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miércoles, 31 de agosto de 2016

Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




Dios nos conoce desde antes de haber nosotros nacido


                 ¿Cuándo comienza la vida humana?
    La vida humana comienza al momento de la concepción. Las ciencias médicas y biológicas proveen la siguiente información.

CRONOLOGÍA DE LA NUEVA VIDA HUMANA
      •      Primer mes
         —Inmediatamente después de la fertilización de un óvulo, comienza el desarrollo celular. Antes de la implantación del cigoto en el útero, queda establecido el sexo del nuevo ser.         —En el momento de la implantación, la nueva vida está compuesta de cientos de células y desarrolla una hormona protectora para evitar que el cuerpo de la madre rechace al bebé como tejido extraño.         —A los 17 días, la nueva vida ya ha desarrollado células sanguíneas. La placenta es parte de esa nueva vida, y no de la madre.         —A los 18 días, se registran las primeras pulsaciones de un músculo, se trata del corazón.         —A los 19 días, comienzan a desarrollarse los ojos.         —A los 20 días, ya está formada la base del cerebro, de la espina dorsal y de todo el sistema nervioso.         —A los 21 días, el corazón comienza a latir en forma regular.         —A los 28 días, ya se han formado 40 pares de músculos a lo largo del tronco de la nueva vida. También se están formando los brazos y las piernas.
      •      Segundo mes
         —Pasados los 30 días, ya es evidente el flujo regular de la sangre dentro del sistema vascular; también comienza el desarrollo de los sistemas auditivo y olfativo.         —A los 40 días, el corazón del bebé late más rápidamente que el de la madre y tiene casi el 20% de la energía del corazón de un adulto.
      Sexta semana
         —El bebé mide 1.27 cms. de largo.         —A los 42 días, el esqueleto está completo y presenta varios reflejos.         —A los 43 días, se registran ondas eléctricas cerebrales. Esta es evidencia concreta de que ya se ha formado la parte cerebral causante del proceso de “razonamiento”. Se puede considerar que el nuevo ser es una persona pensante.
      Séptima semana
         —El bebé ya mide 2 cms. de largo.         —A los 49 días, el feto parece un muñeco en miniatura con dedos en manos y pies y orejas bien formadas.
      Octava semana
         —A los 56 días, todos sus órganos ya funcionan, el estómago, hígado, riñones y cerebro. Todos los sistemas están completos. El nuevo ser ya cuenta con todas sus partes físicas y sólo necesita crecer. El desarrollo futuro de la nueva vida consiste en ir refinando e incrementando su tamaño hasta alcanzar la madurez, que termina aproximadamente a la edad de 23 años.
         Esta etapa ocurre casi dos meses antes de que la mamá lo note o sienta el movimiento del bebé en su vientre. La madre no siente el movimiento del bebé sino hasta cuatro meses después de la concepción.
      •      Tercer mes
      Novena semana
         —El bebé mide 5 cms. de largo. Aparecen las huellas dactilares.         —A la novena y décima semana, el nuevo ser entreabre los ojos, traga y retrae su lengua. El contorno de su cara y cuerpo van tomando la apariencia de un bebé y sus características físicas se hacen obvias.         —A las 11 y 12 semanas, mueve brazos y piernas y aparecen las uñas de manos y pies. Además de chuparse el dedo pulgar, el nuevo ser inhala y expele el líquido amniótico.
      •      Cuarto mes
         —A las 13 semanas, comienza a crecer el pelo de su cabeza.         —A las 14 semanas, el bebé puede juntar sus manos y se chupa el dedo pulgar.         —A las 16 semanas, se pueden distinguir con claridad los órganos genitales. Las manitas ya pueden asir cosas (véase Oseas 12:3). El nuevo ser nada, patea y da maromas, aunque la madre no sienta todavía esos movimientos.
      •      Quinto mes
         —A las 18 semanas, el bebé ya mide 30 cms. de largo y la madre puede sentir el movimiento de su bebé. Las cuerdas vocales ya están funcionando… El nuevo ser ya puede llorar.
      •      Sexto mes
         —A las 26 semanas, todos los órganos de los sentidos ya funcionan, el bebé puede oír, ver, gustar y tocar.
    Aunque nadie comprende todos los caminos y obras de Dios, él hará lo mejor a favor de usted y de su bebé. Cada vida preciosa que se anida en el vientre de una madre está en el proceso formativo de Dios, el hacedor de todas las cosas.
“Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo”.(Isaías 44:24)

    ¿Se puede considerar que un feto en desarrollo es un ser humano, una persona?
    Sí. El ser humano se define como un miembro de la especie homo sapiens. Cada ser humano individual tiene su propio código genético (ADN) que es singular y que quedó establecido en el momento de la concepción. El ADN del feto humano no solo es diferente al de los animales, aves y peces, sino también es distinto al ADN de su madre.
“No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves”.(1 Corintios 15:39)
      •      Evidencia científica
      El eminente genetista y profesor Jerome LeJeune, M.D., Ph.D., de la Facultad de Medicina de la Universidad René Descartes de Paris establece que:
         —“Si un huevo fertilizado no es en sí mismo un ser humano completo, nunca podrá llegar a ser un hombre, porque se le tendría que añadir algo, y sabemos que eso no sucede así”.
      •      Evidencia médica
         —El juramento de Hipócrates es un código de valores éticos que ha regido a la profesión médica desde tiempo inmemorial. Esa profesión, que tiene el poder de matar, así como de curar demanda un reglamento de compromiso moral no negociable. Aun en las culturas paganas había una convicción innata de que era malo practicar el aborto, tal como se evidencia en el “juramento hipocrático” que lo prohíbe. Ese juramento ha estado vigente en la civilización occidental desde cuando menos el año 400 a.C. y en parte dice:
         “El régimen que adopto será para el beneficio de mis pacientes de acuerdo con mi habilidad y juicio, y no para su perjuicio o para algo malo. No daré ninguna droga mortal a ninguno de ellos, aunque me lo pidan, ni tampoco aconsejaré que la tomen. Especialmente no ayudaré a una mujer a practicar el aborto”.
      •      Evidencia bíblica
         —La condición de persona de un bebé nonato queda ampliamente demostrada en la vida de Juan el Bautista quien “saltó de alegría” cuando aún estaba en el vientre de su madre.
         Elizabeth, la madre de Juan, dijo a María: “Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre” (Lucas 1:44).
         —Dios participa activamente desde el momento inicial del desarrollo de una persona, aun antes de que el nonato tenga apariencia de bebé.
         El salmista David dijo a Dios, “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas” (Salmos 139:16).
         —La Biblia establece explícitamente que Dios no sólo forma al nonato en el vientre, sino que también tiene un plan para su futuro antes de la concepción.
         “Antes que te formase [Dios] en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5).

    ¿Cuáles son los dos puntos de vista principales en cuanto al tema del aborto?
      •      La postura pro-vida
      Algunas personas creen que el feto humano es una persona desde el momento de la concepción y que el nonato debe recibir la protección de las leyes relacionadas con su derecho a la vida.      Esta posición está de acuerdo con la Biblia, que valora tanto la vida del nonato como la de la madre.
      “Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Éxodo 21:22–25).
      •      La postura pro-decisión
      Algunas personas creen que el feto solo es una “persona en potencia” (Roe vs. Wade, 1973) y por lo tanto, no se le debe dar protección constitucional. Dicen que la embarazada tiene derecho a tomar la decisión de matar o dejar vivir al nonato. Esta posición acarrea la ira de Dios porque no brinda protección a una vida inocente que no ha nacido.
      “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente” (Proverbios 6:16–17).
      PREGUNTA: “La Biblia dice que los creyentes debemos someternos a las autoridades del gobierno (1 Pedro 2:13). Por lo tanto, si la constitución de cierto país permite el aborto, ¿cómo puede justificar el creyente participar en una manifestación contra las clínicas de aborto?”      RESPUESTA: En la Alemania nazi, el gobierno consentía el régimen de Hitler. En medio de esa cultura, los cristianos desafiaron a su gobierno e intentaron rescatar a la gente que estaban asesinando. Los creyentes que se involucran en manifestaciones pacíficas no quebrantan la ley, sino que creen que han sido llamados bíblicamente a rescatar a los demás.
      “Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras” (Proverbios 24:11–12).
      PREGUNTA: “Algunas personas que han adoptado la postura “pro-vida” han asesinado a otros en sus actividades. ¿Cómo puede alguien pensar siquiera en tener algo que ver con esa ideología tan aberrante?      RESPUESTA: Cualquier persona que comete un homicidio o participa en cualquier acto de violencia quebranta las leyes humanas y de Dios. El que sigue una postura “pro-vida” jamás asesinaría a otro ser humano. Dios rechaza la violencia, aunque ésta se haga en nombre de la postura “pro-vida”.
      “Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y justicia” (Ezequiel 45:9).
      PREGUNTA: “¿Tienen los cristianos la responsabilidad de ministrar a las mujeres que han abortado o que están considerando hacerlo?”      RESPUESTA: Sí. En general las mujeres que han tenido un aborto o que están pensando hacerlo, sufren emocionalmente. Necesitan de una persona amorosa y compasiva que les ayude en ese tiempo de necesidad.
      “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).


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miércoles, 10 de agosto de 2016

Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




MATRIMONIOS CON NECESIDADES ESPIRITUALES
EL MATRIMONIO “POBRE”
Un matrimonio malo es uno que se ha empobrecido “en espíritu”. Es un matrimonio que está luchando porque no tiene esperanza. Puede ser que te encuentres en un matrimonio que se caracteriza por la desesperanza espiritual. 
  • Antes estabas lleno de esperanza y de fe, pero tus recursos se agotaron y ahora no puedes ver el futuro con claridad. 
  • Hace mucho dejaste de ser consciente del poder de la fe y te encuentras atrapado en un hoyo en el piensas solamente en el problema. 
  • El temor ha desplazado tu fe. Antes tenías una fe grande en Dios, la cual dirigía tu futuro y guardaba tu unión matrimonial. Pero ahora sientes que tu fe se ha perdido y te parece que Dios te ha fallado. 
  • Antes, tu devoción era el lazo que los unía, pero ahora es solamente el sentido del deber lo que los une. 
Estos son indicadores de que tu esperanza se ha agotado. Realmente eres pobre en espíritu. La desesperanza es común al hombre y común a los matrimonios. Pero Cristo vino para “dar [te] las buenas nuevas”. ¡Hay esperanza!
A menudo se abre una semana de consejería para parejas con palabras de esperanza. Se  les dice: “Aunque tu fe sea débil y tu esperanza esté casi agotada, no hay problema. Puedes apoyarte en mi fe si es necesario. ¡Mi fe es fuerte y mi esperanza firme! ¡He visto a Dios hacer grandes cambios en muchos matrimonios heridos! Por tanto no dudo que Dios lo hará por ti, también. Puede llegar el momento en que yo tenga que apoyarme en tu fe, pero, por ahora, tú puedes apoyarte en la mía”.
Es bueno, ¿no es cierto?, que podamos “llevar los unos las cargas de los otros”. Pero es mucho mejor apoyarse en la fe de Cristo. Cuando Él oró por Pedro para que su “fe no falte” (Lucas 22:32), también oraba por ti. Es cierto. Antes de casarte, y aun antes de que nacieras, Él oraba por ti. 
En una ocasión, después de orar por Sus discípulos, Cristo siguió diciendo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:20). Él estaba mirando el futuro, al momento cuando tú y tu cónyuge creerían en Él y oró específicamente para que sus corazones se unieran: “para que sean uno” (vs. 22). Así como el Hijo y el Padre son uno, Cristo oró para que tú y tu cónyuge fueran uno.
¿Cómo describe uno la unión espiritual y mística que existe entre el Padre y el Hijo? Son dos entidades distintas y sin embargo maravillosamente unidas e inseparables. Esta fusión de personas es, de veras, un misterio. Y aunque uno no lo pueda comprender del todo, puede alegrarse sabiendo que Cristo oró por el matrimonio cristiano para que pudiera gozar de la intimidad y unidad semejantes a la relación que existe entre el Padre y su Hijo.
Casi podemos escuchar al escéptico: “Si esto sea verdad, ¿por qué no ha habido un cambio en mi matrimonio?” Puede haber varias razones por las cuales se tarda en llegar. Primero, la respuesta de Dios puede demorarse por interferencia demoniaca. 
En Daniel capítulo 10, Daniel oró, y un mensajero celestial le trajo la respuesta. ¡Pero Satanás detuvo a ese mensajero por tres semanas! Mientras tanto, Daniel pasó una agonía espiritual fuerte. Sin embargo, perseveró, y finalmente recibió la respuesta.
La razón de no ver cambios en el matrimonio, también puede ser por el pecado de resistir la voluntad de Dios. En algunos casos, la respuesta es obvia; pero uno se niega a recibirla. Un ejemplo bíblico es cuando los hebreos rehusaron entrar en la Tierra Prometida. En cambio, prefirieron creer las mentiras de los espías incrédulos y perdieron la bendición que Dios había preparado para ellos (Números 13–14). 
Posiblemente las bendiciones que Dios quiere para tu matrimonio no las disfrutas porque no se las pides. La Tierra Prometida está allí, esperándote, pero primero debes creer que Dios es más grande que los gigantes y que comer las uvas de Escol es mejor que cocinar sobre la hoguera en el desierto.
La demora de tu liberación puede deberse a que tu vida está arraigada en “las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:8). Los amigos y el mundo ofrecen muchos consejos y muchas opiniones que no son espirituales. Tales cosas perjudican o, literalmente, atan al creyente. Los consejos que dicen: “está bien enojarse”, o “es culpa de tu cónyuge”, o incluso, “simplemente tienes que alejarte de esto y comenzar de nuevo” no son de Dios sino del diablo y del mundo.
Si te has estado preguntando dónde está tu alivio y cuándo llegará la respuesta, y has comenzado a cuestionar a Dios, tu falta de alivio puede tener más que ver con tu entendimiento del tiempo que del Suyo. Hay dos elementos para la completa voluntad de Dios: dirección y tiempo. Equiparar las dos es necio, si no peligroso, y es ciertamente frustrante. 
Hasta que haya una unión entre la dirección de Dios y el tiempo, Su voluntad no está completa. Una pareja joven está enamorada y ha determinado que la voluntad de Dios es que se casen. Ellos asumen eso porque se van a casar de todas formas, ¡por qué no ahora! Tienen dieciséis años, todavía no se han graduado del bachillerato, no tienen trabajo ni habilidades comerciales, pero insisten que es la voluntad de Dios. Han cometido el error de equiparar la dirección de Dios con el tiempo de Dios.
La armonía matrimonial es obviamente la voluntad de Dios para cada pareja, pero eso no significa que automáticamente vendrá de la manera y a la hora que ellos quisieran. 
Sandra y su esposo han estado casados felizmente por veintisiete años. (La verdad es que han estado casados por más de treinta y cinco años.) Por supuesto que con esto se está bromeando para ilustrar un punto. Dentro de la voluntad y el tiempo de Dios, a este esposo (cabeza dura) le tomó tiempo rendirse al Señor. Era la voluntad de Dios que se casaran, pero el Señor sabía que le llevaría bastante tiempo prepararlos para recibir las bendiciones matrimoniales que disfrutan hoy.
Sí, Cristo oró por tu unión, a pesar de tu frustración por la demora, Él sigue orando. Aun ahora está intercediendo por ti en tu pobreza y necesidad. Tu fe no es tan importante como Su fe, y Su fe es abundante para ti. Hay esperanza.
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He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti... Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




JESÚS: EXCELSO NOMBRE DEL HIJO DEL HOMBRE
                             JESÚSJesús es llamado el “Hijo del Hombre” 88 veces en el Nuevo Testamento. ¿Qué significa esto? ¿Qué no dice la Biblia que Jesús era el Hijo de Dios? ¿Cómo puede ser Jesús también el Hijo del Hombre? El primer significado de la frase “El Hijo del Hombre”, es en referencia a la profecía de Daniel 7:13-14 “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y Su reino uno que no será destruido.” La descripción “Hijo de Hombre” era un título Mesiánico. Jesús es Aquel a quien le fue dado dominio, la gloria, y el reino. Cuando Jesús usaba esta frase en relación a Sí mismo, Él se estaba adjudicando la profecía del “Hijo del Hombre” a Él mismo. Los judíos de esa época, debieron haber estado íntimamente familiarizados con la frase y a quién se hacía referencia. Él estaba proclamándose como el Mesías.

Un segundo significado de la frase el “Hijo del Hombre” es porque verdaderamente Jesús era un ser humano. Dios llamó al profeta Ezequiel “hijo de hombre” 93 veces. Dios simplemente estaba llamando a Ezequiel un ser humano. Un hijo de un hombre, es un hombre. Jesús era totalmente Dios (Juan 1:1), pero también era un ser humano (Juan 1:14). 1 Juan 4:2 nos dice, “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.” Sí, Jesús es el Hijo de Dios – Él era en esencia Dios. Sí, Jesús también era el Hijo del Hombre – Él era en esencia un ser humano. En resumen, la frase el “Hijo del Hombre” indica que Jesús es el Mesías, y que Él es verdaderamente un ser humano.

iesous es una transliteración del nombre heb. «Josué», significando «Jehová es salvación»; esto es, «es el Salvador»; era «un nombre común entre los judíos (p.ej., Éx 17.9; Lc 3.29; Col 4.11). Fue dado al Hijo de Dios en la encarnación como su nombre personal, en obediencia a la orden dada por un ángel a José, el marido de su madre, María, poco antes de que Él naciera (Mt 1.21). 
Es con este nombre que se le designa generalmente en las narraciones evangélicas, pero no sin excepciones, como en Mc 16.19; Lc 7.13, y una docena más de pasajes en este Evangelio, y en unos pocos lugares en el de Juan.
«‹Jesucristo› aparece solo en Mt 1.1,18; 16.21, margen; Mc 1.1; Jn 1.17; 17.3. En Hechos se halla frecuentemente el nombre ‹Jesús›. ‹Señor Jesús› se usa normalmente, como en Hch 8.16; 19.5,17; véase también los relatos de las palabras pronunciadas por Esteban (7.59), por Ananías (9.17), y por Pablo (16.31); aunque tanto Pedro (10.36), como Pablo (16.18), usaron también ‹Jesucristo›.
»En las epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, el nombre personal no se encuentra solo ni una sola vez, pero sí en Apocalipsis, donde se encuentra ocho veces (vm, 1.9; 12.17; 14.12; 17.6; 19.10, dos veces; 20.4; 22.16). En la rvr se exceptúan los dos primeros pasajes, donde aparece el nombre compuesto ‹Jesucristo› (tr).
»En las Epístolas de Pablo, ‹Jesús› aparece solo únicamente trece veces, y en Hebreos ocho veces; en esta última, el titulo ‹Señor› se añade solo una vez (13.20). En las Epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, hombres que acompañaron al Señor en los días de su carne, ‹Jesucristo› es el orden invariable (en vm) del nombre y título, porque este fue el orden de su experiencia; lo conocieron primero como ‹Jesús›, llegando a aprender, finalmente, en su resurrección, que Él era el Mesías. Pero Pablo llegó a conocerlo por primera vez en la gloria celestial (Hch 9.1-6), y siendo así su experiencia la inversa de la de los otros, se halla frecuentemente el orden inverso, ‹Cristo Jesús›, en sus epístolas, pero, exceptuando Hch 24.24, no aparece en ningún otro lugar de la vm.
»En las cartas de Pablo, el orden siempre está en armonía con el contexto. Así, ‹Cristo Jesús› describe al Excelso que se humilló a sí mismo (Flp 2.5), y da testimonio de su pre-existencia; ‹Jesucristo› describe al Menospreciado y Rechazado que fue después glorificado (Flp 2.11), y da testimonio de su resurrección. ‹Cristo Jesús› sugiere su gracia; ‹Jesucristo› sugiere su gloria» (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 26, 29).
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viernes, 5 de agosto de 2016

Si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres...Él... me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos

RECUERDA Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




ASPIRAMOS LA LIBERTAD O SEGUIREMOS ESCLAVOS

LA  
ADICCIÓN  
SEXUAL

Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad (Proverbios 26:11).

Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado (Proverbios 5:22).

... y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia... tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar ... seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció (2 Pedro 2:10-19).

Porque los labios de la mujer extraña destilan miel ... no te acerques a la puerta de su casa; para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel.
Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón (Proverbios 5:3,8,9; 7:22-23).
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Jaime fue iniciado en la pornografía cuando tenía siete años de edad. Cierto día fue llevado por su hermano mayor , a un amigo cuyo padre vendía películas pornográficas. 

Mientras Jaime espectaba fascinado las películas los otros dos se fueron a la recámara para lo que después descubrió era un encuentro homosexual. 

Jaime no volvería a ser el mismo. Este descubrimiento inicial lo introdujo de por vida a una esclavitud a la pornografía que lo transformó en un adicto sexual. (Al hermano de Jaime, que también era un adicto sexual, lo condenarían por la violación y el asesinato de dos mujeres y una joven años más tarde.) 

A Ricardo lo iniciaron en la adicción sexual cuando era un adolescente. Lo invitaron a la casa de un amigo a participar en una turbulenta orgía. Por años vivió una vida obsesionada por el sexo. 

Poco tiempo después de haberse casado, a través de la manipulación y de lanzarle implacables ataques de culpabilidad a su esposa, logró convencerla para que su matrimonio entrara al estilo de vida de los que comparten sexualmente a su pareja. 

Por doce años su esposa Rebeca vivió en constante degradación y vergüenza, hasta que conoció a Jesucristo y toda su vida cambió. Pasarían varios años antes de que Ricardo hiciera el mismo descubrimiento. 

Cierto día, siendo un adolescente, Manuel caminaba rumbo a casa por una carretera rural al salir de la escuela. Transitaba indiferente cuando vio que más adelante se detenía un carro. Le entró la curiosidad cuando vio que del vehículo arrojaban una caja. La abrió y encontró docenas de revistas pornográficas. 

Su vida nunca sería la misma. Siguieron años de adicción sexual, aun después de haberse convertido en cristiano cuando estaba en la universidad. Manuel llegó a ser gerente general de una estación de radio cristiana a pesar de su continua lucha con la pornografía. 

La verdad acerca de su vida secreta finalmente salió a la luz cuando abandonó a su fiel esposa y se fugó con la esposa de un pastor. 

Roberto se introdujo en la pornografía por primera vez cuando descubrió unas revistas bajo la cama de su padre. Le siguieron años de esclavitud. Cuando la pornografía ya no lo emocionaba, comenzó a andar a hurtadillas por las casas, espiando por las ventanas. Podía pasar horas en una ventana esperando ver un cuerpo humano. Después de arruinar un matrimonio y casi otro, Roberto al fin buscó ayuda.

ESCLAVITUD 
SEXUAL
Todos estos individuos compartían una cosa en común: eran adictos al comportamiento sexual compulsivo. Una adicción es una gama de hábitos no bíblicos de pensamientos y acciones que llega a ser un estilo de vida. Así como algunos se entregan a la euforia del alcohol o las drogas, otros desarrollan un estilo de vida de estímulo y éxtasis en torno al sexo. 

Cuando las personas intensifican de forma desmedida la importancia del sexo en sus vidas, este empieza a dictarles un estilo de vida y se obsesionan con los pensamientos sexuales. Con el tiempo pierden el control de con qué frecuencia, con quién y bajo qué circunstancias practicarán el sexo. Llegan a ser esclavos del comportamiento sexual compulsivo.

Lo que comienza como algo para «divertirse un poco» o «satisfacer los impulsos carnales» los hace caer cada vez más profundo en el fango de la esclavitud. «Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada» (Romanos 1:28).

Como el vendedor de drogas del vecindario seduce a alguien dándole marihuana gratis, con la intención de introducirlo a las drogas fuertes, asimismo Satanás sutilmente atrae a una víctima inconsciente a sus garras con algunas experiencias sexuales satisfactorias. Sin embargo, la Biblia promete que los deleites del pecado serán solo temporales (Hebreos 11:25). 

En un capítulo posterior hablaré de cómo Satanás usa la fantasía de forma magistral, en especial por medio de la pornografía, como un péndulo frente a la nariz de su víctima para atraparla.

Cuando la adicción aprieta sus garras sobre la víctima, la persona se inicia en ciertas rutinas o rituales especiales a los cuales se habitúa. El hombre adicto a mirar películas pornográficas podría comenzar por curiosear en los estantes de revistas pornográficas por un tiempo. Al aumentar su lascivia se aventurará a entrar a las galerías de películas, que son cuartos débilmente iluminados, ubicados en la parte trasera de algunas librerías en los Estados Unidos. 

De allí andará de estante en estante, en busca de la película perfecta (su última fantasía), hasta que al final satisfaga su lascivia. Personalmente puedo identificarme con este ritual en particular. Yo también entraba a una librería para adultos y caminaba alrededor de las cabinas de video, mirando los anuncios propagandísticos de cada una de las películas. Entonces, de forma metódica, andaba de estante en estante, adquiriendo la que más me llamaba la atención.

Un padrastro que practica el abuso sexual infantil podría tener una rutina diferente por completo. Tal vez comience mirando pornografía. Sin embargo, finalmente entrará a hurtadillas a la alcoba de la niña, donde dará rienda suelta a su lascivia.
Jorge empezó a abusar de su hija mayor desde que ella tenía diez años de edad. En cada ocasión pasaba unos momentos persuadiéndola y consolándola, a fin de convencerla de que esa era su manera de demostrar su «amor especial» hacia ella y diciéndole que eso sería el secretito de ambos. Su hija aceptaba de mala gana hasta que él trató de abusar de su hermana menor. Habiendo vivido el horror del abuso sexual, ella no podía tolerar que su hermana pasara por lo mismo.
Desesperaba, le contó a su maestra, quien de inmediato avisó a las autoridades.

  • Un exhibicionista por lo general lleva a cabo su rutina en un carro. Mientras va manejando, se introduce en su mente la idea de exhibirse ante una muchacha. Enseguida, esto llena su pensamiento hasta que en definitiva representa su fantasía frente a alguna víctima ingenua.
Samuel era un adolescente cuando empezó a sentir el deseo de exhibirse. Todas las mañanas, cuando un grupo de muchachas adolescentes atravesaba el patio de su casa rumbo a la escuela, él se masturbaba mientras las miraba por la ventana. Pese a que nunca se atrevió a dejarse ver, la idea de que las muchachas lo vieran masturbándose lo excitaba. Al ir envejeciendo, este impulso insistente continuaba atormentándolo. 

En repetidas ocasiones lo desechaba, pero no desaparecía. Cierto día estacionó su carro y se masturbó mientras pasaba una mujer. Hizo un buen trabajo para esconderse, pero el pensamiento de que ella lo viera era lo que lo excitaba. Repitió esa rutina con frecuencia por varios meses, hasta que al fin su lujuria lo venció y se rindió a la tentación. Permitió que una mujer lo viera llegar al climax. 

A pesar de que esto lo asustó terriblemente, se encontró repitiendo el acto una y otra vez. La masturbación sola ya no era suficiente para satisfacerlo.

  • La rutina del que hace llamadas telefónicas indecentes se parece mucho a la del exhibicionista, con la excepción de que su ritual lo hace en el teléfono. Al marcar los números de teléfono, el que llama se excitará al pensar en que alguna mujer sea lo suficiente ingenua como para escuchar lo que él dice. Aquí es cuando se satisface su lujuria.
Tomemos a Paco como ejemplo: Sus problemas empezaron con las «llamadas pornográficas». Se preparaba viendo pornografía y luego llamaba a un número especial donde una chica hablaba de sexo con él. Pero esto era demasiado fácil.

En vez de permitirse terminar con esta llamada, comenzaba a hojear la guía telefónica local llamando a distintos números, hasta que encontraba a una mujer que escuchaba sus libidi
nosas sugerencias y la gráfica descripción de su climax subsiguiente. 

  • El fisgón pervertido cruzará calles por horas con la esperanza de encontrar una ventana que le proporcione alguna excitación. Después de esperar con angustia, tal vez por horas, al fin una visión de un cuerpo humano entra en su campo visual. Este buen vistazo ocasiona la culminación de su lascivia. 
Javier está sentado en su casa en la noche, mirando la televisión, cuando la idea de todas esas ventanas potenciales comienza a tentarlo. Después que todo el mundo se ha ido a acostar, él sale furtivamente de la casa y recorre las calles en busca de una ventana con las cortinas abiertas. Luego de encontrar una, se quedará por largo rato hasta que pueda vislumbrar algo excitante. 

  • La adicta al sexo llevará a cabo su rutina en cantinas, yendo de hombre en hombre, noche tras noche. Intentará ver con cuántos hombres puede coquetear o bromear en una noche determinada, hasta que escoge a uno con quien dormir. Esto culminará su rutina nocturna. 
Beatriz, una mujer con cierto atractivo, era una cantante de un club nocturno a quien le encantaba seducir a los hombres. Disfrutaba de la atención que recibía del público cuando cantaba. Durante su presentación, escogía a un hombre a quien intentaría cautivar. Terminar en la cama con ese hombre la hacía sentirse increíblemente erótica y deseada como mujer. 

Si un hombre en el club nocturno no le ponía suficiente atención, tal vez por ser casado, ella tomaba eso como un reto para seducirlo. Todo ese tipo de conquistas le daba una tremenda satisfacción. Al final, Beatriz se casó, pero pronto le empezó a hacer falta la atención de los hombres y comenzó a tener aventuras secretas. Sin importar cuántos hombres hubiera logrado seducir, no podía alcanzar el punto donde estuviese en verdad contenta consigo misma como persona. Sin embargo, todo eso empezó a cambiar para ella cuando conoció a Jesucristo como su Salvador. 

  • Un individuo puede llevar a cabo su rutina deambulando por la llamada zona de tolerancia, refugio de las prostitutas. Cautivado por la escena, pasa con lentitud frente a cada muchacha, examinándola con cuidado. Comienza a fantasear y la lujuria se desarrolla en su corazón. Al final una de ellas atrapará su interés y buscará con afán sus servicios. 
Armando pasa horas manejando por las calles llenas de prostitutas. Esto representa la mitad de la emoción para él. En ocasiones se detendrá y hablará con una por un rato, pero por lo general no estará listo todavía para ponerle fin a su rutina. Así que continúa manejando. Al fin, después de que su deseo de sexo llega al máximo, selecciona a una de las muchachas y la lleva a un hotel, donde su rutina llega a su climax. 

  • El homosexual compulsivo practica su rutina de varias formas. Por lo general llega a donde acostumbran reunirse los gays de la localidad. Andará coqueteando hasta que encuentre a la persona «correcta». O decidirá ir a una galería de películas para adultos donde habrá hombres bisexuales o heterosexuales que acogerán sus servicios. Allí irá de hombre en hombre en el curso de la noche, hasta que por fin se canse y encuentre alguna manera de lograr placer para sí mismo. 
Ricardo hacía ambas cosas. Algunas noches iba a los bares de homosexuales o a las salas de masajes para gays, seleccionando a otro homosexual que lo atrajese. Ambos podrían tomar varios tragos juntos para irse conociendo entre sí y a la sazón terminarían la noche en la cama. 

Otras noches iba a las librerías de adultos y se relacionaba allí con otros homosexuales que se encontraran mirando películas pornográficas en las cabinas. En una noche determinada, podría tener sexo con una docena de hombres o más en esa cabina. Aunque había sido impulsado a hacer esto, era desconcertante para él recibir tan poca satisfacción.

Todas estas personas diferentes comparten algo en común: se han permitido tener pensamientos no bíblicos que dominan sus vidas, al grado de que llegan a ser adictos. Sus rutinas pueden diferir, pero todas tienen un patrón claro y perceptible que a la larga los conduce a «expresarse» sexualmente.

EL CICLO VICIOSO DEL PECADO

Una vez que el individuo se convierte en adicto al sexo, entra en un círculo vicioso de autodestrucción y degradación. Parece que entre más compulsiva o pervertida sea su conducta sexual, más severa es la sociedad para calificarlo y juzgarlo por ese motivo. Por consiguiente, su vida se consume por la culpabilidad y la vergüenza. 

Esto es en especial cierto de las personas que provienen de un ambiente cristiano o que están involucradas de modo activo en su iglesia local. Al transcurrir el tiempo, muchas cosas comienzan a suceder en la vida del adicto sexual. Disminuye de continuo su sentido de confianza y autoestima, y el vacío en su interior aumenta. Como resultado, empieza una búsqueda intensa y desesperada para llenar este vacío en su vida. Puesto que el sexo ha sido su elixir personal al que ha recurrido vez tras vez con desesperación, tal como un borracho se vuelve hacia la botella de licor, el adicto sexual perseguirá el objeto de su deseo. 

Por desdicha, después de apresurarse al sexo para encontrar consuelo o sencillamente una salida rápida, el adicto solo logrará acumular más vergüenza y desesperación sobre sí mismo. El foso llega a ser más profundo; la oscuridad aun más sombría. El adicto comienza a construir muros alrededor de sí. Al crecer la necesidad de protegerse a sí mismo, se aleja más de sus seres queridos. De esta manera ellos empiezan a sentir una barrera para comunicarse con el adicto. No pueden entender qué le está sucediendo y por qué ellos son incapaces de comunicares con él. 

Esta es una de las diferencias entre el alcohólico y el adicto sexual. Es raro que la forma de beber del alcohólico sea un secreto. Por lo general no le toma mucho tiempo a la gente descubrir un problema de alcoholismo. La familia del alcohólico puede llegar a comprender por qué se aisla. Sin embargo, con el adicto sexual la gente a menudo no tiene ni idea de lo que está pasando, y no puede entender su comportamiento. 

Jorge describe lo que sucedió con su familia: 

  • El alejamiento de mi familia comenzó sin que me diera cuenta de ello. Fue solo al recordar el pasado que pude ver la situación como en realidad había sido. Al principio esto involucraba solo a mi familia inmediata. Como resultado de mi obsesión egocéntrica con el sexo, mi esposa no obtenía el amor y la atención que ella en verdad merecía. Era comprensible la frustración que sentía por ese vacío en nuestra relación, que resultaba en innumerables discusiones, muchas de ellas graves.
EL CULPAR A LOS DEMÁS

El adicto sexual a menudo comienza a culpar a otra gente de sus dificultades. Aceptar la responsabilidad de su vida y de sus propios fracasos significaría tener que controlar su adicción. Reacio a aceptar la responsabilidad de sus acciones, debe encontrar a otros a quienes culpar. Permanece en constante estado de negación, aunque comprenda su adicción. Entre más niegue el carácter pecaminoso de su vida y de sus acciones, más culpará a los que están a su alrededor. 
  • «Es culpa de mí papá». 
  • «Es que mi esposa no me atiende». 
Trata de aparentar que el problema siempre se encuentra en otra persona. Culpar a otros es un proceso que se lleva a cabo en la mente del adicto sexual para justificar sus acciones. Culpa a los que están a su alrededor porque supuestamente siempre lo tientan con relación a ese tema. No admite la maldad de su conducta sexual, sino que inclusive puede negar cualquier otro pecado en su vida. 

El escritor del libro de Hebreos sabía de los efectos del pecado cuando advirtió: «Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los vinos a los otros ... para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado» (Hebreos 3:12-13).

LA MANIPULACIÓN A LOS DEMÁS

Además de culpar a los otros, el adicto se convierte en manipulador. Puesto que siempre es la culpa de alguien, justifica sus acciones y su manipulación. Sus maniobras egoístas podrían incluir echarle algo de culpa a su esposa cada vez que ella pone en duda su conducta. 
  • «¡Siempre estás recriminándome algo!» 
  • «¡No confias en mí!» 
Estas son frases habituales de alguien que está en pecado de adicción. A menudo la sufrida esposa piensa que está volviéndose loca. 

Sus imputaciones de culpabilidad son tan convincentes que hasta el adicto mismo se las cree. Si fracasara convenciéndose a sí mismo de que sus problemas son culpa de los demás, tendría que enfrentarse a su propia culpabilidad. 
  • Fernando utilizaba sus habilidades de manipulación con su esposa a fin de involucrarla en su pervertido estilo de vida. Al principio hacía comentarios acerca de otros hombres mientras le hacía el amor. Luego aumentó sus esfuerzos. Era dulce y zalamero, tratando de persuadirla para que ella se involucrara en esa forma de vida. Más tarde comenzó a atacarla cuando su esposa se mantenía firme en su proceder decente. Él probaba una táctica tras otra buscando cómo vencerla. Al final ella se dio cuenta de que mientras se resistiera, nunca tendría un hogar feliz, y se rindió. No pasó mucho tiempo antes de que se involucrara con él en el estilo de vida de los que comparten su pareja sexualmente. Si trataba de protestar, él utilizaba un sarcasmo ofensivo para empequeñecerla y degradarla. Solo después de venir al Señor ella tuvo la determinación de restablecer su compromiso con la decencia.
Salomón podría haber estado describiendo a Fernando cuando dijo: 
«El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca; que guiña los ojos, que habla con los pies, que hace señas con los dedos. Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; siembra las discordias» (Proverbios 6:12-14).

LA ADICCIÓN SEXUAL CRITICA Y ARREMETE

El adicto sexual también llega a criticar con severidad y a juzgar con dureza a los que están a su alrededor. 

Después que se ha colocado en un pedestal a través del proceso de la negación, se ve a sí mismo como incapaz de hacer algo malo. Repito, si tuviera que admitir que es vulnerable al fracaso o a las imperfecciones, tendría que enfrentarse a la realidad de sus acciones. Todo esto es parte de «el engaño del pecado».

En su interior, el adicto sexual sabe que está haciendo mal, así que ataca ferozmente a los demás con la crítica. Sus insultos mantienen a los otros por debajo de él, lo cual necesita para sentirse mejor acerca de sí mismo. Ese comportamiento le ayuda también a convencer a los demás (al menos en su retorcida manera de pensar) de que ellos son más culpables que él o ella de cualquier problema que pueda existir.
  • Como asistente de alguacil de Los Ángeles, asignado a una cárcel de máxima seguridad, a menudo me convertía por mi propia cuenta en un celoso juez. ¡No le dedicaba mucho tiempo a examinar la inmundicia de mi propia vida, pero era rápido para castigar a los fastidiosos reclusos por sus infracciones!
El adicto sexual también ataca ferozmente a sus seres queridos, a fin de protegerse a sí mismo de sus preguntas escudriñadoras. Si se mantiene inaccesible, no tendrá que responder por sus actos. Si su esposa trata de interrogarlo acerca de su vida personal, su maligna defensiva hará languidecer las buenas intenciones de ella y aprenderá con rapidez a mantener la boca cerrada. En el fondo de su mente el adicto sabe que su temperamento es su carta de reserva si su esposa comienza a examinar su comportamiento. 

Seguro que Salomón vio todo esto cuando dijo: 
«El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; el que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará» (Proverbios 9:7-8).

El individuo que está siendo controlado por el pecado con frecuencia será sumamente sensible ante la crítica. Puesto que su pecado sexual ha inflado tanto su ego, es fácil que lleve fuera de proporción todo menosprecio imaginable. 

Todo ese tiempo su profundo sentido de vergüenza debido a sus acciones refuerza su sentido de falta de mérito. Sin embargo, en vez de llegar ante la cruz de Jesucristo con esa gran necesidad, la mayoría de los adictos la manejará acrecentando un inflado sentido de su propia valía. Su pecado sexual crea un círculo vicioso que agita un torbellino de destrucción. 

Mientras mayor sea el pecado al que se entregue el adicto sexual, más profunda será la vergüenza, y peor se sentirá con respecto a sí mismo. Compensa la vergüenza haciéndose más arrogante. Dominado por el orgullo, se convierte en un individuo irritable en extremo. Mucho de su egocentrismo y arrogancia se disipa a medida que el hombre empieza a ser humilde.
  • Samuel, el exhibicionista, era de esta manera. Sentía una profunda vergüenza por su conducta. Aunque era engreído y arrogante ante los que lo rodeaban, dentro de sí mismo se sentía «raro». Sabía que traicionaba a su esposa, pero en vez de acercarse a ella con humildad, se hacía inaccesible. Samuel era tan sensible que ella no podía ni mencionar ninguno de sus defectos o fallas. No obstante, la verdad de su pecado salió a la luz cuando se exhibió ante la mejor amiga de su esposa.
LA CARNE ES CONTROLADORA
El pecado afecta a la gente de formas diferentes. En general, el pecado tiende a amplificar la naturaleza degradada de una persona. Si la persona es por naturaleza reservada, el pecado la conducirá a un aislamiento más profundo.
  • Marcos era un sargento de la fuerza aérea, asignado a un equipo especializado en rescate. Mientras prestaba sus servicios en Corea, se aislaba cada vez más de la gente que lo rodeaba. No se animaba a pedirle una cita a una muchacha. Mientras más se involucraba en su pecado sexual, tanto más su vergüenza destruía su confianza como hombre. Sin embargo, no tenía ningún problema en frecuentar las salas de masajes y los bares de moda ya que no era necesario tener una relación, ahí lo único que necesitaba era dinero. Al final, lo consumía un profundo odio hacia las mujeres. (Solo después de llegar a los pies de Cristo años más tarde y aprender a ser humilde fue que pudo liberarse de ese odio.)
Muchos hombres manejan la frustración de su miseria convirtiéndose en «extravagantes supercontroladores». Buscan controlar cada detalle de la vida a su alrededor. El menor revés de sus voluntades les causa gran agitación y frustración. 
  • Gonzalo admitió su necesidad de asistir a un Programa de Rehabilitación para adictos sexuales. No obstante, también tenía varias ideas preconcebidas de lo que sería la vida para él allí. En vez de entrar al programa de rehabilitación en busca de ayuda, con una actitud humilde por su situación de pecado y su desesperación, entró esperando que todo funcionara a su manera. ¡En realidad le envió una lista de exigencias al director del programa! Una vez en la instalación, Gonzalo se frustraba por su incapacidad de manipular a los que estaban a su alrededor, como había sido su costumbre. Su actitud llegó a ser intolerable para sus condiscípulos. Aunque quería ayuda y trataba de sobrellevar el programa de rehabilitación, sencillamente estaba renuente a entregar las riendas de su vida al Señor. El director del programa  tuvo que explicarle que con su actitud era imposible que pudieran ayudarle. Aunque el director le habló de una manera apacible y humilde, fue demasiado para Gonzalo. Salió de la oficina en un estallido de cólera. 
Para muchos, una situación como esta los hubiera colocado al borde del precipicio y de regreso al pecado. Sin embargo, Gonzalo se fue a un motel donde pudo reflexionar y cambió su actitud. 

A la mañana siguiente llamó al director y se disculpó con humildad. Se le permitió regresar a la instalación donde con el tiempo se quebrantó ante el Señor y su vida cambió. 
  • Carlos era un tipo de persona diferente por completo, su naturaleza amable y complaciente lo hacía una de las personas más adorables que uno pudiera encontrar. Pero nadie sabía que también era lujurioso. Como resultado, llevaba consigo un profundo sentido de culpabilidad y humillación por su pecado secreto. Carlos no era de ninguna manera una persona iracunda por naturaleza, ni controlador ni introvertido. Era muy popular, y parecía alcanzar su realización ganándose la admiración y el afecto de quienes le rodeaban. Su carácter amable solo servía para disfrazar un espíritu en extremo arrogante. Mientras más se entregaba a su pecado, más altivo se volvía. La actitud despreocupada de Carlos enmascaraba su arrogancia y su falta de sujeción a toda autoridad. En realidad se salía con la suya en muchas situaciones en su iglesia, porque a la gente le caía muy bien. 
Cuando Carlos llegó al programa de rehabilitación para adictos sexuales, Dios lo trató con mucha severidad por su espíritu rebelde y burlón. Y después de que él se hubo humillado y moderado, su vida dio un giro total. 

Aunque cada caso es distinto, la verdadera naturaleza de un hombre se hará más evidente a causa su pecado. El pecado, como la guerra, solo saca a relucir lo peor de la gente. 

ADICTOS SEXUALES PARANOICOS 
La paranoia es otro fenómeno que enfrenta el adicto sexual, pues imagina que los demás saben de su conducta secreta. 

  • Recuerdo una vez en que salía de una librería para adultos, después de haber cometido un acto de lascivia, cuando una patrulla con la sirena puesta se dirigía hacia donde yo estaba. ¡Mi imaginación desordenada me hizo creer que me perseguían! En otra ocasión, cuando iba en camino hacia una de esas librerías, vi un auto en el que iban mis amigos. A pesar de que giré el volante y me alejé de la librería, sentía que desde ese día en adelante me señalarían como pervertido. En realidad, ni la policía ni mis amigos tenían idea de lo que andaba haciendo.
  • Teodoro vivía aterrado creyendo que la gente sabía de su vida secreta. Estaba convencido de que todo el mundo en su trabajo sabía de su comportamiento anormal. Describía con gran detalle las cosas que habían sucedido en su trabajo para convencerse de que sabían de su conducta. También estaba seguro de que la policía lo tenía en la mira, veinticuatro horas al día. ¡Tardé mucho para convencerlo de que la policía no puede darse el lujo de vigilar a un exhibicionista!
Además de la paranoia, está la profunda vergüenza con la que a diario vive el adicto sexual. 
  • Me sentía muy hipócrita cuando iba a la iglesia. Siempre tenía un sentimiento molesto de que la gente de la iglesia de alguna manera sabía lo que hacía en secreto. Cuando al fin comencé a caminar en victoria, era liberador poder mirar a la gente directo a los ojos, sabiendo que no tenía nada que esconder. 
Tal como lo describe Salomón: «Huye el impío sin que nadie lo persiga; más el justo está confiado como un león» (Proverbios 28:1).

TODOS LLEGARÍAN A SER AFECTADOS
La adicción sexual trasciende a todos los grupos étnicos, raciales y a todo nivel social. 

La idea de que el desviado sexual es un hombrecillo asqueroso que sale arrastrándose de lugares inmundos se ha desvanecido en años recientes. Cada vez se van descubriendo personalidades más «respetables» en situaciones comprometedoras. 

En realidad, entre más respetable es un adicto, es probable que acarreará más vergüenza y mayor será su temor de ser descubierto y de que se le exhiba. La adicción sexual va más allá de la preferencia sexual. 

No todos los homosexuales son adictos a conductas sexuales compulsivas. Algunos viven con un compañero y no tienen necesidad de salir a aventurarse en la vida de parejas múltiples. Sin embargo, por lo general esto es una rara excepción. 

La homosexualidad, por su naturaleza, promueve la variedad en el sexo. El homosexual que desea arrepentirse de su conducta debe enfrentar problemas adicionales porque se ha visto a sí mismo como gay por muchos años. Esa ha sido su identidad. Cuando vivía en medio del pecado me veía a mí mismo como un hombre normal, aunque superdotado sexualmente. 

No obstante, un hombre que se ha visto involucrado en el estilo de vida gay a menudo se ve a sí mismo primero como homosexual y en segundo lugar como hombre. No solo tiene que superar la adicción sexual, sino que también espera que de alguna manera su preferencia sexual cambie. Sus amaneramientos y a menudo toda su identidad necesitarán transformarse. 

¿Puede esto en verdad suceder? ¡Con toda seguridad! La promesa de cambio y la certeza de la libertad del pecado está en el propio corazón del evangelio: 

«Así que, si el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (Juan 8:36).
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