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miércoles, 5 de agosto de 2015

Haz conforme a tu sabiduría, pero no permitas que sus canas desciendan en paz al Seol.

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



 
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CONSTRUCCIÓN DE BOSQUEJOS EXPOSITIVOS
1 REYES 2: 1- 12


1      Cuando se acercaban los días de la muerte de David, mandó a su hijo Salomón                   diciendo:
2      Yo sigo el camino de todos en la tierra. Tú, ¡sé fuerte y sé hombre!
3      Guardarás la observancia de YHVH tu Dios, para andar en sus caminos, y guardar sus         estatutos, y sus mandamientos, y sus decretos y sus testimonios, como está escrito en         la Ley de Moisés, a fin de que procedas sabiamente en todo lo que hagas y a todo lo           que te inclines;
4      a fin de que YHVH cumpla su palabra que habló acerca de mí, diciendo: Si tus hijos             guardan sus caminos andando delante de mí con fidelidad, con todo su corazón y con          toda su alma, jamás te faltará varón sobre el trono de Israel.
5      Ahora, tú sabes lo que me hizo Joab hijo de Sarvia; lo que hizo a dos generales de los         ejércitos de Israel: a Abner ben Ner y a Amasa ben Jeter, a quienes mató derramando         sangre de guerra en tiempo de paz, y poniendo sangre de guerra en el cinturón que             llevaba sobre sus lomos, y en el calzado que tenía en sus pies.
6      Haz conforme a tu sabiduría, pero no permitas que sus canas desciendan en paz al             Seol.
7      Pero mostrarás benevolencia a los hijos de Barzilai galadita, y permite que estén entre         los que comen a tu mesa, porque se pusieron a mi lado cuando iba huyendo de la faz           de Absalón tu hermano.
8      He aquí, tienes contigo a Simei ben Gera, benjamita, hijo de Bajurim, quien me maldijo        con una cruel maldición el día que yo iba a Majanaim. Pero él bajó a recibirme al                  Jordán, por lo que le juré por YHVH diciendo: No te haré morir con la espada.
9      Pero ahora, no lo absolverás, pues eres hombre sabio, y sabes cómo debes hablar               con él, y harás descender sus canas con sangre al Seol.
10      Y David durmió con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David.
11      Los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en                   Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalem.

Últimas instrucciones de David al nuevo rey
1 Reyes 2:1–11
La estructura de este pasaje es típica para informar la muerte de una persona de renombre. Tales reportajes tradicionalmente contienen lo siguiente:

(1) Una introducción que alude a la edad avanzada y a la muerte inminente, 
(2) un discurso de despedida que contiene amonestaciones o profecías, y 
(3) una conclusión que informa sobre la muerte y sepultura del personaje aludido. 

(Ver Gén. 49:1–50:13; Jos. 23:1–24:30; Deut. 31–33.) El historiador deuteronómico hace uso de este patrón de forma clara.

David pelea su última batalla: la de la muerte. 
Como guerrero sobrevive a sus presentimientos: “Ahora bien, algún día voy a perecer por la mano de…” (1 Sam. 27:1). ¿Cuántos años pasan entre el ascenso de Salomón al trono y la muerte de David? No se sabe a ciencia cierta (1 Crón. 22:6–29:25). Es posible que hubiera un correinado.

Las instrucciones de David tienen la fuerza de una orden. 
En otras palabras, dice a su hijo: “Sé un hombre sabio, prudente, justo y magnánimo; combina la justicia con la benevolencia y la misericordia. Pero, sobre todo, sé fiel y obediente a la voluntad de tu Rey. El futuro y destino de tu reinado y de tu dinastía dependerán de tu fiel cumplimiento a las promesas a David.”

¿Tendría el padre poca confianza en su hijo? 
Debía conocer muy bien a quien había sido criado en la comodidad, holganza y lujos de la vida de palacio, y entre mujeres. ¿Conservaría aún Salomón el gusto por ese tipo de vida? En cambio él, David, había sido formado en la rígida disciplina del campo, de las cuevas, en el fragor de la guerra.

Por otro lado, la prudencia había obligado a David a ser indulgente. Algunos de sus hombres de mayor confianza habían caído en el desfavor real. Este fue el caso con su anterior Ministro de Defensa, el general Joab. Para la seguridad del Estado, hay que tomar precauciones. Ha llegado la hora de ajustar cuentas.

Igual fue el caso de Simei (2 Sam. 16:5–8 y 19:16–18). David había perdonado las injurias hechas a su persona. Pero la majestad real y el principio de autoridad habían sido agraviados. Ahora tiene que ser castigado como delito contra el Estado. Por esto aconsejó al sucesor que fuera inexorable en el ejercicio del deber. Maldecir al rey era una ofensa capital (Exo. 22:28). Además, se consideraba que la maldición tenía fuerza activa vigente y sólo podía ser neutralizada con la muerte del culpable. Aquí debe hablar la voz de la justicia, no la de la venganza.

Pero el magnánimo anciano no puede olvidar a quien le había socorrido cuando tuvo que exiliarse por la rebelión de su propio hijo (2 Sam. 17:27 y 19:32). Hasta recomienda que los hijos de Barzilai fueran incluidos en la familia real.

David reposó con sus padres (v. 10). 
Esta es una expresión tradicional para afirmar que David muere en paz en contraste con una muerte violenta. El que David fuera sepultado en la Ciudad de David es significativo. Lo común habría sido el ser sepultado en la tumba de sus antepasados en Belén. En lugar de lo tradicional, David es sepultado en la ciudad que había sido conquistada por sus propias tropas personales, no las de las tribus de Judá o Israel. De modo que como fundador de una nueva dinastía, era correcto que se sepultase en Jerusalén, su propia ciudad. Reyes futuros de Israel también serían sepultados en la misma área posteriormente.

Así llega el fin de David (1 Crón. 29:28). 
Se puede decir de él: “Grande en su vida; grande en su muerte”. Lega a su sucesor un reino unido, en la cima de su gloria política, material y religiosa.

“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez” (He. 9:27) son palabras aplicables a David aunque no se registraron en la Escritura hasta muchos siglos después.

La consciencia de la proximidad de la muerte puede evocar expresiones de los pensamientos más elevados, de los más profundos remordimientos o las más apremiantes preocupaciones. Para David fue expresión de gran preocupación: 
primero, por el desarrollo moral y espiritual del reino, y, 
segundo, por su estabilidad política.

a. La admonición a ser obediente (2:2–4). 
La principal preocupación de David era que Salomón viviera una vida santa y condujera así a Israel en santidad. El anciano rey comprendía que el crecimiento moral y espiritual, el desarrollo de una vida santa, sólo eran posibles mediante la obediencia a lo que había sido revelado por medio de Moisés. 

Esta revelación colocaba a Salomón y al pueblo de Israel bajo la responsabilidad ante Dios de andar en sus caminos (3): 
(a) sus estatutos, algo prescrito que luego se convertía en práctica acostumbrada (cf. Ex. 30:21; Lv. 10:13–14); 
(b) sus mandamientos, designación aplicada primero al Decálogo (los debarim, Ex. 20:1–17) y también, en su sentido más amplio, a las instrucciones de la ley mosaica; 
(c) sus decretos (mishpatim, lit. “juicios” u “ordenanzas”); se trataba de decisiones judiciales referentes a casos específicos, las leyes “si … entonces” que se hallan principalmente en Exodo 21:1–23:5; 
(d) sus testimonios, en un sentido específico, los Diez Mandamientos (Ex. 31:18), pero en términos generales, cualquier observancia que fuera un testimonio de Dios (véase Sal. 19:7; 119:88). La obediencia, ejemplificando la vida de santidad, era la condición para experimentar una vida rica y plena—próspera y que honrara a Dios. La obediencia era también la condición para el cumplimiento de la promesa: jamás … faltará a ti varón en el trono de Israel (4; cf. 2 S. 7:12–16).

b. Acerca de ciertos individuos (2:5–9). La otra preocupación principal de David era que Salomón comenzara su reinado prestando la debida atención a asuntos que él, por diversas razones, había dejado de atender:
(1) Joab (5–6). David recordaba en particular la forma en que Joab se había encargado de dar muerte a Abner (2 S. 3:27), y la forma injustificada en que impulsivamente asesinara a Amasa (2 S. 20:8–10). De esa manera Joab había puesto sangre sobre la vida de David, pues éste había sido responsable por la vida de esos hombres. A primera vista este pasaje parece reflejar un espíritu vengativo, pero hay circunstancias atenuantes. David estaba obligado a hacer justicia castigando a Joab, pero nunca se había decidido a hacerlo. Se levantaba, pues, un espectro del pasado; la justicia había quedado defraudada. David encargó a Salomón que castigara a Joab según sus crímenes.

(2) Los hijos de Barzilai (7). Barzilai de Mahanain había dado una valiosa ayuda a David durante la rebelión de Absalón (cf. 2 S. 17:27–29). El rey dio instrucciones para que los hijos de Barzilai fueran huéspedes especiales en la corte. Esta era su manera de tratar de pagar la amistad que el padre le había demostrado. David no estaba satisfecho con lo que él mismo había hecho (2 S. 19:31–40). Probablemente Barzilai ya había muerto, y David estaba a punto de morir. La amistad de una generación debía ser perpetuada por la de la generación siguiente.

(3) Simei (8–9). Recordando a otra persona del pasado, David dio instrucciones a Salomón para que tratara a Simei hijo de Gera (8) según su ofensa, hasta el punto de ejecutarlo si era necesario. Simei le había faltado al respeto a David en una ocasión (2 S. 16:5–13). 

En ese momento, así como más tarde (2 S. 19:18–23), David no había permitido que sus hombres castigaran a Simei. No se trataba tanto de una ofensa contra David como persona, como contra “el ungido”. Esto era algo en lo cual David era sumamente estricto. El mismo había tenido cuidado de no levantar un dedo contra Saúl como ungido de Dios (1 S. 26:6–12; cf. la respuesta de David a la observación de Abisai en 2 S. 19:21–23). 

David había jurado no proceder contra Simei. Pero la causa de la justicia no había sido exaltada cabalmente en cuanto a alguien que había procedido injustamente contra “el ungido” del Señor. Así pues, David encargó a Salomón que se encargara de una situación que a los ojos de muchos no había sido corregida.

Muerte después de un reinado de cuarenta años (2:10–12)
El lugar donde se sepultaba a los reyes, la ciudad de David (10) era el monte de Sión. El día de Pentecostés, Pedro se refirió a la tumba de David implicando que todavía era reconocida (Hch. 2:29). Los 40 años del reinado de David se dividen en siete años … en Hebrón (11) y treinta y tres años …en Jerusalén (cf. 2 S. 5:4–5; 1 Cr. 3:4).

Bosquejo homilético
Sé fuerte, sé hombre
1Reyes 2:1–4
Introducción: 
Antes de morir, el rey David le dio a su hijo y sucesor palabras vitales de consejo. Salomón, un hombre muy joven aún, asumiría al trono de Israel encarando la intriga política, la oposición de miembros de su propia familia, y las decisiones múltiples y difíciles de gobernar a un pueblo único. Por todo ello, iba a necesitar una fuerza especial. Aunque nuestros jóvenes, al entrar al mundo de la adultez, quizá no van a ser reyes políticos, sí se van a enfrentar con la complejidad de nuestro mundo moderno y necesitarán recursos de fuerza para tomar decisiones adecuadas. Veamos cómo David sugirió que Salomón se esforzara y por qué debió hacerlo.

  I.      Cómo se esfuerza para ganar al mundo.
    1.      Guardando la ley de Dios.
    2.      Andando en los caminos de Dios.

  II.      Por qué esforzarse.
    1.      Para que tenga éxito en la vida.
    2.      Para que la línea de los familiares quienes cumplen los mandatos de Dios no se                    rompa.

Conclusión: 
Nuestro consejo a los jóvenes adultos que están por tomar las riendas de nuestro mundo es que guarden los mandatos de Dios y que anden en sus caminos. Así que, pueden esperar las bendiciones de Dios en sus vidas, y pueden tener la satisfacción de saber que continúan la línea de creyentes en nuestra familia para el beneficio de nuestros descendientes.
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Las historias de David, Adonías y Salomón hacen recordar al lector la importancia de tener relaciones apropiadas con nuestros hijos, y de enseñarles los preceptos de Dios. Se ha dicho que un pueblo siempre está a una sola generación de la herejía bíblica. Cuando uno les dé consejos a sus hijos, como lo hizo David con Salomón, vale apelar al papel de cada generación como eslabón en la cadena de fe.
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sábado, 18 de abril de 2015

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6


 
 
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                  Lo que significa andar en la luz, 
                                  1Juan 1:5–2:6

(1) El compañerismo con Dios y con los hermanos. 1:5–7. El v. 5 presenta un resumen del mensaje del evangelio. Habiendo presentado el lema de su carta, ahora Juan comienza con el corazón de su mensaje. La palabra mensaje conecta este pasaje con los cuatro versículos introductorios. El mensaje no fue inventado por Juan, ni por los otros apóstoles, sino que fue dado por Jesucristo. Juan es solamente un instrumento para proclamar lo que recibió y anunciarlo a sus lectores. El mensaje viene de Dios, habla de Dios y es para los hombres. La frase Dios es luz es muy significativa, porque se usa para describir el mensaje y a Dios mismo, mostrando lo que es y lo que no es. La palabra es implica que la luz es una característica inherente de Dios por naturaleza y esencia.

La luz
1:5
Dios, como luz, es un concepto cristiano. Para el pagano, Dios es un dios de tinieblas que es imposible conocer. Para el judío, Dios es uno que se esconde; no es luz sino un fuego consumador. Que Dios es luz es una proclamación peculiar a Juan. Para Santiago, Dios es “Padre de las luces” (Stg. 1:17). Para Pedro, Dios es “aquel que os ha llamado de las tienieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9). Solamente al cristiano Dios es revelado como luz, absolutamente libre de oscuridad e impurezas.

El carácter de una persona está determinado por el dios que adora. Por lo tanto Juan, con motivo práctico, exhorta a sus lectores no solamente a ver a Dios como luz sino a vivir en la luz como hijos de luz. El hecho de que Dios sea luz indica su gloria y esplendor. En su Evangelio, Juan presenta a Jesús como la gloria del Padre (Juan 1:14). Dios se nos revela como luz. La característica más genuina de la luz es que se difunde por sí misma, iluminado las tinieblas que la rodean. La luz clara es el auténtico símbolo de la pureza resplandeciente de Dios. No hay ningún mal escondido en Dios, es totalmente puro y santo. Otra función de la luz es iluminar el camino. Dios ofrece guiar los pasos del hombre.

Joya bíblica
Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hio Jesús nos limpia de todo pecado (1:7).

La luz es el gran revelador, no solamente de la santidad de Dios sino también de la naturaleza pecaminosa del hombre. Dios es luz es una frase que presenta a Dios como Ser completo: santo, puro, perfecto (sin falla), capaz de guiar a los hombres de la oscuridad a su gloriosa presencia. En la segunda parte del versículo, el Apóstol repite lo mismo, usando el negativo para hacerlo más explícito: y en él no hay ningunas tinieblas. El negativo es una modalidad estilística que Juan utiliza frecuentemente para reforzar su pensamiento ya expresado en forma positiva. En Dios no hay ninguna sombra, ningún error ni mal alguno. Juan expresa la verdad acerca de Dios de modo puro y claro. Lo expresa primeramente en forma positiva y después en forma negativa: Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas.
Comenzando con el v. 6, Juan presenta la relación entre la teología y la ética. La revelación que Dios ha dado a los hombres no es para satisfacer una curiosidad especulativa sino para dar dirección a una vida práctica y pura. Las palabras Si decimos en el griego constituyen una construcción subjuntiva y hacen que la declaración sea hipotética, presentando un caso supuesto, no se da por sentado. El asumir la comunión, tenemos comunión, implica andar en la luz en vez de andar en las tinieblas. El significado primario de comunión (koinonia2842) es la coparticipación con otro en cosas comunes a ambos y el significado secundario es de compañerismo. Juan dice que si afirmamos que tenemos esta clase de relación con Dios y seguimos andando en las tinieblas (lo opuesto de la naturaleza de Dios) entonces mentimos y no practicamos la verdad. El presente indicativo refleja una acción presente y continua. Se usan las mismas formas verbales en el v. 7 para mostrar la verdadera naturaleza de aquellos que tienen comunión con Dios: deben andar en la luz como él está en luz. Juan está escribiendo para corregir una manera de pensar equivocada y herética.
Algunos gnósticos pretendían lograr una perfección impecable. Decían que estaban intelectualmente capacitados como para interpretar los propósitos de Dios y espiritualmente maduros como para enseñar a otros, aunque la vida de ellos no lo evidenciaba. Pensaban en el cuerpo como una envoltura que cubría el espíritu humano. Mantenían que el espíritu era inviolable y que no podría ser contaminado por acciones del cuerpo. Otros afirmaban que habían avanzado tanto en el camino del conocimiento que el pecado había dejado de importarles. Su estado espiritual no les permitía preocuparse por el pecado. Pero Juan está diciendo que es imposible tener comunión con Dios si la vida demuestra características tenebrosas (ver Juan 3:19, 20). En cambio, si alguien demuestra verdadero carácter andando en la luz (Juan 3:21), entonces sí puede tener comunión con Dios y con otros creyentes. Esta comunión se hace posible por la sangre de Jesucristo.
El sacrificio de Jesús fue una vez para siempre y hace posible la entrada constante y permanente a la presencia de Dios. El compañerismo con Dios y con los hermanos es posible porque Dios es luz y porque él proveyó el perdón del pecado por la muerte de su Hijo en la cruz. La sangre de Jesús limpia del pecado. Este sacrificio es suficiente para cubrir todos los pecados de todos los hombres; sin embargo, se aplica solamente a los que llegan a gozar de la comunión con Dios por medio de la fe en Jesucristo. En el momento de creer se experimenta el perdón y la limpieza del pecado, pero la obra de Dios no termina allí. Al andar en la luz y en comunión con Dios, la luz revela más y más las manchas del pecado y permite que la sangre de Jesús actúe continuamente para limpiar y perdonar. Los que viven en las tinieblas, sin desear venir a la luz, muestran que sus obras son malas. Los que desean vivir en la luz muestran que sus obras son inspiradas por Dios. Es así que la comunión con Dios y el compañerismo con los hombres se hace realidad.
(2) La conciencia y la confesión del pecado, 1:8–10. El v. 8 enfatiza la universalidad del pecado. Es interesante notar las tres cláusulas condicionales que comienzan con si decimos (ver vv. 6, 8, 10). En el v. 6 se establece que los herejes negaban que el pecado rompiera la comunión con Dios. Pretendían tener comunión con Dios mientras andaban en las tinieblas. El v. 8 refleja que negaban la existencia del pecado en la naturaleza humana. En un primer momento, pareció que admitían la existencia del pecado mientras que negaban sus efectos en su propia vida. Después negaron la existencia del pecado. Decían que no importaba lo que implicaba su conducta, pues no había pecado inherente en su naturaleza. Ostentaban la erradicación de la naturaleza pecaminosa por medio de su conocimiento (gnosis1108). Esta actitud va en contra de la enseñanza de toda la Biblia (ver Rom. 3:9–23; Sal. 32:1–5). La construcción deja la impresión de que algunos podrían decir que no tenemos pecado, pero el uso del subjuntivo sugiere que tal cosa está fuera del ámbito. Juan escribe que si hacemos tales declaraciones, nos engañamos a nosotros mismos (continuamente). El verbo que Juan utiliza significa guiar al camino equivocado. Para dar mayor fuerza a su afirmación agrega: la verdad no está en nosotros. Aquí la verdad es la del evangelio que trae la luz de Dios, revelando así los pecados de la misma manera que la luz del sol revela el polvillo en el aire.

Perdón
1:8, 9
Un día nuestra madre nos encargó comprar un frasco de vinagre y, como estaba en primer grado y salía media hora antes que mi hermano, me tocó comprarlo. En un momento de descuido se me escapó y se rompió. Le pregunté a mi hermano qué hacer y me dijo que comprara otro frasco y que no diría nada a mamá. Durante los siguientes dos años me tenía de esclavo porque cada vez que le tocaba hacer algo me obligaba a hacerlo con solo decir: “Vinagre, vinagre”. Finalmente me confesó que cuando llegó la cuenta mamá le había preguntado por qué cobraban dos veces el vinagre y le contó todo. Mi mamá me perdonó pero por no confesar mi falta, pagué caro. De la misma manera Dios nos ha perdonado pero si no confesamos nuestros pecados, Satanás nos dice: “Pecado, pecado”, y nos mantiene esclavos.

Las palabras tenemos pecado o su equivalente se encuentran solamente en 1 Juan y en el Evangelio de Juan (9:41; 15:22; 19:11). Significan más que cometer un pecado; la frase “lleva la connotación del principio del cual los actos pecaminosos son sus diversas manifestaciones” (Guthrie). El pecado persiste y se adhiere al pecador. Del v. 10 se entiende que los herejes negaban la práctica del pecado. Mantenían que su conocimiento superior les rendía incapaces de pecar. Como vemos, cada cláusula condicional va magnificando el error. De esta última podemos deducir que los gnósticos en cuestión sostenían que no practicaban el pecado, manteniendo que su conocimiento superior les convertía en incapaces de pecar. No hemos pecado es una negación de todo acto específico de pecado mientras que en el v. 8 se niega el principio del (tendencia al) pecado. Juan utiliza distintas palabras y frases para refutar los errores y las negaciones de los herejes. En el v. 6 habla de la mentira y de la falta de practicar la verdad. En el v. 8 habla del engaño y la ausencia de la verdad. El v. 10 usa un lenguaje aún más fuerte diciendo que cualquier persona que pretende no haber pecado hace a Dios mentiroso y la palabra de Dios no está en él. Tal negación en sí misma es pecado. La Palabra de Dios declara frecuentemente que el pecado es universal y el evangelio da por sentado la pecaminosidad del ser humano. El v. 9 nos muestra la actitud correcta en cuanto al pecado: debemos admitirlo, confesarlo y recibir el perdón que Dios ha provisto por medio de su Hijo. Es interesante que la palabra griega que significa confesar (omologeo3670) es casi idéntica a nuestra palabra homologar. Esto implica que en la confesión hacemos una constancia completa de nuestro pecado que luego confirmamos. El tiempo del verbo indica una confesión continua. No es solamente una confesión general de nuestros pecados sino también una confesión particular. Debemos tener los pecados en mente, confesarlos y dejarlos con Dios (Sal. 32:1–5).

Semillero homilético
La vida eterna: Jesucristo
1:1–10
Introducción: ¿Qué es la vida eterna? No es solamente la duración de la vida sino la calidad de vida. La vida física comienza cuando el esperma del hombre se une con el óvulo de la mujer. La vida espiritual comienza cuando la fe del hombre se une con la gracia y el amor de Dios expresado en su Hijo Jesucristo. No es que el creyente tenga vida eterna después de la muerte sino que la tiene desde el momento de creer.
        I.      ¿Cómo se recibe la vida eterna?
    1.      Recibiendo la gracia de Dios mediante la fe, Efesios 2:8–10.
      (1)      El objeto de la fe es Jesucristo.
      (2)      La vida eterna (Jesús) estaba con el Padre y fue manifestada, v. 2.
      (3)      El que cree en el Hijo tiene vida eterna, Juan 3:36; 1 Juan 5:12.
      (4)      Puede saber que tiene vida eterna, 1 Juan 5:13.
    2.      La fe que salva es una fe viva (el verbo presente).
      (1)      El que cree en el Hijo de Dios, Juan 3:16.
      (2)      El que tiene al Hijo tiene la vida, Juan 3:36.
      (3)      El que cree, 1 Juan 5:13.
        II.      ¿Cuáles son los beneficios de la vida eterna?
    1.      Perdón, v. 9.
    2.      Gozo, v. 4.
    3.      Seguridad, 1 Juan 5:13.
    4.      Compañerismo, v. 7.
    5.      Amor, 1 Juan 3:1.
        III.      ¿Cuáles son las obligaciones de la vida eterna?
    1.      Andar en la luz, v. 7.
    2.      Andar como Cristo anduvo, 2:6.
    3.      Andar en la justicia, 2:29.
    4.      Obedecer sus mandamientos, Juan 14:15.
      (1)      Amar el uno al otro, Juan 13:34–35.
      (2)      Amar de hecho y de verdad, 1 Juan 3:18.
    5.      Cumplir con su mandato, Mateo 28:18–20.
Conclusión: Se puede tener la vida eterna.

El resultado es que Dios promete perdonarnos y limpiarnos¡. Perdona la culpa y quita la mancha! El v. 7 ya nos mostró el método: la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Ninguna otra cosa puede quitar las manchas de nuestros pecados. Juan dice que Dios es fiel y justo. Él es fiel a su naturaleza y carácter y, a la vez, a su promesa de perdonar nuestras maldades, no acordarse más de nuestro pecado (Jer. 31:34) y de alejar de nosotros nuestras rebeliones “tan lejos como está el oriente del occidente” (Sal. 103:12). La palabra fiel (pistos4103) describe a Dios como aquel en quien podemos depender y confiar. Cuando se refiere a los hombres, la palabra justo (dikaios1342) significa hacer lo que es correcto en los ojos de Dios, viviendo según su voluntad. Cuando la palabra justo se refiere a Dios, significa que Dios está siempre haciendo lo bueno según su propia voluntad, y que es bueno y misericordioso hacia los hombres. La justicia de Dios no está en conflicto con su bondad, misericordia y perdón.
(3) La imitación de Cristo, 2:1–6. Hay que imitar a Cristo para tener comunión con Dios y andar en luz. Jesús se dio a sí mismo como expiación (ilasmos2434, sacrificio o propiciación) por todos los hombres. Los gnósticos mantenían que la salvación se basaba en una sabiduría o un conocimiento escondido que se obtenía como resultado de la iniciación en ciertos secretos que pertenecen a unos pocos selectos. Juan enfatiza que la vida eterna es el resultado de conocer a Dios en una experiencia espiritual que resulta en acciones morales. El cristiano ha de guardar los mandamientos de Cristo y seguir su ejemplo. Juan está escribiendo para desanimar la práctica del pecado. Antes estaba escribiendo a los que rechazaban sus enseñanzas pero ahora se vuelve muy personal, introduciendo una nota tierna con el uso de un cariñoso diminutivo, Hijitos míos (v. 1).
Menciona otra razón de escribirles: para que no pequéis. Ya había mencionado dos razones: para que disfrutaran de la comunión (1:3) y para que su gozo fuera cumplido (1:4). Estas tres razones concuerdan porque el pecado elimina el gozo y destruye la comunión. El pecado es incompatible con la vida cristiana. Es importante notar que el énfasis no está en que “no sigáis en pecado” sino que “no cometáis ningún acto de pecado”. La meta del cristiano es no pecar, ni siquiera cometer un solo acto de pecado. Juan presenta la universalidad del pecado, no para quitarle a nadie la responsabilidad por el pecado, sino para demostrar que todo el mundo está involucrado en la culpabilidad y la ruina que resultan del pecado.

Joya bíblica
Él es la expiación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (2:2).

Este versículo (2:1) no deja lugar para que la universalidad del pecado ni la bondad de Dios en perdonar el pecado sirvan de excusa para una vida fácil en la lucha contra el pecado. El propósito del autor es prevenir el pecado, no justificarlo. En 1:10 Juan enfatiza que todos son pecadores y en 2:1 dice que la meta de cada cristiano es no cometer ningún pecado, aunque el cristiano no vive en el pecado, es cierto que nunca en vida logra librarse totalmente del pecado.
Juan ahora presenta la otra cara de la verdad: si alguno peca (comete un pecado), no haciendo del pecado un hábito, Dios ha provisto una manera de conseguir el perdón. Esta provisión está expresada en Cristo Jesús como el abogado, el justo y la expiación. La palabra abogado (parakletos3875) significa uno llamado para ponerse al lado de otro con el fin de ayudarlo, que defiende la causa de otro. Jesús utilizó la misma palabra en Juan 14:16 cuando dijo “otro Consolador”. Es evidente que Jesús se consideraba el primer paracleto y prometió otro con las mismas características. La referencia es al Espíritu Santo tanto en Juan 14:16 como en el pasaje de Juan 16:7–14 (ver también Rom. 8:26). En la teología y en el culto cristiano, el paracleto ha sido identificado como el Espíritu Santo quien actúa de parte de Cristo ante un mundo hostil. Cristo es nuestro paracleto que defiende nuestro caso frente al “acusador” (Apoc. 12:10) y con el Padre, quien ama y perdona a sus hijos. En 2:1 hace referencia a la obra de Jesús que no es ante o frente al Padre sino con el Padre, cerca de Dios y al lado de los hijos de Dios porque es, a la vez, Dios y hombre. El que ha creído en Jesucristo ya tiene vida eterna y ha pasado de muerte a vida.
Una vez que el pecador ha sido justificado por Dios, ha entrado en la familia de Dios, se ha relacionado con Dios como hijo y, en el caso de pecar, no necesita otra justificación. Siendo hijo de Dios, necesita el perdón del Padre. Tiene la seguridad del perdón por medio de Jesucristo quien actúa como abogado. El pecado no cesa cuando la vida cristiana comienza. Por eso, Jesús sigue obrando sin cesar a favor del pecador.
La palabra justo está en aposición (reunión de dos o más sustantivos sin conjunción) y sirve para explicar quién es el abogado. Jesús hace lo que es justo ante el Padre y a la vez es justo, por eso Jesús es el abogado más eficaz. El pecado no influye en sus oraciones, por lo cual son oídas por Dios. El cuadro que presenta no es el amor apelando a la justicia; más bien es la justicia que aboga con el amor por nuestro perdón. La epístola menciona varias veces, tanto directa como indirectamente, la justicia, la pureza y el carácter sin pecado de Jesús (2:6, 29; 3:3, 5, 7). Esto implica que solamente por medio de un Salvador justo y sin pecado tenemos la esperanza del perdón y la limpieza.
Para entender la relación entre la intercesión y la justicia de Jesús, es necesario estudiar Hebreos 7:25, 26. Hay muchas similitudes entre las enseñanzas de 1 Juan y Hebreos en cuanto a la expiación y la intercesión. Las doctrinas están relacionadas en ambas epístolas aunque el autor de Hebreos habla de un sacerdote y Juan usa el término paracleto. Juan continúa con la descripción de nuestro abogado Jesucristo el justo, como la expiación [propiciación] por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros sino también por los de todo el mundo El cristiano no solamente tiene un abogado en Jesucristo sino que él es la expiación por los pecados nuestros y los de todo el mundo. (El verbo copulativo es sirve para unir a Jesucristo con la expiación). El abogado no alega que sus seguidores sean inocentes sino que ofrece su obra vicaria como fundamento para su absolución.
En nuestra sociedad no es fácil entender el concepto de la expiación. Las religiones paganas presentan la idea de aplacar o apaciguar al que ha sido agraviado u ofendido, especialmente cuando se trata de un dios. En el AT, propiciación significa cubrir. Cada año cuando los judíos celebraban el día de expiación o redención, el sacerdote entraba en el lugar santísimo, confesaba sus pecados junto con los del pueblo y los cubría con la sangre sobre el propiciatorio, simbolizando el perdón. En la Septuaginta se usa la palabra griega ilasmos2434 para traducir el heb. kipur (cubrir). El concepto bíblico no es aplacar o apaciguar la ira de Dios sino quitar la causa del alejamiento. Es cierto que el hombre está reconciliado con Dios pero es Dios quien toma la iniciativa en la reconciliación por medio de su provisión en Jesucristo. El hombre pecó, por eso la relación con Dios fue rota y apareció la mancha del pecado. Había que quitar la mancha y restablecer la comunión con Dios. En este sentido ilaskomai2433 no significa propiciar sino expiar. Dios, por su amor y gracia, tomó la iniciativa. La muerte de su Hijo removió la enemistad del hombre con Dios y el acceso a la presencia del Padre se vuelve posible por medio de la unión con Cristo, el abogado justo. Hendricks presenta un buen resumen del uso de la palabra ilasmos en su libro Las epístolas de Juan.
Se traduce de varias maneras: propiciación, expiación, o medio por el cual nuestros pecados son perdonados. He escogido la frase “una protección efectiva de nuestros pecados” para traducir la palabra. Esta palabra está asociada con los cultos de sacrificios del AT. Los comentaristas, como C. H. Dodd, sienten que la idea de la propiciación está muy cargada de conceptos paganos de aplacar a una deidad enojada. Otros como Leon Morris, indican que la muerte de Jesucristo cambió tanto a Dios como al hombre. Una cosa es cierta: la victoria total de Cristo, que tuvo su cúspide en su muerte y continúa en su intercesión en favor del hombre, es nuestra protección efectiva de nuestros pecados. La intensidad del perdón de Dios es igualada por su longanimidad. La muerte de Cristo fue para todos los pecadores, y su perdón se extiende a todos.
En los vv. 3–6 Juan usa ocho verbos en 17 construcciones verbales para mostrar cómo el cristiano ha de guardar los mandamientos de Cristo y seguir su ejemplo. Una de las palabras clave de este pasaje es conocer (ginosko1097) que se usa 25 veces en 1 Juan. Algunos mantienen que la palabra expresa la idea no tanto del conocimiento en sí sino del acto de percepción a través del cual se adquiere el conocimiento. El conocimiento de Dios adquirido por experiencia se contrasta con el conocimiento inmediato y absoluto expresado por la palabra saber (oida1492), usada 15 veces en la epístola. Sin embargo, frecuentemente no se puede hacer una distinción clara entre estas dos palabras. El mismo problema existe con los dos verbos en español. La palabra conocer generalmente se usa para denotar saber, experimentar, observar, percibir, comprender, familiarizarse o tener relaciones sexuales; y saber se usa para expresar saber algo, poder hacer algo o entender la forma de hacer. La palabra ginosko se utiliza cuatro veces en estos versículos: dos veces (2:3, 5) en el indicativo activo presente, lo cual indica la posesión presente del conocimiento; y dos veces (2:3, 4) en el perfecto, sugiriendo que hemos llegado a conocer algo en algún momento en el pasado y todavía lo conocemos en el presente.

Semillero homilético
Cristo, nuestro abogado
2:1–6
Introducción: Si alguno peca, Juan asegura que tenemos un abogado delante del Padre. Juan dijo que había escrito estas cosas “para que no pequéis”, porque el pecado elimina el gozo y destruye la comunión.
        I.      La función del abogado, 2:1.
    1.      Es la expiación por nuestros pecados, 2:2.
      (1)      Expiación significa “cubrir”.
      (2)      El concepto no quiere decir “aplacar” la ira de Dios sino quitar la causa del alejamiento por el pecado.
      (3)      Hay que quitar la mancha y restablecer la comunión con Dios.
    2.      Intercesor, 2:2.
      (1)      Paracleto: llamado al lado.
      (2)      Consolador: Jesús es el primero, el Espíritu Santo el segundo.
         a.      El Espíritu Santo actúa de parte de Cristo frente a un mundo hostil.
         b.      Cristo defiende nuestro caso frente al acusador, Apocalipsis 2:10.
         c.      Nos defiende con el Padre quien ama y perdona a sus hijos, Hebreos 7:25, 26.
        II.      El abogado demanda obediencia, 2:3–6.
    1.      Demanda que guardemos sus mandamientos, v. 3.
    2.      Demanda que el amor de Dios se perfeccione en nosotros, v. 5.
    3.      Demanda que andemos como él anduvo, v. 6.
Conclusión: Cuando en la tierra necesitamos un abogado, buscamos el mejor que podamos pagar. En nuestra vida cristiana tenemos al mejor abogado de todos, y es nuestro Salvador y Señor Jesucristo. Está listo para ayudarnos.

Para Juan el conocimiento de Dios no es un concepto místico ni una percepción intelectual sino una experiencia que resulta en obediencia.
El conocimiento personal de Jesús está asegurado si seguimos guardando sus mandamientos (guarda sus mandamientos). El guardar los mandamientos es evidencia de un conocimiento verdadero. No significa simplemente cumplir con algunas reglas externas, más bien significa obedecer a causa del amor. Si se conoce a Dios, se hace lo que Dios quiere. Cristo fue obediente en todo, haciendo la voluntad del Padre. En este versículo se unen la teología, la ética y la experiencia.
En el v. 4 Juan presenta el lado negativo. Contrasta el conocimiento por medio de la obediencia con la alegación falsa. Si alguien dice: “Yo lo conozco” y no guarda sus mandamientos es mentiroso Para enfatizarlo Juan agrega la verdad no está en él. Aquí vemos una incompatibilidad común: decir una cosa y hacer otra. Juan subraya la importancia de vivir lo que uno profesa.
En el v. 5 Juan introduce la parte que ocupa el amor (agape26) en relación con la obediencia. El cambio en la forma de esta cláusula antitética es llamativo: aquel que dice conocer a Dios y vive en desobediencia es mentiroso. Esperaríamos que la contrapartida fuera la siguiente: El que guarda sus mandamientos es “de la verdad”; o “la verdad está en él”. En vez de eso tenemos en este verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado. En otras palabras, el hijo obediente de Dios no se caracteriza por ningún rasgo ni cualidad representativa de su propia personalidad, sino por ser el sujeto de la obra del amor divino, por ser la esfera en la cual ese amor cumple su obra perfecta. Palabra (logos3056) significa los mandamientos de Dios en general. Dios se revela en Cristo, quien es su palabra perfeccionada en aquel que demuestra su conocimiento por medio de su obediencia. Así la obra de Dios verdaderamente está realizada. El amor (agape26) trasciende el sentimiento y la emoción, y tiene su expresión en conducta y acción.

Semillero homilético
Un mensaje para los creyentes
2:7–17
Introducción: El propósito de la epístola se expresa en 5:13: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna”.
        I.      Un mandamiento permanente: amar, vv. 7–11.
    1.      Eterno, v. 7.
      (1)      Antiguo.
      (2)      Nuevo.
    2.      Verdadero, v. 8.
      (1)      En Cristo.
      (2)      En nosotros.
    3.      Actual, vv. 9–11.
      (1)      Expresado en luz.
         a. Las tinieblas van pasando.
         b. La luz verdadera ya alumbra.
      (2) Expresado en relaciones.
         a. No en el odio.
         b. En el amor.
        II.       Una carta animadora, vv. 12–14.
    1.      A los hijos.
      (1)      Porque sus pecados son perdonados, v. 12.
      (2)      Porque han conocido al Padre, v. 13b.
    2.      A los padres. Porque han conocido a Jesús desde el principio, v. 14.
    3.      A los jóvenes.
      (1)      Porque han vencido al maligno, v. 13.
      (2)      Porque son fuertes, v. 14.
      (3)      Porque la Palabra permanece en ellos, v. 14.
        III.      Una promesa segura, vv. 15–17.
    1.      La destrucción del mundo.
      (1)      La inutilidad de un amor por las cosas mundanas, v. 15.
      (2)      La destrucción del mal, v. 16.
      (3)      El fin de las cosas terrenales.
    2.      La permanencia de la voluntad de Dios, v. 17.
      (1)      No como el mundo y sus deseos.
      (2)      Eterna.
Conclusión: Una palabra de ánimo y consejo, y una promesa que es segura.

La frase Por eso sabemos que estamos en él nos presenta otra faceta de la relación del creyente con Dios. “En Cristo” es una expresión típica de Pablo para describir esta relación. La misma expresión fue utilizada por Juan. “Estar en Cristo” es equivalente a conocerle (v. 4) o amarle (v. 5). Ser cristiano requiere una relación personal con Dios por medio de la fe en Jesucristo: conociéndole, obedeciéndole, amándole y permaneciendo en él. Así se ve el significado verdadero de la vida eterna. Juan resume este párrafo así: El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo, indicando un rendimiento continuo, no un esfuerzo espasmódico. Guiado por el Espíritu Santo, cada miembro del cuerpo debe procurar modelar su vida diaria en la de Jesucristo.

  2.      Lo que excluye el andar en la luz, 2:7–28
(1) El odio, 2:7–11. Juan ya ha señalado que la evidencia de conocer a Cristo radica en la obediencia a sus mandamientos y en el seguimiento. Ambas ideas están incluidas en el mandamiento de amar. Andar en las tinieblas es el fruto del odio y andar en la luz es el fruto del amor. Juan identifica la verdad y la rectitud con el amor; el pecado y el error con el odio. Aquí, y cinco veces más (3:2, 21; 4:1, 7, 11), Juan se dirige a sus destinarios como Amados (agapetos27), lo que concuerda con su énfasis en el amor. No dice a qué se refiere el mandamiento pero no hay duda alguna que se refiere al mandamiento del amor, que es a la vez nuevo y antiguo. El mandamiento es antiguo en su forma pero nuevo en su realidad y potencialidad o capacidad. Es antiguo en el sentido de que ya se lo conocía en el AT y también los creyentes lo habían oído desde el principio de su fe: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Como os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros” (Juan 13:34). Es nuevo en Cristo Jesús: nuevo en su extensión y en su profundidad. Cada día es una nueva oportunidad para vivirlo. Para los creyentes, el mandamiento tiene una nueva urgencia y una renovada frescura. También indica el estado en el cual se está. El mandamiento fue cumplido primeramente en Cristo y ahora debe ser el eje de la vida del creyente. Juan nos presenta dos mundos: el verdadero, que es permanente y está lleno de luz, y el otro, que es pasajero y está lleno de tinieblas. El mundo de tinieblas va pasando y ya está en tren de acabarse. El mundo identificado con Jesús está brillando y alumbrando, lo cual significa que la luz sigue permaneciendo. El que ama a su hermano está identificado con la luz. El que odia a su hermano todavía vive en las tinieblas aunque lo niegue. Juan dice que el que odia está en tinieblas, anda en tinieblas, no sabe adónde va y las tinieblas le han cegado los ojos. El odio tiene un poder cegador que no permite ver con claridad la condición ni la necesidad propia. El odio es el homicidio en embrión, difiriendo de él solo en grado y no en naturaleza (ver Mat. 5:21, 22). No se puede forzar el amor, más bien es una expresión que fluye de un corazón regenerado por el amor y el poder de Jesús que se expresa en compasión y servicio hacia otros. El mandamiento de Cristo es que nos amemos unos a otros como él nos amó.
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lunes, 13 de abril de 2015

Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



 
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Información 



   Casa
Sinopsis
El lugar donde alguien vive. Su uso extendido incluye una casa y una dinastía, y su uso figurado incluye la casa de Dios y el cielo.
La construcción de casas
Cimientos
1º Reyes 5.17 (RVR60) — 17 Y mandó el rey que trajesen piedras grandes, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas.
Esdras 6.3–4 (RVR60) — 3 En el año primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro dio orden acerca de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén, para que fuese la casa reedificada como lugar para ofrecer sacrificios, y que sus paredes fuesen firmes; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;4 y tres hileras de piedras grandes, y una de madera nueva; y que el gasto sea pagado por el tesoro del rey.
Jeremías 51.26 (RVR60) — 26 Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento serás, ha dicho Jehová.
Ezequiel 41.8 (RVR60) — 8 Y miré la altura de la casa alrededor; los cimientos de las cámaras eran de una caña entera de seis codos largos.
Los materiales de construcción
Génesis 11.3–4 (RVR60) — 3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.4 Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
Éxodo 1.11–14 (RVR60) — 11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés. 12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel. 13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.
Levítico 14.40–45 (RVR60) — 40 entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo. 41 Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen. 42 Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa. 43 Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta, 44 entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es. 45 Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo.
1º Reyes 5.18 (RVR60) — 18 Y los albañiles de Salomón y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y prepararon la madera y la cantería para labrar la casa.
1º Reyes 7.9–12 (RVR60) — 9 Todas aquellas obras fueron de piedras costosas, cortadas y ajustadas con sierras según las medidas, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De allí hacia arriba eran también piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12 Y en el gran atrio alrededor había tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro; y así también el atrio interior de la casa de Jehová, y el atrio de la casa.
Cantares 1.17 (RVR60) — 17 Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés los artesonados.
Isaías 9.10 (RVR60) — 10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros.
Las habitaciones y la decoración
Gn 43.30; Jue 3.20; Jue 3.23–25; 1 Re 7.6 Palacio de Salomón; 1 Re 17.19 Elías permanece con la viuda de Sarepta; 1 Re 22.25; 2 Re 1.2; 2 Re 4.10 Habitación de Eliseo en la casa de la sunamita; Neh 8.16; Jr 22.14; Ez 8.10; Dn 5.5; Am 3.15; Hch 20.8–9
Génesis 43.30 (RVR60) — 30 Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí.
Jueces 3.20 (RVR60) — 20 Y se le acercó Aod, estando él sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levantó de la silla.
Jueces 3.23–25 (RVR60) — 23 Y salió Aod al corredor, y cerró tras sí las puertas de la sala y las aseguró con el cerrojo. 24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos del rey, los cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda él cubre sus pies en la sala de verano. 25 Y habiendo esperado hasta estar confusos, porque él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron; y he aquí su señor caído en tierra, muerto.
1º Reyes 7.6 (RVR60) — 6 También hizo un pórtico de columnas, que tenía cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho; y este pórtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y maderos correspondientes.
1º Reyes 17.19 (RVR60) — 19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
1º Reyes 22.25 (RVR60) — 25 Y Micaías respondió: He aquí tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de aposento en aposento para esconderte.
2º Reyes 1.2 (RVR60) — 2 Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.
2º Reyes 4.10 (RVR60) — 10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.
Nehemías 8.16 (RVR60) — 16 Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín.
Jeremías 22.14 (RVR60) — 14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.
Ezequiel 8.10 (RVR60) — 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor.
Daniel 5.5 (RVR60) — 5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía.
Amós 3.15 (RVR60) — 15 Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová.
Hechos de los Apóstoles 20.8–9 (RVR60) — 8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos;9 y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.
Techos
Josué 2.6 (RVR60) — 6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.
1º Samuel 9.25–26 (RVR60) — 25 Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él habló con Saúl en el terrado. 26 Al otro día madrugaron; y al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado, y dijo: Levántate, para que te despida. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel.
Marcos 2.4 (RVR60) — 4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
Regulaciones con respecto casas
Levítico 14.33–53 (RVR60) — 33 Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: 34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, si pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión, 35 vendrá aquel de quien fuere la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa. 36 Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a examinarla. 37 Y examinará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren más profundas que la superficie de la pared, 38 el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días. 39 Y al séptimo día volverá el sacerdote, y la examinará; y si la plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa, 40 entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad en lugar inmundo. 41 Y hará raspar la casa por dentro alrededor, y derramarán fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen. 42 Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa. 43 Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta, 44 entonces el sacerdote entrará y la examinará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepra maligna en la casa; inmunda es. 45 Derribará, por tanto, la tal casa, sus piedras, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad a lugar inmundo. 46 Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los días en que la mandó cerrar, será inmundo hasta la noche. 47 Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa lavará sus vestidos. 48 Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido. 49 Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, grana e hisopo; 50 y degollará una avecilla en una vasija de barro sobre aguas corrientes. 51 Y tomará el cedro, el hisopo, la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces. 52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el hisopo y la grana. 53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo. Así hará expiación por la casa, y será limpia.
Levítico 25.29–34 (RVR60) — 29 El varón que vendiere casa de habitación en ciudad amurallada, tendrá facultad de redimirla hasta el término de un año desde la venta; un año será el término de poderse redimir. 30 Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre en poder de aquel que la compró, y para sus descendientes; no saldrá en el jubileo. 31 Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor serán estimadas como los terrenos del campo; podrán ser rescatadas, y saldrán en el jubileo. 32 Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, éstos podrán rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesión. 33 Y el que comprare de los levitas saldrá de la casa vendida, o de la ciudad de su posesión, en el jubileo, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos entre los hijos de Israel. 34 Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá, porque es perpetua posesión de ellos.
Levítico 27.14–15 (RVR60) — 14 Cuando alguno dedicare su casa consagrándola a Jehová, la valorará el sacerdote, sea buena o sea mala; según la valorare el sacerdote, así quedará. 15 Mas si el que dedicó su casa deseare rescatarla, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya.
Deuteronomio 22.8 (RVR60) — 8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.
Distintos usos para las casas
El arresto domiciliario
Jeremías 37.15 (RVR60) — 15 Y los príncipes se airaron contra Jeremías, y le azotaron y le pusieron en prisión en la casa del escriba Jonatán, porque la habían convertido en cárcel.
Génesis 40.2–3 (RVR60) — 2 Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos,3 y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso.
2º Samuel 20.3 (RVR60) — 3 Y luego que llegó David a su casa en Jerusalén, tomó el rey las diez mujeres concubinas que había dejado para guardar la casa, y las puso en reclusión, y les dio alimentos; pero nunca más se llegó a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez perpetua.
Hechos de los Apóstoles 28.16 (RVR60) — 16 Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase.
Hechos de los Apóstoles 28.30–31 (RVR60) — 30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Reuniones de la iglesia
Colosenses 4.15 (RVR60) — 15 Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.
Hechos de los Apóstoles 1.13–14 (RVR60) — 13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
Hechos de los Apóstoles 2.1–2 (RVR60) — 1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
Hechos de los Apóstoles 5.42 (RVR60) — 42 Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.
Hechos de los Apóstoles 12.12 (RVR60) — 12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.
Romanos 16.5 (RVR60) — 5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.
1 Corintios 16.19 (RVR60) — 19 Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor.
Filemón 1–2 (RVR60) — 1 Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:
Parábolas y proverbios sobre casas
Proverbios 21.20 (RVR60) — 20 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato todo lo disipa.
Ver también Pr 9.1–4 la casa de la sabiduría ; Pr 9.13–18 la casa de la locura ; Pr 14.1 ; Pr 17.13 ; Pr 21.9 ; Pr 24.27 ; Pr 25.17 ; Ec 10.18 ; Cnt 8.7 ; Mt 12.29 saquear la casa del hombre fuerte ; Mt 12.43–45 el retorno de los espíritus malignos a una casa desocupada ; Mt 13.52 ; Mt 24.42–51
Proverbios 9.1–4 (RVR60) — 1 La sabiduría edificó su casa, Labró sus siete columnas. 2 Mató sus víctimas, mezcló su vino, Y puso su mesa. 3 Envió sus criadas; Sobre lo más alto de la ciudad clamó. 4 Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dice:
Proverbios 9.13–18 (RVR60) — 13 La mujer insensata es alborotadora; Es simple e ignorante. 14 Se sienta en una silla a la puerta de su casa, En los lugares altos de la ciudad, 15 Para llamar a los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos. 16 Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dijo: 17 Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso. 18 Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en lo profundo del Seol.
Proverbios 14.1 (RVR60) — 1 La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.
Proverbios 17.13 (RVR60) — 13 El que da mal por bien, No se apartará el mal de su casa.
Proverbios 21.9 (RVR60) — 9 Mejor es vivir en un rincón del terrado Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
Proverbios 24.27 (RVR60) — 27 Prepara tus labores fuera, Y disponlas en tus campos, Y después edificarás tu casa.
Proverbios 25.17 (RVR60) — 17 Detén tu pie de la casa de tu vecino, No sea que hastiado de ti te aborrezca.
Eclesiastés 10.18 (RVR60) — 18 Por la pereza se cae la techumbre, y por la flojedad de las manos se llueve la casa.
Cantares 8.7 (RVR60) — 7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían.
Mateo 12.29 (RVR60) — 29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.
Mateo 12.43–45 (RVR60) — 43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. 44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. 45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.
Mateo 13.52 (RVR60) — 52 El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
Mateo 24.42–51 (RVR60) — 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. 45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
La casa de Dios
Morada celestial de Dios
Isaías 66.1–2 (RVR60) — 1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
1º Reyes 8.30 (RVR60) — 30 Oye, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona.
1º Reyes 8.39 (RVR60) — 39 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres);
1º Reyes 8.43 (RVR60) — 43 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.
1º Reyes 8.49–50 (RVR60) — 49 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y les harás justicia. 50 Y perdonarás a tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra ti, y harás que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos;
Isaías 57.15 (RVR60) — 15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Juan 14.2 (RVR60) — 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
El tabernáculo y el templo terrenal
Éxodo 25.8 (RVR60) — 8 Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.
Ver también Éx 15.17 ; Éx 29.44–46 la Tienda del Encuentro ; Dt 12.5 ; Dt 12.11 ; 2 Sm 7.1–7 El deseo de David de construir una casa permanente para que Dios more en el ; Esd 5.13–16 ; Sal 23.6 ; Sal 26.8 ; Sal 27.4 ; Sal 84.1–4 ; Sal 84.10 ; Hag 1.2–3 ; Hag 1.8–9 ; Hag 1.14
Éxodo 15.17 (RVR60) — 17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado.
Éxodo 29.44–46 (RVR60) — 44 Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 45 Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. 46 Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.
Deuteronomio 12.5 (RVR60) — 5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis.
Deuteronomio 12.11 (RVR60) — 11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová.
2º Samuel 7.1–7 (RVR60) — 1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo. 4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo. 7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?
Esdras 5.13–16 (RVR60) — 13 Pero en el año primero de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuese reedificada. 14 También los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y los había llevado al templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien había puesto por gobernador; 15 y le dijo: Toma estos utensilios, ve, y llévalos al templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar. 16 Entonces este Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está concluida.
Salmo 23.6 (RVR60) — 6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 26.8 (RVR60) — 8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria.
Salmo 27.4 (RVR60) — 4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
Salmo 84.1–4 (RVR60) — 1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. 4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah
Salmo 84.10 (RVR60) — 10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
Hageo 1.2–3 (RVR60) — 2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:
Hageo 1.8–9 (RVR60) — 8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová. 9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.
Hageo 1.14 (RVR60) — 14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,

La familia
Asuntos domésticos
2º Samuel 17.23 (RVR60) — 23 Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
2º Reyes 20.1 (RVR60) — 1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
Proverbios 31.21 (RVR60) — 21 No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
Proverbios 31.27 (RVR60) — 27 Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.
1 Timoteo 3.4–5 (RVR60) — 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
1 Timoteo 3.12 (RVR60) — 12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.
Algunos ejemplos de cómo Dios se relaciona a los hogares
Génesis 17.12–14 (RVR60) — 12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje. 13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo. 14 Y el varón incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.
Génesis 17.23–27 (RVR60) — 23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho. 24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. 25 E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. 26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo. 27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.
Levítico 16.6 (RVR60) — 6 Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa.
Levítico 16.11 (RVR60) — 11 Y hará traer Aarón el becerro que era para expiación suya, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará en expiación el becerro que es suyo.
Levítico 16.17 (RVR60) — 17 Ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel.
Números 16.31–33 (RVR60) — 31 Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. 32 Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. 33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.
Juan 4.53 (RVR60) — 53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
Hechos de los Apóstoles 16.15 (RVR60) — 15 Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.
Hechos de los Apóstoles 16.31–34 (RVR60) — 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. 34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.
1 Corintios 16.15 (RVR60) — 15 Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.
La Iglesia como familia de Dios
Efesios 2.19–22 (RVR60) — 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Números 12.7 (RVR60) — 7 No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
1 Timoteo 3.14–15 (RVR60) — 14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
Hebreos 3.1–6 (RVR60) — 1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;2 el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.3 Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;6 pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.
1 Pedro 2.4–5 (RVR60) — 4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Casa en el sentido de una dinastía
2 Sm 7.16 “casa” se utiliza aquí en el sentido de “casa real” o “dinastía”. Ver también; Éx 40.38; Jos 21.43–45
2º Samuel 7.16 (RVR60) — 16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.
Éxodo 40.38 (RVR60) — 38 Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.
Josué 21.43–45 (RVR60) — 43 De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella.44 Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.45 No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió.
La casa de Eli:
1º Samuel 2.27–36 (RVR60) — 27 Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón? 28 Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. 29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? 30 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. 31 He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa. 32 Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa. 33 El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril. 34 Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día. 35 Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días. 36 Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me agregues a alguno de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.
1º Samuel 3.11–14 (RVR60) — 11 Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
La casa de Saúl:
2º Samuel 3.1 (RVR60) — 1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
2º Samuel 9.1 (RVR60) — 1 Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
2º Samuel 3.28–29 (RVR60) — 28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. 29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.
La casa de David:
2º Samuel 7.25–29 (RVR60) — 25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho. 26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. 27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica. 28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo. 29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.
1º Reyes 2.31–33 (RVR60) — 31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérrale, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 32 Y Jehová hará volver su sangre sobre su cabeza; porque él ha dado muerte a dos varones más justos y mejores que él, a los cuales mató a espada sin que mi padre David supiese nada: a Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejército de Judá. 33 La sangre, pues, de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; mas sobre David y sobre su descendencia, y sobre su casa y sobre su trono, habrá perpetuamente paz de parte de Jehová.
1º Reyes 21.21–22 (RVR60) — 21 He aquí yo traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad y destruiré hasta el último varón de la casa de Acab, tanto el siervo como el libre en Israel. 22 Y pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la rebelión con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel.
1º Reyes 21.28–29 (RVR60) — 28 Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: 29 ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.
Zacarías 12.10–14 (RVR60) — 10 Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. 11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido. 12 Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí; 13 los descendientes de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por sí; 14 todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí.
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