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domingo, 9 de agosto de 2015

Algunos en verdad aún predican al Mesías por envidia y rivalidad, pero otros, de buena voluntad, por amor,... pero aquéllos, predican al Mesías por rivalidad egoísta, no sinceramente

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6




 
Tipo de Archivo: PDF | Tamaño: MBytes | Idioma: Spanish | Categoría: Capacitación Ministerial
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CONSTRUCCIÓN DE SERMONES
FILIPENSES 1:12-26


12      Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido han ayudado más para el progreso del Evangelio,
13      de tal manera que mis prisiones por Cristo son ya bien conocidas en todo el pretorio y a todos los demás.
14      Y la mayoría de los hermanos en el Señor, cobrando ánimo con mis prisiones, se atreven a hablar con denuedo la Palabra sin temor.
15      Algunos en verdad aún predican al Mesías por envidia y rivalidad, pero otros, de buena voluntad,
16      por amor, reconociendo que estoy puesto para la defensa del Evangelio;
17      pero aquéllos, predican al Mesías por rivalidad egoísta, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones.
18      ¿Entonces qué? Que de todos modos, por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado, y en esto me regocijo y me regocijaré,
19      porque sé que esto me resultará para liberación, por vuestra oración y por la suministración del Espíritu de Jesucristo,
20      conforme a mi profunda expectación y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que, con toda confianza, como siempre, también ahora Cristo será engrandecido en mi cuerpo, sea por medio de la vida, sea por medio de la muerte.
21      Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
22      Pero si el vivir en la carne me dará una labor fructífera, no sé qué escoger,
23      pues de ambos lados estoy constreñido, teniendo el anhelo de partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor,
24      pero quedarme en la carne es más necesario para vosotros.
25      Y persuadido de esto, sé que permaneceré y continuaré ayudándoos a todos vosotros para vuestro progreso y gozo de la fe,
26      a fin de que vuestra satisfacción en Cristo Jesús abunde a causa mía, por mi presencia otra vez con vosotros.

UNA MISION FRUCTIFERA, 1:12-26
La sección que sigue conecta con la anterior en forma muy propia del estilo paulino. Lo que enseña a sus discípulos, y espera de ellos, es lo que él mismo practica y ha visto realizarse en su propia vida: la unión indivisible entre práctica y teoría.
1.     Peripecia del misionero y gloria del Señor, 1:12-20
En las epístolas de Pablo hay muchas referencias a sus sufrimientos y sus prisiones, pero cuando se las considera con detenimiento se percibe en el estilo que el móvil no es cierto masoquismo vanidoso. Ese es en particular el caso en esta sección en la cual la referencia a su prisión lleva una nota de regocijo y gratitud a Dios, y hasta de entusiasmo misionero. El v. 12 resume el efecto de sus peripecias: han redundado más bien para el adelanto del evangelio. Por un lado se ha hecho evidente que él no está en prisión como un delincuente común o un agitador social, sino por la causa de Cristo (v. 13), como un embajador en cadenas (Ef. 6:20). De ello han tomado nota aun personas del Pretorio, término tomado del latín (praetorium), y que se refiere a la guardia especial o cuerpo de elite, encargada de cuidar la seguridad del emperador o los gobernadores. Entre todos los demás nos da a entender que la prisión de Pablo ha llegado a ser algo así como una cosa pública, bien conocida.
Por otro lado, y quizás precisamente al ver la indoblegable actitud de Pablo y la fuerza de su testimonio, la mayoría de los hermanos han tomado ánimo en el Señor y se han atrevido a predicar sin temor (v. 14). Que la prisión y el sufrimiento del misionero venga a ser fuente de valor y estímulo para la acción de los discípulos es algo que demuestra el cambio de perspectiva que brota de la relación con Cristo. Aquí aparece por primera vez la expresión en el Señor, que en esta epístola Pablo usa más veces que en ninguna otra, para referirse a una variedad de acciones y actitudes vinculadas a la relación fundamental con Cristo (2:19, 24; 3:1; 4:1, 2, 4, 10). Las expectativas y los planes respecto al futuro, la alegría por la riqueza de las relaciones fraternales, la resolución de las diferencias entre los hermanos, todo es posible gracias a esa relación con el Señor.
Ser ciudadano romano
Augusto César hizo de Filipos una colonia romana, adoptando todas las costumbres, estilos y leyes que imperaban en Roma. Aún el idioma era romano. Al derecho de ser ciudadano romano se tenía acceso por haber nacido en Roma o en una de sus colonias. La ciudadanía también se conseguía por honores militares, o se compraba (ver Hech. 22:28). Hechos 16:20, 21 denota el orgullo que este derecho confería a quien lo ostentaba. Pero, además, proporcionaba ventajas en la vida social, por la exención de ciertos impuestos, derechos civiles tales como ser castigado con azotes o ser detenido por la autoridad sin haber sido juzgado (ver Hech. 16:37–40 y 22:25–29). Podían, además, ejercer el derecho de ser juzgados en Roma misma o apelar al César (ver 25:10–12). Una ventaja importante de ser ciudadano romano era la posibilidad de viajar y desplazarse por todo el Imperio sin dificultad y amparado por la ley romana.
En este punto Pablo hace algo así como un pequeño paréntesis penoso. Sus sufrimientos no son causados sólo por los enemigos de fuera de la comunidad cristiana, sino también por rivales de dentro. Como para que no tengamos falsas ilusiones o visiones de color de rosa sobre la iglesia primitiva nos encontramos con esta referencia a predicadores que predican a Cristo por envidia y contienda (comp. con 2:3). A éstos Pablo atribuye la intención de añadir mayor aflicción a lo que él ya sufre como prisionero. Sin embargo, así como sus cadenas han tenido un efecto beneficioso desde el punto de vista de la misión, así también él busca el lado positivo de esta rivalidad interna, y afirma su regocijo ante el hecho de que de todas maneras Cristo es anunciado, sea por pretexto o sea de verdad (v. 18). Nótese que la RVA hace primero referencia a los que predican por amor (v. 16) y en segundo lugar a los que lo hacen por contención (v. 17). En este aspecto, y a diferencia de otras traducciones, sigue el orden de los manuscritos más antiguos ahora disponibles que corresponde mejor al estado de ánimo de Pablo que el texto comunica.
Semillero homilético
Cristo asegura triunfos
1:12–26
Introducción: Dios es soberano. El es Señor de la historia y el Señor de su iglesia. Cuando un creyente o el pueblo de Dios sirve proclamando el evangelio, Cristo asegura triunfos. Pablo da claro testimonio de esta verdad.
I.     Triunfos del pasado (v. 12).
1.     Victorias en la adversidad.
     Quiero que sepáis... (v. 12a). Los filipenses debían saber que el avance del evangelio no se había detenido. Las adversidades, como dice el Salmo 76, el Dios Soberano las había usado para bien.
2.     Victorias en cada evento.
     ... las cosas que me han sucedido... (v. 12a). En cada evento ocurrido desde su salida de Filipos narrados a partir del cap. 20 de Hechos hasta su estada en Roma, la mano del Señor estuvo con él. El mira hacia atrás y ve triunfos tras triunfos para el evangelio.
II.     Triunfos del presente (vv. 13–18).
     Dios le había enseñado que cada oposición es una oportunidad y que aun la cárcel era una puerta abierta.
1.     Testimonio creciente en la cárcel.
     ... en todo el Pretorio... (v. 13). Toda la guardia imperial. Cada seis horas dos soldados diferentes ¡Todos sabrían de Cristo! ¡El evangelio no se detenía... ni se detiene por la adversidad!
2.     Testimonio creciente en la ciudad.
     ... a todos los demás (v. 13). Por dos años (Hech. 28:30) Pablo discipuló a laicos, a líderes y aun a autoridades civiles.
3.     Testimonio creciente aun con motivos antagónicos.
     ... predican a Cristo por envidia... otros lo hacen de buena voluntad (v. 15). Si el Apóstol predicaba en la cárcel ¡cuánto más los que estaban en libertad! (v. 14). Cristo enviaba el gozo que significaba que a pesar de todo las Buenas Nuevas eran difundidas ¡La gloria es para Dios!
III.     Triunfos para el futuro (vv. 19–26).
     Su esperanza estaba en la victoria final que Cristo traería a su vida.
1.     Confianza en el Señor por su liberación.
     Pues sé que... resultará en mi liberación (v. 19). Confiaba que la última palabra la tenía Cristo; debido a las oraciones de los filipenses y al obrar poderoso del Espíritu de Jesucristo ¡dependía del Señor!
2.     Confianza en el Señor sobre la vida o la muerte.
     Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia (v. 21). La vida es digna de ser vivida sólo si la vida de Cristo se realiza en nuestra vida. Morir es ganancia porque la unión con Cristo se realiza en plenitud.
3.     Confianza en el Señor en el servicio.
     ... Sé que me quedaré... para vuestro desarrollo y gozo en la fe (v. 25). Si Dios aun lo necesitaba le dejaría para provecho de la causa de Cristo.
Conclusión: Aun en circunstancias difíciles Dios nos dará oportunidad de servirle. Nuestra confianza y fe deben estar en Jesucristo y su fidelidad. El ha prometido estar con nosotros hasta el fin (Mat. 28:20).
Hay algo sin embargo que es causa de mayor alegría, y es la esperanza de su liberación. El Apóstol parece tener base para pensar que su causa judicial, quizá su apelación ante el César, va a tener un resultado positivo. Este sentir lo atribuye tanto a las oraciones de los filipenses como a un apoyo y convicción que viene por obra del Espíritu de Jesucristo. Para Pablo cada fase de la misión cristiana es posible sólo por la acción del Espíritu. Ya hicimos referencia a la dirección del Espíritu en la misión para la entrada en Filipos (ver Introducción). La conversión de personas a Jesucristo es por acción del Espíritu (comp. Hech. 16:14 con 2 Cor. 3:17 y 4:5, 6). Como en la sección anterior aquí también Pablo hace referencia al tiempo y a la fidelidad de Dios para no pasar vergüenza sino más bien tener plena confianza. No es sólo optimismo humano sino seguridad de que lo que acontezca con su cuerpo, su propia vida o su propia muerte, servirá de instrumento para exaltar a Cristo. Pablo está poseído de un realismo optimista, porque aunque la muerte parece rondar en el curso de la epístola y hay varias referencias a ella, lo que está claro es que el Apóstol no le tiene ningún temor; para él es como una serpiente o un escorpión que ya no tienen su aguijón letal (1 Cor. 15:55–57).
2.     Vivir y morir por Cristo, 1:21-26
La referencia a sus prisiones y el posible desenlace de su situación como preso del Señor lleva a Pablo a escribir con el corazón en la mano, sacando a luz la riqueza de las convicciones íntimas que dan sentido a su vida. Si la vida está entregada a Cristo y se vive para su gloria, la muerte no es una amenaza ni causa terror (v. 21). Notemos los dos términos de este versículo clásico que ha inspirado a tantos: para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Esta es la fibra de la que están hechos los pioneros de Cristo en todas las épocas. No se trata de una actitud de resignación, sino primero de una afirmación gozosa de plenitud de vida en Cristo, desde la cual la muerte se ve con una perspectiva diferente, como una ganancia. Cabe preguntarse: ¿Qué clase de ganancia? ¿En qué sentido se estaría ganando algo? Si una persona ya está “en Cristo” y goza de las bendiciones de esa relación que da sentido a su vida, la muerte no significa el fin de esa relación sino más bien la entrada en la plenitud de la misma. El hilo del pensamiento conecta naturalmente con la afirmación del versículo que sigue. Para Pablo hay una seguridad de que la muerte es só-lo una partida que conduce a estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor (v. 23).

Sin embargo, Pablo expresa un tremendo deseo de seguir viviendo una vida útil y fructífera, especialmente al servicio de aquellas personas que quiere, como los filipenses (vv. 22, 24). De allí viene su dilema, sintiéndose como tironeado desde direcciones opuestas por ambos anhelos. Esta seguridad final y esta orientación bá-sica de la vida están claras para él. Contra ese trasfondo, sin embargo, afirma su convicción presente de que Dios le va a conceder más tiempo para ministrar entre los filipenses (v. 25). Y una vez más, sin inhibiciones ni falsas modestias, expresa su convicción de que su presencia va a beneficiar mucho a los filipenses (v. 26). La presencia y la ausencia del Apóstol entre los filipenses va a ser un elemento muy importante de su razonamiento en la sección que sigue.
Semillero homilético
Para mí el vivir es Cristo
1:21
Introducción: ¿Qué es Cristo para ti, mi hermano? ¿Qué es Cristo para ti, hermana, esposa, amiga, madre? ¿Qué es para ti Cristo, tú que eres padre, esposo, consejero, jefe de familia? Para el apóstol Pablo:
I.     Cristo DEBE SER el origen y centro de la vida.
II.     Cristo DEBE SER la esencia misma de nuestra vida.
III.     Cristo DEBE SER el paradigma o modelo del vivir diario.
IV.     Cristo DEBE SER el objetivo o meta a alcanzar.
V.     Cristo DEBE SER el premio o galardón de nuestra fidelidad.
Conclusión: La vida en Cristo no es fácil pero es gloriosa. Vivir con Cristo y para Cristo es la clave de una vida fructífera y gozosa. Con todas las vicisitudes que la vida moderna trae, para el cristiano verdadero la vida es algo precioso, cuando puede decir: Para mí el vivir es Cristo.
Cristo, realidad viviente
1:21
Cada cristiano ha de preguntarse: ¿Es Cristo una realidad viva en mi vida? ¿Es él el factor básico en mi ser? ¿Puedo ver su presencia divina en cada tormenta, en cada relámpago, en cada trueno estremecedor? ¿Puedo percibirle en la luz brillante del sol como en la noche oscura iluminada por la luna y las estrellas? ¿Le veo y le palpo a mi lado en las horas de tragedia y en las que la alegría y la belleza me rodean?
Si Cristo es así una realidad viviente, podré cantar gozoso en medio de las crisis y vislumbrar el cielo azul entre las nubes negras de la adversidad, la soledad y la tristeza.
Cuando el corazón está en estrecha relación con el Señor, cuando Jesucristo es el factor principal detrás de todos los detalles de la vida, se puede experimentar alegría y paz en todas las circunstancias de la vida, así como el poeta y el músico se inspiran y motivan en la fiereza de la tempestad o en el susurro del agua que corre y desciende entre las piedras del arroyo al pie de la montaña. Cristo, la realidad viviente, hará la diferencia en la vida que se abre a su llenura y plenitud.
Semillero homilético
Vivir y morir
1:21–24
Introducción: ¡Qué cerca una cosa de la otra! ¡Qué linda es la vida! Sólo anhelamos vivir y vivir en plenitud. Esto sólo es posible cuando se está "en Cristo". En cambio, de la muerte no queremos ni pensar ni hablar. Sólo pensamos en vivir. Pero morir es una realidad que toda persona debe enfrentar. Más aún, la muerte es parte de la vida misma. Dios ha puesto eternidad en nuestro ser y la muerte es parte de esa eternidad.
I.     La vida continúa más allá de la muerte
1.     La vida se realiza en Cristo.
     Si alguno está en Cristo... (2 Cor. 5:17).
2.     La vida se la vive en Cristo.
     ... el vivir es Cristo... (Fil. 1:21).
3.     La vida se proyecta hacia los demás.
     ... por causa de vosotros... (Fil 1:24).
II.     La vida necesita la muerte para realizarse.
1.     La muerte es una partida.
     ... deseando partir... (v. 23).
2.     La muerte es una presencia.
     ... estar con Cristo... (v. 23).
3.     La muerte es una promoción.
     ... muchísimo mejor (v. 23).
III.     La vida: Una oportunidad de prepararnos para morir.
     El cielo es un lugar preparado para los que están preparados (Juan 14:1).
1.     Cristo Jesús es la preparación indispensable (Juan 14:6).
2.     Por Cristo pasamos de muerte a vida (Juan 5:24 y 25).
Conclusión: La vida es linda. La vida es maravillosa cuando se la vive en comunión con Cristo. Pero, ¿saben una cosa? En la presencia misma del Señor es MEJOR. ¡Es muchísimo mejor! ¡Qué precioso es estar en Cristo y vivir para Cristo porque así la muerte es muchísimo mejor!

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Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6