martes, 1 de mayo de 2012

Estudio Inductivo: Como hacerlo - Para Obreros Itinerantes


En numerosas ocasiones nos acercamos a la Biblia sin saber realmente cómo leerla, por dónde empezar, cómo aplicarla… Nos conformamos con recibir lo que otros elaboran pero no nos acercamos a las Escrituras siendo conscientes que somos capaces por nosotras mismas de descubrir y redescubrir verdaderos tesoros para nuestras vidas.

La Biblia es un regalo, y puesto que somos privilegiadas por poderla adquirir y leer libremente, merece la pena que la exprimamos al máximo. Fue escrita para que cada uno pudiera estudiarla, investigarla y sacar sus propias conclusiones. Somos capaces de aprender por nosotras mismas mucho más de lo que a veces pensamos.

Aún con todo, lo cierto es que muchas veces la leemos pero no hemos aprendido cómo estudiarla. Las pautas que a continuación se ofrecen, son sólo un modelo, una guía que pueden ayudarte a descubrir la Biblia desde una perspectiva nueva y muy enriquecedora.

A fin de poder leer la Biblia con entendimiento, debes responder a tres preguntas básicas:
¿Qué es lo que dice la Biblia? OBSERVACIÓN
¿Qué es lo que quiere decir la Biblia? INTERPRETACIÓN
¿Qué es lo que me quiere decir la Biblia a mí? APLICACIÓN

10 pautas para hacer un estudio bíblico inductivo

1. Ora.

Si pretendes estudiar la Biblia sin contar con el Señor, éste no tendrá ningún valor espiritual. Ora por ti misma para que Dios te ayude a entender y a aplicar el pasaje a tu propia vida, y para que Dios te llene de su Espíritu.

2. Sitúa el texto en su contexto.

Lo ideal es leer el libro entero o situar el texto en el libro. Define la forma literaria: histórico narrativo, ensayo o tratado teológico, carta personal, carta pública, poesía, parábola, sermón, profecía, alegoría.

3. Lee el pasaje varias veces.

Puedes leer en diferentes versiones o traducciones. Puedes leer también las referencias al Nuevo Testamento (NT) y al Antiguo Testamento (AT) que se hacen del texto. Busca las palabras que no entiendes en el diccionario.

4. Define la idea principal del texto.

Puedes ponerle un título al texto – un título contemporáneo que exprese la idea central.

5. Divide el texto en diferentes párrafos.

Pon un título a cada párrafo, mostrando la relación que existe entre cada título de cada párrafo y el título principal del texto. Fíjate en la progresión de ideas (estructura del texto), compara las ideas y descubre si hay un significado especial en el orden. ¿Las ideas se dirigen hacia un clímax?

6. Busca las palabras clave del texto.

Éstas son aquellas palabras que piensas que son importantes en el texto. Algunas veces las palabras que se repiten te darán la clave.

7. Convierte en forma de pregunta todos los hechos del pasaje.

Si no conoces el texto, será fácil. Si ya lo conoces, imagínate que nunca has visto el pasaje en tu vida, que todo lo que encuentras es nuevo. En primer lugar OBSERVA lo que está escrito: ¿Qué dice el pasaje? Sin llevar a cabo estas preguntas, no podrás interpretar y aplicar las verdades correctamente:
¿Quienes son los personajes?
¿Qué sucede?
¿Dónde?
¿Cuándo?
¿Cómo?
¿Por qué?
¿Qué problemas surgen?
¿Cuáles son las consecuencias?
Presta atención a actitudes, reacciones, contrastes, comparaciones, descripciones, secuencias de tiempo, las conjunciones y preposiciones que muestran el enlace entre ideas, las ilustraciones, argumentos, implicaciones, figuras de lenguaje, preguntas, etc.

8. Interpreta los hechos.

Después de haber observado, anotado y comprendido lo "objetivo" del texto, puedes pasar a la segunda fase: INTERPRETACIÓN DE LOS HECHOS.

¿Qué quería decir el escritor? ¿Qué habrán entendido sus primeros lectores?
¿Cuál es la forma literaria del pasaje como un todo? (¿Histórico narrativo? ¿Ensayo o tratado teológico? ¿Carta personal? ¿Carta pública? ¿Poesía? ¿Parábola? ¿Sermón? ¿Profecía? ¿Alegoría?)
Imagínate a ti misma presente en la escena. ¿Qué habrías visto? ¿oído? ¿sentido? Imagínate en el papel de cada personaje para notar que habría sentido, pensado, etc., en ese momento.
Ubica los lugares en el mapa, determinando cuanto tiempo tomaría el viajar entre ellos, etc.
¿Cuál es la intención del autor?
¿Por qué hay este orden de sucesos?
¿Por qué menciona este detalle aparentemente sin significado?
¿Cómo apoyan la conclusión sus argumentos?
¿Qué se puede inferir en relación a Dios Padre? ¿Y, a Jesús? al Espíritu Santo? a la voluntad de Dios? a la naturaleza humana? al pecado? a la Iglesia?

Repasa el pasaje preguntándote: ¿Por qué? ¿Por qué?

 Hay que tener especial cuidado de no espiritualizar o alegorizar demasiado. No se trata de explicar cada detalle, sino de aprender a mirar aquellos que nos dan la clave para entender el pasaje en su totalidad.

9. Investiga los problemas.

Sólo cuando ya hayas hecho todo lo posible para exprimir el máximo significado del pasaje, debes consultar diccionarios bíblicos, comentarios, etc., para más información sobre la época histórica, la geografía, las costumbres, el sentido de los términos teológicos, versículos difíciles, explicaciones para aparentes contradicciones, exposiciones doctrinales, problemas intelectuales, etc.

10. Determina las lecciones prácticas del pasaje: aplicación.

Elabora preguntas de APLICACIÓN: ¿Qué significa esto para mí, en un sentido práctico, hoy, en mis presentes circunstancias?
Puedes pensar en preguntas como estas:
¿Cómo se aplican estas verdades a mis relaciones vitales (padres, hermanos, novio, esposo, compañeros de clase o trabajo, jefes, subordinados, profesores, miembros de la Iglesia)? ¿Cómo se aplican a mí como ciudadana en cuestiones sociológicas, políticas, económicas? ¿Qué me dice de mi responsabilidad misionera y mi relación con Dios)?
Si Jesucristo es "Señor sobre todo", ningún aspecto de tu vida puede estar exento de la aplicación de su Palabra. Pregúntate lo siguiente:
¿Qué debo cambiar en mis actitudes, mis reacciones, mi comportamiento, mi escala de valores?
¿Qué pasos he de tomar para obedecer este mandamiento?
¿Cómo puedo aprovechar esta promesa?
¿Cómo puedo vencer este pecado?
Es importante aplicar detalladamente las verdades a tu propia vida, porque "la obediencia a la luz ya recibida es condición indispensable para recibir más luz".
Guarda el estudio en un fichero o cuaderno. Si has hecho el estudio seriamente y has pedido la ayuda de Dios, valdrá la pena guardar los resultados. Con el tiempo encontrarás mejores explicaciones y mejores ilustraciones (en revistas, periódicos, libros, sermones, conversaciones, etc.) que podrás guardar junto con el estudio inicial que así irá creciendo.

Sermones: El trabajo en la Biblia

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¿Quién inventó el trabajo y por qué? ¿Fue una bendición o una maldición? ¿Parte intrínseca de nuestra naturaleza o una idea de último momento para mantenernos ocupados?

Desde el principio de la Biblia, vemos que Dios es el que ha inventado el trabajo. En primer lugar, Dios trabaja, como afirmó Jesús: "Mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo" (Juan 5:17).


"Dios —dice Samuel Escobar en
Una actitud cristiana ante el trabajo— ...es un Dios activo; no es un aristócrata griego que vive en estática contemplación o en absurdas bacanales en el Olimpo". Dios, al encarnarse, también escogió "la vida de un trabajador pobre en una aldea pobre".

Es más,
él creó al hombre y a la mujer intrínsecamente trabajadores, en oposición a la idea difundida que "El origen del trabajo es la maldición bíblica" y "el individuo...no considera el trabajo lógica consecuencia de su existencia, sino como una condena, que él tiene que cumplir sin culpa alguna", como dice Fernando Díaz-Plaja en El español y los siete pecados capitales.

Lejos de imponer una condena, Dios dio a Adán y a Eva las instrucciones de su tarea
como parte de su bendición: llenar la tierra, sojuzgarla, señorear (Génesis 1:28). Puede que estas tres funciones no parezcan tener mucho que ver con el trabajo que hacemos de día a día pero en realidad lo tienen, más de lo que pensamos. Un día normal en la vida de Adán y Eva trataría de plantar semillas, cultivar la tierra, "cortar el césped", hacer una "base de datos" con los nombres de los animales... porque eso era lo que Dios les mandó hacer en Génesis (cuidar del jardín del Edén). Al recibir estas tareas (trabajos), en ese momento se convirtieron en colaboradores de Dios, "trabajadores con y para Él", una posición que continuará en la eternidad (Apocalipsis 22:3).

Por lo tanto, una perspectiva bíblica del trabajo es aquella que lo ve de por sí como algo creado por Dios para la humanidad. El trabajo lícito, independientemente del que sea, glorifica a Dios; es el plan original para la humanidad. Es más, aquellos que no creen, también creados a imagen y semejanza de Dios, glorifican a Dios con su trabajo, ¡y ni siquiera lo saben!


Lo que sí que apareció en escena después de la caída fueron las complicaciones y el dolor que encontramos en el trabajo (Génesis 3:17-19). Aún con estas espinas añadidas, sin embargo, el trabajo lícito es algo positivo para nuestras vidas. Conlleva fruto por su misma naturaleza (Proverbios 14:23), beneficiándonos de las siguientes maneras:


proveyendo para nuestras necesidades físicas y las de nuestra familia;
proveyendo recursos para que podamos dar a otros;
manteniendo nuestra mente y manos ocupadas en tareas constructivas, alejándonos del vicio;
desarrollando nuestro carácter: así teniendo la oportunidad de aprender responsabilidad, gratitud, obediencia, atención, diligencia, justicia, sacrificio;
desarrollando nuesras capacidades mentales y físicas, nuestros talentos;
preparándonos para tareas más amplias o difíciles que Dios tiene para nosotros(Mateo 25:21);
acercándonos a Dios, al ver que el trabajo en sí no llena, que necesitamos sus fuerzas ante retos específicos, que él finalmente es quien provee para nuestras necesidades.
supliendo un medio para aportar a la sociedad y servir a otros;
abriendo nuestra esfera de influencia y testimonio.

Entender tanto el origen del trabajo como sus propósitos y beneficios es el primer paso hacia una actitud cristiana ante el trabajo.

Sermones: La Biblia y el Trabajo

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EL TRABAJO EN LA BIBLIA
 
(Génesis 1:28)
La Biblia registra la vida de un pueblo trabajador por excelencia. Desde la perspectiva teológica el trabajo es un quehacer creativo con el propósito de obtener el beneficio necesario, tanto en lo personal como en lo familiar. Dios mismo realiza un trabajo creativo en todo lo que significa la creación (Gén. 1:1ss). Más aún, el primer mandato a Adán y Eva es trabajar (Gén. 1:28) en armonía con la creación. Es el Dios Creador quien hace coopartícipe al ser humano de su obra creadora para que esta perdure por siempre. En el Nuevo Testamento el trabajo también adquiere importancia. Jesús mismo trabajó por reino de los cielos. Los apóstoles y demás discípulos también siguen esta línea del quehacer creador; es decir el trabajo.
El trabajo en sí no es una maldición, tal como se interpreta en Gén. 3:17-19, sino que es una tarea creadora. Lamentablemente, después de la caída de Adán y Eva, el trabajo será en adelante con dolor. En el proceso del trabajar seis días , el descanso es un día de reposo, con el fin de reponer fuerzas y reservado para Dios. Él lo bendijo y lo santificó (Gén. 2:1-3). Dios mismo después de trabajar arduamente en el proceso de la Creación, descansó en el séptimo día. Dios nos ha dado a cada de nosotros esa capacidad creadora para obtener algún beneficio del mismo, de modo, que todos debemos tener esas oportunidad de generar el beneficio necesario para nuestro propio bien y el de nuestra familia. Nada cae del cielo, todo se logra en base de esfuerzo creativo. Esa capacidad creadora es al final de cuentas una gran bendición de nuestro Creador. Sin embargo, hay un día que es nuestra ofrenda a Dios y en ese día debemos alabarlo y rendirle culto. Lamentablemente este último aspecto ha sido obviado por el ser humano en los días de hoy.
Jesús entre sus muchas acciones, alaba al hombre laborioso y lamenta la desocupación (Mateo 20:1-16). Más adelante, el apóstol Pablo hace una exhortación de trabajar y no ser perezoso (Romanos 12:11). Por otro lado, Jesús enfatiza que el obrero es digno de su salario (Lucas 10:7). Es decir, todo trabajo debe ser recompensado, ya que de ese quehacer creador depende su bienestar y el de su familia. No nos debe sorprender el rol de artesano -carpintero, que Jesús asumió para sostener a su familia. Los discípulos de Jesús eran también artesanos y desde sus trabajos fueron llamados para trabajar en el reino de Dios. Vemos también como Pablo quien era un artesano -constructor de carpas, se ganaba su salario con la obra creadora de sus manos.
Hoy en día este tema es un asunto álgido en la vida de todo ser humano; por un lado hay personas que viven muy bien de su actividad laboral y hay otros que sufren por tener esa misma oportunidad. Se ha calificado muchas veces esa actividad creadora de una manera desproporcionada, según intereses de algunos que tienen el monopolio del trabajo. Parece mentira creer que hay trabajos que reciben una gran cantidad de dinero en forma exuberante, mientras que otros reciben una miseria por la misma actividad realizada. Es decir, hay una injusticia en la generación de trabajos. No descartamos los dones privilegiados de algunas personas, dones que han sido dado por Dios para una tarea específica, lo que genera un trabajo especializado (Romanos 12: 4-6; 2 Corintios 12).
Un asunto que nos debe llamar mucho la atención es que hoy en día hay un alto índice de desocupación lo que no permite a muchas personas gozar de esa bendición de Dios de ser partícipe de Su obra creadora. En otros casos existen los trabajos inhumanos, con graves consecuencias. La pobreza y la miseria son consecuencias de estas injusticias del hombre por el hombre. Dios no quiera que siga existiendo esta situación, de ahí que seguirá siendo vigente la voz profética de Su iglesia para desterrar todo tipo de injusticia y explotación.
También nos debe llamar a preocupación el hecho de que el trabajo se haya convertido en una actividad deshumanizadora en vez de una actividad creadora. Vemos casos de agotamiento, strees, rutina, desvalorización, automatización, etc. Haciendo una relación entre el trabajo y el descanso vemos que los porcentajes con respecto al trabajar ha excedidito sus límites, por ejemplo, veamos la siguiente relación:
- Trabajo    -    descanso:  15 horas diarias laboradas  (62.5 %)
- Trabajo    -    recreación: 0 (0 %)
- Trabajo    -    Dios:  1 hora a la semana -culto ( 0.0059 %)  
Esta es la cruda realidad de nuestra actitud con relación a la labor realizada por cada uno de nosotros y nuestra relación con Dios en relación al tiempo que le damos para él.
Quiera el Señor nos libere de esta esclavitud y nos permita generar nuevas oportunidades de trabajo para otros. Que todo lo que realicemos sea para la honra y la gloria de nuestro Señor Creador

lunes, 30 de abril de 2012

Papel de la Madre: Hablando de la Biblia



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La madre en el Antiguo Testamento
       Comenzando en Génesis 17:16 que nos dice: "Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella." ya encontramos la importancia de la mujer como madre.

       Que decir de uno de los pasajes más bello en cuanto al amor de pareja Isaac y Rebeca, desde el principio Abraham dio muestras de considerar a la madre en la relación de los hijos; Génesis capítulo 24 nos dice de ellos y en sus inicios: "Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac... tenemos que este dio regalos a la madre de rebeca... también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre. "

       En Éxodo nos encontramos de la importancia para Dios la madre, dándonos mandamientos con promesa "Ex. 20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da."   Seguimos en el mismo libro dando Dios más importancia a la madre 21:15, "El que hiriere a su padre o a su madre, morirá." al igual que el 17 "... el que maldijere a su padre o a su madre, morirá.

       Pasando a Deuteronomio y precisamente el capítulo 21 y versículos 18 al 21 tenemos la autoridad que Dios le da a la madre en la enseñanza al hijo "Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; el 19 dice entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; 20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho..." Una autoridad a la par o de igual forma que al Padre en cuanto a autoridad en la educación y castigo hacia sus hijos.

        En 1ra. de Samuel vemos del amor de la madre y su diligencia para con sus que haceres (vestuarios) 1ra. de Sa. 2:19 nos dice "Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado..."

       El libro de los Salmos igual forma nos habla de la bendición que nos da Dios en el caso de algunas madres que no podían tener un hijo... Sal. 113:9 "El hace habitar en familia á la estéril, gozosa en ser madre de hijos. Aleluya."

       Proverbios por otro lado habla de la sabiduría de la madre en cuando a consejos... "Y no desprecies la dirección de tu madre, no dejes la enseñanza de tu madre; y cuando ella, aun allá sigue su sabiduría como tal "... si envejeciere, no la menosprecies."

       Por el lado de Eclesiastés nos habla de como ellas son nuestro primer contacto de amor y cuidado "como salió del vientre de su madre, desnudo...", de igual forma Cantares nos sigue dándolo a conocer ..."Allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te dio a luz. Mamó los pechos de mi madre"

       El profeta Isaías nos sigue revelando nuestra relación con ellas, donde Dios tiene parte; en 49:1 "Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria."

       Creemos que Dios a dejado algo muy especial en el sentimiento hacia una madre, que él lo compara en Is. 66:13 a una de sus manifestaciones de su consuelo "...como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros... 

Tenemos en el Nuevo Testamento
       Ahora bien en el N.T. y específicamente en Mateo 19:18 el mismo Señor Jesucristo nos reitera de sus propios labios la importancia de una madre y nos dice "...Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.19:19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo."

       En Marcos vemos el cuidado de una madre Mr. 16:1 "Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle."

       La obediencia a Dios sobre a otras personas lo vemos en Elizabeth "Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan."

       El sentirse orgullosa de sus hijos lo vemos en Lc. 2:33 "Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él." y la respuesta de un hijo a una madre, como la importancia de un hijo de la madre, versículo 51 "Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón."

       En Lucas vemos el amor de Dios hacia una madre con necesidad, Lc. 7:11-15 "11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. El 13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores, 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre."

       Como una madre se ve incluida en el ministerio de un hijo, lo vemos en Lucas 8:19-20 donde María la Madre de Jesús acude con sus otros hijos a donde se encontraba "Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte."

       Como dentro del primer grupo de mujeres que anuncio la resurrección de Jesús estaba una madre, Lc. 24:10 "Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles."

       La unidad, permanencia, cuidado de una madre hacia un hijo que este aprecia Jn. 2:12 "Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días."

       Jesús siempre ha dado importancia en todo momento a una madre, aquí vemos que la fe, el cuidado, la dedicación, etc. de una madre le hacen ser parte de uno de los prodigios y milagros que hizo cuando estuvo en la tierra de israel; leemos en Lc. 8:51 "Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.

       Dentro de la vida familiar de nuestro Señor Jesucristo, la presencia integral de la familia y su madre era reconocida en el lugar donde vivían, tenemos en Juan "Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?".

       En los momentos difíciles la presencia de la madre sin dudas se hace real "Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena."

       El sacrificio de una madre se hace presente en Jesús, pidiendo el cuidado de ella porque que se ausentaba físicamente, "...cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa."

       La madre, prueba de su devoción, compromiso y fe, leemos en Hechos 1:14 "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos."

       Pablo reconociendo la integridad de una madre en Roma, a la cual llama como "...y mía", Ro. 16:13 "Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía. "

       Nuevamente el reconocimiento del valor de una madre y la promesa a cambio Ef. 6:2 "Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.."

       Finalmente vemos en la Biblia a una madre de fe; la madre de Timoteo 2da. Ti. 1:5 "trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.


 

domingo, 29 de abril de 2012

Devocional: Hoy

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«NO ME GUSTA»
«Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que pueda perjudicarlos. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre».

1 Corintios 9:25
Traducción en lenguaje actual

Ariel comenzó a trabajar a los 14 años de edad. Su tío le pidió que lo ayudara con algunas tareas en la fábrica y poco a poco aprendió el oficio. ¡Todo un desafío para un adolescente acostumbrado a ver televisión, practicar básquet y asistir a clases! Además, consideró que se trataba de una buena oportunidad para ayudar financieramente a su madre y su pequeño hermano. Los primeros días le resultaron muy fáciles: todos le sonreían, los jefes le tenían paciencia y lograba cumplir con el horario matutino de ingreso. Pero al pasar los días las cosas no le parecían tan sencillas como al principio. ¡Había días en los que trabajaba durante más de diez horas! Cuando volvía a su casa cenaba y se caía desplomado sobre la cama, sólo para levantarse cinco horas después y seguir con la rutina. Nada de televisión, nada de paseos, ¡sólo trabajo! Pero algo especial sucedía cada dos semanas. Algo que hacía que Ariel se olvidara del sacrificio: ¡le pagaban su salario! Por primera vez en su vida administraría su propio dinero. Por primera vez logró entender el valor que tiene el esfuerzo personal para lograr lo que uno se propone. No es fácil entrenarse, ahorrar, seguir una dieta, estudiar, ir al dentista, ser amable con los demás, planificar, perdonar, arrepentirse, orar y leer la Biblia todos los días. ¡Pero qué diferencia tendrás en tu calidad de vida cuando te dediques a hacer lo que no te gusta pero que sabes que es lo mejor y lo que conviene para tu vida!

H2O: Busca un papel y un lápiz y escribe las cosas que sabes que tienes que hacer pero que no te gusta llevarlas a cabo. Vuelve a leer el versículo de hoy y pídele a Dios que te ayude a realizar tus tareas con gozo.



 


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