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martes, 17 de julio de 2018

ES USTED UN NEHEMÍAS... SIGUE ESTOS PASOS?

PARA RECORDAR ... El que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



  NEHEMIAS 1:1-4
1Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 2que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 3Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
4Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
NEHEMIAS...UN LIDER PARA IMITAR 
A medida que reflexionamos sobre esta observación, encontramos que en nuestras iglesias y en el campo misionero, en la educación y el comercio, en política y en medicina, dependemos enteramente de líderes. Sin embargo, debemos formular y responder ciertas preguntas básicas acerca del liderazgo. Por ejemplo: ¿Cuáles son sus bases? ¿Cómo pueden los líderes desarrollar todas sus potencialidades? ¿Qué medidas deben tomarse para mantener el resultado de sus éxitos? ¿Cómo pueden los líderes hacer recuento de su progreso actual y prepararse para las demandas del futuro?
Existen muchas recetas para tener éxito en el liderazgo. Cada persona parece tener una propia. Esta interminable variedad solo sirve para confundir. Déjeme decirle como tropecé con la solución.
Conocí al Señor Jesucristo como mi Salvador durante mi segundo año en el mundo de los negocios. Este encuentro cambió completamente mi vida. Desde el principio comprendí la necesidad de poner a Cristo antes que nada en mi vida. Además aprendí que si deseaba crecer espiritualmente necesitaba estudiar la Biblia por mí mismo. A medida que empecé a examinar las Escrituras, fui hallando que Dios nos ha comunicado también las cosas que tenemos que saber acerca de nuestra existencia secular, además de lo concerniente a una vida de santidad (1 Pedro 1:3, 4). También aprendí que cada libro de la Biblia tiene un propósito específico. Por ejemplo, Dios explica el lugar y la importancia de las relaciones humanas en el libro de los Proverbios. Nos da un plan detallado para el entendimiento en el matrimonio, en el Cantar de los Cantares. También nos ha mostrado como vivir en medio de la decadencia espiritual en la segunda epístola a Timoteo y nos ha descrito cómo mantenernos en su intimidad en la primera de las epístolas de Juan.
Pero, ¿qué hay en la Biblia para aquellos que han sido colocados en posiciones de liderazgo?
Fue el doctor V. Raymond Edman, quien en su obra The Disciplines of Life [Las disciplinas de la vida], dirigió primeramente mi atención al libro de Nehemías. En este libro encontré lo que estaba buscando. Allí estaban los principios específicos que necesitaba. De Nehemías aprendí cómo planear mi trabajo, organizar mi tiempo y recursos, integrar mis obligaciones en la operación total de la compañía, motivar a otros y medir los resultados. Aprendí la importancia que tiene fijar metas realistas y averiguar qué hacer antes de alcanzar mis objetivos.
A medida que estudiaba el libro, pude ver para mi asombro que Dios había previsto los problemas de las personas que están en la administración intermedia. También nos había mostrado cómo enfrentarnos a las oposiciones. Nos explica la diferencia entre un «líder de trabajo» y un «especialista en emociones sociales» y nos alecciona sobre lo que debemos hacer cuando aceptamos un trabajo nuevo. Nos brinda ejemplos sobre cómo debemos conducirnos en situaciones delicadas de prueba. Y lo más importante de todo, nos ha demostrado el inapreciable valor práctico de las convicciones religiosas en una administración eficaz.
Desde la primera oportunidad en que leí The Disciplines of Life, en 1948, hasta el presente, he mantenido la firme resolución de estudiar el libro de Nehemías una vez cada año. Esto lo hago con el propósito de refrescar en mi mente la importante información contenida en esas «memorias». El contacto continuo con la riqueza de material que hay en este libro me ha ayudado a comprobar constantemente la calidad de mi propio trabajo, objetivos y relaciones. He comprobado que esta parte de la Palabra de Dios constituye un asombroso y agudo comentario del pronunciamiento del apóstol Pablo: «Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús … Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor» (Colosenses 3:17–23).
El problema número uno
El primer problema que encontramos al empezar a examinar el libro de Nehemías es de interpretación. Algunas de las primeras exposiciones que leí sobre Nehemías tienden a espiritualizar el texto. Los escritores tuvieron que enfrentarse con el hecho de que el libro de Nehemías está en el Antiguo Testamento, y como tal trata sobre el pueblo de Israel y no sobre la Iglesia. Se sentían en la obligación de hacer que el Antiguo Testamento tuviera sentido para los cristianos. Para lograr esto, buscaron principios espirituales que pudieran ser de aplicación a la Iglesia colectivamente y a los creyentes en forma individual. Su método de interpretación era alegórico.
Existen problemas con este tipo de interpretación, como Bertrand Ramm señala: «La Biblia, cuando es tratada alegóricamente se convierte en masilla en la mano de los intérpretes. Pueden brotar diferentes sistemas doctrinales dentro del esquema de la hermenéutica alegórica (esto es, la interpretación) y no hay forma de determinar cuáles son los verdaderos … El método alegórico ensalza lo subjetivo y el resultado lastimoso de ello es el oscurecimiento de la Palabra de Dios».
Nuestro enfoque no va a ser dedicarnos continuamente a espiritualizar lo que Nehemías escribió. Seguiremos una interpretación normal, constante y literal del texto. Después de todo, Nehemías fue una personal real. Se enfrentó con problemas reales y construyó una muralla verdadera. Incluiremos en nuestra interpretación la información que sea necesaria sobre el marco histórico, la situación geográfica y el fondo cultural del pueblo. Siguiendo la costumbre de selección social básica de Nehemías en cuanto a todo lo que consideró apto de ser contado, estaremos en disposición de interpretar con exactitud lo que leemos. Entonces en lugar de buscar significados espirituales secundarios, seremos capaces de buscar principios. Encontraremos que esos principios no envejecen. Con ellos como guía, estaremos más capacitados para aprender la dinámica de un liderazgo exitoso, ya sea en la esfera de nuestro servicio en el pastorado, en el campo misionero, en una corporación o en el gobierno.
Conozca al cortesano
Pero, ¿qué decir acerca de Nehemías? ¿Quién era? ¿Cuándo y dónde vivió? ¿Qué hizo?
Nehemías era probablemente de la tribu de Judá (véase Nehemías 1:2; 2:3; 7:2), y hasta es posible que fuera descendiente del rey David (véanse Nehemías 1:4 y Crónicas 3:19). Se nos presenta como «hijo de Hacalías». Nada se sabe de su padre y tenemos que llegar a la conclusión de que fue tomado en cautividad cuando Jerusalén cayó en manos de los babilonios. Probablemente Nehemías naciera durante ese cautiverio y creciera hasta su hombría, rodeado de todas las influencias corruptoras del Cercano Oriente antiguo.
En el momento en que conocemos a Nehemías, está sirviendo de copero (Nehemías 1:11) en Susa, en el palacio que era residencia de invierno del rey. Como copero, disfruta de una posición única. Está en posesión de los cargos de primer ministro y maestro de ceremonias, unidos. El temor a las intrigas y la constante amenaza de morir asesinado hacían que el rey llevara una vida relativamente solitaria. Por ello, era muy natural que buscara una persona de sabiduría, discreción y capacidad. Un copero que tuviera en el corazón los intereses del monarca y se mantuviera informado de los acontecimientos de su tiempo, podía ejercer una gran influencia en el soberano. Además de la responsabilidad de probar el vino del rey, tenía también el copero la responsabilidad de custodiar los dormitorios reales.
Cuando Nehemías comienza su relato, nos cuenta la visita que le hizo su hermano Hanani: «Aconteció que en el mes de Quisleu (noviembre/diciembre), en el año veinte (de Artajerjes I, 445 a.C.), estando yo en Susa, capital de reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. y me dijeron: el remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego».
La información que recibe es descorazonadora. Todos los intentos para reconstruir los muros han sido frustrados (Esdras 4:4–24). Una ciudad sin puertas ni muralla, no era una verdadera ciudad. Era un lugar indefenso, que ni siquiera podía aspirar a brindarles protección a aquellos que vivieran dentro de su perímetro. Por esto; muy pocos vivían en la capital (Nehemías 11:1).
Pero, ¿por qué estaban los judíos en tan deplorable situación? ¿Qué les había sucedido desde que David estableció el reino y Salomón inauguró la «edad de oro»?
Un poco de historia
El libro de Nehemías ocupa un lugar importante. El pueblo hebreo había sido una fuerza poderosa, pero el reino de David se dividió en dos. Las diez tribus del norte se unieron en un reino y las dos tribus del sur formaron otro. De ahí en adelante, la fortuna de dichos reinos fue confusa. La idolatría prevaleció. Finalmente (en 722 a.C.), Dios castigó a las tribus del norte permitiendo que los asirios las invadieran. Los miembros de esas tribus fueron tomados cautivos, deportados y enviados a otras naciones.
Solo Judá sobrevivió. Las tribus del sur, sin embargo, no aprendieron de la experiencia de Israel. Como resultado, también fueron tomadas cautivas y deportadas,1 en esta oportunidad por los babilonios (Jeremías 25:11, 12; Daniel 9:2). Durante los setenta años que los judíos permanecieron en cautividad, el poderío de Babilonia fue destruido por las fuerzas combinadas de los medos y los persas. Bajo el nuevo gobierno, el rey Ciro (550–530 a.C.) les dio permiso para retornar a Palestina y reedificar el Templo (Esdras 1:1–3). Los primeros exiliados regresaron acaudillados por Zorobabel (538 a.C.; Esdras 1–6). Los cimientos del templo fueron colocados, pero los samaritanos del norte se opusieron a dicha labor, por lo cual transcurrieron más de quince años antes de que el Templo fuera terminado.
Más tarde otro grupo de judíos regresó a Jerusalén. Iban dirigidos por Esdras (458 a.C.; Esdras 7–10). A su llegada a Palestina, Esdras encontró al pueblo judío en condiciones deplorables, tanto espiritual como moralmente. Por esta razón, comenzó un amplio ministerio de enseñanza (Esdras 7–10). Como veremos, la enseñanza de la Ley daría fruto catorce años más tarde (Nehemías 8–10). Finalmente, durante el reinado de Artajerjes I Longimano (465–424 a.C.), Nehemías regresó a Judá. Sin una muralla para protegerlos, los residentes se veían constantemente hostilizados. La moral del pueblo se mantenía muy baja. El rico explotaba al pobre y los mismos pecados que habían conducido a la cautividad eran practicados de nuevo. La crisis económica y la ignorancia espiritual acentuaban aún más la desunión del pueblo.
 
La forma en que Nehemías unió al pueblo y lo inspiró para el logro de una tarea aparentemente imposible, es muy esclarecedora. La estrategia por él usada está en completa concordancia con las más recientes investigaciones referentes a la motivación y ha sido utilizada con éxito formidable por los hombres de negocios y los líderes de las iglesias a través de los años.
Sinopsis
Comprenderemos mucho mejor el plan general de las «memorias» de Nehemías, si dominamos un triple esquema básico de las mismas y hacemos un examen previo del contenido de dicho libro.
Sigamos con Nehemías. ¿Cuál fue su respuesta al informe traído por Hanani? ¿Qué le guió a su viaje a Jerusalén? ¿Cómo pudo él llevar a cabo lo que nadie había podido lograr?
Tan pronto como Nehemías conoció el triste estado de Judá, empezó a interceder en favor de sus hermanos (Nehemías 1:4–11). Demostró con sus acciones que tenía una profunda preocupación por ellos. Cuatro meses de intensa oración trajeron finalmente la respuesta deseada, pero en una forma que lo situaba en una posición muy espinosa (2:1–8). Su lealtad y tacto, sin embargo, le ayudaron a resolver esta situación difícil y potencialmente peligrosa, y el rey le concedió permiso para regresar a Judá. Viajó a Jerusalén y a su llegada pudo percatarse muy rápidamente de la realidad de la situación. Entonces exhortó al pueblo, haciéndole ver la necesidad de reedificar los muros de la ciudad (2:9–20).
 
  
El capítulo 3 contiene una relación de aquellos que se ofrecieron voluntariamente para la tarea de reconstrucción. A primera vista parece una lista de nombres fría y poco interesante. Un examen más detallado nos revela que está llena con importantes principios de liderazgo eficaz. Con la lectura de dicha relación podemos sentimos tentados a llegar a la conclusión de que los muros de la ciudad fueron levantados sin contratiempos. En la realidad, el trabajo encontró una enconada oposición (Nehemías 4–6). Sin embargo, las oposiciones por su propia naturaleza, siguen esencialmente los mismos patrones sin reparar en la época o las circunstancias, y el gran valor de esta porción de las Escrituras para nosotros, radica en que Nehemías nos muestra como conducirse ante cualquier oposición con éxito absoluto.
Latentes en esos capítulos iniciales del libro de Nehemías están los principios del «especialista en trabajos» y del «experto socio emocional». Aquellos que estén interesados en la «diferenciación de funciones» dentro de un conjunto y deseen estudiar la «dinámica de grupos», encontrarán estos capítulos del 4 al 6 cargados de informaciones prácticas.
La construcción de la muralla, un trabajo que muchos consideraban imposible, fue terminada en cincuenta y dos días. Nehemías, habiendo alcanzado su primer objetivo, se nos muestra como un sabio administrador, al consolidar inmediatamente sus logros (Nehemías 7). Su labor es interrumpida por un avivamiento religioso que tiene lugar, porque Dios ve que el pueblo no está preparado aún para gobernarse solo e interviene haciendo surgir un genuino avivamiento espiritual. Durante esta etapa de renovación, Nehemías actúa con gran sabiduría y toma una posición secundaria. Esdras, conjuntamente con los sacerdotes y los levitas, instruyó al pueblo en la Ley. Se restauró la fiesta de los tabernáculos y se estipuló de manera solemne un pacto con Dios (Nehemías 8–10).
Solo después de que el pueblo está espiritualmente preparado para nuevas responsabilidades, Nehemías se siente capacitado para continuar su labor de consolidación. Esta toma primero la forma de la repoblación de Jerusalén (Nehemías 11), la inauguración de los muros de la ciudad y la labor de asegurar que el ministerio del Templo sería mantenido (12:1–13:3).
Los años restantes de este primer período de Nehemías como gobernador, pasaron tranquilamente. En el año 432 a.C., regresó nuevamente a la corte de Artajerjes en Persia. Permaneció en dicho lugar doce años y en el año 420 a.C., se le confirió de nuevo la responsabilidad de la gobernación en la provincia de Judá. Cuando llegó a Jerusalén se encontró con que el pueblo se había apartado del Señor. Por esa razón Nehemías se comprometió entonces en una serie de vigorosas reformas con el fin de depurar a los moradores del lugar de todas aquellas prácticas que estaban apartándolos de las bendiciones de Dios (Nehemías 13:5–31).
En nuestro estudio del libro, entraremos en detalles en tres materias importantes, a saber: las características básicas del liderazgo dinámico; la importancia de los principios espirituales y la necesidad de principios administrativos sólidos. A medida que examinemos dichos temas, también examinaremos las creencias de Nehemías, a fin de determinar la contribución de sus convicciones religiosas al éxito en el liderazgo. Nuestro próximo capítulo ofrecerá una percepción clara de las cosas que hicieron de Nehemías el gran hombre que fue.
 
1 La Biblia registra tres deportaciones sucesivas. Tuvieron lugar en 605, 597 y 586 a.C.

domingo, 28 de enero de 2018

Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y creyeran

PARA RECORDAR ... El que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



Pablo se entrevista con Pedro y su grupo
Sorprendentemente, Pedro vuelve a aparecer en el denominado “concilio o reunión de los apóstoles” que nos cuentan Hechos 15 y Gálatas 2,1-10, con también sorprendentes variantes. 
Allí, en esa reunión, se discutió si tenía o no razón Pablo en predicar la buena nueva de que Jesús era el mesías también de los paganos.
La buena nueva era que Jesús era el mesías no solo de los judíos, sino del mundo entero… Y también se trató en Jerusalén sobre las consecuencias respecto a la observancia, o no, de la ley completa de Moisés por parte de unos paganos que creían en el Mesías. 
Téngase en cuenta  que en principio los judíos creían que el Mesías era para ellos solos…, pues naturalmente implantaría la supremacía de Israel  sobre la tierra entera… (el reino de Dios) y después… el paraíso eterno, en el que los judíos ocuparían si no los únicos puestos disponibles, sí los mejores. 




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sábado, 9 de septiembre de 2017

SAMARITANA, POEMA POR EL MES DE LA BIBLIA, BASADO EN JUAN 4:1-15

PARA RECORDAR ... El que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



SAMARITANA: UN POEMA POR EL MES DE LA BIBLIA
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miércoles, 30 de agosto de 2017

En el matrimonio en especial: Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros

PARA RECORDAR ... El que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





UN MATRIMONIO PARA HACER FUNCIONAR

¿QUÉ HACE FUNCIONAR UN MATRIMONIO?

Suponga que enciende su televisor a la hora de las noticias y, de repente, aparezco yo en la pantalla en lugar de la persona que da el pronóstico meteorológico. Por supuesto, usted se sorprenderá de verme allí, pero es probable que se sorprenderá aun más cuando escuche lo que tengo que decir:

  Esta noche, en lugar del informe habitual del clima y el pronóstico meteorológico, me gustaría presentar el pronóstico de los matrimonios de algunos de mis espectadores. Para algunos de ustedes, el pronóstico anuncia cielos nublados con noventa por ciento de probabilidades de tormentas eléctricas que terminarán en tornados y huracanes. No se sabe cuándo terminarán. Por cierto, a la vista hay muy pocas señales de alivio.

  Para otros televidentes, sus matrimonios tendrán los ajustes normales y atravesarán las fases habituales, pero la perspectiva del clima es brillante y clara. Cuando aparezcan tormentas en el horizonte, no durarán mucho y estarán preparados para recibirlas. Las superarán bien.

  Y agregando algo al cuadro climático, puedo decirles a ustedes, televidentes, cuáles entrarán en la categoría del pronóstico tormentoso y cuáles encajarán en el pronóstico de buen tiempo. Pero, por ahora, no me queda más tiempo disponible. Sintonice mañana para obtener más detalles.

Si cerrara el programa de esta manera, es muy probable que usted le tire un zapato a su televisor, que la estación de televisión reciba llamados telefónicos exasperados y que, probablemente, yo reciba una invitación para ser la siguiente persona que anuncie el clima en el Polo Norte. Por lo tanto, para evitar todo lo arriba mencionado, permítame decirle cuáles son los matrimonios que tienen las mejores probabilidades de amoldarse al pronóstico del buen tiempo. No se trata solo de mis propias ideas; las he recogido a través de una considerable investigación a lo largo de los últimos años.
No me refiero solo a los matrimonios que permanecen juntos. Muchos de ellos son caparazones vacíos. Me refiero a matrimonios que resultan satisfactorios para ambas partes. Aunque no puedo ofrecer una garantía —una fórmula de éxito seguro— puedo describir las características de un matrimonio saludable.


El retrato de un matrimonio saludable

La capacidad para cambiar y tolerar los ajustes

Los matrimonios saludables demuestran flexibilidad por parte de ambos cónyuges. Sin embargo, cuando hay demasiados cambios, se producen trastornos junto con la sensación de estar fuera de control. Así se abre la puerta a la ansiedad. Pero al igual que el capitán de un velero que se sale de rumbo debido a una ola repentina, los matrimonios fuertes están formados por personas que están en condiciones de hacer ajustes y correcciones en el curso para retroceder a un ámbito seguro y regresar al curso original. La flexibilidad también significa hacer cambios personales para el beneficio del matrimonio. La gran pregunta es: ¿Cuán flexible es usted? ¿Cuán flexible es su cónyuge? Si le pidiera que me dé algunos ejemplos de su flexibilidad, ¿qué me diría?


La capacidad para vivir con lo inalterable

Las parejas que tienen matrimonios saludables comprenden la necesidad de vivir sin tener todas las respuestas a lo que sucede en la vida y sin poder resolver totalmente algunos problemas. No siempre es fácil, en especial para los hombres, porque tienen un deseo ardiente de sentir que tienen el control de sus vidas.

Algunas características de la personalidad y algunos hábitos nunca cambiarán. Tal vez, su cónyuge nunca recuerde poner el respaldo del asiento del automóvil en la posición que usted lo necesita para conducir, o de bajar la tapa del inodoro. Tal vez, a usted le guste sacar la ropa que usará al día siguiente la noche anterior, dándole al dormitorio un aspecto desordenado. Tal vez, su cónyuge siempre hará gárgaras con la puerta abierta y la mayor parte de las veces no embocará adentro de la pileta.

¿Estas son molestias mayores? Lo son únicamente si las vemos de esa manera. Para tener un buen matrimonio tenemos que poder vivir con lo imperfecto. Dios es nuestro modelo: él nos ama a pesar de nuestras imperfecciones.


Creer en la permanencia del matrimonio

Un especialista cuenta que:
Durante las sesiones de consejos prematrimoniales, animo a las parejas a asirse a la creencia de que su matrimonio no terminará en el divorcio. Sencillamente, no es una de las opciones. «Hasta que la muerte los separe» no es una cadena pesada que nos mantiene unidos, sino un compromiso gratificante. Esto significa que durante las épocas de conflicto, de distanciamiento o de enojo, ni siquiera consideramos la posibilidad del divorcio. Como lo dijo alguien en tono de broma: «Divorcio no. Asesinato, tal vez». Cuando uno se aferra a la creencia de que su matrimonio durará, esto afecta la manera en que abordamos las imperfecciones de nuestro cónyuge, las diferencias y los conflictos y el futuro juntos. Es cierto que, probablemente, el grado de compromiso no sea el mismo en cada uno. El compromiso puede decaer y subir de tanto en tanto, pero se encuentra allí de la misma manera.


Confíen el uno en el otro

Cuando las parejas pueden confiar el uno en el otro, poseen un artículo poco común que la gente busca desesperadamente en el mundo de hoy. Como dijo una esposa: «Puedo confiar en que mi esposo será fiel a su palabra. No hay nada que me prepare para el fracaso. Si me dice que estará en casa a determinada hora, o bien llega a esa hora, o me llama por teléfono. Me gusta eso. Me da un sentido de seguridad y por esta razón me siento más libre con él. Nuestro nivel de intimidad es fuerte porque confiamos el uno en el otro».


Un equilibrio de poder

Una de las principales causas de conflicto es la lucha por el poder tan común en los matrimonios hoy en día. El matrimonio se basa en el reconocimiento de los puntos fuertes y los dones de cada parte, y la libertad para expresar estas cualidades. Se trata de un matrimonio con un grado de poder más o menos igualitario. La dependencia y la dominación (en este caso, ambas utilizadas en sentido positivo) se intercambian entre los cónyuges.


Disfrutar el uno del otro

Esto quiere decir que cada uno disfruta de la presencia del otro: de su silencio y de su conversación, de sus valores, de su fe y demás. El matrimonio es más satisfactorio cuando los cónyuges se ven el uno al otro como mejores amigos. Tal amistad, como todas las amistades, lleva tiempo cultivarla y desarrollarla y también implica lealtad entre los amigos.


Promover el crecimiento personal

Su matrimonio contiene el poder para que usted lo haga crecer en forma personal de una manera que jamás soñó que experimentaría. Estoy seguro de que desearía que ese crecimiento fuera indoloro (como extraer un diente con la ayuda de altas dosis de anestesia). Pero hasta el momento, nadie ha creado una anestesia matrimonial. No existe. Por lo tanto, prepárese, porque algunos de los cambios y el crecimiento serán dolorosos.

Muchas parejas luchan porque el matrimonio involucra un increíble trabajo y esfuerzo. Como dijo un hombre: «Es mucho más esfuerzo que el que jamás pacté. Deseaba un matrimonio pacífico. ¿Armonía? Me pregunto si todo el trabajo y el esfuerzo valen la pena por los pocos momentos de paz y armonía que hemos experimentado».

Permítame hacerle una pregunta. ¿Cómo describe los conflictos en su vida, en su matrimonio? ¿Alguna vez se queda sin palabras para describir lo que sucede? ¿Posee un vocabulario que hará justicia con lo que está experimentando? Descubrí los siguientes sinónimos de «conflicto». Puede encontrarlos usted mismo en cualquier diccionario de sinónimos. Subraye toda palabra que describa (o las que mejor describan) lo que se asemeja a lo que ha sido su matrimonio. Los verbos incluyen las siguientes palabras: chocar, estar en desacuerdo, estar de punta, entrenarse en el boxeo, oponerse, contender, dar de topetazos, reñir, pelear, altercar, agraviar. Los sustantivos incluyen lucha, guerra, Armagedón, pelea, disputa, discusión, riña, reyerta.


En el matrimonio hay que enfrentar la realidad

A muchas parejas, el matrimonio las sorprende porque entran a esta relación con una preparación lamentable. Su sentido de la realidad se vio distorsionado por la fantasía y la ilusión. Algunos se sorprenden porque se casaron a pesar de no haber resuelto problemas del pasado, esperando que su compañero o compañera oficiara de salvador. ¿Se casó con la persona que pensaba que se había casado?

Escuché la historia de un hombre que, luego de un intenso y descorazonador desacuerdo con su esposa, se sintió muy frustrado y enojado con ella. Luego de algún tiempo vino y declaró: «Ana, ¡no eres la mujer con la que yo me casé!» Ella se dio vuelta y lo miró, y con una débil sonrisa dijo: «Nunca fui la mujer con la que pensaste que te casabas».

Tenemos la tendencia a casarnos con un ilusión, una fantasía, una idealización proyectada sobre un frágil ser humano. Tal vez, nos casamos con un fantasma o un sueño, pero cuando nos acercamos a tocar ese fantasma, no hay sustancia. El verdadero problema no es si se casó con la persona correcta; más bien se trata de que usted sea la persona correcta para su cónyuge. Zig Ziglar lo dijo bien:

  Si trata a la persona equivocada como si fuera la persona adecuada, bien puede ser que termine estando casado con la persona adecuada después de todo. Por otra parte, si se casó con la persona adecuada y la trata mal, con seguridad terminará casado con la persona equivocada. También sé que es mucho más importante ser la persona adecuada que casarse con la persona adecuada. En resumen, si se casó con la persona adecuada o la equivocada es una cuestión que depende fundamentalmente de usted.

Uno de los ajustes iniciales en el matrimonio es enfrentar las realidades del mismo. La buena noticia es que sus conflictos disminuyen cuando esto sucede. Además, enfrentar la realidad no es tan malo.

  La gente puede olvidarse de sus fantasías si se dan cuenta de que «realidad» no es una palabra en clave, sinónima de «problema». Entre otras cosas, realidad significa aceptar la diversión de planear un futuro con otra persona a la cual usted respeta y ama. Es la alegría de vivir con su mejor amigo o amiga y la seguridad de pescarse un tremendo resfriado y tener a alguien a mano que le alcance un caldo de gallina sin protestar. La realidad es tener un desacuerdo y aceptar la noción de que es probable que usted y su cónyuge tal vez nunca lleguen a ver una serie de cosas de la misma manera.

Si existe algún lugar en el cual necesitamos la gracia de Dios para hacer frente a las realidades de la vida, ese es el matrimonio. Ninguno de nosotros tiene la capacidad de hacerlo por sí mismo. Considere lo siguiente: su matrimonio no saldrá adelante por lo que usted o su cónyuge hagan, ¡sino por la gracia de Dios! Podemos habernos casado debido al amor que sentíamos por la otra persona, pero ninguno de los dos conocía el significado cabal de ese amor. Tal vez, teníamos la esperanza de que el amor de nuestro noviazgo nos sostendría y nos impulsaría a lo largo de los años de matrimonio. Esperábamos relajarnos y disfrutar de nuestro amor. Mike Mason ha escrito uno de los libros que más hace pensar con respecto a este tema, The Mystery of Marriage [El misterio del matrimonio]. Allí dice:

  Estar casado no es que nos quiten de las primeras líneas del amor, sino más bien, que nos lancen adonde está la acción. Es enfrentar, día a día, la necesidad de ceder una y otra vez, y en niveles cada vez más profundos, aquella misma decisión imposible y terriblemente trascendental que solo se puede haber tomado cuando uno estaba loco de amor y trastornado por la fe y la confianza. Esto no es resignarse al destino, sino abrazar libre y espontáneamente un regalo, un desafío y un destino.

  ¿Nos sorprende que la gente no pueda soportar la presión? Es una presión que solo se puede manejar con amor en dosis cada vez más altas. El matrimonio requiere la renovación diaria y constante de una decisión que, al ser de una naturaleza tan asombrosa que resulta imposible desde el punto de vista humano, únicamente se puede tomar mediante la gracia de Dios.

Al comienzo, las parejas suponen con felicidad que sus compañeros no desean otra cosa más que actuar, pensar y sentir exactamente como ellos. Cuando descubren que esto no es así, les parece que algo terrible ha ocurrido. Pero en realidad, no es así. El duelo por esta pérdida trae consigo la aceptación de las diferencias en carácter, personalidad, estilo de comunicación, valores y deseo sexual. Con el tiempo, la aceptación y el ajuste atenúan el conflicto. Prefiero que se produzca alguna clase de conflicto hasta encontrar la solución en lugar de que las parejas entierren los problemas hasta que surjan nuevamente, esta vez fuera de control, con un nuevo poder que produzca más dolor.

Las tormentas en su matrimonio tienen varios puntos de partida. Pueden presentarse debido a la experiencia pasada con sus padres o porque entró al matrimonio creyendo demasiados mitos. Las tormentas pueden aparecer por no saber cómo crecer y desarrollar nuevas maneras de responder acordes con el tiempo presente. Sean cuales sean las razones, estos obstáculos se pueden vencer.

¿Cuáles son los mitos que creía acerca del matrimonio? Algunos de los más comunes son:

  Pensé que mi esposa sería la extensión de mis propias necesidades emocionales y físicas, y cuando mis necesidades no se vieron satisfechas inmediatamente y en la forma que yo quería, me sentí destrozado.

  Esperaba que mi matrimonio estuviera libre de problemas. Después de todo, los buenos matrimonios cristianos sencillamente no tienen problemas o conflictos. Nadie me dijo que los buenos matrimonios se convierten en tales a través de los conflictos constructivos.

  Esperaba que mi cónyuge supiera lo que yo deseaba o necesitaba. ¿Por qué pasar un montón de tiempo hablando acerca de lo que uno quiere? Una vez que uno se casa, el cónyuge debiera saberlo.


¿Qué piensa?

    1.      Escriba o dibuje un informe del estado climático que describa a su matrimonio.
    

    2.      ¿Cuáles mitos o creencias erróneas llevó a su matrimonio?
    

    3.      ¿Qué pasó con los mitos? ¿Murieron? ¿Recibieron un funeral apropiado o atraviesan una resurrección periódica?
    

Tal vez ustedes sean como una pareja que vino a ver a un especialista. No quisieron fiarse de lo que les decía, ya que le preguntaron: «Norm, sin lugar a dudas, lo que acaba de compartir con nosotros está basado en la investigación. ¿Qué fue lo que se describió como positivo y qué fue lo negativo? Creo que nos ayudaría si conociéramos detalles más específicos».


Cómo animar la interacción positiva

Tenían razón. Las parejas estables sugieren numerosas maneras de expresar la interacción positiva en el matrimonio. Y una y otra vez, la Palabra de Dios nos amonesta a comportarnos de manera positiva y alentadora.

  Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros [de inmediato y voluntariamente], como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo (Efesios 4:32).

  Por cuanto Dios los escogió para que alcancen esta nueva vida, y al ver su inmenso amor e interés hacia nosotros, practiquen con sinceridad la compasión y la bondad. Sin que el causar buena impresión en los demás sea su objetivo, estén dispuestos a sufrir silenciosa y pacientemente. Sean benignos y perdonen; no guarden rencor. Si el Señor los perdonó, están ustedes en el deber de perdonar (Colosenses 3:12–13, La Biblia al Día).


La actitud de escuchar

Es importante que le muestre interés a su compañero como una persona, para descubrir qué es lo que ha experimentado durante el día y para sacar a la luz cualquier de sentimientos de molestia. Aquí puede ser necesario escuchar y mirarse el uno al otro, sin echar miradas al televisor o al periódico que tiene en el regazo. Puede ser necesario escuchar sin intentar arreglar el problema que su cónyuge le está compartiendo, a menos que se lo pida. Si usted es un hombre, quizá es necesario que dé más respuestas verbales cuando escucha, porque a la mujer le gusta oírlo para saber que está escuchándola. Santiago 1:19 dice que debemos ser «prontos para oír».


Atención frecuente en diversas maneras

Ser siempre afectuoso —no solo en los momentos en que está interesado en la relación sexual— es una respuesta positiva de alto valor. Algunas veces no se comparte nada verbalmente. Tal vez, solo sea necesario estar sentados el uno junto al otro tocándose suavemente, o acercándose lo suficiente como para entrar en contacto el uno con el otro mientras miran cómo el sol se esconde detrás de las montañas coloreando las nubes con destellos rojizos. Puede manifestarse tomándose de las manos en público. Puede manifestarse haciendo algo atento o amable, sin que se lo hayan pedido y que solo su cónyuge se dé cuenta. (Pero como he mencionado el tema de la relación sexual, animo fuertemente a cada hombre a que lea y aplique el contenido del libro de Joyce y Cliff Penner, Men and Sex [Los hombres y el sexo]. Puede transformar su relación física.)

Cuando su cónyuge ha tenido un día difícil, tal vez sea mejor acariciarle la cabeza o frotarle los hombros en lugar de hablar acerca de los detalles del día. Cuando uno siente que su compañero o compañera lo comprende a este grado y satisface sus necesidades, tiene la seguridad de que realmente se ha casado con la persona correcta.

El afecto se demuestra de diversas maneras. Años atrás escuché la historia de una pareja a la que habían invitado a una de esas cenas en las que cada uno lleva un plato de comida. A la esposa no se la conocía por sus habilidades como cocinera, pero decidió cocinar una tarta de crema. Mientras conducían hacia la cena, supieron que estaban en problemas porque podían sentir el olor de la masa quemada. Luego, cuando dieron vuelta en una esquina, el contenido de la tarta se trasladó trágicamente de un lado de la masa que lo contenía al otro. Él pudo ver al instante cómo la ansiedad de la esposa crecía.

Cuando llegaron, pusieron el pastel en la mesa de los postres. Los invitados se sirvieron las ensaladas y luego volvieron para el plato principal. Justo antes de que se dirigieran a la mesa de los postres, el esposo se dirigió decidido a la mesa, miró todos los postres caseros y arrebató el pastel de su esposa. Mientras los otros lo miraban, anunció: «Hay tantos postres aquí, y mi esposa hace tan pocas veces mi postre favorito que me lo llevo todo para mí. Comí liviano hasta ahora, así que puedo darme el gusto de ser un glotón».

Y se comportó como un glotón. Más tarde, su esposa dijo: «Se sentó junto a la puerta comiendo lo que podía, haciendo una papilla con el resto de manera que nadie pudiera pedirle un pedazo, y deslizándole algunos pedazos al Rottweiler de los dueños de la casa cuando nadie lo veía. Vio que lo estaba mirando y me guiñó el ojo. Lo que hizo me llenó el corazón aquella noche. Mi esposo, que no siempre dice mucho, me comunicó más amor con aquel acto que con todas las palabras que hubiera podido decir».

Amabilidad y cuidado

Por supuesto, existen muchas otras maneras en las que se puede mostrar que se preocupa por la otra persona. 

Un esposo cuenta lo siguiente:
Planto flores durante todo el año y sé que a Joyce le encanta verlas dentro de la casa. Muchas veces, luego de hacer el café, le corto una rosa y se la pongo en un florero junto a su taza de café. Ahora casi se ha convertido en algo automático, pero la motivación es la misma. Y muchas veces, antes de que me vaya de viaje, Joyce desliza una nota de amor en los bolsillos de mis pantalones.

Tal vez se encuentre en una tienda y al ver la comida favorita de su cónyuge se la compra aunque usted la deteste. O decide detenerse en una tienda para comprar algún artículo y llama por teléfono a su cónyuge a la casa o al trabajo para ver si hay algo que desea o necesita. Está pensando en otros en lugar de pensar en sí mismo. Está actuando de acuerdo con la enseñanza de la Escritura en Efesios 4:32 (NVI): «Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros».

Un acto que demuestre preocupación puede ser un llamado telefónico para preguntarle a su cónyuge si tiene algún pedido especial de oración. Los actos que reflejan preocupación por el otro pueden ser: recordar las fechas especiales y los aniversarios sin que se lo digan. Me asombra la cantidad de esposas que se han sentido profundamente heridas porque sus esposos no recordaron su aniversario y ni siquiera su cumpleaños.

Y las excusas de los esposos son tan pobres. «Simplemente no me acordé», «Necesito que me lo recuerden», o «Nosotros no lo hacíamos en mi familia». Si el esposo se encuentra sentado en mi oficina, le pregunto si se olvida de ir al trabajo o de disfrutar de su pasatiempo. A regañadientes dice que no, entonces yo sigo adelante diciéndole que creo que es capaz de aprender algo nuevo que los beneficiará tanto a él como a su esposa. No aceptamos excusas cuando el cambio es el paso evidente que hay que dar.


Palabras de aprecio

Otra respuesta positiva es mostrar aprecio. Esto significa salir un poco de uno mismo para fijarse en todas aquellas pequeñas cosas que su compañero o compañera hacen y dejarle saber cuánto lo aprecia. También significa concentrarse en las experiencias positivas y hacer hincapié en ellas más que en las negativas (se hablará más acerca de esto más adelante).

Es importante esforzarse por entenderse y apreciar la perspectiva de la otra persona. Los elogios transmiten aprecio, pero necesitan estar en equilibrio con lo que la persona hace y lo que ella o él es. Las afirmaciones basadas en las cualidades de una persona no son muy comunes pero son muy apreciadas.

Mostrar una genuina preocupación por su cónyuge cuando nota que está molesto construye la unidad y la intimidad en una relación. Es probable que no pueda hacer nada, pero el solo hecho de expresar el deseo de hacerlo puede ser todo lo que se necesita. Pedir perdón en lugar de estar a la defensiva es otra expresión de afecto. Cuando su compañero o compañera le cuenta un problema, no lo relacione con un problema similar que usted tuvo una vez, no le diga lo que debe hacer, no haga bromas para levantarle el ánimo ni le pregunte cómo hizo para meterse en ese problema. En cambio, escuche, abrácelo, demuéstrele que lo entiende y hágale saber que está bien que actúe y sienta en la manera que lo hace.

Muéstrele empatía. Esta es la sensación de estar con la otra persona tanto emocional como intelectualmente. Es ver la vida a través de los ojos de su cónyuge, sintiendo lo que él o ella sienten y escuchar la historia del otro de la manera en que él o ella la perciben.

En el matrimonio usted puede escoger responder con empatía, simpatía o apatía. La simpatía es estar demasiado involucrado con las emociones de su cónyuge. Verdaderamente puede socavar su fuerza emocional. La apatía quiere decir que no le importa en absoluto lo que le sucede al otro. Pero la empatía incluye una relación de comunicación, sabiendo cómo se siente su cónyuge en la mayoría de las situaciones sin necesidad de preguntar. Experimentan algo juntos, al mismo tiempo, mirando a través de los ojos de su cónyuge.


Libres para ser

Aceptar a nuestros cónyuges significa hacerles saber que aunque podamos no estar de acuerdo con lo que ellos dicen, estamos dispuestos a escucharlos. Quiere decir que liberamos a nuestros compañeros de tener que amoldarse a la fantasía de lo que deseábamos que fueran. Esto es más que tolerancia. Es enviar el mensaje: «Tú y yo somos diferentes en muchos sentidos. Está bien que seas tú mismo o tú misma y que yo sea yo mismo o yo misma. A medida que aprendamos a complementarnos el uno con el otro, seremos más fuertes juntos que separados». Es inevitable que nos ayudemos el uno al otro a cambiar, pero el propósito por el cual lo hacemos y el método que usamos hace un mundo de diferencia.


Risas frecuentes

El sentido del humor y la capacidad de reírse, de hacer bromas y de divertirse le da equilibrio al lado serio del matrimonio. Algunas de las cosas por la cuales se reirán serán privadas, otras, podrán compartirlas con los demás. Tener sentido del humor significa que uno se puede reír de uno mismo (¡aunque a veces lleve un rato!), y los dos se pueden reír juntos. Algunas veces, los mejores recuerdos son aquellos incidentes graciosos que sucedieron, aunque en el momento a su cónyuge no le hayan parecido graciosos.

Un esposo cuenta lo siguiente:
Hace varios años, mientras hablaba en un campamento para familias en Forest Home, California, algo por el estilo nos sucedió a Joyce y a mí. Estábamos en una bonita cabaña. Como suelo levantarme temprano, me fui al salón comedor para tomar el desayuno temprano. Joyce se levantó un poco más tarde y no desayunó demasiado sabiendo que yo le traería algunas frutas y un panecillo dulce. Llegué a la cabaña y estaba a punto de entrar al dormitorio con su comida cuando se abrió de par en par la puerta del baño. Joyce, que acababa de salir de la ducha, dijo:
—¡No entres allí! ¡Todavía sigue allí! ¡No lleves mi comida allí!
Me quedé desorientado y le pregunté:
—¿Qué? ¿Qué es lo que hay allí?
—¡Allí adentro! —dijo nuevamente al borde de las lágrimas—. Todavía está en el dormitorio. Fue terrible, y no te atrevas a reírte. ¡No fue gracioso!
Yo seguía sin saber de qué estaba hablando.
Finalmente se calmó y me contó lo que había sucedido. Se había quedado descansando en la cama, tomando su café. Entonces se inclinó hacia abajo para tomar sus chinelas. Encontró una, la levantó y tanteó debajo de la cama para encontrar la otra. Ahora bien, Forest Home estaba usando unas nuevas trampas humanitarias para ratones que consistían en una pedazo de cartón de 15×15cm con una sustancia muy pegajosa. Cuando el ratón se quedaba atascado allí, no podía salir y finalmente moría. Puede adivinar lo que sucedió. Joyce no solo puso la mano sobre la sustancia pegajosa ¡sino sobre un ratón muerto e hinchado! ¡Era inmenso! (Tengo una foto de él.) Me dijo que salió disparada como un misil, dando gritos, tratando de quitarse a esta desagradable criatura de la mano.

Mientras Joyce me lo contaba, agitaba la mano demostrándome cómo había tratado de quitarse al ratón. Cuanto más agitaba la mano, más graciosa quedaba. Me mordía los labios tratando de no reírme, recordando aquellas lapidarias palabras: «No te atrevas a reírte. No fue gracioso». Creo que ella se dio cuenta de mi lucha por no reírme porque con una mueca exagerada me miró y me dijo lentamente: «No es gracioso».

Eso colmó el vaso. Era hombre muerto y lo sabía. Me reí hasta que las lágrimas me rodaron por las mejillas. Por supuesto, tomé al ratón y me deshice de él. También le dije a Joyce que yo también me hubiera puesto histérico si me hubiese sucedido a mí, y que tenía todo el derecho de estar disgustada. Luego de varios abrazos me dijo: «Después de todo, me parece que fue gracioso». Ahora es una de nuestras historias favoritas.

También tenemos recuerdos graciosos en los cuales yo fui la fuente de diversión. Pregúntele alguna vez a Joyce, agrega.


Gozo en común

Otra cosa positiva relacionada con el matrimonio es el sentido del gozo compartido. Se comparte el entusiasmo y el deleite del otro y se desea que el otro sea consciente de lo que uno está experimentando. El gozo es una sensación de alegría que no necesariamente se asocia a la felicidad. También es un mandamiento de las Escrituras. «Alégrense con los que están alegres» (Romanos 12:15, NVI).


Un corazón agradecido

Otro rasgo positivo es nunca dormirse en los laureles ni dar por sentado que tenemos asegurado a nuestro cónyuge. Un amigo mío lo describió de la siguiente manera:

  Las personas que han estado casadas por mucho tiempo tienden a dar por sentado que tienen asegurado a su cónyuge. Las razones más comunes son:

  •   Siempre estarás aquí cuando te necesite.
  •   Siempre me amarás.
  •   Siempre estarás en condiciones de proveer para mis necesidades.
  •   Siempre serás el mismo.
  •   Siempre estaremos juntos.


  Cuando en el matrimonio se supone que estas cosas son así, se vive más en la tierra de las fantasías que en el lado de la realidad. Es muy raro que la gente que da por sentadas las cosas sepan apreciar las bendiciones diarias en sus vidas. Luego de algún tiempo, llegan a creer que la vida les debe estos pequeños regalos. Muy pocas veces dicen gracias por algo.

  Cuando consideramos que tenemos a alguien asegurado le restamos valor. Se envía el mensaje mudo: No vales mucho para mí. También se le roba a esta persona el don del aprecio humano. Y ser amados y apreciados nos da a todos una razón para vivir cada día. Cuando este regalo se retiene o se niega durante años, nuestros espíritus se marchitan y mueren. La gente puede soportar este sufrimiento y permanecer casados para siempre, pero lo único que hacen es cumplir una sentencia. En los matrimonios de muchos años en los que a uno de los cónyuges se lo toma por asegurado en forma continua, se levanta una pared de indiferencia entre el esposo y la esposa. Cuanto más tiempo de matrimonio, más alta será la pared y mayor el aislamiento humano. La manera de salir del atolladero es sencilla pero crucial:

  •  Comience a dar las gracias y a mostrar su aprecio por cada cosa.
  •  Tome más conciencia de sintonizar lo que está sucediendo a su alrededor.
  •  Conviértase en una persona que dé más y que sepa apreciar.
  •  Especialícese en las muchas pequeñas cosas que tienen gran significado: traer flores, hacer largas caminatas por el campo, acostarse en el suelo junto a la chimenea, llevarse el desayuno a la cama, tomarse de las manos en público, caminar bajo la lluvia, enviarse tarjetas amorosas y graciosas por correo, comprarse pequeños regalos sin razón aparente.


Recuerde: un matrimonio de 35 años no garantiza el año número 36. No dé nada por sentado, simplemente porque hoy lo tiene.

Recuerde, en un matrimonio saludable…

  •   Uno trata de ser el «número dos» en lugar de ser el número uno.
  •   Se le proporciona energía al cónyuge en lugar de quitársela.
  •   Se eliminan del matrimonio las acusaciones y el avergonzar al otro.
  •   Se está dispuesto a aprender del compañero.
  •   Se terminan los desacuerdos sintiendo que se han resuelto.
  •   Uno se siente mejor luego de un desacuerdo.

Comunicación bilingüe

Existe un factor final. Aquellas parejas que aprenden a ser flexibles y a hablar el idioma de su cónyuge tendrán la mejor comunicación de todas. Puede sonar un tanto extraño, pero durante los últimos 32 años en los que he aconsejado a parejas y dirigido seminarios para el enriquecimiento del matrimonio, cada vez estoy más convencido de que esta es la médula del proceso de comunicación. Significa que uno acepta las diferencias, descubre la exclusividad del vocabulario comunicativo del cónyuge, sus modelos y estilos, y comienza a usarlos a medida que los comparte. Da resultado en el matrimonio y también en el mundo de los negocios.

No significa que tenga que dejar de ser quién es, ni de comunicarse en la forma que le es habitual. Se trata de añadir a su repertorio de respuestas de tal manera que tenga un campo de acción mayor. A la mayoría de las personas les gusta conversar con los que hablan su mismo lenguaje. Esto se puede aprender. Yo lo hice, ¡y cómo cambiaron las cosas! De eso se trata el resto de este libro.


¿Cuál es su plan?

Estos son tan solo algunos aspectos positivos que mantienen vivo a un matrimonio. Pero, ¿qué me dice de usted? En una escala del 0 al 10, ¿cómo calificaría la presencia de estos aspectos positivos en su propio matrimonio (siendo 0 lo que no existe y 10 lo sobreabundante)? ¿Cómo calificaría su cónyuge estos aspectos? (En el apéndice encontrará un formulario de evaluación del matrimonio que le permitirá darle una mirada renovada a su relación matrimonial.)
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