domingo, 15 de noviembre de 2015

Esta es la ley del sacrificio por el pecado: En el lugar donde se inmola el holocausto, será degollada la víctima por el pecado, en presencia de YHVH. Es cosa santísima.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





Nos preparamos para enseñar en la congregación
El holocausto diario
Levítico 6:1-30
1      Habló YHVH a Moisés, diciendo:
2      Si una persona peca y comete prevaricación contra YHVH, ya sea engañando a su prójimo en cuanto a depósito o prenda confiada en su mano, o por hurto, o por extorsión a su prójimo,
3      o por hallar algo perdido y negarlo, y por cualquiera de estas cosas que puede hacer el hombre, jura falsamente pecando con ellas,
4      cuando haya así pecado y resulte ser culpable, devolverá lo que robó o defraudó, o el depósito que se le encomendó, o la cosa perdida que halló,
5      o todo aquello en lo que haya jurado falsamente. Lo devolverá pues por entero, el día de la ofrenda por su culpa, añadiendo a ello su quinto, que le dará a aquel a quien pertenece.
6      Y como ofrenda por su culpa ante YHVH, llevará del rebaño al sacerdote un carnero sin defecto, según tu estimación, como ofrenda por la culpa,
7      y el sacerdote hará expiación por él delante de YHVH, y le será perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable.
8      Y habló YHVH a Moisés para decirle:
9      Ordena a Aarón y a sus hijos, y diles: Ésta es la ley del holocausto: El holocausto permanecerá ardiendo sobre el fuego, encima del Altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del Altar ha de mantenerse ardiendo en él.
10      Luego el sacerdote se revestirá de su túnica de lino y vestirá sobre su carne los zaragüelles de lino. A continuación recogerá de sobre el Altar la ceniza del holocausto que el fuego habrá reducido, y la depositará al costado del Altar.
11      Después se quitará sus vestiduras, y revestido de otras vestiduras, sacará la ceniza fuera del campamento a un lugar puro.
12      En tanto, el fuego de sobre el Altar arderá en él sin extinguirse. El sacerdote quemará leños en él cada mañana, y acomodará encima el holocausto, dejando consumir en él las grosuras de las ofrendas de paz.
13      Un fuego continuo arderá sobre el Altar sin extinguirse.
14      La ley de la ofrenda vegetal será ésta: Los hijos de Aarón la deberán ofrecer ante YHVH, frente al Altar.
15      Se retirará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda vegetal, con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda vegetal, y lo dejará consumir sobre el Altar como su memorial en olor que apacigua a YHVH.
16      El resto lo comerán Aarón y sus hijos. Se comerá en forma de ázimos en lugar santo. En el atrio del Tabernáculo de Reunión la comerán.
17      No se horneará con levadura. Es su porción que les doy de mis sacrificios ígneos, cosa muy sagrada como ofrenda por el pecado y ofrenda por la culpa.
18      Todo varón entre los hijos de Aarón la podrá comer. Es estatuto perpetuo por vuestras generaciones respecto a los sacrificios ígneos a YHVH. Todo lo que toque en ellas quedará consagrado.
19      Y habló YHVH a Moisés, diciendo:
20      Esta será la ofrenda que Aarón y sus hijos presentarán a YHVH el día de su respectiva unción: la décima parte de un efa de flor de harina como ofrenda vegetal continua, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.
21      En sartén será desleída en aceite, y la llevarás bien frita, en pedazos, tal como la ofrenda vegetal cocida al horno, y la ofrecerás como olor que apacigua a YHVH.
22      Y el sacerdote que de entre sus hijos haya sido ungido para sucederlo, habrá de ofrecerla. Esto es un estatuto perpetuo de YHVH. Será quemada totalmente.
23      Así, toda ofrenda vegetal del sacerdote no se comerá sino que será enteramente quemada.
24      Y habló YHVH a Moisés, diciendo:
25      Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: Esta es la ley del sacrificio por el pecado: En el lugar donde se inmola el holocausto, será degollada la víctima por el pecado, en presencia de YHVH. Es cosa santísima.
26      El sacerdote que haga la ofrenda por el pecado la comerá. En lugar sagrado la comerá, dentro del atrio del Tabernáculo de Reunión.
27      Todo lo que toque en su carne quedará consagrado. Si la sangre salpica sobre una vestidura, lavarás lo que fue salpicado en un lugar santo.
28      La vasija de barro en que sea cocida será quebrada, y si se cuece en vasija de cobre, ésta será fregada y enjuagada con agua.
29      Todo varón de entre los sacerdotes podrá comer de ella. Es cosa santísima.
30      Pero no se comerá ninguna ofrenda por el pecado cuya sangre haya sido llevada al Tabernáculo de Reunión para hacer expiación en el Santuario. En el fuego será quemada.

Sacrificio por el pecado
LEVÍTICO 6
Levítico 6:1–7. La tercera situación que exigía una ofrenda por el pecado era bastante diferente de las dos primeras. Se describe nuevamente como pecado contra el Señor, pero aquí el pecado no era sólo el de robarle los bienes a otra persona, fuera por robo específico, o por extorsión, o por no devolver las propiedades que se le confiaron para que las cuidara, sino que cuando se le requirió respecto a estos asuntos juró que era completamente inocente. 
El juramento delante de Dios era un medio común de dirimir las disputas legales cuando faltaban otras evidencias, pero una persona tomaba el nombre de Jehová en vano al abusar de ese juramento.
En ese caso, la persona culpable, antes de presentar la ofrenda por la culpa, tenía que devolver lo que hubiera robado o tomado mediante extorsión, y además tenía que pagar el veinte por ciento de su valor a la persona a quien había pertenecido. Solamente después de que la propiedad había sido devuelta, el transgresor podía llevar al sacerdote su carnero sin defecto como una ofrenda por la culpa.
Como en todas las ofrendas, se le aseguraba al adorador que estaba perdonado.
El significado de la ofrenda por la culpaComo es el caso con todos los sacrificios de sangre, Cristo es el cumplimiento de la ofrenda por la culpa. Hablando sobre el Mesías que vendría, el profeta Isaías dice: “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados [culpa]… Jehová cargó en él [la culpa] de todos nosotros… [puso] su vida en expiación por el pecado” (Isaías 53:5, 6, 10). 
El sacrificio de Cristo fue la perfecta ofrenda por la culpa por todos los pecados de todos los tiempos. En efecto, fue solamente por causa de la muerte de Cristo en la cruz que las ofrendas por la culpa del Antiguo Testamento tuvieron valor. Todas las personas a lo largo de la historia del mundo son culpables delante de Dios, pero Cristo tomó sobre él las culpas de todos y sufrió la ira de Dios en lugar de ellos. La relación con Dios, quebrantada por el pecado del hombre, ha sido restablecida por el sacrificio de Cristo, la perfecta ofrenda por la culpa.
Así como la ofrenda por el pecado nos enseñó algo respecto al pecado y sus efectos, también lo hace la ofrenda por la culpa. Si una persona devolvía lo que había robado, más el veinte por ciento, nos podemos preguntar por qué se le exigía llevar además una ofrenda por la culpa. La razón es que todo pecado es primera y principalmente un pecado contra Dios. 
Los pecados de asesinato y adulterio que cometió David fueron cometidos contra personas, pero él le dice al Señor: “Contra ti, contra ti solo he pecado; he hecho lo que es malo delante de tus ojos” (Salmo 51:4).
La restitución a la persona ofendida, que era un aspecto de la ley ceremonial, también es con seguridad un fruto de la fe que todos los que han sido perdonados van a querer hacer. Cuando Jesús fue a la casa de Zaqueo, Zaqueo anunció: “Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguien, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lucas 19:8).
Siempre es esencial la reconciliación con la persona ofendida. En el Sermón del Monte, Jesús les dijo a sus discípulos: “Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23, 24).
A una persona que no le hubiera dado al Señor lo que debía, se le exigía hacer restitución y añadir el veinte por ciento. No era que Dios necesitara su ofrenda, ni tampoco que presentarle una ofrenda al Señor compensara el pecado. Más bien era para entrenar y disciplinar al pecador. Una aplicación de esto bien se puede dar cuando un cristiano, debido a su carne pecaminosa, toma lo mejor para él y deja de llevarle sus ofrendas regulares al Señor. 
La amonestación fraternal también puede ser una oportunidad para animarlo a enmendar negligencias pasadas, no para expiar pecados pasados, ni para enriquecer la tesorería de la iglesia, sino más bien para entrenar y desarrollar a la persona, para ayudarle a ver que el apoyo a la iglesia es una expresión de amor y gratitud a su Señor, y debe ser siempre algo sagrado.
Cuando miramos los sacrificios de sangre, no podemos evitar la impresión que produce la magnitud de las ofrendas que Dios exigía de su pueblo y la severidad con que los trató cuando pecaron. Además notamos la gran misericordia que mostró al disponer las cosas para cubrir los pecados de ellos. ¡Que nosotros, los que estamos en la era del cumplimiento, nos esforcemos por dar generosamente ofrendas de acción de gracias al Dios de nuestra salvación!
Instrucciones a los sacerdotes
Si usted hubiera sido un laico en los tiempos del Antiguo Testamento, hubiera estado interesado en saber cuándo debía ofrecer una ofrenda por el pecado o una ofrenda por la culpa. Usted también hubiera querido saber qué clase de animales tenía que llevar para los diferentes sacrificios y qué se requería que usted hiciera cuando el animal se llevaba al sacrificio. Estos han sido los temas que se han tratado hasta este punto en Levítico.
Si, por otro lado, usted hubiera sido un sacerdote, entonces hubiera estado interesado en cómo sacrificar el animal que el adorador llevó exactamente de la manera que Dios mandó. Usted hubiera querido saber qué partes del animal se tenían que quemar y qué partes se podían comer. También hubiera estado interesado en saber qué partes del animal le pertenecían a usted para compartir con otros sacerdotes y con los miembros de la familia. Estos son los temas que se tratan en el resto del capítulo seis y todo el capítulo siete.
Cuando se compara el orden de los sacrificios que aparece en Levítico 1–5 con el orden que aparece en Levítico 6–7, se nota inmediatamente una diferencia. En estos últimos capítulos se mencionan primero los sacrificios diarios regulares, los holocaustos y las ofrendas de grano que los acompañan. Después de estas sigue la ofrenda por el pecado, que se exigía solamente en ciertas fiestas o después de que alguien había pecado. 
Luego se menciona la ofrenda por la culpa, que no se ofrecía de manera regular, sino que era necesaria después de ciertos pecados. Finalmente se menciona el sacrificio de paz, que generalmente era un sacrificio opcional. Por lo tanto, parece que en Levítico 6 y 7, los sacrificios están organizados en el orden de la frecuencia con que se ofrecían.
El tema principal de esta sección es el de comer la carne de los sacrificios, es decir, quién la podía comer y dónde se podía comer. La sección termina con un breve resumen de los principales temas tratados.
El holocausto ( Levítico 6:8–13 )
Levítico 6:8–13. El pensamiento principal de este párrafo es que nunca se debía apagar el fuego del altar del holocausto. 
¡El punto se menciona siete veces! Se hacía un holocausto cada mañana y cada tarde. En la mayor parte de la semana había otras ofrendas durante el curso del día, pero, después del holocausto de la tarde, no se debía ofrecer nada hasta el día siguiente. Sin vigilancia cuidadosa, el fuego se podía apagar, pero el sacerdote no podía permitir que eso ocurriera.
Se han dado diferentes explicaciones sobre el significado del fuego perpetuo en el altar del holocausto. Un comentarista sugiere que, como los primeros holocaustos en el Tabernáculo fueron encendidos con fuego del cielo, el sacerdote tenía que mantener el fuego encendido para que las ofrendas siempre fueran quemadas con fuego celestial. Otro comentarista sugiere que el fuego constante era una señal visible de la adoración ininterrumpida al Señor. 
Otro dice que el fuego perpetuo representaba la consagración continua del pueblo a su Dios. Puede haber algo de cierto en cada una de estas interpretaciones, pero cuando recordamos que el holocausto expresaba la relación del pacto, podemos ver un significado especial en el fuego perpetuo. 
Por ese fuego, los creyentes del Antiguo Testamento recordaban constantemente que estaban en un estado de gracia, que Dios les había perdonado todos sus pecados por causa del Mesías prometido. El escritor a los Hebreos dice: “Por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede también salvar completamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:24, 25). Es muy consolador saber que Dios nos ve constantemente a la luz del sacrificio que hizo Cristo por nuestros pecados.
Podría parecer que la remoción de las cenizas del altar era una tarea particularmente baja, que podría haber hecho algún sirviente, pero siempre fue el sacerdote oficiante quien lo hizo. El sacerdote también tenía que estar ataviado con los vestidos apropiados, aun cuando sólo estaba quitando las cenizas. Aquí hay lecciones para nosotros. 
Los trabajos poco atractivos, tales como lavar los baños de la iglesia, barrer los pisos o llenar sobres, cuando se hacen para el Señor, nunca son triviales o degradantes. Cuando los sacerdotes realizaban una tarea como sacar las cenizas, era inaceptable la indiferencia y el comportamiento descuidado. Lo mismo es cierto hoy en día.
La ofrenda de grano ( Levítico 6:14–23 )
Levítico 6:14–18. Estas leyes complementan las que se dan en Levítico 2. Después de que se ofrecía la parte memorial de la ofrenda de grano, los sacerdotes podían comer el sobrante. Lo debían comer en el atrio del Tabernáculo de reunión, a diferencia de otras ofrendas, que podía consumir el sacerdote en su casa con la familia. Además, sólo lo podían comer los varones de la familia del sacerdote. Cualquiera que tocara esa ofrenda era “santificado”, es decir, una persona que no estuviera autorizada era, por lo tanto, objeto de castigo por la contaminación que resultaba por el contacto con cosas las consagradas completamente a Dios.
Levítico 6:19–23. El sumo sacerdote le debía presentar a Dios una ofrenda diaria de grano por él y por el sacerdocio. 
Cuando un laico llevaba una ofrenda de grano, se les permitía a los sacerdotes comer de ella, pero no se les permitía comer de los sacrificios que ofrecían a nombre de ellos. Por lo tanto, esas ofrendas se tenían que quemar completamente.Los sacerdotes no estaban por encima de la ley, ya que también se tenía que hacer sacrificios por ellos mismos. Eso nos recuerda que el servicio en la iglesia de Dios no exime a una persona de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
El libro de Hebreos, se refiere a los sacrificios diarios que presentaban los sacerdotes del Antiguo Testamento. Dice que el sacerdocio de Cristo es superior porque él no tiene que repetir su sacrificio. 
“No tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo, porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo” (Hebreos 7:27). Aunque no se requiere otro sacrificio por el pecado y aunque tenemos a nuestra disposición el perdón completo para nosotros, ciertamente necesitamos pedir el perdón cada día, porque cada día pecamos.

La ofrenda por el pecado ( Levítico 6:24–30 )
Levítico 6:24–30. Aquí se hace énfasis en el carácter santísimo de la ofrenda por el pecado. La contaminación accidental de las ropas con la sangre del sacrificio, exigía lavar el vestido en un lugar santo. Todo animal sacrificado le pertenecía a Dios; ni siquiera una gota de su sangre se podía llevar fuera del santuario en las ropas del adorador. 
La misma preocupación se mostraba para con las vasijas en las que se cocía la carne del sacrificio. Si la carne se cocía en una vasija de barro, se debía quebrar la vasija, porque la sangre y los jugos de la carne podían ser absorbidos por el material no vidrioso. Si la vasija era de bronce, tenía que ser fregada y lavada cuidadosamente para que ninguna partícula del sacrificio pudiera quedar en ella.
Cuando se hacía una ofrenda por el pecado, por parte del sacerdote o por parte de toda la congregación, la sangre se llevaba al Tabernáculo de reunión para hacer expiación en el lugar santo. Eso sucedía, por ejemplo, el Día de la Expiación. Cuando se presentaba esa ofrenda, la carne del animal sacrificial no se podía comer, sino que se tenía que quemar completamente fuera de la puerta.



La palabra que está traducida falta (15) proviene de una raíz que significa “actuar infiel o traidoramente”. El contexto para esta ofensa es el pacto. Debe recordarse que estas leyes no son provistas para los hombres en general. Fueron dadas al pueblo de Israel, compuesto por personas que se habían comprometido en un pacto con Dios, asumiendo ciertas responsabilidades. 

El Señor iba a ser su Dios y ellos serían su pueblo. Sin duda esta es la razón por la cual no hay provisión para las violaciones voluntarias y deliberadas del pacto—“pecando con soberbia”. Tal pecado colocaría al violador fuera del mismo convenio que define estas leyes. Nótense los términos: Cuando alguna persona cometiere falta y pecare por yerro.

Hay dos casos citados solicitando la ofrenda por la culpa. Una era la retención involuntaria de las cosas santas de Jehová. Esto se refiere a diezmos, ofrendas, primeros frutos y cosas semejantes. Pertenecían a Dios y eran dadas al sacerdote. El que la presentaba debía traer la ofrenda, un carnero sin defecto de los rebaños, valor incomparable a la pérdida sufrida por los sacerdotes. El significado del original no es enteramente claro en lo concerniente a las palabras: conforme a tu estimación en siclos de plata. 

Parece indicar que un valor monetario debía ser colocado sobre la ofrenda para poder calcular el monto de la quinta parte (16, un quinto del valor) que debía ser pagado en restitución como una multa. El siclo del santuario (15) es identificado en Exodo 30:13 como una cantidad basada en la medida fenicia más bien que en la babilónica, que era de menor valor. Aquí es obvia la base moral de la legislación levítica. Micklem dice:

  Levítico está interesado en el ritual de la ofrenda por el pecado; pero allí no hay ninguna idea supersticiosa de que la ofrenda de por sí es útil para quitar el mal, lo que queda bien aclarado por la demanda de arrepentimiento. Nada sugiere de que aparte de éste haya expiación. Si suscitamos la objeción teológica de que Dios exige sólo el arrepentimiento para conceder el perdón, pasamos por alto el requisito de la restitución hasta donde sea posible. El verdadero penitente no sólo dice: “Lo siento mucho”, sino también: “¿Qué puedo hacer para arreglarlo?”

La segunda clase de ofrenda por la culpa implica actos prohibidos en la ley del pacto que demandan restitución, pero que son desconocidos para el ofensor (17–19). Puesto que nadie sabía cuál había sido la pérdida o si la había habido, la persona traía la ofrenda por la culpa sin añadir compensación. Nótese el deseo de evitar la más ligera ofensa. Cuando se mira a la luz del pacto y su benévola redención, tal sacrificio se considera como un anhelo natural de la conciencia tierna de expresar positivamente su gratitud y dependencia. Adviértase la actitud de Job en el libro que lleva su nombre, 1:5. El ideal es ser hallado sin culpa.

El final de esta sección ( Levítico 6:1–7 ), trata con el perjuicio causado al prójimo en asuntos de propiedad. Conciernen al dolo con respecto a un depósito que fue dejado por causa de seguridad por un prójimo, hurto, ganancia injusta por opresión (2) o que habiendo hallado lo perdido (3) que pertenece a otro se apropiara de ello. Los mencionados son los más cercanos a pecados conscientes y voluntarios de esta sección ( Levítico 5:14–6:7 ). 

Estos son asuntos que generalmente no se conocerían sin la revelación del ofensor. Si se hubieran descubierto, tales acciones habrían sido castigadas. Véase Exodo 22:7–13 donde se hallan los procedimientos legales al respecto. El contexto nos muestra la inseparable relación que hay aquí entre la religión y la ética en Israel. El pecar contra otro dentro del pacto era pecar también contra el Dios del pacto. De esa manera, la relación con el prójimo afectaba estrechamente la comunión con Dios. El Señor es el Garantizador de la propiedad ajena. Pecar contra el prójimo es pecar contra Dios.

La palabra encomendado (2) parece indicar un traspaso de bienes materiales por medio del cual algo ha sido puesto en manos de otro. La LXX lo traduce koinonia. Probablemente se refiera a transacciones comerciales. En cuanto a las palabras conforme a tu estimación (6) véase comentario sobre 5:15.

En casos de daño a la propiedad, la restitución no era suficiente. Como una expiación requería la ofrenda por la culpa, debía añadir al capital la quinta parte (5) del valor de la propiedad implicada y restaurarlo al propietario. Solamente entonces la ofrenda por la culpa era eficaz para expiar la transgresión.


        INSTRUCCIONES PARA LOS SACERDOTES, Levítico 6:8–7:38

       Ley del holocausto ( Levítico 6:8–13 )
La sección introductora de Levítico (1:1–6:7) está dirigida al pueblo de Israel (1:2) y es la palabra de Dios para ellos en cuanto a los sacrificios que El requería. Ahora, el Señor se dirige a los sacerdotes, Aarón y sus hijos (9), que eran quienes debían realizar estos ritos. Estas instrucciones nos ayudan a comprender mejor el sistema de sacrificios de Levítico y su significado.

Primeramente, se nos informa que el fuego debía arder continuamente sobre el altar (9–13). Exodo 29:38–39 nos revela que mañana y tarde se presentaría una ofrenda quemada. La grasa del sacrificio de la tarde era empleada para mantener el fuego en el altar durante la noche. Una llama ardiendo perpetuamente ante la deidad no es única en la religión bíblica. 

Era la expresión de la intuición humana de que la adoración y la alabanza perenne debían ascender del hombre a Dios. Si así sienten los que poco saben de la gracia divina, ¡cuánto más el corazón del creyente cristiano debería estar lleno de oración incesante y alabanza perpetua! En lo concerniente al fuego dice Micklem:

  Señala a los cristianos el sacerdocio eterno del Señor Jesucristo, el gran Sumo Sacerdote “que vive para interceder” por nosotros (He. 7:25), que “es sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (He. 5:6). El ofrece su eterna obediencia al Padre, un sacrificio aceptable, a favor de todos; El es el sacerdote, y su obediencia es el cordero, su obediencia y su amor perfecto hacia Dios: éstos, los ofrece a favor de todos los hombres, porque “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (He. 2:11).

El sacerdote recibía instrucciones en cuanto a cómo vestirse para sacar las cenizas todas las mañanas (11). Las vestimentas sacerdotales regulares no se debían llevar para esa tarea. Muchos se sorprendieron al notar cuánto espacio bíblico se le dedica a la ropa. 

Esto es verdad especialmente en lo que concierne a los sacerdotes. Transmite la idea de la importancia que tiene cómo se presenta la persona delante de Dios. Esto está extensivamente desarrollado en el Nuevo Testamento y en la himnología cristiana. Jesús habló de la necesidad de “el vestido de boda” (Mt. 22:11–14). En Apocalipsis se nos aconseja comprar “vestiduras blancas” (3:18) y conservar las “ropas” (16:15). 

También se nos habla de la esposa del Cordero, vestida “de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos” (19:8). No obstante, en lo que concierne a Levítico, es la vestidura del mediador que se yergue entre Dios en su santidad y el hombre en su adoración.

   Ley de la ofrenda de alimento  (Levítico 6:14–23 )
El sacerdote debía tomar un puñado (15) de esta ofrenda, con su aceite e incienso y ofrecerlo por memorial. El sobrante (16) de ella debía ser comido sin levadura (17), en el atrio en la tienda por el sumo sacerdote y sus hijos. 

La expresión es cosa santísima (17) está empleada en las tres ofrendas de las que participaban Aarón y sus hijos: la ofrenda de comida, la ofrenda por el pecado y la de expiación. También se usaba para cualquier cosa “consagrada” que no podía ser vendida ni rescatada (27:28).
Esto está explicado con más amplitud en la conclusión: Toda cosa que tocare en ellas será santificada (18). 

No es claro el significado exacto de esta declaración. Algunos opinan que es decir simplemente que cualquiera que toca las cosas santas, se santifica a sí mismo (Is. 52:11). Otros creen que debe referirse a que todo lo que toca el altar es santo y no puede volver a la vida secular. 

La referencia de Jesús al poder del altar de santificar el don (Mt. 23:19) indica que uno y otro de estos últimos puntos de vista son verdaderos. Números 16:38 dice en lo concerniente a los incensarios de Datán y Abiram: “Por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados.” No es cosa baladí que los hombres se presenten delante de Jehová. El toma al hombre en serio y subsecuentemente reclama como suyo lo que le ha sido dado. Tal consagración está ampliamente ilustrada en el Antiguo Testamento.

La ofrenda especial de comida de Aarón y sus hijos (20, es decir “el sumo sacerdote”) está descrita en 19–23. Toda esta sección consiste en instrucciones para los sacerdotes. Esta ofrenda tenía que ser presentada por el sumo sacerdote el día que fueren ungidos como tal. 

La palabra perpetua indica que las subsecuentes ofrendas tenían que presentarse todas las mañanas, y al anochecer mediante el sumo sacerdote. La ofrenda era por él mismo y por todos los sacerdotes. Toda ella sería quemada (22). Los sacerdotes participaban de las cosas más santas ofrecidas por otros; pero no podían compartir de lo que fuera ofrendado por y para ellos mismos (23).

    Ley de la ofrenda por el pecado ( Levítico 6:24–30)
La ofrenda por el pecado era también cosa santísima (25). Debía ser comida por los sacerdotes en el atrio del tabernáculo de reunión (26). Nada impuro debía tocarla. Cualquier cosa que tuviera contacto con ella era santa y debía ser dedicada a Dios. Si la vestimenta era salpicada con la sangre de la ofrenda para el pecado debía ser lavada en lugar santo (27). 

Y si la vasija (28) en que era preparada la carne para los sacerdotes fuera de barro, debía ser quebrada, y si fuera de bronce, fregada y lavada con agua. Todo lo que hubiera tocado debería ser limpio y quitado del uso común. El verso 30 lo aclara de la siguiente manera: “Mas no se comerá ninguna ofrenda de cuya sangre se metiere en el tabernáculo de reunión para hacer expiación en el santuario; al fuego será quemada.” Una nota al pie explica: “Su sangre será rociada sobre el propiciatorio que está en el Lugar Santísimo; por lo tanto, aun la carne es demasiado sagrada para ser alimento humano” (Berk.).

Moisés recalca la santidad de la ofrenda por el pecado en 10:17, diciendo que les había sido dada a los sacerdotes para llevar la iniquidad de la congregación con el fin de que fueran reconciliados delante de Jehová. Todo este ritual es presentado para hacer hincapié sobre la importancia de distinguir entre lo santo y lo inmundo. Siempre trae resultados desastrosos la incapacidad o rechazo de hacer estas diferencias (cf., c. 10).

Hay muchos escritores que relacionan inmediatamente el concepto de “santo” que encontramos aquí con el mismo de los círculos religiosos paganos. La comparación que hace Micklem es provechosa.

  Los comentaristas están propensos a hablar de esta santidad como un mero tabú, pero el término ha sido mal interpretado. Un objeto tabú (el término ha sido tomado de las religiones primitivas de la Polinesia) es peligroso por su propio derecho, como la habitación misteriosa de un poder sobrenatural. Eso no es lo mismo que la idea de que un objeto es sacrosanto porque ha sido puesto en relación con el Dios viviente. Bien podemos creer que había mucha superstición en Israel; pero este concepto de santidad no lo es. 

Para tomar un ejemplo relativamente inadecuado desde la situación contemporánea, un hombre moderno no considera las lápidas sepulcrales “sagradas a la memoria” de los antepasados, como si tuvieran poderes sobrenaturales; pero las trata con reverencia, no como si fueran cualquier piedra, por el uso al cual han sido dedicadas. De la misma manera, pero, más vivido de lo que nosotros podemos suponer era el sentido de la santidad de las cosas vinculadas con los sacrificios en Israel.

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viernes, 13 de noviembre de 2015

Si peca y prevarica contra YHVH, ya sea engañando en cuanto a depósito o prenda confiada en su mano, o por hurto, o por extorsión, o por hallar algo perdido y negarlo, jura falsamente pecando con ellas y resulte ser culpable, devolverá lo que robó o defraudó, o el depósito que se le encomendó, o la cosa perdida que halló, o todo aquello en lo que haya jurado falsamente. Lo devolverá por entero, añadiendo a ello su quinto, que le dará a aquel a quien pertenece.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





Nos preparamos para enseñar en la congregación
Levítico 5:14-6:7

14      Además, YHVH habló a Moisés diciendo:
15      Si una persona comete prevaricación y peca por inadvertencia, destruyendo cosas consagradas a YHVH, presentará como sacrificio suyo de reparación a YHVH un carnero sin defecto procedente del rebaño, según tu valoración en siclos de plata, conforme al siclo del Santuario, como sacrificio por el delito.
16      Restituirá además lo que haya detraído de las cosas consagradas y añadirá sobre ello un quinto, lo cual dará al sacerdote. El sacerdote hará expiación a favor de él mediante el carnero del sacrificio por el pecado, y le será perdonado.
17      Si alguno peca e infringe cualquiera de los mandamientos de YHVH respecto a cosas que no se deben hacer, aunque no se de cuenta, se hará responsable y pagará su falta.
18      Del rebaño llevará un carnero sin defecto, según tu estimación, como sacrificio por el delito. El sacerdote hará por él expiación por la falta que cometió sin darse cuenta, y será perdonado.
19      Es un sacrificio por la culpa. Ciertamente resultó culpable ante YHVH.

El holocausto diario
Levítico 6:1-7

1      Habló YHVH a Moisés, diciendo:
2      Si una persona peca y comete prevaricación contra YHVH, ya sea engañando a su prójimo en cuanto a depósito o prenda confiada en su mano, o por hurto, o por extorsión a su prójimo,
3      o por hallar algo perdido y negarlo, y por cualquiera de estas cosas que puede hacer el hombre, jura falsamente pecando con ellas,
4      cuando haya así pecado y resulte ser culpable, devolverá lo que robó o defraudó, o el depósito que se le encomendó, o la cosa perdida que halló,
5      o todo aquello en lo que haya jurado falsamente. Lo devolverá pues por entero, el día de la ofrenda por su culpa, añadiendo a ello su quinto, que le dará a aquel a quien pertenece.
6      Y como ofrenda por su culpa ante YHVH, llevará del rebaño al sacerdote un carnero sin defecto, según tu estimación, como ofrenda por la culpa,

7      y el sacerdote hará expiación por él delante de YHVH, y le será perdonada cualquier cosa que haya hecho por la cual sea culpable.

Las culpas y su Remedio

El sacrificio por la culpa, 
Levítico 5:14–6:7. 


En la Biblia hebrea los vv. 1–7 del cap. 6 forman parte del cap. 5 y el cap. 6 comienza con 6:8. Los eruditos que hicieron las divisiones por capítulos en nuestra Biblia no reconocieron la unidad de 5:14 a 6:7. 

Esta sección contiene instrucciones adicionales sobre los sacrificios por el pecado (4:1–5:13).

Jehovah habló a Moisés diciendo … ( Lev 5:14 ). 
Esta es la frase introductoria que indica algo nuevo. La palabra falta (v. 15) es la traducción de la palabra hebrea ma’al 4604, que se puede traducir con nuestra palabra “culpa”. 

Es distinta de la palabra “transgresión” que está arriba. Sin embargo, la diferencia no es tanto. Pudiera ser sólo variaciones de la misma idea. Todavía, es pecado por inadvertencia (Lev 5:15). Esta palabra tiene la misma raíz de una palabra para cubrir; así tiene la idea de hechos cubiertos. Proverbios 28:13 dice que el que encubre sus pecados no prosperará.

… A las cosas santas de Jehovah. 
Estos son pecados contra las cosas del santuario. Por esto, son pecados contra Dios. Incluye los diezmos, las primicias y las cosas santificadas a Dios. Un carnero del rebaño, sin defecto …: un carnero es más costoso que la hembra del rebaño. Pero, no es solamente cualquier “carnero sin defecto”. 

Tiene que ser evaluado por el sacerdote (para asegurar su valor), en siclos de plata, según el siclo del santuario. Hay dos puntos aquí que indican el valor del carnero. 

El primero es siclos de plata. 
Es decir que el valor debe ser más que un siclo de plata (note que la palabra “siclos” es plural). 

El segundo punto es: según el siclo del santuario
Había dos maneras para pesar los siclos, una estaba establecida por el santuario (ver Lev. 27:25; Exo. 30:13).

La tercera era el peso del rey, o del gobierno (vea 2 Sam. 14:26). No sabemos el origen de la diferencia entre los dos tipos de pesos, pero parece que el siclo del santuario fue establecido en la ley para que el hombre no pudiera cambiarlo según sus intereses personales. 

Sabemos que los judíos en la época de Cristo aprovecharon la diferencia en los dos tipos de siclos y violaron el propósito del siclo establecido por Moisés (ver Mat. 21:12; Mar. 11:15–17; Luc. 19:45, 46; Juan 2:13–16). Cristo dice que ellos habían hecho de la casa de Dios una cueva de ladrones. Probablemente, aumentaban el siclo del santuario demasiado en relación con el siclo común del día. 

Pero, más que un carnero de tanto valor, la persona debiera añadir la quinta parte para el sacerdote (v. 16). El mismo sacrificio requerido indicaba la seriedad del pecado. Como en los casos de los pecados en los caps. 4 y 5, son pecados de inadvertencia, pero esto no disminuye su seriedad. Tales pecados cometidos con alta mano traen el castigo para el culpable de ser cortado de la comunidad y a veces aun fue condenado a la muerte (ver Núm. 15:30 y Heb. 10:28).
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Bosquejo homilético
Pecado contra la santidad de Jehovah
Levítico 6:1–7
Introducción: 
Alguien que visitó a un preso, dijo: “Lo encontré humillado y triste por su carga de pecado.” 
En este pasaje encontramos diversos pasos en relación con reconocer el pecado y restaurar nuestra vida.

  I.      Es pecar contra Dios.
    1.      Negar lo encomendado para el prójimo (6:2a).
    2.      Robar lo que pertenece a su prójimo (6:2b).
    3.      Calumniar a su prójimo (6:2c).
    4.      Ocultar lo encontrado (6:3).

  II.      Es deber restituir.
    1.      Lo que robó al prójimo (6:4a).
    2.      En lo que calumnió al prójimo (6:4b).
    3.      En lo que le negó al prójimo (6:4c).
    4.      Añadir una quinta parte para el prójimo (6:5).

  III.      Es quedar libre.
    1.      Limpio de conciencia por lo ofrendado (6:6).
    2.      Limpio de conciencia por lo reparado (6:7).
    3.      El que ha perjudicado es perdonado (6:7).
    4.      El perjudicado queda recompensado (6:7).

Conclusión: 
Un himno nos hace la pregunta: “¿Has hallado en Cristo tu buen Salvador?” 

Si responde positivamente a esa pregunta, entonces está listo para restaurar su vida por completo. Si no ha encontrado aún a Cristo, ¿qué está esperando para limpiar su vida por medio de la sangre de Cristo?
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Parece que es una continuación de Lev 5:15–19, como pecado contra Dios, pero comienza con la fórmula introductoria (Lev 6:1) que indica otra ocasión. Sin embargo trata con pecados contra Jehovah (v. 2). La diferencia aquí es que los pecados tienen que ver con las relaciones humanas, con su prójimo. 

Es interesante notar que la injusticia contra su prójimo se consideraba como infidelidad contra Jehovah (quizá este pasaje forma la base bíblica para las palabras de Juan en 1 Jn.).

La extorsión, el robo o cualquier cosa fraudulenta contra una persona es un insulto contra Jehovah, quien es el soberano sobre toda la vida del hombre.
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Bosquejo homilético
La tarea del ministro
Levítico 6:19–23
Introducción: 
Levítico contiene muchas instrucciones para los sacerdotes, que pueden aplicarse a los ministros hoy en día. 

Miremos tres facetas del ministerio:
  I.      El llamado para ministrar es reconocido por otros.
    1.      Esto despierta sentido de responsabilidad en el ministro.
    2.      Esto inspira a la congregación para aceptarlo.

  II.      El ministro es motivado a actuar de acuerdo a su llamado.
    1.      Expresa gratitud a Dios por su llamado (vv. 20, 21).
    2.      Reconoce que es mayordomo de los dones que Dios le ha dado (v. 22).

  III.      El ministro sirve en forma abnegada.
    1.      Sin exigir recompensa.
    2.      Reconoce que Dios proveerá para sus necesidades.

Conclusión: 
Es un gran privilegio participar en la obra del Señor. 
Es un desafío a ser fiel en lo que Dios nos ha encomendado. 
Cada creyente debe descubrir qué es lo que Dios quiere para su vida y servir así al Señor.
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El sacrificio será el mismo indicado en Levítico 5:14–19, pero tiene la adición de la restitución a la persona ofendida, con adición de la quinta parte: Lo restituirá por entero y añadirá a ello la quinta parte (v. 5). La adición de la quinta parte fue establecida en la ley como una multa normal (ver Lev 27:13, 14, 19 y otros). El propósito era llamar la atención a la verdad que todo pertenece a Dios y la injusticia social era pecado contra él.

Instrucciones adicionales sobre varios sacrificios, Levítico 6:8–7:38
Aquí hay varias instrucciones más específicas sobre algunos sacrificios ya mencionados: el holocausto, la ofrenda vegetal, el sacrificio por el pecado y por la culpa y el sacrificio de paz.

Manda a Aarón …: estas instrucciones están dirigidas a los sacerdotes en vez de a la gente.

(1) El holocausto, Lev 6:8–13 (ver Lev 1:3–17). 
El holocausto era el servicio diario presentado a Jehovah. La palabra holocausto indica que toda la ofrenda sería quemada. Incluía dos ovejas, una ofrecida en la mañana y la otra en la tarde. El sacerdote tenía que poner el sacrificio sobre el altar para que la ofrenda ardiera todo el día y toda la noche.

El sacerdote llevaba un vestido cuando presentaba el sacrificio y otro cuando echaba las cenizas fuera del campamento. Las cenizas fueron echadas en un lugar designado al lado del altar hasta que se recogía una cantidad grande. 

Aquí parece que el mismo sacerdote las llevó afuera, pero no fue necesariamente así. Un levita designado las llevaba. Malaquías estaba pensando en esta costumbre cuando dijo que las acciones de los sacerdotes les hicieron como el estiércol que llevaban afuera (Mal. 2:3). Este fuego continuo con su sacrificio diario representaba el arrepentimiento y la fe de la nación. Simbolizaba la adoración diaria de la nación llamada para servir a Jehovah. 

Hebreos 12:28, 29 puede tener este mandato en mente, pensando en el temor y la reverencia como nuestro sacrificio continuo a Dios: … sirvamos a Dios, agradándole con temor y reverencia. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.

(2) La ofrenda vegetal, Levítico 6:14–23 (ver Lev 2:1–16). 
Los vv. 14–18 dan instrucciones a los sacerdotes con relación a la ofrenda vegetal ofrecida por el pueblo. Habla de cómo ofrecerla y de la porción que los sacerdotes pueden comer. Aarón y sus hijos pueden comer una parte de esta ofrenda, pero solamente en el atrio del templo. Así, tenía control sobre quien la comía.

Lev 6:19–23 hablan de la ofrenda vegetal ofrecida el día en que sean ungidos (v.19). La diferencia es que los sacerdotes pueden comer una parte de la ofrenda ofrecida para el pueblo, pero toda la ofrenda para el sacerdote debe ser quemada (vv. 22, 23).

Este sacrificio del sacerdote es el de consagración: … en el día en que sean ungidos (v. 20). Esta ofrenda vegetal para los sacerdotes era sacrificada solamente cuando se ungía un sumo sacerdote nuevo. Ofrecía una mitad sobre el altar en la mañana y la otra en la tarde y toda la ofrenda era quemada como símbolo de consagración a Jehovah.

Restituyendo lo robado
Un grupo de graduandos de técnicos en Artes Gráficas visitban, en Santiago de Chile, la Casa de la Moneda, lugar donde imprimen las estampillas de impuestos y el papel moneda.

Un empleado estaba recortando fotos de estampillas de impuestos fiscales, y uno de los graduandos del grupo preguntó si podía obsequiarle una de esas fotos. El empleado dijo que no era posible, porque eran originales y al imprimirlas fuera de ese lugar, no serían falsas sino auténticas. 

Como técnicos, lo sabían. Les advirtieron y dejaron las estampillas que habían tomado. Al terminar la devolución, faltaban tres copias. Avergonzados y apenados por este incidente, deseaban saber quién se había quedado con esas tres estampillas. El empleado dijo que nada debía perderse, y que ellos tenían un método muy efectivo para hacer aparecer lo perdido.

Los colocaron en una fila a toda la delegación, para que uno a uno pasaran a un cuarto cerrado y oscuro, mientras un empleado controlaba la salida y entrada de cada uno. Podían estar el tiempo que desearan. 

Cada uno entraba solo, dándose así la oportunidad para que se desprendieran del cuerpo del delito. Cuando todos los futuros técnicos gráficos terminaron de pasar por ese cuarto, encendieron la luz, y ahí estaban las tres fotos estampillas que faltaban. 

Se había restituido lo que se había robado.

El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona alcanzará misericordia (Prov. 28:13).


Esto es un estatuto perpetuo de Jehovah (Lev 6:22). La ofrenda tenía el propósito de recordarles que mientras que ofrecieran sacrificios por los pecados de la gente, ellos mismos debían estar conscientes de su propia persona y su propia necesidad de ser aceptables ante Jehovah. 

El sacrificio les recordaba de su dedicación al servicio a Jehovah. Hebreos 7:27 tiene estos sacrificios en mente cuando dice que nuestro sumo sacerdote (Jesucristo) no tiene que sacrificar por sus propios pecados antes de hacerlo por la gente, como hicieron los sacerdotes anteriores.

(3) El sacrificio por el pecado, Lev 6:24–30 (ver Lev 4:1–5)
La ley dice que la porción para el sacerdote será para su familia, pero tiene que comerla en un lugar santo, en el atrio del tabernáculo (v. 26). 

El libro de Levítico designa ocho ofrendas como muy sagradas. El sacerdote tenía que comer éstas en el área del santuario (Lev 2:3–10; Lev 4:26; 7:6; Lev 14:10–13; Lev 23:10, 11, 19, 20;  Lev 24:9).
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Preparación ante la presencia divina
Levítico 7:19–21
  1.      Hay que oír el consejo de Dios (v. 19; Sal. 24:3).
  2.      Hay que obedecer sus instrucciones (v. 20; Sal. 24:4).
  3.      Hay que ofrecer en olor grato a Jehovah (v. 21; Sal. 24:5).
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Todo lo que toque su carne será santificado (Lev 6:27)
Solamente los que se han purificado y designado pueden tocar el sacrificio una vez que está presentado al sacerdote como ofrenda. El libro de Levítico toma en serio las cosas santificadas a Jehovah y enseña a Israel y a los ministros que el pecado es una cosa grave y no se debe contaminar aun con el pecado más inconsecuente.

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jueves, 12 de noviembre de 2015

Si alguno peca e infringe cualquiera de los mandamientos de YHVH respecto a cosas que no se deben hacer, aunque no se de cuenta, se hará responsable y pagará su falta. Es un sacrificio por la culpa. Ciertamente resultó culpable ante YHVH.

RECUERDAEl que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6





Nos preparamos para enseñar en la Congregación
Sacrificios por diversos pecados
Levítico 5:1-19

1      Si alguien es llamado a testificar por ser testigo de algo que vio o supo, y no lo denuncia, comete pecado y cargará con la culpa.
2      Si alguien toca cualquier cosa impura, ya sea el cadáver de una fiera inmunda, o el cadáver de ganado inmundo, o el cadáver de un reptil inmundo, aunque no lo sepa, será impura y culpable.
3      O si toca alguna impureza humana, de cualquier impureza con que se contamine, sin darse cuenta y después llega a saberlo, será culpable.
4      Si alguien jura a la ligera con sus labios, para mal o para bien, en cualquier cosa que el hombre acostumbra a proferir juramento, y no se da cuenta, pero luego se percata y resulta culpable de cualquiera de estas cosas,
5      sucederá que, si es culpable en alguna de estas cosas, tendrá que confesar aquello en que ha pecado,
6      y para expiación por su pecado cometido presentará ante YHVH una hembra del rebaño, sea oveja o cabra, como sacrificio por el pecado, y el sacerdote le hará expiación por su pecado.
7      Pero si no dispone lo suficiente para ofrecer un cordero, entonces presentará por su culpa con la cual pecó, dos tórtolas o dos palominos para YHVH: uno como víctima por el pecado, y otro para holocausto,
8      y los llevará al sacerdote. Éste presentará primero al que es víctima por el pecado, y de una uñada le cortará la cabeza de su cuello, pero no la separará.
9      Salpicará parte de la sangre de la víctima por el pecado sobre la pared del Altar, y exprimirá el resto de la sangre al pie del Altar. Es ofrenda por el pecado.
10      Con el segundo hará holocausto conforme al decreto, y el sacerdote hará expiación a favor de él, por su pecado con el cual pecó, y le será perdonado.
11      Y si no dispone lo suficiente para dos tórtolas o dos palominos, entonces, el que pecó, presentará como su ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina por expiación. No le echará aceite ni le pondrá incienso, porque es ofrenda por el pecado.
12      La presentará, pues, al sacerdote, y el sacerdote llenará de ella su puño, como memorial, y la dejará consumir en el Altar sobre las ofrendas ígneas a YHVH. Es ofrenda por el pecado.
13      El sacerdote hará expiación a favor de él por su pecado con el cual pecó en alguna de estas cosas, y le será perdonado. El resto será para el sacerdote, como en el caso de la ofrenda vegetal.
14      Además, YHVH habló a Moisés diciendo:
15      Si una persona comete prevaricación y peca por inadvertencia, destruyendo cosas consagradas a YHVH, presentará como sacrificio suyo de reparación a YHVH un carnero sin defecto procedente del rebaño, según tu valoración en siclos de plata, conforme al siclo del Santuario, como sacrificio por el delito.
16      Restituirá además lo que haya detraído de las cosas consagradas y añadirá sobre ello un quinto, lo cual dará al sacerdote. El sacerdote hará expiación a favor de él mediante el carnero del sacrificio por el pecado, y le será perdonado.
17      Si alguno peca e infringe cualquiera de los mandamientos de YHVH respecto a cosas que no se deben hacer, aunque no se de cuenta, se hará responsable y pagará su falta.
18      Del rebaño llevará un carnero sin defecto, según tu estimación, como sacrificio por el delito. El sacerdote hará por él expiación por la falta que cometió sin darse cuenta, y será perdonado.
19      Es un sacrificio por la culpa. Ciertamente resultó culpable ante YHVH.

Las Faltas cometidas y su pago

 Ley de la ofrenda por la culpa 
( Levítico 5:14–6:7 )

La ofrenda por la culpa se exigía siempre que alguna persona cometía una “falta” ( Levítico 5:15, maʿal)—un acto de apropiarse indebidamente de algo (ya fuera de Dios o de otro hombre) o negarse a dar algo a alguien que le correspondiera legítimamente (cf. Nm. 5:12, 19; Jos. 7:1; 22:20; 2 Cr. 26:16, 18; 28:22–23). 

Cuando un pecado podía ser cuantificado para determinar el valor de la restitución económica, el transgresor tenía que traer no sólo el carnero de la ofrenda por la culpa, sino también la compensación en plata o especie, además de pagar la multa correspondiente del 20 por ciento (Lv. 5:16; 6:5). 

Los ejemplos dados en esta sección se relacionan con la apropiación no intencional de un objeto sagrado (5:14–16) o de un servicio (cf. 14:12, 24), presuntas transgresiones de los mandatos divinos (5:17–19) y la violación de los derechos de propiedad de terceros (6:1–7; cf. 19:20–22; Nm. 5:6–10). 

Es obvio que no importaba, que algunos de esos pecados fueran sin intención (cf. el comentario de Lv. 4:1–2), debido a que las faltas listadas en 6:2–5 eran pecados intencionales que se cometían contra el hombre, aunque no eran pecados de afrenta contra el Señor (cf. Nm. 15:30). Entonces, la ocasión más común para presentar la ofrenda por la culpa era cometer una ofensa que causara algún tipo de daño o pérdida, ya fuera sin intención o deliberadamente, contra Dios o contra el hombre.

(1) La ofrenda por la culpa por violación no intencional de bienes sagrados (5:14–16). 5:14–15. 

La primera categoría de pecados que exigían la ofrenda por la culpa estaban vinculados con la violación o apropiación indebida pero no intencional de las cosas santas de Jehová. Esto puede referirse al uso inadecuado de la carne del sacrificio que los adoradores comían después de una ofrenda de paz; al uso incorrecto de las partes “más santas” de la oblación o de las ofrendas por el pecado y la culpa que se reservaban únicamente para los sacerdotes (2:3, 10; cf. 22:14–16); no presentar a Dios las ofrendas o sacrificios debidos como diezmos, primicias o cosas dedicadas a él (cf. cap. 27); no cumplir los votos de dedicación (Nm. 6:11–12); o negarse a prestar un servicio debido a Dios (cf. Lv. 14:24). 

El animal prescrito era normalmente un carnero sin defecto (5:15, 18; 6:6), y un cordero en el caso de que se tratara de un leproso que había sido limpiado (14:12, 21; un ave era permitida en el caso de los pobres, 14:30), o en la reconsagración de un nazareo que se hubiere contaminado (Nm. 6:12). Ese carnero debía tener un valor conforme a la estimación en siclos de plata que, según la tradición judía, al menos era de dos siclos.

Levítico 5:16. La restitución en compensación por la propiedad afectada más un 20 por ciento de multa, se entregaba además del sacrificio del carnero. Debido a que, en este caso, el pecado era contra Dios, la restitución se entregaba a su representante, el sacerdote. El ritual de este sacrificio no se describe aquí, pero se resume en 7:1–6. Los resultados de la ofrenda por la culpa incluían la expiación y el perdón.

(2) La ofrenda por la culpa por presuntas transgresiones de los mandatos divinos.
Levítico 5:17–19. Estos vv. parecen referirse a una transgresión más definida de alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, mientras que los vv. 15–16 tienen que ver con numerosos pecados sin intención. La frase aun sin hacerlo a sabiendas puede referirse a un acto cometido en ignorancia, pero que más tarde la persona se sentiría culpable por ello. 

Wenham (Leviticus, “Levítico”, págs. 107–108) llega a la conclusión de que el ofrendante sólo sospechaba que había transgredido la ley debido a su sentido de culpabilidad, pero no estaba seguro de ello. Quizá esta es la razón por la que en este caso aparentemente no se exigía la compensación adicional y la multa.

(3) La ofrenda por la culpa por violación de derechos de propiedad. Levítico 6:1–7. 

Mientras que Levítico 5:14–19 tenía que ver con daños en contra de “las cosas santas de Jehová” (Lev 5:15) y los mandamientos de Jehová (  Lev 5:17), el pasaje de Lev 6:1–7 se relaciona con el asunto de defraudación de una persona, aunque esto se considera también como prevaricación contra Jehová. Los pecados enlistados en los vv. 2–3 parecen estar relacionados con ciertos tipos de malversación, robo, extorsión y negarse a devolver lo perdido a su dueño (cf. Nm. 5:6–10). 

En tales casos, y debido a que la violación era contra los derechos de propiedad del hombre, la restitución y multa debían entregarse a quien pertenece … en el día que el ofensor presentara su ofrenda por la culpa (RVR60 la expiación, Lv. 6:5). Si el afectado ya no vivía, y no tenía ningún familiar que le sobreviviera, la restitución y multa debían pagarse al sacerdote (cf. Nm. 5:8–10). Otra vez, el resultado de la ofrenda por la culpa era la expiación y perdón (Lv. 6:7).

La característica distintiva de la ofrenda por la culpa era la restitución y multa que eran pagadas a la parte ofendida, ya fuera Dios o el hombre. El carnero de la ofrenda por la culpa no era parte de la restitución, sino expiación ante Dios por el pecado.
La tipología de la ofrenda por la culpa remarca el mismo aspecto de la muerte de Cristo, que hizo la restitución por el daño o afectación provocada por el pecado. Isaías previó la muerte de Cristo como una ofrenda por la culpa (Is. 53:10).

La palabra que está traducida falta (15) proviene de una raíz que significa “actuar infiel o traidoramente”. El contexto para esta ofensa es el pacto. Debe recordarse que estas leyes no son provistas para los hombres en general. Fueron dadas al pueblo de Israel, compuesto por personas que se habían comprometido en un pacto con Dios, asumiendo ciertas responsabilidades. 

El Señor iba a ser su Dios y ellos serían su pueblo. Sin duda esta es la razón por la cual no hay provisión para las violaciones voluntarias y deliberadas del pacto—“pecando con soberbia”. Tal pecado colocaría al violador fuera del mismo convenio que define estas leyes. Nótense los términos: Cuando alguna persona cometiere falta y pecare por yerro.

Hay dos casos citados solicitando la ofrenda por la culpa. Una era la retención involuntaria de las cosas santas de Jehová. Esto se refiere a diezmos, ofrendas, primeros frutos y cosas semejantes. Pertenecían a Dios y eran dadas al sacerdote. El que la presentaba debía traer la ofrenda, un carnero sin defecto de los rebaños, valor incomparable a la pérdida sufrida por los sacerdotes. 

El significado del original no es enteramente claro en lo concerniente a las palabras: conforme a tu estimación en siclos de plata. Parece indicar que un valor monetario debía ser colocado sobre la ofrenda para poder calcular el monto de la quinta parte (16, un quinto del valor) que debía ser pagado en restitución como una multa. El siclo del santuario (15) es identificado en Exodo 30:13 como una cantidad basada en la medida fenicia más bien que en la babilónica, que era de menor valor. Aquí es obvia la base moral de la legislación levítica. Micklem dice:

  Levítico está interesado en el ritual de la ofrenda por el pecado; pero allí no hay ninguna idea supersticiosa de que la ofrenda de por sí es útil para quitar el mal, lo que queda bien aclarado por la demanda de arrepentimiento. Nada sugiere de que aparte de éste haya expiación. Si suscitamos la objeción teológica de que Dios exige sólo el arrepentimiento para conceder el perdón, pasamos por alto el requisito de la restitución hasta donde sea posible. El verdadero penitente no sólo dice: “Lo siento mucho”, sino también: “¿Qué puedo hacer para arreglarlo?”

La segunda clase de ofrenda por la culpa implica actos prohibidos en la ley del pacto que demandan restitución, pero que son desconocidos para el ofensor (17–19). Puesto que nadie sabía cuál había sido la pérdida o si la había habido, la persona traía la ofrenda por la culpa sin añadir compensación. Nótese el deseo de evitar la más ligera ofensa. Cuando se mira a la luz del pacto y su benévola redención, tal sacrificio se considera como un anhelo natural de la conciencia tierna de expresar positivamente su gratitud y dependencia. Adviértase la actitud de Job en el libro que lleva su nombre, 1:5. El ideal es ser hallado sin culpa.

El final de esta sección (6:1–7), trata con el perjuicio causado al prójimo en asuntos de propiedad. Conciernen al dolo con respecto a un depósito que fue dejado por causa de seguridad por un prójimo, hurto, ganancia injusta por opresión (2) o que habiendo hallado lo perdido (3) que pertenece a otro se apropiara de ello. Los mencionados son los más cercanos a pecados conscientes y voluntarios de esta sección (5:14–6:7). 

Estos son asuntos que generalmente no se conocerían sin la revelación del ofensor. Si se hubieran descubierto, tales acciones habrían sido castigadas. Véase Exodo 22:7–13 donde se hallan los procedimientos legales al respecto. 

El contexto nos muestra la inseparable relación que hay aquí entre la religión y la ética en Israel. El pecar contra otro dentro del pacto era pecar también contra el Dios del pacto. De esa manera, la relación con el prójimo afectaba estrechamente la comunión con Dios. El Señor es el Garantizador de la propiedad ajena. Pecar contra el prójimo es pecar contra Dios.

La palabra encomendado (2) parece indicar un traspaso de bienes materiales por medio del cual algo ha sido puesto en manos de otro. La LXX lo traduce koinonia. Probablemente se refiera a transacciones comerciales. En cuanto a las palabras conforme a tu estimación (6) véase comentario sobre 5:15.

En casos de daño a la propiedad, la restitución no era suficiente. Como una expiación requería la ofrenda por la culpa, debía añadir al capital la quinta parte (5) del valor de la propiedad implicada y restaurarlo al propietario. Solamente entonces la ofrenda por la culpa era eficaz para expiar la transgresión.


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miércoles, 11 de noviembre de 2015

El cuero del novillo, y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas, y su estiércol, es decir, todo el novillo, lo hará sacar fuera del campamento, a un lugar limpio, al vertedero de la ceniza, y lo quemará...En el vertedero de la ceniza

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6






ESTUDIAMOS PARA ENSEÑAR EN LA CONGREGACIÓN
Sacrificios por el pecado
Levítico 4:1-35
1      Y YHVH habló a Moisés diciendo:
2      Habla a los hijos de Israel y diles: Si alguno peca inadvertidamente contra cualquiera de los mandamientos de YHVH sobre cosas que no se han de hacer, e infringe alguno de ellos,
3      o si es el sacerdote ungido quien ha pecado en detrimento del pueblo, por el pecado cometido ofrecerá a YHVH como expiación un novillo sin defecto.
4      Conducirá el novillo a la entrada del Tabernáculo de Reunión, delante de YHVH, y apoyando su mano sobre la cabeza del novillo, degollará el novillo delante de YHVH.
5      Luego el sacerdote ungido tomará de la sangre del novillo y la llevará al Tabernáculo de Reunión,
6      y mojando el sacerdote su dedo en la sangre, hará con la sangre aspersión siete veces ante YHVH hacia el velo del Santuario.
7      El sacerdote pondrá parte de aquella sangre sobre los cuernos del Altar del incienso aromático delante de YHVH, en el Tabernáculo de Reunión, y derramará el resto de la sangre del novillo al pie del Altar del holocausto, situado a la entrada del Tabernáculo de Reunión.
8      Después quitará toda la grosura del novillo de la expiación, la grosura que cubre las entrañas, y toda la grosura que está sobre las entrañas,
9      los dos riñones, la grosura que hay sobre ellos y sobre los lomos, y la grosura del hígado, que quitará con los riñones
10      de la manera que se quita del novillo del sacrificio de las ofrendas de paz. Luego, el sacerdote los dejará consumir sobre el Altar del holocausto.
11      Pero el cuero del novillo, y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas, y su estiércol,
12      es decir, todo el novillo, lo hará sacar fuera del campamento, a un lugar limpio, al vertedero de la ceniza, y lo quemará sobre leños con fuego. En el vertedero de la ceniza será quemado.
13      Si por inadvertencia toda la asamblea de Israel peca, y el asunto está oculto ante la congregación, pero ha trasgredido alguno de los mandamientos de YHVH respecto a cosas que no se deben hacer, resultando así culpables,
14      cuando sea manifiesto el pecado con el cual pecaron, entonces los de la congregación presentarán un novillo en ofrenda por el pecado, y lo conducirán delante del Tabernáculo de Reunión.
15      Seguidamente los ancianos de la asamblea apoyarán sus manos sobre la cabeza del novillo, en presencia de YHVH, y uno degollará el novillo en presencia de YHVH.
16      Luego el sacerdote ungido llevará una parte de la sangre del novillo al Tabernáculo de Reunión,
17      y mojando su dedo en la sangre, el sacerdote hará aspersión siete veces ante YHVH hacia el velo.
18      Pondrá luego parte de la sangre en los cuernos del Altar, en presencia de YHVH, en el Tabernáculo de Reunión, y derramará el resto de la sangre al pie del Altar del holocausto, situado en la entrada del Tabernáculo de Reunión.
19      Después quitará de él toda su grosura, y la dejará consumir sobre el Altar.
20      Hará con el novillo así como hizo con el novillo de expiación. Lo mismo hará con él. El sacerdote hará expiación por ellos, y ellos serán perdonados.
21      Luego se sacará el novillo fuera del campamento y se quemará como quemó el primer novillo. Él es un sacrificio expiatorio por la congregación.
22      Cuando un príncipe peque por inadvertencia, obrando contra cualquiera de los mandamientos de YHVH su Dios sobre lo que no se debe hacer, resultando así culpable,
23      tan pronto como se le dé a conocer el pecado que cometió, presentará como ofrenda suya un macho cabrío sin defecto,
24      y apoyando su mano sobre la cabeza del macho cabrío, lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto, en presencia de YHVH; él es ofrenda por el pecado.
25      Entonces el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la víctima por el pecado y la pondrá en los cuernos del Altar del holocausto. Luego derramará el resto de su sangre al pie del Altar del holocausto.
26      Dejará consumir sobre el Altar toda su grosura, así como quemó la grosura del sacrificio de las ofrendas de paz. De esta manera el sacerdote ofrecerá expiación por el pecado de aquél, y le será perdonado.
27      Y si una persona del pueblo de la tierra peca inadvertidamente, haciendo lo que no se debe hacer contra alguno de los mandamientos de YHVH, resultando así culpable,
28      tan pronto como se le haga reconocer el pecado que cometió, presentará como ofrenda suya una hembra de las cabras, una cabra perfecta, por el pecado que cometió.
29      Y apoyando su mano sobre la cabeza de la víctima por el pecado, degollará a la víctima por el pecado en el lugar del holocausto.
30      Entonces el sacerdote tomará de la sangre de ella con su dedo, y la pondrá en los cuernos del Altar del holocausto, y derramará el resto de su sangre al pie del Altar.
31      Después le quitará toda la grosura, como se remueve la grosura de las ofrendas de paz, y el sacerdote la dejará consumir sobre el Altar como olor que apacigua a YHVH. El sacerdote hará expiación a favor de él, y le será perdonado.
32      Y si trae un cordero como su víctima por el pecado, aproximará una hembra sin defecto,
33      y apoyando su mano sobre la cabeza de la víctima por el pecado, la degollará en sacrificio por el pecado en el lugar donde se degüella el holocausto.
34      Después el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la víctima expiatoria y la pondrá en los cuernos del Altar del holocausto, y derramará el resto de su sangre al pie del Altar.
35      Luego quitará toda su grosura tal como fue quitada la grosura del cordero del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote la dejará consumir sobre el Altar como sacrificio ígneo a YHVH. El sacerdote ofrecerá así expiación por tal persona, por el pecado cometido, y le será perdonado.

 
Reglas para ofrendar
Reglas para las ofrendas 
( Levítico 4:1–35 )

La ofrenda por el pecado y la de las transgresiones representan un nuevo tipo de sacrificio, el de la expiación. 

Nada se ha dicho en los capítulos Levítico 1–3 acerca de las ocasiones en que debía ser presentada la ofrenda quemada, la de alimento y la de paces. Las ofrendas de olor grato eran voluntarias. Pero aquí, la ofrenda por el pecado y la de las transgresiones están descritas y se hallan estipuladas las ocasiones en las cuales debían ser presentadas. 

Estas son obligatorias para todos los que estaban incluidos en el pacto, y que hubieran llegado a ser culpables sobre cosas que no se han de hacer (2). Se presenta el ritual para las diferentes clases, descritos en Levítico 4:1-35 
(a) el sacerdote ungido (3–12), 
(b) la congregación (13–21), 
(c) un jefe (22–26) y 
(d) persona del pueblo (27–35)

El animal empleado en el sacrificio variaba según la importancia de la persona o personas que hubieran pecado. El sacrificio por un sacerdote (3) o por toda la congregación (14) era de un becerro. Por un jefe (22), un macho cabrío sin defecto (23 mientras que por el pueblo (27) era una cabra o un cordero (32).


Evidentemente, la seriedad de la culpa variaba con la posición del que pecaba. El pecado de un sacerdote era considerado más grave que el de un jefe o uno del común del pueblo. Como representante del pueblo ante Dios, su pecado imputaba culpa a todo el pueblo. Parece que de esa manera se contaminaba el mismo lugar santo. 

La sangre de la ofrenda por el pecado a su favor sería colocada sobre los cuernos del altar del incienso (7) en el lugar santo; mientras que la ofrenda por el pecado de un jefe o alguien del pueblo era puesta sobre los cuernos del altar del holocausto (25, 30) que estaba en el atrio del tabernáculo. La sangre de la ofrenda por la totalidad del pueblo era manipulada como la del sacrificio por los sacerdotes (cf. 7 y 18). Quizás esto era debido al hecho de que se consideraba a Israel “un reino de sacerdotes” (Ex. 19:6). 

La diferencia en la ofrenda por el pecado a favor de los sacerdotes y del pueblo, se ve asimismo en que la carne de los animales sacrificados por ellos era quemada fuera del campo (cf. 12 y 21). En cambio, la carne de los sacrificios por los jefes y por el pueblo, podía ser comida por los sacerdotes.

Aparte de las diferencias mencionadas, el ritual para las diferentes clases era el mismo. El que la ofrecía, traía su sacrificio, ponía su mano sobre la cabeza, mataba el animal, y lo entregaba al sacerdote. El sacerdote que estaba allí oficiando derramaba la sangre delante del Señor, untaba algo sobre los cuernos del altar, luego derramaba el resto al pie del altar del holocausto; quemaba la grosura, los dos ríñones y los ijares sobre el altar del holocausto. La influencia de este ritual para la comprensión neotestamentaria de la muerte de Jesús se ve en el empleo de su terminología y conceptos en la Epístola a los Hebreos (He. 9:10–23; 10:19–22).

El nombre de la ofrenda por el pecado (ckattath) es un sustantivo basado sobre el verbo “errar (al blanco), quedar corto”. Esta ofrenda tenía como objeto cubrir los pecados por yerro (22, bishgagah). A menudo son considerados como pecados cometidos “inconscientemente”. 

Lo opuesto a esos pecados son aquellos cometidos “con soberbia” (Nm. 15:30, cf. Ex. 14:8); estos eran pecados por los cuales no había sacrificios. Parece que la diferencia no estaba en el plano del conocimiento tanto como en la actitud del corazón. El pecado “de soberbia” era cometido por una actitud de provocación altanera a Dios; mientras que el cometido por “ignorancia” surge de la debilidad humana. Es así como Keil puede decir: “Pero pecar ‘en error’ no es meramente hacerlo por ignorancia (vv. 13, 22, 27, 5:18), apresuramiento, falta de consideración, o descuido (5:1, 4, 15), sino también hacerlo involuntariamente (Nm. 25:11, 15, 22, 23).”

Aquí, el creyente neotestamentario puede ver algo de la insuficiencia del sistema levítico. No había provisión para los pecados más nefandos tales como la blasfemia, el adulterio y el crimen. En la exposición que Natán hizo acerca del pecado de David contra Betsabé y Urías no se hace referencia a sacrificio. La incapacidad de este sistema en proveer para el “pecado de insolencia” señala la necesidad de un camino mejor—que fue encontrado en Cristo.

Transgresiones que requerían ofrenda por el pecado (Levítico 5:1–13)

Son tres los casos enumerados que demandan una ofrenda por el pecado. El primero tiene que ver con el hombre que ha visto o ha llegado a saber alguna cosa, pero que se ha negado a descubrir lo que ha sabido al ser llamado ante el magistrado. Llamado a testificar. 

La versión revisada (RSV) interpreta la expresión, “una imprecación manifiesta a testificar”. Moffatt traduce el versículo de la siguiente manera: “Si alguno peca al permanecer en silencio cuando es conjurado a dar evidencias como testigo de algo que ha visto o sabe.” Imprecar es jurar bajo pena de castigo. 

No debe pensarse que si un hebreo hubiese encubierto la verdad o tergiversado los hechos para perjuicio de otro quedaba libre de culpa, al presentar su ofrenda por el pecado. El versículo 5 nos demuestra que tenía que confesar su maldad, y el 6:5 nos indica que debía hacer la restitución pertinente. 

Tenemos ejemplo de hombres que se mantuvieron en silencio hasta que fueron puestos bajo el juramento, en Josué 7:19; Jueces 17:2; Mateo 26:63; Juan 9:24. Que la restitución está implicada en esta ofensa lo prueba la declaración: él llevará su pecado (1); en los casos subsiguientes, el texto dice solamente que la parte implicada será culpable (2–4).

El segundo asunto tiene que ver con la inmundicia contraída por el toque de una bestia inmunda (2, un animal salvaje), animal inmundo (animales domesticados del ganado o la majada) o reptil inmundo (lit. “lo que pulula, hormiguea”), o inmundicia de hombre (3). En Levítico 12–15 encontramos una extensa discusión sobre los distintos casos de inmundicia. Véase allí las actitudes a tomar. En el que tratamos parece que la persona se hubiera contaminado sin saberlo y por esa causa no hubiera cumplido con los ritos purificadores (11:24–31). Pero cuando se diera cuenta de tal contaminación debía realizar el sacrificio necesario.

El tercer caso implica una promesa irreflexiva. Si un hombre prometiera neciamente hacer mal (4), habría sido pecaminoso cumplir su voto. Sin embargo, es culpable de haber hecho tal voto. Pero si fuera algo que está bien, mas no puede cumplirlo, es culpable por su fracaso. En uno y otro caso, la persona culpable lo confesará (5) y presentará su ofrenda por el pecado. En el versículo 6 se la denomina a ésta, ofrenda de expiación. La discusión de las ofrendas de expiación no comienza hasta el 5:14. El uso del término aquí indudablemente se debe al hecho de que expiación implica “culpa”. Por supuesto, hay una relación estrecha entre la ofrenda por el pecado y la de expiación.

En Levítico 4:7–13 está reflejada la compasión básica inherente a la ley. En los tiempos del Nuevo Testamento ésta era vista como una carga. Jesús acusa a los fariseos y escribas de hacer la ley intolerable para los hombres (Mt. 23:2–4). El pasaje de Levítico revela su preocupación por los pobres. Si un hombre no podía traer un cordero, podía presentar dos tórtolas, o dos palominas (7). Si aun tal cosa le fuera demasiado, podía traer la décima parte de un efa (37 ltrs.) de flor de harina (11). Note la similaridad entre este pasaje y 1:14–17.

Se demandaban dos aves, una de las cuales era para holocausto (10). Allis indica que en la ofrenda para el pecado solamente se quemaba la grasa sobre el altar. Pero puesto que en el caso de un pájaro sería imposible quitar la grasa, la carne sería quemada sobre el altar representando la porción del Señor en la ofrenda por el pecado (llamada ofrenda encendida porque se consumía por completo sobre el altar), mientras que la otra parte se entregaba al sacerdote, ocupando el lugar de lo que le correspondía en la ofrenda por el pecado.

La ofrenda de comida por el pecado difería de la ofrenda regular de comida, en que no era acompañada ni por aceite ni por incienso. El puño lleno para memoria, sería quemado sobre el altar sobre las ofrendas encendidas (12). Así, juntas las ofrendas sobre el altar, lograban el valor de un sacrificio de sangre y por tanto no había excepción al principio de que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (He. 9:22).
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