Sermones expositivos










sábado, 5 de enero de 2013

Curso Práctico PARA LA PrepaRACION DE SERMONES Homiléticos: Obreros y ministros itinerantes II


. Sermones Homiléticos
. biblias y miles de comentarios
 
LECCION 3: EL PREDICADOR
OBJETIVO DE LA LECCION
El objetivo de esta lección es presentar algunas cualidades ideales del predicador. Se presenta a modo de sugerencia, pero las opiniones varían según el contexto o situación cultural donde se vive.

OBJETIVOS OPERACIONALES:
Al terminar la lección el estudiante podrá:
1. Reconocer algunas cualidades espirituales e intelectuales del predicador
2. Conocer la biblioteca básica del predicador
3. Realizar algunas lecturas afines al tema

El predicador, es la persona escogida por Dios para llevar y proclamar las verdades de salvación a la gente que lo necesita.
El predicador es aquella persona que a sido preparada por Dios en la obra de su providencia, capacitado en su palabra, para comunicar el mensaje de redención.

LAS CUALIDADES DEL PREDICADOR
¿Cuáles son las cualidades o tributos de un predicador? Depende del desarrollo de su personalidad y de los modelos o estereotipos que haya interiorizado.
Por supuesto que hay muchos modelos ideales. Pensemos en los profetas, Elías, Eliseo, Moisés, Isaías, Jeremías, el mismo Noé, etc.

En el Nuevo Testamento tenemos a Jesús, Pablo, Pedro, Juan, etc. Aquí solo queremos presentar algunas sugerencias adicionales, pensando en nuestro medio.

+ CUALIDADES ESPIRITUALES
Profunda experiencia con Cristo Aunque parezca obvio, es importante recordar que el predicador de Cristo, debe haber tenido una profunda experiencia de conversión. La experiencia cristiana es permanente. No se trata solo de ser un convertido, sino de alguien que después de la primera conversión experimenta diariamente la presencia del Señor en su vida.
La Biblia señala que nosotros somos testigos, mensajeros, embajadores de Cristo. Hemos sido enviados por el Señor a predicar el, evangelio, y nuestro mensaje debe llevar las huellas de una profunda experiencia espiritual con el Señor que nos envía.
Recordemos el encargo del Señor a Moisés: “cuando me pregunten quién me envió, yo qué les diré?” El Señor le respondió: tú dirás "Yo soy" me envió. Con ello quiso indicarle que la identidad de Moisés descansaba en la Identidad del Señor. La autoridad de Moisés radicaba en la autoridad de aquél que lo enviaba. Pablo dice una cosa parecida: Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.
En la vida cristiana todos tenemos diversos niveles de experiencia con el Señor. La calidad de la experiencia con el Señor no se mide por los años que uno haya pasado en la vida cristiana, sino en la intensidad cómo uno la haya vivido. El malhechor que se convirtió en la cruz tuvo una corta pero profunda experiencia con el Señor. La experiencia de un gran predicador como San Pablo no se mide por todos los conocimientos que él acumuló durante sus estudios de teología, sino por su experiencia grata y profunda con el Señor.
Sus convicciones descansaban en su cercanía con el Señor.
La Samaritana, una de las predicadoras más animosas lo fue porque tuvo una experiencia con el Señor. No esperó mucho.
Tan pronto como el Señor le habló, y vio la gracia de Dios, ella salió corriendo a testificar de Cristo (Juan 4).
El predicador debe poder cultivar muchas cualidades espirituales. No vamos a detallar cada una de ellas, porque creemos que es asunto de cada quien. Entre otras cualidades espirituales, el predicador debería destacar por ser un ejemplo de:
Ser llamado con una misión
El predicador debe tener conciencia de que ha sido enviado por Dios para esa tarea. Si es consciente de esto, será capaz de asumir la tarea de la predicación aún cuando la gente lo
rechace.
Noé estaba consciente de su llamado y pese a la resistencia de la gente nunca desistió de su tarea de predicar el evangelio, hasta que llegó el día en que Dios castigó la tierra con un diluvio.
Cuando Dios convocó hermosamente a Isaías diciendo: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Isaías, después de responder a ese llamado diciéndole: “Heme aquí Señor, envíame a mí!, le preguntó al Señor: ¿Hasta cuándo, Señor?
Hasta cuando habré de anunciar este mensaje? El Señor le respondió en pocas palabras, hasta el final: "hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto..." (Is.6:8-13).
Conducta moral intachable
No hay peor cosa que un predicador pierda credibilidad precisamente por su mala reputación. Debe ser intachable en su conducta. La buena conducta moral de un predicador, respaldará sus palabras (1Ti.3).
Profundo sentido de responsabilidad
Responsable de todos sus actos, y más aún de lo que dice. No hay cosa más cara al predicador que sus palabras. Una palabra de aliento puede ayudar muchísimo a una persona. Pero un chisme, una palabra mal administrada, una palabra pronunciada irresponsablemente, puede hacer que una persona se aleje del Señor.

Dirección del Espíritu Santo
No hay mejor halago para un predicador que el que sea reconocido como una persona dirigida por Dios, un hombre o una mujer de oración. La búsqueda constante de la llenura del Espíritu Santo debe ser una de las cualidades que el predicador debe cultivar. Ello requiere dedicación y búsqueda constante en oración.

Amor por las almas
La palabra "alma" se deriva de la voz latina "anima" que significa "aliento de vida", "vida" o "ser". Es el equivalente de "persona". La Biblia en su traducción antigua usaba la expresión "y fue el hombre un alma viviente"; "ví las almas de los decapitados". Por ello el pueblo evangélico se acostumbró a expresarse de ese modo. Cuando alguien dice que hay que tener pasión por las almas, evidentemente se refiere a la pasión por las personas que hay que ganar para Cristo. El predicador debe ser capaz de conmoverse por las almas y eso no es sensiblería.
Ser capaz de conmoverse ante la caída en pecado de un hermano; ser capaz de sufrir por el hecho que muchos miembros de su comunidad aún no han conocido al Señor; conmoverse ante el hecho de que una persona se declare atea, aunque en el fondo no sea más que un necesitado de Dios; mirar con respeto a alguien que reniega de su vida, porque no le va bien las cosas; entregarse de lleno a la tarea de la evangelización con el riesgo de ser mal interpretado por su familia (lo que no indica que deba ser descuidada); buscar oportunidades para predicar el evangelio a cuanta persona Dios ponga en su camino; enseñar a los nuevos convertidos cómo debe presentarse el evangelio en forma sencilla; alentar a aquellos que testifican de Cristo a sus amigos, entre otras cosas, son algunos signos de un amor por las almas.

+ CUALIDADES NATURALES O CULTIVADAS
Junto con el cultivo de cualidades espirituales, el predicador debe también poner diligencia y empeño en cultivar algunas cualidades intelectuales y desarrollar algunas habilidades.

Facilidad de palabra.
La Predicación del evangelio es un ministerio de la Palabra. No decimos que un tartamudo no puede testificar de Cristo. A lo mejor hasta puede ser interesante que lo haga, pues le pone algo de "sususu-suspenso” (...) y “emo-emo-emoción a lo que-que dice".
Lo único que queremos decir es que debe poner empeño también en cultivar el don de la palabra. Los buenos oradores recomiendan encerrarse en el baño o un lugar privado y hablar
en voz alta frente a un espejo. Tratar entonces de vocalizar bien cada palabra que se pronuncia. Hablar claro, lo más claro posible.
Dicen que uno no debe susurrar las palabras, debe decirlas con franqueza y claridad; sin miedo y con honestidad. La persona que está revestida de autoridad en lo que dice, no teme decir las cosas claramente. Si usted piensa que no tiene facilidad de palabra cuando habla en público, ejercítese en privado.
La palabra no es más que la expresión de lo que uno siente y vive. Aun cuando hay muchas formas de decir las cosas, usted debe decirlo a su manera.
Cada persona va formándose un estilo propio. Hablar en público sin temor es un asunto de práctica. Hablar bien en público, es un asunto de experiencia y empeño en lo que uno dice.
 
Hay que decir las cosas con elegancia.
No es necesario herir a las personas para comunicarles alguna verdad. Hablar bien no es hablar fuerte y menos gritar. Hablar bien es poner sentido en cada cosa que uno dice, con la debida entonación, de tal forma que tanto un niño como un anciano se sientan a gusto al escucharle.
Don de gentes.
Hay personas que se relacionan fácilmente con otras personas.
Otras son más apáticas o reprimidas. De las primeras se dicen que tienen "carisma", o sea un "don" especial para el trato personal. Son buenos relacionistas públicos. Tienen lo que se dice un "don de gentes".
La mejor manera de adquirir ese don, es observar cómo lo hacen los "carismáticos". Utilizamos la palabra carismático aquí en el sentido popular del término. Varios de nuestros presidentes nacionales han tenido dotes de buenos oradores.
Eso que podría ser una virtud, para nosotros que nos dedicamos a difundir la palabra de Dios, en ellos a veces llegaba a ser un defecto. No por la forma en que decían las cosas, sino porque lo que decían pocas veces lo cumplían.
Ellos cultivaban el don de la palabra. Eran a mi juicio "Grandes maestros del arte de decir las cosas". Esto que se llama "don" no nace con uno; se cultiva. Ellos mismos lo han aprendido de otros. Han sabido imitar lo bueno de otros líderes carismáticos.
Visión amplia
El predicador no debe ser ni monotemático ni sectario. Debe tener una visión amplia de la Vida. El monotemático es aquel que siempre repite el mismo tema. Habla de lo mismo, aunque lo diga de muchas formas distintas cada vez. El sectario es aquel que no es capaz de reconocer que puede estar errado.
Cree que lo dice es la última palabra, y lo poco que dice, lo dice como si fuera un gran descubrimiento o una última revelación.
El sectario no admite que otros tengan la razón. Cree que su religión no sólo es la única y la mejor, sino que los demás, todos, a excepción de él y el pequeño grupo de sus seguidores son los únicos que están en la verdad.
Para tener una visión amplia, es necesario leer mucho y ser de espíritu abierto. Dispuesto siempre a aprender lo bueno de los demás. El hombre de visión amplia, es un visionario, que se proyecta al futuro, imagina cosas, es creativo. Tiene grandes sueños y es claro respecto de sus propias limitaciones.
Ser agudo en sus definiciones no es precisamente ser estrecho. Ser agudo en su análisis significa poder ver una cosa desde varios ángulos, y evaluar un objeto desde varios horizontes del saber. El predicador es un especialista de la religión, pero no debe quedarse en ese tema únicamente. Debe poder correlacionar la religión con otras facetas de la vida.
El predicador debe poder tener una amplitud de espíritu y una visión muy amplia, pues el público al que se dirige es casi siempre heterogéneo.
+ PREPARACIÓN ACADÉMICA
Los hombres a quienes Dios uso para fijar por escrito su revelación fueron hombres cultos. Hombres que estudiaron en las mejores universidades de su época. Piense, por ejemplo, en Moisés y en San Pablo. Moisés escribió una de las colecciones más densas del Antiguo Testamento, conocida sintéticamente como "La Ley" o el Pentateuco (los 5 primeros libros de la Biblia). Trabajo que después algunos redactores ampliaron y actualizaron para su época. Y san Pablo escribió la mayoría de las epístolas del Nuevo Testamento.
Hay que descartar el mito de que Jesús nunca fue a la escuela y que Pedro fue "un hombre del vulgo y sin letras" en el sentido de que no sabía nada de nada, un pescador analfabeto.
Primeramente Jesús asistió a las sinagogas de su tierra. Fue educado con los rabíes y conoció profundamente la Ley (La Toráh), que es la base de los conocimientos de su época.
Pedro poseía una cultura muy amplia. La primera epístola que escribió Pedro, es una de las epístolas escritas en griego más difíciles de leer, porque está escrita en un griego que se asemeja a los escritos de los filósofos más destacados de la antigüedad.

Cuando los sacerdotes dijeron que eran hombres del vulgo y sin letras, no se referían a que eran ignorantes. Se referían al hecho de que no eran considerados parte de la intelectualidad religiosa y política de la época.
El predicador tiene el deber o la responsabilidad de tener una educación que merezca respeto. 
 
Una adecuada preparación
académica le permitirá desarrollar mejor su ministerio. Tendrá mayores posibilidades e instrumentos para comunicar el evangelio.
La cultura moderna o postmoderna de hoy, ha hecho que nuestra población esté cada vez mejor informada y que aumenten los conocimientos. Hoy sabemos más cosas que hace 10 años atrás, por lo tanto los oyentes poseen una cultura más amplia.
Los medios masivos de comunicación tienen hoy la virtud de alcanzar información inmediata, vía satélite, de lo que ocurre en distintas partes del planeta, y aún de los cambios que el hombre produce allá afuera de nuestro planeta. La ciencia y la tecnología han avanzado enormemente. El creyente y, más aún, el predicador, debe ser una persona con una buena preparación académica. Un gran científico y filósofo de la comunicación como Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), refiriéndose a la revolución de las comunica-ciones dijo acertadamente que el mundo de hoy es como una aldea global, pues gracias a la mega-comunicación nuestro planeta se ha empequeñecido.
Debe tener entre otras cosas una buena formación bíblica y teológica, para que las doctrinas que refiere y en las que se basa, tengan un sólido fundamento. La experiencia le enseñará que cuanto más amplia sea su preparación académica, mejor se expresará y dará consejos. No es necesario oponer una profunda espiritualidad con una alta cultura. Espíritu y Palabra no se oponen. Espiritualidad genuina y formación teológica se necesitan mutuamente.
Es imposible hoy por hoy poseer conocimientos como sucedió en una época pasada con los llamados "enciclopedistas". Ellos tenían un conocimiento enciclopédico de las ciencias de su época. Eran por decirlo así, "enciclopedias andantes" Uno podía consultarles cualquier ámbito del saber y tenían una respuesta. Ahora eso es imposible. Es necesario especializarse. Sólo las máquinas, como las computadoras, pueden almacenar gran cantidad de conocimientos y procesarlos con algún grado de racionalidad y de lógica. Pero aún allí el hombre es infaltable, siempre que las condiciones económicas y del medio se lo permitan.

+ PERSONA DE SU ÉPOCA
El predicador debe ser una persona de su época. Debe estar profundamente comprometido con la hora actual de la humanidad. Mucho se ha criticado a los estudiantes de teología el hecho de que en un determinado momento llegan a conocer más de la antigüedad, de la geografía de Israel, de los israelitas o de los romanos, que a su propia gente o a su propio país. Se hacen expertos en el conocimiento de la antigüedad clásica y desconocen casi por completo lo que pasa en el mundo de hoy.
Pues bien, al predicador no le puede pasar eso. El debe ser una persona de su época; estar al día con lo que sucede en el mundo de hoy, en oriente como en occidente.
Debe desarrollar una mentalidad acorde a lo mejor de su época y ser un crítico permanente de las desviaciones de su sociedad. Debe ser una persona leída y enterada de todo lo que pasa. Hay una expresión popular en nuestro medio que gráfica lo que decimos. Se dice que la persona debe ser "mosca", es decir, rápida, ágil, despierta.
El predicador necesita estar en contacto permanente con la gente de su entorno, conocer "la calle", lo que pasa allá afuera de la iglesia y de su casa. Debe ser sensible a las expectativas del pueblo, a sus esperanzas y frustraciones; debe saber interpretar el "sentir popular" para poder "hablarle en su lenguaje" y presentar el evangelio de tal modo que el hombre común se sienta interpelado y su sentir sea interpretado.
 
+ EL EQUIPO DEL PREDICADOR
El equipo del predicador lo conforman todos los instrumentos necesarios para alcanzar sus propósitos desde la predicación del evangelio. Aquí nos referimos especialmente a la oficina y a la biblioteca especializada del predicador con instrumentos de apoyo.

1) Un Lugar de producción
Usted debe disponer de un lugar privado para la preparación de su sermón. El lugar específicamente no importa. Lo que interesa realmente es que disponga de un lugar, en su casa, en el campo, en su trabajo, donde sea, en el que usted pueda preparar con la serenidad necesaria su sermón. En ese lugar, que supone mínimamente una silla y un escritorio o mesa,
papeles y lapiceros, debe haber también una biblioteca básica para consultar rápidamente algunos libros.

2) Una biblioteca mínima.
En la biblioteca básica del predicador no debe faltar la siguiente literatura:
Varias versiones de la Biblia: Reina-Valera, Biblia de Jerusalén, Nueva Versión Internacional, Nueva Biblia española, Dios Habla Hoy, Biblia Latinoamericana. Concordancias Textual y Temática de la Biblia Diccionario de la Lengua Castellana, Diccionario de Filosofía, Diccionarios de la Biblia, Diccionario de Teología, Diccionario de religiones, etc.
Libros básicos de conocimiento bíblico, como:
Obras de Introducción a la Biblia, a la teología y a la pastoral
Obras afines a la teología ciencias humanas y sociales
Teologías Sistemáticas
Teologías Bíblicas
Comentarios explicativos de la Biblia.
Armonías de los cuatro evangelios
Teologías pastorales
Historias de la iglesia o del cristianismo
Compendios o enciclopedias de la Biblia.
Geografía e historias de Palestina, etc.
Una biblioteca básica especializada del predicador puede construirse tomando como base los libros recomendados al final del Diccionario Ilustrado de la Biblia, editado por W. M. Nelson de la Editorial Caribe. (pp 707-735) Véase la Bibliografía en el Syllabus del curso.

3) instrumentos audio-visuales
Sería recomendable que el predicador obtenga una grabadora y cada vez que predique encargar a alguien que lo grabe. De ese modo podrá escucharse, evaluarse a sí mismo, y evaluarotros mensajes. Una grabadora es muy útil para practicar la presentación de mensajes que se difundirán por radio. Para ello uno escribe su mensaje y luego lo lee como si estuviera
hablando sin notas escritas.
Hoy por hoy se recomienda además el uso de toda clase deinstrumentos audio-visuales para presentar el mensaje, demodo que llegue a la mayoría de las personas de distinta edad,condición, y estilo de vida.
Se puede entregar un mensaje en la forma de un discurso (la predicación), un drama, una obra teatral, un poema, por medio de títeres, proyector de vistas fijas, proyector de videos (Data-show), franelógrafo, rotafolio, separatas, etc.
Se utiliza la radio, la prensa y la televisión como medios para difundir los mensajes.
Hay quienes utilizan más bien cartas, esquelas, folletos, trípticos y toda otra clase de medios impresos para comunicar el mensaje del evangelio.
Por último, al menos una computadora con conexión a la Internet será muy útil a la hora de buscar recursos para la predicación y también para difundirlos como página web o por correo electrónico (e-mail).
 
EVALUACION - LECCION 3
 ¿Por qué el predicador debe cultivar cualidades espirituales?
 ¿Por que se debe cultivar cualidades intelectuales para la predicación?
 ¿Qué significa para usted "responsabilidad homilética"?

EJERCICIOS
Tomando como base 1Ti.3:1-7; 1P.4:1-11; confeccione una lista de las cualidades espirituales de un ministro del evangelio
A su juicio, ¿qué debe caracterizar la vida de un predicador del evangelio?

II PARTE
EL PROCESO DE LA PREDICACION

UNIDAD II: LA ELABORACION DEL MENSAJE
LECCION 4 LA NECESIDAD DE LA GENTE

OBJETIVO DE LA LECCION
Con esta lección empezamos los siete pasos lógicos de la Construcción del Sermón. Esta Unidad en particular, le ayudará a conocer la necesidad de la gente a la cual irá dirigido su sermón. Trata sobre la elaboración del mensaje para un público específico.

OBJETIVOS OPERACIONALES
Al terminar la lección usted deberá ser capaz de:
1. Observar el contexto cultural de los oyentes para conocer sus necesidades
2. Dar importancia a las características personales propias y de los oyentes
3. Saber determinar con la dirección del Espíritu Santo el problema o necesidad específica de su auditorio 
 
EL PRIMER PASO ES CONOCER LA NECESIDAD DE LA GENTE.
Conocer la necesidad de nuestros interlocutores es el primer paso de un proceso que usted emprenderá como paso necesario para elaborar su sermón. De la fidelidad con que siga usted las instrucciones sugeridas dependerá que pueda elaborar adecuadamente su sermón.

El auditorio al cual el predicador se dirige es por lo general muy variado o heterogéneo. Cada persona es un mundo en sí misma, con una historia personal distinta, con un trasfondo cultural variado, con una necesidad específica.
En la vida cotidiana hay necesidades de todo orden: religiosas, espirituales, sociales, físicas, emocionales, alimenticias, culturales, educativas, económicas, políticas; de salud; etc.
Como las necesidades de los individuos generalmente reflejan el contexto o situación social al que pertenecen, podríamos agrupar las necedades humanas en cuatro grandes rubros:
 Necesidades socio-económicas
 Necesidades socio-culturales
 Necesidades socio-políticas
 Necesidades socio-religiosas (Psicológicas, espirituales)

Si bien el predicador no está llamado a resolver cada ámbito o tipo de necesidades de la gente, no puede dejar de decir una palabra acerca de ellos. En gran parte la predicación consiste en la comunicación de la respuesta de Dios a los grandes problemas humanos. Si la predicación no responde a las necesidades de la gente se convierte en un discurso estéril sin resultados concretos. Por eso decimos que la predicación debe poder resolver los grandes interrogantes de la gente en todas las áreas de su vida, especialmente del área socio-religiosa.
El predicador debe poder plantear retóricamente(2) preguntas en la presentación de su mensaje. Estas preguntas deben ser las mismas que los oyentes se harían en ese momento, en esa ocasión considerando las circunstancias del momento.

(2) Preguntas retóricas son aquellas que el predicador u orador se hace, sin esperar que necesariamente el público las conteste. Son preguntas reflexivas, hechas en voz alta, tratando de interpretar al público.
 
 Supongamos que la Iglesia está atravesando un serio problema de división interna. Hay un malestar profundo entre los miembros. Los hermanos de la iglesia se han dividido en pequeños bandos o grupos, por diversas razones. No hay unidad de pensamiento ni de sentir.
Si a nosotros se nos ha invitado a predicar en ese contexto, lo más probable es que en el fondo de su corazón la gente esté esperando una palabra de Dios frente a ese problema. El predicador entonces plantea una pregunta: "Hermanos uno de los problemas que desafía al hombre moderno tiene que ver con los avances de la ciencia ¿Qué nos dice la Sagrada Escritura acerca de los avances científicos?"

Con toda seguridad esa no es la pregunta que la mayoría se está haciendo en ese momento. Seguramente ellos esperarían una pregunta como la siguiente: "Hermanos, frente a los desafíos contemporáneos de nuestro país, profundamente fragmentado y agobiado por la crisis, uno de los problemas que se nos plantea es el de divisiones entre nosotros ¿Cual es el mensaje de Dios para un mundo dividido?".
Aun cuando el tema no toque específicamente sus problemas particulares de división, los hermanos sentirán que viene una palabra de Dios muy oportuna para ellos. Cada uno sacará las conclusiones más adecuadas para su particular situación.
Como decimos en lenguaje popular, eso es "dar en el clavo" o "rascar donde pica".
Tres son las condiciones de un mensaje adecuado a las necesidades de la gente:

En primer lugar, el mensaje debe ser oportuno para las necesidades de los oyentes.
En el idioma griego en el que se escribió el Nuevo testamento hay dos palabras griegas para traducir el "tiempo". Una es "cronos" que traduce el "tiempo lineal" o "tiempo que transcurre" . De allí viene la palabra cronómetro que significa medir el tiempo. El cronos o tiempo que transcurre el es tiempo que contamos en forma seguida: Por ejemplo, ahora son las 9:00 AM, luego las 9 y 1 minuto; 9 y 2 minutos; 9 y 3 minutos,
etc.
La otra palabra griega para referirse al tiempo es kairós. Palabra que se usa para traducir el "tiempo oportuno", el "momento propicio". Aquí no interesa exactamente el cronos o sucesión de tiempo. Lo que importa es el momento preciso en que se hacen las cosas. Generalmente el kairós ocurre dentro del “cronos”.
Un ejemplo puede ilustrar lo que decimos. Cuando uno va de visita a la casa de un amigo o un pariente en cualquier momento. De pronto llegando uno encuentra que ellos están cenando. Y uno dice: "Uy, llegué justo a tiempo". ¿Interesa la hora acaso? No. Ese tiempo puede ser oportuno para nosotros o inoportuno para los familiares.
Cuando Lázaro enfermó, ¿recuerdan ustedes que sus hermanas mandaron llamar a Jesús, su íntimo amigo, para que lo curara?. Pero Jesús demoró, a propósito, dos días más (Juan 11.6). Cuando Jesús llegó, Marta, una de las hermanas de Lázaro, le dijo: "si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Aunque también se ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará". Jesús le respondió: tu hermano resucitará. Luego se entabla una conversación interesante acerca de a qué tiempo se refería Jesús cuando Lázaro resucitaría (Jn.11:24-27).
¿Llegó Jesús a tiempo o llegó tarde? Según el cronos llegó tarde, pero según el Kairós llegó en el tiempo oportuno. El “cronos” es el tiempo del hombre, mientras que el kairós es el tiempo de Dios.
Nuestros mensajes deben darse en el kairós, ese tiempo oportuno de Dios para nuestras vidas. Nuestros mensajes tienen que ser oportunos, es decir, entregados adecuadamente en el momento propicio para su recepción en cualquier momento. Para hacerlo no hay nada mejor que dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios que conoce nuestras necesidades y problemas. El discierne nuestras intensiones y conoce nuestros pensamientos.

Hay mensajes que debieron entregarse hace mucho tiempo, pero la negligencia de los predicadores como profetas desobedientes ha hecho que no se entreguen "a tiempo". Si Dios le ha dado una palabra, entréguela a su auditorio en el tiempo oportuno. La mejor confirmación de que esto sucede, es cuando las personas responden a la llamada de Dios de una manera sorprendente. Usted entrega el mensaje y la gente responde positivamente.
 
Nada mas oportuno que las palabras de Jesús en la cruz a uno de los malhechores: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".
Pero no basta que sea oportuna la entrega de un mensaje.
Esta es sólo una de las condiciones.
En segundo lugar nuestro mensaje debe ser relevante.
Relevar es levantar un tema que sea de interés inmediato para la gente. Por eso decimos que para que nuestro mensaje sea eficaz, no sólo debe ser oportuno; debe ser al mismo tiempo relevante. Relevante y oportuno son dos condiciones para que un mensaje sea apropiado a las necesidades de la gente.
El predicador debe "tematizar" asuntos de la vida cotidiana que interesen de veras a la gente. No debe obviar o pasar por alto temas que son ya la comidilla del grupo o comunidad a la que debemos entregar un mensaje. No hacerlo es pecar de irrelevantes.
Nuestro mensaje puede ser considerado por los oyentes como “muy interesante”, pero absolutamente irrelevante para la situación. "Este mensaje es tan bueno por la cantidad de información sobre los avances de la ciencia, que debería ser planteado a nuestros jóvenes universitarios. Lo que nosotros necesitamos ahora es una palabra de Dios para resolver nuestras divisiones internas", susurró uno de los oyentes en una ocasión, al terminar el culto.
En palabras sencillas, "tematizar" es convertir en tema de interés particular un tema que es también de interés general.
Así, por ejemplo, un tema de interés general para el país es el de las divisiones sociales, raciales, o sexuales. Ese mismo tema debe ser tematizado para la predicación, levantado como problema para la iglesia, desde una perspectiva religiosa o desde la perspectiva de la fe.
Cuando un mensaje ha sido planteado así, es decir tematizado de forma contemporánea a los oyentes, entonces decimos que es un mensaje relevante.
En tercer lugar, el mensaje debe ser pertinente a la situación de los oyentes.
Como dijimos, la vida es muy compleja y cada persona en cierto modo la refleja. Las personas forman parte de una cultura y por lo tanto están condicionadas por su experiencia
cultural, de modo que sus problemas y necesidades son diversos y complejos.
Un mensaje es pertinente cuando trata directamente los problemas y necesidades de la gente, en el momento oportuno planteándolo como un tema adecuado.
Para lograr estas condiciones en nuestros mensajes y conocer mejor la necesidad de la gente a quien vamos a comunicar el evangelio, es necesario o seguir las siguientes recomendaciones:
 
1. OBSERVE Y ESTUDIE LA SITUACION SOCIAL DE LOS RECEPTORES DEL EVANGELIO.
Para conocer las necesidades de la gente, nada es mejor que convivir con ellos. Recuerde el ejemplo de la Encarnación de Jesucristo. El vivió con los judíos por un espacio de treinta años antes de predicar el mensaje del Reino de Dios. Luego de ese tiempo El les habló con propiedad, utilizando sus palabras, conociendo sus modales, percibiendo sus necesidades.
El predicador debe ser un asiduo estudioso de la cultura de su tiempo. Debe ser un agudo observador de las tensiones humanas generadas en un contexto socio-económico, socio-cultural, socio-político y socio-religioso.
El predicador, como lo fueron los profetas de antaño, debe ser un hombre o una mujer de Dios y al mismo tiempo un hombre o una mujer del mundo. Debe tener su mente en el cielo, pero sus dos pies sobre la tierra. Debe estar atento a los sufrimientos de sus hermanos aquí abajo y atento a las palabras de Dios allá arriba.
La mejor manera de estar al tanto de la cultura de su época es vivir con la gente lo que ella vive, siente y palpita. Debe estar al tanto de todos los conocimientos que sean necesarios para interpretar la cultura y sus transformaciones. Si es necesario debe estudiar, además de teología, ciencias humanas y sociales, pues ello le permitirá observar con mayor agudeza la realidad cultural de la que él y su público son parte. Debe estar adecuadamente informado de lo que ocurre en el mundo, por medio de periódicos y revistas o por medio de la radio y la televisión. Debe participar en su barrio o localidad de los movimientos de cultura.

2. ORE A DIOS PIDIENDO LA ILUMINACIÓN DE SU ESPIRITU SANTO PARA CONOCER EN PROFUNDIDAD LA SITUACION
Esta es otra forma de percibir las necesidades de la gente.
El conocimiento científico y la observación aguda, tienen sus limitaciones. Llegan hasta donde llegan nuestros instrumentos para observarlas. Podemos hasta equivocarnos e interpretar incorrectamente lo que ocurre en la realidad social. Con todo, así vamos aprendiendo, descubriendo nuevas cosas, acertando y también equivocándonos.
Por eso, la mejor manera de acertar al blanco, la mejor manera de ser oportunos, relevantes y pertinentes, es pidiendo la dirección de Dios.

Muchas veces podemos predicar temas que a nuestro juicio son relevantes y pertinentes, pero nuestros oyentes confirman que no fue el mensaje apropiado. ¿Por qué?
Porque a lo mejor no fue dirigido por Dios. Tan inmenso y tan complejo es la vida de una sola persona, que si pensamos en un conjunto de personas, con sinceridad no podríamos acertar todas.
Suele ocurrir en este ministerio, que el predicador aborda un tema que a lo mejor no es del todo de su agrado. Sin embargo, al final del mismo, se le han acercan algunos hermanos para decirle: Predicador Gracias!. Dios me ha hablado hoy por sus labios!
Otras veces, ad portas ya de la predicación, Dios nos cambia el tema y terminamos hablando de lo que ni siquiera habíamos imaginado en el momento que preparábamos el mensaje. Si somos lo suficientemente flexibles y atentos a la dirección del Espíritu, tocaremos el tema muy a pesar nuestro y de las circunstancias. Y ocurrirá lo inesperado. El auditorio responderá a ese mensaje compungiéndose en su corazón y hasta con lágrimas.
Esto es así porque la realidad humana incluye también las realidades espirituales. Es por decirlo así, el mundo del Espíritu, en el que las personas espirituales pueden moverse con mucha facilidad. La oración es irremplazable en la predicación. Predicador que no ora, es predicador que no le atina.
Una oración antes de la observación científica de la realidad hace mucho más rica nuestra interpretación. Afina nuestros instrumentos y los hace más útiles.
 
3. DETERMINE CUAL ES, ENTRE LOS MUCHOS, EL PROBLEMA FUNDAMENTAL QUE LOS AGOBIA EN EL MOMENTO

Observación crítica de la realidad e iluminación del Espíritu Santo juntos, son un instrumento poderoso para conocer las necesidades de la gente.
Tal vez la mejor maneja de determinar de entre los muchos uno de los problemas o necesidades que agobia a los oyentes en un determinado momento, sea hacer una lista de todos ellos para luego elegir uno.
Tenemos que elaborar lo que llamaríamos un esquema general de la situación o realidad actual. Se trata de un diagnóstico de la situación en la que tendrá pertinencia nuestro mensaje. Ahora bien, ¿cómo se hace el análisis de la situación? Aquí algunos consejos:
 
3. DESCUBRA, ANALICE Y SINTETICE LA REALIDAD PARA
COMPRENDERLA
La lectura de la realidad comprende básicamente tres pasos: 
 
1) una descripción de la realidad tal como se nos presenta a la vista, 
2) un análisis de la situación que nos motiva o nos interpela más inmediatamente, y 
3) una síntesis analítica y teórica acerca de nuestra percepción de la realidad.
 
Los siguientes son las recomendaciones que los sociólogos hacen para conocer objetivamente la realidad. Vale la pena escuchar sus sugerencias:
1. Descripción de la realidad que nos interpela
- Consideración de los hechos que se nos presentan a la vista (diagnostico sentido)
- Presentación de un cuadro de necesidades (una lista de ellos), en sus diversos órdenes (económico, social, político, religioso) y en sus diversos rubros (salud, alimentación, trabajo, familia, etc.)
- Determinación de las necesidades según criterios: distinguir lo general de lo específico, lo urgente de lo trascendente, lo pertinente de lo relevante, etc.

- Descripción de la realidad distinguiendo elementos (actores) propios de la estructura y coyuntura sociales.
Distinguir en la coyuntura social: actores, escenarios, períodos, acontecimientos, fuerzas en conflicto, correlaciones y su significación en la estructura social e histórica más amplia (larga duración o permanencia).
2. Análisis de la situación motivadora
- De todos los aspectos de la realidad, uno de ellos nos interpela o cuestiona y exige un urgente tratamiento. Es muy relativo qué aspecto de la realidad "levantamos" o relevamos en un determinado momento. Mucho depende de qué propósito me mueve al leer la realidad.
Qué es lo que busco. Un problema estructural, no coyuntural, de nuestro país, por ejemplo es la crisis.
Eso es lo estructural. Pero dentro de esa estructura hay una serie de realidades que son o bien sus causas o bien sus efectos, que interesa observar en un determinado momento, dependiendo de cuál es la pregunta que nos planteamos.
- Una vez elegido ese aspecto, se lo ubica en la(s) disciplina del conocimiento que lo trata en detalle y se lo descompone en todas sus partes. Un diccionario especializado nos puede proporcionar sus elementos y su(s) sentido(s) más importantes, pero es importante tratar ese tema dentro del horizonte de conocimientos de la ciencia o disciplina que generalmente lo aborda.
- De ese aspecto de la realidad, y desde la disciplina de nuestro manejo, ubicamos un problema que sea pertinente a nuestro auditorio y a nosotros mismos.
- Los problemas se formulan por lo general en términos de pregunta o cuestiones. Las preguntas pueden ser generales o específicas, directas o indirectas, teóricas o prácticas, retóricas u operacionales, problematizadoras o enunciativas, sintéticas o analíticas.

- Las preguntas formuladas aquí son de orden existencial y las denominaremos "pregunta básica" (=PB). Son existenciales en sentido individual y colectivo, porque cualquier persona sin ser científico social se las formularía o de hecho ya se las está haciendo..
3. Síntesis de la situación motivadora.
- La situación analizada debe ser caracterizada o nombrada. Por ejemplo como parte de esta gran crisis estructural que vive nuestro país desde hace más de quinientos años, una de sus manifestaciones es la pérdida de credibilidad en las instituciones y de la democracia, pues es puramente formal y de verdad no se practica. Eso que hemos llamado "pérdida de credibilidad de las instituciones" es precisamente darle un nombre a aquella realidad que observamos.
Naturalmente usamos las palabras que usa la sociología, pues es ella quien habla con propiedad sobre esta situación.
- El análisis de la situación motivadora debe ser evacuado en forma de un breve informe y, si es posible, formulado en términos de una proposición.
- Una proposición es un conjunto de palabras que expresan un sujeto y sus atributos gramaticales, relacionados entre sí por un verbo.
- De ser posible plantee la proposición como si fuera una fórmula, o sea en una síntesis matemática.: Ejm: “A mayor infidelidad a Dios, mayor sufrimiento del hombre”
Infidelidad    = I
Sufrimiento  = S
Dios              = D
Hombre        = H

Esto se puede resumir en la siguiente fórmula:                 > I (a D) > S(H)
Otro ejemplo, sería "la pérdida de credibilidad de las instituciones es una manifestación de la crisis en la estructura social" Representado en un cuadro gráficamente, sería así:


5. CONSIDERE LAS DIMENSIONES COMPLEJAS DE LA CULTURA EN LA QUE SE COMUNICARA EL EVANGELIO.
La Cultura puede tener varias dimensiones. Una de ellas es la que acabamos de esbozar con todo lo dicho anteriormente que es la dimensión sociológica.
Pero la cultura tiene también otras dimensiones:
La dimensión ideológica, que tiene que ver con las ideas, las creencias y los conocimientos de un pueblo.
La dimensión sociológica, que es la forma como los pueblos se organizan para satisfacer sus necesidades primarias y secundarias, a través de las instituciones.
La dimensión técnica y económica, es la manera cómo los miembros de una cultura utilizan los instrumentos para manejar las cosas del mundo natural donde viven. Incluye los instrumentos de guerra.

La dimensión ecológica tiene que ver con el lugar específico donde vive el grupo. Es lo que se llama el "habitat" de las personas, el medio ambiente natural que condiciona la forma en que éstos se comportan. Piense por ejemplo cómo el clima tropical de la selva influye en la manera de vestir y en los modales de la gente.
La dimensión temporal. Las personas son lo que son hoy día, porque sus antepasados llegaron al lugar donde ahora viven, trajeron consigo ciertas costumbres, desarrollaron otras, inventaron nuevas maneras de hacer las cosas, aprendieron a usar nuevos alimentos o medicinas, etc y todo esto sucedió a través de los años.
La dimensión espacial, tiene que ver con el mundo más amplio en el coexisten otras culturas, otros "habitats", otras ideologías, otros sistemas de relaciones sociales. Las culturas no están solas, también se relacionan entre sí y se mezclan.
Forman mestizajes culturales. Algunas veces unas se imponen sobre otras por la fuerza y la conquistan y otras veces por vía del intercambio cultural intercambian valores y patrones de
conducta.
Cuando esta dimensión de la cultura se junta con la dimensión temporal, da lugar a la historia de la cultura de un pueblo.

6. OBSERVE LAS CARACTERISTICAS PARTICULARES DE LOS RECEPTORES DEL EVANGELIO Y DE USTED MISMO COMO EMISOR DEL MENSAJE.
Las personas son seres libres y con capacidad de elegir. La cultura sola por más fuerte y consistente que sea, no determina el comportamiento de la gente. También está su propia personalidad, su individualidad, su forma particular de ser. Las personas aceptan voluntaria y gradualmente las formas de comportamiento que establece la cultura de la que son parte, pero tienen siempre la posibilidad de hacer algo diferente a lo que imponen los patrones de cultura y sufrir las consecuencias de ser considerado un anti-social, un extranjero, un reprimido, un loco o hasta un hereje.

Si se deciden y se empeñan, las personas pueden afectar a la cultura en casi igual dimensión en que la cultura afecta a las personas. Si fueron las personas las que crearon la cultura, es
posible que éstas también la modifiquen.
Las culturas son susceptibles de cambio y transformación. Las culturas, igual que las personas, nacen crecen, se reproducen y también mueren o se transforman.
El ciclo vital de una persona, desde que nace, crece o se desarrolla, hasta que muere es importante. Cada uno hace un proceso y tiene un ritmo de crecimiento rápido o retardado, dependiendo de las condiciones materiales y espirituales que le sean favorables o desfavorables. Las condiciones de su madurez psicológica y física deben ser consideradas también cuando esta o aquella persona recibe un mensaje. Cada uno lo asimila de acuerdo a sus condiciones personales y a su proceso de desarrollo biológico, psíquico y espiritual.

EVALUACION - LECCION 4
1. ¿Por qué es importante conocer las necesidades de la gente a la cual vamos a entregar un mensaje?
2. ¿Cuáles son las tres condiciones para un mensaje apropiado a la necesidad de la gente? Explique cada una de ellas.
3. ¿Cuáles son las dimensiones más importantes de la cultura?

EJERCICIOS:
1. Lea con atención a Eugene Nida, La Comunicación del evangelio en la América Latina en el Apéndice D al final de este libro y haga un resumen anotando los puntos más importantes.
2. Haga un breve análisis de la situación de su Iglesia Local, interprétela y sintetícela en una oración o proposición sencilla.
3. Confeccione una lista de las características personales y culturales propias de la gente que participa de los cultos en su Iglesia local. Anote todo lo que a su juicio es propio de su comunidad a diferencia de otras comunidades.

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