
LA BIBLIA INTERACTIVA:
Una herramienta que sirve para el estudio inductivo de la Biblia. Contiene Geografía Bíblica y otros temas de interés.





Nosotros dejamos, en nuestra lección anterior, a los hijos de Israel quienes salieron de Egipto para iniciar 40 años ambulantes por el desierto. Después de las diez plagas, el Faraón convino en dejarlos salir. Antes de salir, ellos celebraron una fiesta espiritual que fue llamada la Pascua; luego iniciaron su salida de Egipto, 600.000 hombres, más las familias. Cuando llegaron al Mar Rojo miraron hacia atrás, y para su sorpresa vieron que el Faraón había cambiado de idea y había enviado su ejército para hacerlos volver a la esclavitud. Viendo su angustia, Dios instruyó a Moisés para que extendiera su mano sobre el mar. Así lo hizo Moisés, y el agua se dividió, e Israel pasó por tierra seca, con agua a ambos lados. Pablo dice que ellos también estuvieron bajo una nube y que “todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2). Su bautismo fue, pues, una completa inmersión, en la nube y en la mar. Ello fue el tipo de bautismo mandado por Cristo, el cual es una completa inmersión o sepultura en agua (Vea Romanos 6:4; Colosenses 2:12).
Concluimos la lección anterior con Israel, justo al este del Río Jordán, el pueblo listo para entrar en la tierra prometida. Moisés murió y Josué ahora estaba a cargo de la conquista de Canaán y la colonización. La historia de estos eventos se relata en el libro de Josué, el cual puede dividirse como sigue: (1) la conquista de Canaán, capítulos 1-12; (2) la división de la tierra entre las tribus de Israel, capítulos 13-22; (3) discurso de despedida de Josué, capítulos 23 y 24. En la trayectoria del ejército de Josué yace la gran amurallada ciudad de Jericó. Josué escogió dos espías para que entraran en la ciudad, y recibieron hospedaje por parte de Rahab la Ramera. Cuando ellos fueron descubiertos ella los ayudó a escapar. A causa de su favor al pueblo de Dios, se le respetó su vida, más tarde, cuando Jericó cayó en manos de Israel.
Usted recordará que, por unos 300 años, las doce tribus de Israel fueron vagamente gobernadas por jueces. El último, y más grande de todos, fue el profeta Samuel. Pero los hijos de Dios querían ser como sus vecinos; por eso vinieron a Samuel y le pidieron rey. Aunque Dios estaba muy descontento con la petición, instruyó a Samuel para ungir como rey a un joven llamado Saúl, cuya cabeza y hombros sobresalían entre la gente. El pueblo se reunió en Mizpa, y se le presentó a su nuevo rey, quien era tan tímido que se escondió entre el bagaje. Saúl empezó bien sus cuarenta años de reino. Israel era perseguido por sus enemigos y él se dio a la tarea de echarlos atrás. Su ejército derrotó a los amonitas, a los filisteos, a los moabitas, a los edomitas y a otros.
Con la muerte de Salomón terminó el más grande período en la historia de Israel, el Reino Unido. Esto fue seguido por el Reino Dividido, el cual duró 388 años. A la muerte de Salomón, Roboam su hijo subió al trono. Sus súbditos estaban a disgusto con Salomón por la pesada carga de impuestos. Dirigidos por Jeroboam, un general de Salomón, le pidieron a Roboam aliviar la carga de impuestos. Roboam contestó tontamente: "Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo" (1 Reyes 12:14). La gente estaba tan enojada con Roboam que diez de las doce tribus se volvieron contra Roboam y coronaron a Jeroboam como su rey. El reino de Jeroboam vino a ser conocido como el Reino del Norte o Israel. Solamente las tribus de Judá y Benjamín permanecieron con Roboam en el Reino del Sur o Judá. (La tribu de Benjamín era tan pequeña que fue virtualmente absorbida por la tribu de Judá.) 2 Reyes y la última parte de los libros de 1 Reyes y 2 Crónicas nos dan la historia completa del reino dividido.
La poesía de los antiguos hebreos no tenía metro ni rima como la que nosotros conoce-mos. Consistía preferiblemente de pensamientos rítmicos, en los cuales las mismas ideas eran repetidas en sucesivos enunciados en diferentes palabras. Hay cinco libros poéticos en el Antiguo Testamento: Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares de Salomón. Salomón fue el autor de los tres últimos. De los 150 salmos, 73 son atribuidos a David, y hasta es probable que él fuera el autor de varios de los salmos anónimos. El autor del libro de Job es desconocido. El libro de Job es la historia de un hombre justo que perdió todo lo que tenía —hijos, riquezas y salud— pero aún así permaneció fiel a Dios. Mucho del libro está escrito en forma de debate entre Job y sus amigos, quienes trataron de convencerlo de que su ruina era el resultado de su pecado. Job demostró su inocencia; y por su fidelidad a Jehová fue recompensado con más grandes bendiciones que las que tenía antes de su aflicción.