones morales.
¿QUÉ CREEN LOS POLITEÍSTAS EN CUANTO A LOS VALORES?
Algunos dicen que las leyes morales son dadas por los dioses y que ellos castigan a quienes las transgreden. Otros afirman que la idea de leyes absolutas proviene del monoteísmo y es ajena a su sistema orientado a muchos dioses; Estos, como David Miller, prefieren una ética relativista. Los valores no pueden ser absolutos, dice, porque «la verdad y la falsedad, la vida y la muerte, la belleza y la fealdad, el bien y el mal están entretejidos para siempre en forma inextricable». En todo caso, la motivación principal para hacer el bien es el interés propio.
¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL POLITEÍSMO?
La multiplicidad del mundo y sus fuerzas destacadas por el politeísmo son muy reales; se han desarrollado algunas imágenes y expresiones maravillosas de las luchas humanas contra estas fuerzas. Pese a todo, el politeísmo se afirma en sus propios principios. Si los dioses no son eternos, sino que vienen de la naturaleza, entonces no son trascendentes. ¿Por qué adorar algo que no es trascendente? Sería mejor adorar a la naturaleza misma que dio nacimiento a los dioses; sin embargo, eso sería panteísmo (el hinduismo es, en realidad, una religión politeísta que reconoce la unidad definitiva y trascendente a todos los dioses). También se plantea el problema de la noción del universo eterno. 
La prueba del comienzo del universo se trata en los capítulos dos y diez. Por último, resulta cuestionable la naturaleza antropomórfica de los dioses politeístas. Debemos esperar cierto parecido entre Dios y el hombre, pero ¿debemos también imponerle la imperfección humana a Dios? Esto disminuiría Su valor y lo juzgaría indigno de ser adorado. Este aspecto hace que los dioses parezcan demasiado hechos a la imagen del hombre.

Estas seis cosmovisiones representan seis maneras diferentes de considerar la realidad. Para sus adherentes, son un filtro por el cual interpretan todo lo que los rodea. Al igual que la persona que usa anteojos con vidrios pintados de rosado verá todo color de rosa, todo lo que vemos está coloreado por nuestra cosmovisión.

Mostramos algunas razones para rechazar cada una de las seis cosmovisiones , pero eso no hace que el cristianismo sea verdadero por deficiencia. 
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