miércoles, 18 de mayo de 2016

Mi siervo Moisés ha muerto: levántate, pues, ahora, y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




Esfuérzate y sé valiente

JOSUÉ: 
EL RELATO DE UNA POSESIÓN GUIADA
ASPECTOS HISTÓRICOS

1. EL MEDIO ORIENTE
El libro de Josué relata acontecimientos de la historia de Israel ocurridos durante el siglo XIII a. de J.C. cuando oleajes de pueblos nómadas del desierto en Oriente y los pueblos de Europa Central y del Norte (ilirios, dorios y frigios) llegaron a poner en jaque a los imperios de los heteos, asirios, babilonios y egipcios los cuales conformaban lo que algunos historiadores han llamado un triángulo geográfico que equilibraba las fuerzas sociales en el Medio Oriente.

Al parecer durante el período 1224–1204 a. de J.C. los hebreos ya se encontraban en Canaán, aunque no existen acuerdos precisos sobre las fechas. Lo que se puede afirmar, sin lugar a muchas dudas, es que durante la segunda mitad del siglo XIII a. de J.C. los hebreos fueron parte de un movimiento poblacional que fue generalizado en esta parte del Medio Oriente como consecuencia de la crisis de los imperios antes mencionada.

Las características de este período son:

(1) Inestabilidad política
Debido a la irrupción de nuevos pueblos en territorios caracterizados por la estructuración de la sociedad alrededor del modelo de ciudades y sistemas tributarios. Este modelo entra en crisis debido a levantamientos de sectores sociales marginados de la ciudad y que principalmente se concentraban en las labores agrícolas.

Canaán se encuentra dividida por querellas internas entre los reyes de pequeñas ciudades y azotada por la explotación de los egipcios que, a su vez, entran en una crisis irreversible para el imperio.

(2) Auge del hierro,
El hierro es comercializado por vez primera por los hititas. El uso de este metal se va generalizando para la elaboración de armas que permitirá, a quienes las utilizan, imponerse sobre los otros pueblos. Una nueva época va a comenzar en la historia, la edad del hierro.


2. EL PUEBLO DE CANAÁN
El pueblo que vivía en Canaán era conocido como cananeos o amoritas ( Josué 5:1 ). Ellos estaban agrupados en seis o siete naciones y estaban organizados en ciudades-Estado regidas por reyes ( Josué 12:7–24 ).

Hicieron alianzas entre sí con Israel, como los gabaonitas, o simplemente se mantuvieron aparte de Israel hasta los días del rey David. Estas naciones siempre fueron recordadas como impías delante de Dios, y esa la principal causa de su destrucción (Deut. 9:4, 5).

En términos religiosos los cananeos se caracterizaban por su creencia en varios dioses.
El dios principal era llamado “El”; se consideraba como el padre de todos los dioses, el supremo señor de todos los gobernantes y la asamblea de los dioses sobre las montañas del Norte.

Baal era otra divinidad, quizá la más conocida, y su esposa era Anat. Eran deidades de la vegetación que dirigían el ciclo anual de la siembra y la cosecha que se conectaban con la gran festividad del año nuevo.

Estas divinidades eran las más importantes en la vida cotidiana de los cananeos porque traían la fertilidad a todas las esferas de la vida.

Las orgías eran consideradas como imitaciones y apoyo al mundo divino para traer la fertilidad; Sacerdotes y sacerdotisas del templo, algunas de ellas llamadas prostitutas, formaban parte de este sistema religioso. Los sacrificios humanos fueron parte de la práctica religiosa entre los cananeos, tal como se menciona en el AT (Lev. 18:21; Deut. 12:31; 2 Rey. 23:10; Jer. 7:31).

Además de los ritos religiosos de la fertilidad los cananeos tenían un culto a la muerte. Hay evidencias en las leyes del AT de que había médiums especiales quienes, según se suponía, tenían contacto directo con la muerte para dar poder o información acerca de ella (Lev. 19:26, 31; Deut. 18:9–11).

Esta clase de cultos daba mucha influencia a la muerte sobre los vivos y esclavizaba las conciencias de quienes atemorizados buscaban refugio permanente en las adivinaciones y consulta sobre sus muertos.


3. EL PUEBLO DE ISRAEL
Cuando los primeros lectores se acercaron al relato de Josué se encontraron a sí mismos en dicho relato, pues los israelitas eran sus antepasados quienes habían recibido de Dios la tierra prometida. En el momento de que el libro fuera difundido llegaría como una voz de aliento a lectores en el exilio.

El grupo que ingresó a Canaán, bajo la dirección de Josué, era una multitud mezclada (Éxo. 12:38) compuesta de pastores nómadas con las características propias de este tipo de comunidades.

El pueblo que ingresó a Canaán no lo hizo como un grupo étnico distintivo, sino más bien como una nueva realidad social que tuvo efectos transformadores sobre la desintegración del sistema opresivo de ciudades-Estado que había en Canaán. Estos elementos “revolucionarios” fueron:

  1. La fuerte lealtad exigida a la soberanía del único Señor, llamado Jehovah, en oposición al numeroso séquito de dioses cananeos.
  2. La convicción de ser un pueblo unido por vínculos ancestrales comunes y no ciudades-Estado en competencia.
  3. La conformación de una sociedad basada en la libertad y la justicia, en oposición a una sociedad jerarquizada y basada en el privilegio para unos pocos.
  4. Una religión sin culto a la muerte, ni ritos sexuales o culto al rey, sino a Jehovah el Dios de la vida.

4. UBICACIÓN DEL RELATO DE JOSUÉ EN LA HISTORIA DE ISRAEL
Se ha tratado de ubicar este libro en el contexto histórico de Israel de varias maneras. Sin embargo, parece ser que lo más útil es colocarlo en una cronología de los principales eventos de la historia de Israel (E. J. Hanlim):


  1. Cerca del año 1200 a. de J.C.: El pueblo dirigido por Josué cruza el Jordán y comienza a tomar posesión de la tierra. Esto es congruente con levantamientos ocurridos en Canaán contra el sistema de ciudades-Estado.
  2. 1150–1000 a. de J.C.: Los eventos ocurridos con el arribo a Canaán son conmemorados en la fiesta anual en Gilgal.
  3. 1000–922 a. de J.C.: David y Salomón incorporan el territorio cananeo con su pueblo dentro del reinado israelita. Los cananeos, es decir los que no fueron sometidos en principio, llegan a ser “israelitas”. Los límites tribales, listas de ciudades, aldeas y ciudades levíticas son usadas para describir lo que fue la organización bajo Josué
  4. (4) Cerca del 900 a. de J.C.: El “narrador”, el autor de una primera versión del libro de Josué (Josué 2–12), del Norte reúne los relatos asociados con Gilgal, Jericó, Hai y Gabaón para hacer claro que Josué el efraimita es el sucesor de Moisés y fue el único que dirigió a Israel para poseer la totalidad de la tierra dada por Dios. Quizá en este sentido hay cierta oposición a reconocer el papel central de David en la historia de Israel.
  5. 800–700 a. de J.C.: La sociedad israelita, tanto en el reinado del Norte como en el del Sur, es un fiel reflejo de la sociedad cananea antes de Josué. Los profetas Amós, Oseas, Miqueas e Isaías llaman al pueblo al arrepentimiento y a un reconocimiento de que en el pasado Dios había formado un pueblo caracterizado por la justicia. Asiria derrota el reino del norte y el territorio de Transjordania, que era parte de Israel durante el gobierno de David y Salomón. Muchos israelitas fueron deportados. Ezequías dirige un movimiento de reforma, parte de la cual incluye a los sacerdotes levíticos del Norte. La reforma consiste en gran parte en una nueva presentación de las enseñanzas mosaicas y esto último llega a ser lo que conocemos como el libro de Deuteronomio.
  6. 700–587 a. de J.C.:El reino corrupto de Manasés trae de nuevo el modelo cananeo a la vida del pueblo, así como la influencia de los asirios crece en gran medida. En medio de la persecución el grupo de reforma continúa su trabajo. Asciende Josías al trono pero siendo aún muy joven el grupo de reforma dirige el gobierno. Se instituye una purga de la religión de las prácticas cananeas y asirias, y se hace un esfuerzo por recuperar el territorio perdido y en poder de los asirios. El “maestro”, el más probable autor del libro de Josué, escribe una nueva versión con base en lo que ya había escrito el “narrador”. Su propósito es presentar a Josué como el modelo de líder que necesita el pueblo de Jehovah, para lo cual se prepara Josías.
  7. 587–538 a. de J.C.: La historia de Josué es una inspiración para muchos israelitas quienes anhelan un retorno a esa tierra que poseyeron sus antepasados desde el exilio.
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