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miércoles, 25 de marzo de 2015

La seguridad de nuestra relación con Dios y los beneficios que tenemos al haber depositado nuestra fe en Jesucristo el Hijo de Dios

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



 
 
Tipo de Archivo: PDF | Tamaño: MBytes | Idioma: Spanish | Categoría: Capacitación Ministerial
Información 


Las Certezas de Nuestra Fe
1 Juan 5:13–21
Juan usa varios derivados del verbo saber seis veces en los vv. 13–21 del último capítulo de su primera carta. Esta es una palabra que denota seguridad; quería que sus lectores estuvieran seguros de su relación con Dios y de los beneficios que tenían por ser sus hijos al haber depositado su fe en Jesucristo el Hijo de Dios.
CERTEZA DE LA VIDA ETERNA 5:13
Al final del evangelio que lleva su nombre, Juan asienta, en términos muy claros, el propósito que tuvo en mente al escribirlo: “Para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31)
En 1 Juan 5:13, establece uno de los propósitos de esta epístola: “para que sepáis que tenéis vida eterna”. En el evangelio quería que creyeran que Jesús es el Cristo para tener vida eterna. En la carta, su meta era que supieran que tenían vida eterna. Ya no era asunto de volver a creer, sino de estar seguros de que Dios guarda su palabra y que él promete la vida eterna al que cree que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. El que cumple esa condición no debe dudar de su salvación.
“ESTAS COSAS OS HE ESCRITO A VOSOTROS
QUE CREÉIS EN EL NOMBRE DEL HIJO DE
DIOS, PARA QUE SEPÁIS QUE TENÉIS VIDA
ETERNA” (5:13).
En 5:10 vimos que: “el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso” e hicimos la observación de que el que no cree la palabra que Dios ha dicho acerca de la encarnación de su Hijo, también lo hace mentiroso. En el caso de la seguridad de la vida eterna, el que dice que ha creído en Cristo, pero duda acerca de que tiene vida eterna, también hace mentiroso al Señor.
¡PENSEMOS!
Busque los seis usos derivados del verbo saber que incluye Juan en 5:13–21. ¿Cuáles son las citas y qué significa cada uso del verbo? ¿Cómo puede estar seguro el creyente de que tiene vida eterna? Si uno dice que ha creído en el nombre del Hijo de Dios, pero duda acerca de su salvación, ¿qué actitud está demostrando hacia la palabra de Dios?
CERTEZA DE LAS ORACIONES CONTESTADAS 5:14–17
Uno de los beneficios de ser nacidos de Dios es el privilegio de hablar con nuestro Padre celestial. La Biblia tiene muchas promesas que nos estimulan a tener una vida de oración. Una de ellas se desprende de la pluma de Juan en su evangelio: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7). Santiago exhorta a sus lectores con las siguientes palabras: “…pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2c). Cristo mismo dijo en su famoso Sermón del Monte: “Pedid, y se os dará” (Mateo 7:7). La triste verdad es que muchos creyentes viven en pobreza espiritual porque no piden.
“Y ESTA ES LA CONFIANZA QUE TENEMOS EN
ÉL, QUE SI PEDIMOS ALGUNA COSA
CONFORME A SU VOLUNTAD, ÉL NOS OYE”
(5:14).
La oración y la voluntad de Dios 5:14–15
Dios nos oye y contesta nuestras peticiones, pero hay ciertas condiciones para que esto suceda. En este contexto, Juan dice:“…si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye” (5:14). Dios se manifiesta a sus hijos por medio de su palabra. De modo que es menester permanecer en la palabra para conocer su voluntad.
La oración del Padre Nuestro es un buen modelo para hacer nuestras peticiones (Mateo 6:9–13). No debemos dejar de pedir sólo porque no estamos totalmente seguros de la voluntad de Dios. En su omnisciencia y soberanía, él discierne nuestro corazón y determina qué peticiones deben ser contestadas. Por lo tanto, podemos estar seguros de que hemos pedido de acuerdo con su voluntad cuando recibimos las cosas que hemos pedido (5:15). Es correcto y sabio incluir en cada petición la frase: “Si está de acuerdo con tu santa voluntad”.
Oración por los que cometen pecado 5:16–17
El pecado de muerte. En estos versículos, Juan usa una frase difícil de explicar. Advierte que no hemos de pedir por el pecado de muerte o probablemente por los que cometen el pecado de muerte.
¿Cuál es el pecado de muerte y cómo vamos a saber quién lo ha cometido? En el Nuevo Testamento encontramos casos que comprueban que de vez en cuando, Dios castiga a sus hijos con la muerte.
En los primeros años de la historia de la iglesia, Ananías y Safira murieron repentinamente por el pecado de mentir al Espíritu Santo (Hechos 5:1–10). En 1 Corintios 11:29–30 Pablo hizo el comentario acerca del pecado de comer y beber de la mesa del Señor indignamente y concluyó diciendo: “…y muchos duermen”. Esto quiere decir que ya habían muerto.
El discernimiento empleado por Pedro en Hechos 5 en el caso de Ananías y Safira, no es muy común en la actualidad y debemos cuidarnos de ser presuntuosos en cuanto a poder discernir quién ha cometido el pecado de muerte. Podemos saber después del hecho, pero aun en tal caso, es dificil especificar el pecado que causó la muerte de algún hermano. Lo que sí es seguro, es que no debemos orar por los que ya sufrieron las consecuencias de cometer el pecado de muerte.
“SI ALGUNO VIERE A SU HERMANO COMETER
PECADO QUE NO SEA DE MUERTE, PEDIRÁ, Y
DIOS LE DARÁ VIDA” (5:16).
Algunos creen que posiblemente Juan tenía en mente a los anticristos, que al negar la encarnación de Jesús, se habían apartado, y de esa manera habían demostrado que no eran de Cristo. No debían orar por ellos porque no se arrepentirían.
Oración por los que cometen pecado no de muerte. No obstante, sí debemos orar por los hermanos que cometen pecado que no sea de muerte (5:16). No debemos permitir que nuestra curiosidad acerca del pecado de muerte nos ciegue los ojos acerca de la responsabilidad de orar por los hermanos que cometen pecado que no sea de muerte. Allí también Dios promete oírnos, y ofrece vida para tal hermano en contestación a nuestras oraciones.
No abandonemos al hermano en pecado. Oremos por él. Probablemente Dios le dará vida por nuestra intercesión. Santiago habla de la misma cosa en 5:19–20: “Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”.
¡Qué bello es el privilegio de disfrutar de la comunión íntima con nuestro Dios en el ministerio de la intercesión, que resulta en salvar la vida de algún hermano!
¡PENSEMOS!
¿Qué dice el apóstol en Juan 15:7 acerca de pedir? ¿Por qué viven muchos creyentes en pobreza espiritual? ¿Qué condición pone Juan en 5:14 y 15 para que nuestras oraciones sean oídas y contestadas? ¿Cómo podemos conocer la voluntad de Dios? ¿De qué manera es el Padre Nuestro un buen modelo para nuestras oraciones? ¿Qué significa la frase “pecado de muerte”? ¿Qué impacto pueden tener nuestras oraciones a favor de un hermano que no ha cometido pecado de muerte?
CERTEZA DE LA LIBERACIÓN DE LA PRÁCTICA DEL PECADO 5:18
En el versículo 18, Juan reafirma algo que ya había dicho en 3:9: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado”. La razón que da en 5:18 es que está guardado por “Aquel” que fue engendrado por Dios. Evidentemente hace referencia a Cristo, quien fue engendrado en nosotros por el Espíritu cuando creímos en él. El mismo poder que resucitó a Cristo de la tumba actúa en nosotros para guardarnos de la práctica del pecado. Juan afirma que el maligno no nos puede tocar para hacernos volver al pecado (5:18c).
“…MAYOR ES EL QUE ESTÁ EN VOSOTROS,
QUE EL QUE ESTÁ EN EL MUNDO” (4:4).
CERTEZA DE PERTENECER AL VERDADERO DIOS 5:19–21
Una vez más en el 5:19, Juan asegura a sus lectores que son de Dios, en contraste con “el mundo entero [que] está bajo el maligno” (5:19b). Por nuestra relación con Dios, sabemos que su Hijo ha venido (5:20a). Su venida trajo ciertos beneficios a los que creemos en él (5:20b–d):
1.      Nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero.
2.      Estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo.
3.      Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
Los demás dioses son imitaciones. El que nosotros conocemos es el verdadero y el único que merece nuestra adoración.
Juan termina su carta con una advertencia a guardarse de los ídolos (5:21). Estos no se limitan sólo a las imágenes, sino que incluye cualquier cosa o actividad que tome el lugar de Dios. Nos conviene a nosotros como creyentes hacer caso a lo que dice Juan. El enemigo pone muchas distracciones para desviarnos de la adoración al único Dios verdadero. No permitamos que él interrumpa la comunión sublime que nuestro Padre celestial nos otorga.
¡PENSEMOS!
¿Quién es el que no practica el pecado? ¿Quién le guarda de pecar? ¿Qué dice 5:18 acerca del maligno y el nacido de Dios? ¿En qué estado se encuentra el mundo entero? Enumere los beneficios que nos ha traído la venida del Hijo de Dios (5:20).
Nosotros no adoramos a imágenes, pero ¿cuáles son otros ídolos que impiden nuestra comunión con el único Dios verdadero?
Repase la carta entera, ¿Cuál es su tema? Haga una lista de cinco cosas que usted ha aprendido por medio de este estudio. Apunte tres cambios que usted piensa hacer en su vida para estrechar su comunión con Dios.

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