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sábado, 2 de noviembre de 2013

El trasfondo religioso de la Reforma Protestante: Ayuda para ministros y obreros itinerantes

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6


 
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El trasfondo religioso de la Reforma Protestante
La noche del 31 de Octubre de 1517, un monje alemán llamado Martín Lutero clavó unas proposiciones teológicas en la puerta de una Iglesia en Wittemberg, con el propósito de ser discutidas; y, como dice un historiador, “en el plazo de una quincena, toda Europa se hizo eco del sonido de los martillazos.”[1] Aunque el mismo monje agustino no lo sabía, esa noche había comenzado la Reforma.
Ahora bien, ¿qué estaba sucediendo en el mundo, a nivel político, económico, social y reli­gioso, que permitió que un sólo hombre pusiese a temblar los cimientos de la institución más poderosa del mundo? Eso es lo que veremos brevemente en estos artículos. Pero antes, quisiera que echemos un vistazo al enorme poder que la Iglesia Católica Romana ejercía en Europa durante la Edad Media, porque sólo así podremos entender lo que significó para Lutero y los reformadores enfrentarse con esta institución en el siglo XVI.
El Catolicismo Medieval:
Es muy conocido el dicho de que todos los caminos llegan a Roma. Pues ese refrán se puede aplicar a la situación religiosa de Europa durante la Edad Media. Basados en las palabras de Cristo en Mateo 16:18, el catolicismo enseñaba que la iglesia cristiana fue fundada sobre el apóstol Pedro, quien había sido martirizado y enterrado en Roma.
En ese período de la historia prácticamente nadie cuestionada eso. Todos reconocían a la Iglesia Católica Romana como madre espiritual, y al Papa, el supuesto sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra, como el padre espiritual. Fuera de esa paternidad no había salvación para nadie. De manera que la iglesia Católica Romana controlaba prácticamente todos los aspectos de la vida humana desde la cuna hasta la tumba.
El Papa tenía autoridad para nombrar obispos, los cuales a su vez ordenaban a los sacerdotes, los cuales a su vez podían administrar los siete sacramentos a través de los cuales se suponía que Dios dispensaba Su gracia: el bautismo, la confirmación, la Misa, la penitencia, el matrimonio, la ordenación y la extremaunción.
Los sacramentos:
A menudo se hablaba de los siete sacramentos como las siete arterias del Cuerpo de Cristo, a través de las cuales el creyente recibe los beneficios vitales de la gracia de Dios. A través del bautismo, el primer sacramento, el niño era hecho parte de este sistema de salvación, ya que a través de este rito se supone que el niño es purificado del pecado original y hecho partícipe de la gracia.
Pero el centro de este sistema sacramental era la Misa, donde el cuerpo de Cristo es ofrecido nuevamente como un sacrificio (contradiciendo así las claras enseñanzas de la carta a los Hebreos, sobre todo en los cap. 9 y 10).
Al decir que los sacramentos son medios a través de los cuales el hombre se hace partícipe de la gracia de Dios, es importante que entendamos que el concepto de gracia de la Iglesia Católica Romana difiere del concepto bíblico de “gracia”. Según la iglesia Católica, el ser humano no puede hacerse justo ni amoroso a sí mismo, a menos que Dios haga en nosotros una obra de capacitación a través de Su gracia, gracia que llega a nosotros a través de los sacramentos. En la medida en que nosotros actuamos por el influjo de esa gracia y nos hacemos más amorosos y más justos, en esa misma medida Dios nos justifica. “En ese modelo, la gracia de Dios era el combustible que necesario para llegar a ser una mejor persona, más justa, más santa, más amorosa”[2].
Por supuesto, ¿cómo puede una persona, dentro de ese sistema, saber si ha sido lo suficientemente justo, santo y amoroso? ¿Cómo podemos saber si hemos hecho nuestro mejor esfuerzo? Es imposible de saberlo; y es precisamente por esa razón que debemos de hacer uso del sacramento de la confesión de manera regular.
Sin embargo, eso tampoco aseguraba nada, sobre todo si uno tomaba en serio la práctica de la confesión. El sacerdote iba a través de una lista oficial haciendo un escrutinio del penitente en el que nadie concienzudo podía salir bien parado. Pero para eso la iglesia también tenía una respuesta: El Purgatorio. Antes de llegar al cielo, los hombres debían ir a ese lugar a purgar aquellos pecados que no habían sido debidamente tratados en vida, exceptuando únicamente los pecados mortales.
En este punto entraba en juego otro de los puntales del catolicismo medieval: el culto a la Virgen y a los santos.
El culto a la virgen y a los santos:
Este culto se popularizó debido, en parte, a la forma como Cristo era presentado durante la Edad Media: como un Juez terrible al que no podíamos acceder directamente debido a Su santidad. Eso alentó la idea de tratar de llegar a Jesús a través de Su madre. Pero con María ocurrió algo similar a lo que ocurrió con Jesús; si era difícil acercarse a la Reina del cielo, podía hacerse el intento a través de los santos.
Por supuesto, la Iglesia Católica insistía en que ni María ni los santos debían ser adorados, sino únicamente venerados; pero esa era una distinción muy sutil que la gente común y corriente, muchos de ellos analfabetos, difícilmente iban a entender. Una estatua de la Virgen María no podía enseñar a los católicos fieles la diferencia teológica que había entre la adoración y la veneración.
Las indulgencias:
Otro aspecto importante del catolicismo medieval fue el de las indulgencias. Cuando una persona se confesaba ante el sacerdote éste le imponía varios actos de penitencia de acuerdo con el pecado cometido. Los pecados que no eran tratados adecuadamente en esta vida debían ser purgados en el purgatorio.
La buena noticia es que algunos santos habían sido tan buenos que no sólo merecían entrar al cielo directamente, sin pasar por el purgatorio, sino que tenían un superávit de méritos. Éste tesoro de méritos era administrado por el Papa, el cual podía adjudicárselos al que le faltara. Estos dones de méritos son las indulgencias.
En un principio esas indulgencias eran ofrecidas a los que participaran en la primera Cruzada; pero a medida que la iglesia se vio necesitada de dinero, comenzaron a ser vendidas. Como veremos más adelante, el escándalo por la venta de indulgencias en Alemania fue la chispa que encendió la Reforma.
Pero algunos cambios comenzaron a ocurrir, sobre todo a partir del siglo XIV, que amenazaban ese reinado incuestionable de la iglesia, como veremos en nuestro próximo artículo.


Logos: La Palabra hecha Realidad

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6



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LA PALABRA DEL MENSAJE CRISTIANO
Logos significa palabra. El Cuarto Evangelio usa este vocablo en sentido técnico cuando llama a Jesús El Verbo; pero antes de ocuparnos con este uso especial de logos, necesitamos estudiar su utilización ordinaria en el NT. Naturalmente, esta es una de las palabras griegas más comunes, pero, aún así, cuanto más la estudiemos, más veremos la riqueza que contiene su significado.
Ho logos, la palabra, llega a ser casi sinónimo de mensaje cristiano. Marcos nos dice que Jesús predicaba la palabra a las multitudes (Mr. 2:2). En la parábola del sembrador, la semilla era la palabra (Mr. 4:14). La tarea de Pablo y de sus compañeros era predicar la palabra (Hch. 14:25). Muy a menudo se le llama palabra de Dios (Lc. 5:1; 11:28; Jn. 10:35; Hch. 4:31; 6:7; 13:44; 1 Co. 14:36; He. 13:7). Algunas veces, es la palabra del Señor (1 Ts. 4:15; 2 Ts. 3:1). Y, una vez, es la palabra de Cristo (Col. 3:16). Ahora bien, en griego, el genitivo puede ser subjetivo u objetivo. Si estos genitivos son subjetivos las frases significan: la palabra que Dios dio, la palabra que el Señor dio, la palabra que Cristo dio. Si son objetivos, significan: la palabra que dice de Dios, del Señor y de Cristo. Con toda probabilidad, tanto los significados subjetivos como los objetivos están implicados en estas frases, lo cual quiere decir que el mensaje cristiano, el logos, la palabra, es algo que viene de Dios; no es un descubrimiento del hombre, sino un don de Dios. Y es algo que dice de Dios, algo que el hombre no podía haber descubierto por sí mismo.
El hecho mismo de que logos sea casi sinónimo de mensaje cristiano, ya es significativo, pues, evidentemente, quiere decir que este mensaje es hablado, y, por tanto, no aprendido de un libro, sino transmitido de persona a persona. Papías, el escritor cristiano del siglo II, dice que aprendió más de vivir la palabra de Dios y de perseverar en ella, que de cualquier libro. El mensaje cristiano viene muchísimo más a menudo a través de la personalidad viva que a través de las páginas escritas o impresas.
Esta palabra, este logos, tiene ciertos oficios.
(I) La palabra juzga (Jn. 12:48). Un viejo catecismo pregunta qué sucederá a quien haga caso omiso de las verdades detalladas en él. Su respuesta es: la condenación, y de las más grandes, por cuanto el lector ya no puede alegar ignorancia. Saber de la verdad no es solamente un privilegio; es, también, una responsabilidad que recae sobre nosotros.
(II) La palabra purifica (Jn. 15:3; 1 Ti. 4:5). Purifica, desenmascarando el mal e indicando el camino de hacer el bien. La palabra corrige lo erróneo y exhorta a conducirse rectamente. Purifica en el sentido de que procura desarraigar los viejos defectos e infundir aliento para ir en pos de nuevas virtudes.
(III) A través de la palabra viene la creencia (Hch. 4:4). Ningún hombre puede creer en el mensaje cristiano hasta que no lo haya oído. La palabra es la que da a un hombre la oportunidad de creer; y, habiéndola oído, tiene el deber de darla a conocer a otros para que también crean.
(IV) La palabra es el agente del nuevo nacimiento (1 P. 1:23). Una cosa es cierta, como G. K. Chesterton dijo: “Sea un hombre lo que sea, no es lo que debe ser” (según Dios). Tiene que ser cambiado tan radicalmente, que ese cambio puede únicamente llamarse nuevo nacimiento, y la palabra es el primer agente en esta tremenda operación recreadora.
El estudio de la palabra logos llega a ser de primera necesidad cuando conocemos lo que el NT dice sobre cuál ha de ser nuestra actitud para con ella.
(I) El logos debe ser oído (Mt. 13:20; Hch. 13:7, 44). El cristiano tiene impuesto el deber de escuchar. Entre las múltiples voces del mundo, debe afinar el oído para distinguir lo que es mensaje de Dios. El cristiano nunca se dará la oportunidad de conocer si, previamente, no se da la de escuchar.
(II) El logos debe ser recibido (Lc. 8:13; Stg. 1:21; Hch. 8:14; 11:1; 17:11). Hay una forma de escuchar que es puramente superficial. O la corriente de palabras resbala sobre el oyente, por no hacerle efecto alguno, o escucha y se desentiende del asunto por considerar que no le sirve para nada. El mensaje cristiano no debe ser únicamente escuchado, sino también introducido en el corazón y en la mente, i.e. incorporado.
(III) El logos debe ser afianzado (Lc. 8:13). Los griegos decían que “el tiempo todo lo borra”. Una palabra puede ser oída, aceptada y, más tarde o más temprano, borrada por el paso del tiempo. El mensaje cristiano debe ser deliberadamente retenido. Ha de ocupar en la mente un lugar privilegiado. Ha de pensarse en él, meditarse, para que nunca se pierda.
(IV) El logos es para permanecer en él (Jn. 8:31). Cada hombre tiene su propio círculo de pensamientos e ideas en que vive, se mueve y tiene su razón de ser; en que descansa su vida y por el que dirige sus actividades. El mensaje cristiano debe ser aquello en y por lo que un hombre viva.
(V) El logos debe ser cumplido (Jn. 8:51; 14:23; 1 Jn. 2:5; Ap. 3:8). El mensaje cristiano es más que materia de conocimiento para la mente; es dirección para la vida. Se realiza en la acción, no en la especulación. Demanda obediencia. No es meramente algo para pensar; es una ética y una ley para ser acatadas.
(VI) El logos debe ser testificado (Hch. 8:25; Ap. 1:2). Es algo de lo que toda la vida de un hombre es testigo. Un hombre solamente demostrará que lo ha aceptado, viviéndolo. Sea cual fuere la sociedad de este hombre y el lugar que ocupe en ella, toda su vida y su acción deben decir del logos: “Yo sé que es verdadero, de lo cual doy fe”.
(VII) El logos debe ser servido (Hch. 6:4). El logos impone deberes. No es algo que un hombre acepta para sí, y nada más; es algo que ese hombre debe anhelar llevar a otros. No es algo que únicamente trae salud a su alma, sino algo por lo que debe estar dispuesto a consumir su vida.
(VIII) El logos debe ser anunciado. Dos palabras son especialmente usadas al respecto. 2 Ti. 4:2 usa la palabra kerussein, que es la utilizada con referencia a un heraldo que está proclamando algo. En Hechos 15:36 y 17:13 se emplea kataggellein, que es la palabra usada cuando se trata de una declaración oficial y autoritativa. La proclamación debe ser hecha con autoridad y con certeza, porque, cuando anunciamos el mensaje cristiano a otros, no partimos de: “Así digo yo”, sino de “así dice el Señor”.
(IX) El logos debe ser hablado con denuedo (Hch. 4:29; Fil. 1:14). Hace algún tiempo se publicó un libro con el sugestivo título de No Más Apologías. Esto bien podría significar que hemos estado demasiado ansiosos de enfrentarnos a medias con el mundo, que hemos tratado demasiado de afinar el mensaje cristiano para los oídos del mundo, que lo hemos aguado y mutilado a fin de hacerlo menos exigente y, por tanto, más atractivo. Debería haber cierta inflexibilidad de calidad en nuestra proclamación del logos.
(X) El logos debe ser enseñado (Hch. 18:11). El mensaje cristiano principia con la proclamación, pero debe seguir con la explicación. Una de las más graves flaquezas de la iglesia es que hay demasiadas personas que no saben lo que significa cristianismo ni lo que éste cree ni lo que representa; y una de las mayores faltas de la predicación es que, a menudo, exhorta a los hombres a ser cristianos sin enseñarles lo que es el cristianismo. La enseñanza constituye una parte esencial del mensaje cristiano.
(XI) El logos debe ser llevado a la práctica (Stg. 1:22). El mensaje cristiano no es, exclusivamente, para la calma del estudio, para la disección de la cátedra, para las acrobacias mentales del grupo de discusión. Es para vivirlo cotidianamente.
(XII) El logos puede ser causa de persecución y sufrimiento (1 Ts. 1:6; Ap. 1:9). No es probable que tengamos que morir por nuestra fe; pero tendremos que vivir por ella, y pueden venir tiempos en que tengamos que escoger entre lo fácil y lo recto.
Si nuestra relación con el logos implica obligaciones, estará inevitablemente expuesta a los fracasos.
(I) En el logos puede dejarse de creer (1 P. 2:8), porque el oyente piense que es demasiado bueno para creerlo o porque, en su creencia fundada en los deseos más que en los hechos, no quiere que sea cierto, ya que el logos condena su vida y busca cambiarla.
(II) El logos puede ser tanto arrebatado como ahogado (Mt. 13:22; cf. Mr. 4:15). Las tentaciones, los impulsos, las pasiones de la vida, pueden hacer a un hombre olvidar el mensaje cristiano poco después de oírlo. Las actividades, los cuidados, afanes y placeres del vivir pueden tomar tanto de la existencia de una persona, que el mensaje cristiano se ahoga en ella porque no tiene dónde alentar.
(III) El logos puede ser falsificado y adulterado (2 Co. 2:17; 4:2). Siempre que un hombre comience a escucharse y, por tanto, a dejar de escuchar a Dios, su versión del mensaje cristiano será distorsionada e inadecuada. Siempre que olvide someter sus conceptos e ideas a la prueba de la Palabra del Espíritu de Dios, producirá una versión del mensaje cristiano que será suya, pero no de Dios. Si continúa obrando así, acabará por amar a su pequeño sistema más que a la verdad de Dios.
(IV) El logos puede ser invalidado (Mr. 7:13). Es fatalmente fácil desplazar el mensaje cristiano, obscurecerlo con interpretaciones humanas, complicar su sencillez a base de condiciones, reservas y aclaraciones. Siempre que consideremos el mensaje cristiano como algo con lo que tenemos que efectuar un acuerdo, más bien que como algo a lo que nos tenemos que rendir, corremos el riesgo de hacerlo ineficaz. Sin “sometimiento” al mensaje, éste no puede hacer ni lograr su pleno efecto.
Cuando examinamos el contenido del mensaje cristiano en el NT, empezamos a apreciar, como nunca, las riquezas de esta fe que se nos ofrece. La palabra logos se emplea en el Nuevo Testamento por lo menos con siete genitivos diferentes, los cuales expresan en qué consiste el mensaje. Veámoslos.
(I) El mensaje cristiano es una palabra de buenas nuevas (Hch. 15:7). Nos trae tales noticias de Dios, que hacen al corazón cantar de gozo. El día más grande de la vida de un hombre es aquel en que descubre el amor. El mensaje cristiano conduce al hombre a descubrir nada menos que el amor de Dios.
(II) El mensaje cristiano es una palabra de verdad (Jn. 17:7; Ef. 1:13; Stg. 1:8). Toda la vida es una búsqueda profunda de la verdad. “¿Qué es la verdad?”, preguntó el burlón de Pilato, y no aguardó la respuesta. Puede que sea así; pero la vida resultaría intolerable si no hubiera estrellas fijas. El mensaje cristiano infunde seguridad al hombre.
(III) El mensaje cristiano es una palabra de vida (Fil. 2:16). El mensaje cristiano capacita al hombre para dejar de existir y comenzar a vivir. Le da Vida, con V mayúscula.
(IV) El mensaje cristiano es una palabra de justicia (He. 5:13) que dice al hombre dónde queda la bondad; le muestra lo que es misericordia; le da nuevas normas de vida; lo capacita para enriquecerlas y le da poder para cumplirlas.
(V) El mensaje cristiano es una palabra de reconciliación (2 Co. 5:19). La misma esencia de esta declaración es que Dios no se considera nuestro enemigo: es nuestro amigo. No se trata de que Dios necesitará reconciliarse con nosotros; el NT nunca dice eso. Eramos nosotros quienes necesitábamos ser reconciliados con Dios. La gran dádiva del mensaje cristiano es quitar la enajenación del hombre respecto de Dios y hacer posible la más grande las amistades.
(VI) El mensaje cristiano es una palabra de salvación (Hch. 13:26). Es la palabra de rescate. Rescata al hombre de los lazos del mal que lo maniataban. Lo potencia para vencer las tentaciones y obrar rectamente y con cordura. Lo libra del castigo que hubiera recaído sobre él si Dios le hubiese tratado según justicia y razón, y no con amor. Lo eleva sobre el estado mortecino en que se encuentra en esta vida, estado en que se hubiera encontrado en la otra.
(VII) El mensaje cristiano es la palabra de la cruz (1 Co. 1:18). Es la historia de uno que murió por los hombres. Es la historia de un amor que no se detuvo ante el sacrificio y que, por tanto, demuestra no haber nada que Dios no arrostre, sufra o sacrifique por amor al hombre. El corazón del logos cristiano es la cruz.
En el NT hay un uso técnico de la palabra logos. Está en el prólogo del Cuarto Evangelio, y culmina en la gran declaración: “La Palabra (logos) fue hecha carne, y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14). Esta es una de las afirmaciones más trascendentales del NT, y tendremos que profundizar en ella si queremos apoderarnos de algo de su significado.
(I) Debemos empezar recordando que, en griego, logos tiene dos significados: palabra y razón, y ambos se entretejen juntamente.
(II) Comencemos por el trasfondo judío de esta palabra. En el pensamiento judío, una palabra no era simplemente un sonido articulado que expresa una idea: la palabra hacía cosas. La palabra de Dios no es un mero sonido: es una causa eficiente. En el relato de la creación, la palabra de Dios crea. Dios dijo: sea la luz; y fue la luz (Gn. 1:3). Por la palabra de Dios, fueron hechos los cielos … porque él dijo, y fue hecho (Sal. 33:6, 9). Envió su palabra, y los sanó (Sal. 107:20). La palabra de Dios hace lo que él quiere (Is. 55:11). Debemos recordar siempre que, en el pensamiento judío, la palabra de Dios no sólo decía, también hacía.
(III) Hubo un tiempo en que los judíos hablaban arameo porque habían olvidado su lengua hebrea. Por tanto, fue necesario traducir las Escrituras al arameo. Estas traducciones se llaman Targums. Ahora bien, como, en la simplicidad del AT, se atribuían a Dios sentimientos, acciones, reacciones y pensamientos al estilo de los hombres, los artífices de los Targums sintieron que todo esto aplicado al Altísimo seguía siendo demasiado humano, y, entonces, comenzaron a usar una circunlocución para expresar el nombre de Dios, es decir, no hablaban de Dios, sino de la Palabra, la memra de Dios, dando lugar a lo siguiente: en Ex. 19:17, los Targums dicen que Moisés sacó del campamento al pueblo para encontrarse con la memra, la Palabra de Dios, en vez de con Dios. En Dt. 9:3, la palabra de Dios, la memra, es fuego consumidor. En Is. 48:13 leemos: Mi mano fundó también la tierra y midió los cielos. Y en los Targums se dice: Por mi Palabra, mi memra, he fundado la tierra, y por mi fuerza he suspendido los cielos. El resultado fue que las escrituras judías, en su forma popular, se llenaron de la frase: La Palabra, la memra de Dios; y la palabra estaba siempre haciendo, no meramente diciendo.
(IV) Recordemos que palabra y razón están entrelazadas. En el pensamiento judío hay otra gran concepción: la de Sabiduría (sophia). Esto es así mayormente en Proverbios. Dios con sabiduría fundó la tierra (Pr. 3:13–20). El gran pasaje está en 8:1–9, donde la sabiduría existe desde siempre; antes que la tierra lo fuera, la sabiduría estaba con Dios. Esta idea se encuentra muy desarrollada en los libros escritos entre los dos Testamentos. En Eclesiástico 1:1–10 se dice que la Sabiduría fue concebida antes de todas las cosas, y que está derramada sobre toda la creación. En la Sabiduría de Salomón, la Sabiduría lo hace todo (9:12). La Sabiduría fue el instrumento de Dios en la creación y está entretejida con toda ella.
De este modo, en el pensamiento judío tenemos dos grandes concepciones respaldando la idea de Jesus como la Palabra, el logos de Dios. Primera, la Palabra de Dios no es únicamente discurso: es poder. Segunda, resulta imposible separar las ideas de Palabra y Sabiduría; y la Sabiduría de Dios fue lo que creó y penetró el universo que él hizo.
Al final del siglo I, la iglesia tuvo que hacer frente a un serio problema de comunicación. La iglesia se originó en el judaísmo, pero necesitaba presentar su mensaje a un mundo griego, que las categorías del judaísmo le eran ajenas. Como Goodspeed indica: “Un griego que quisiera ser cristiano estaba obligado a aceptar a Cristo, el Mesías. Naturalmente, preguntaría qué significaba eso, y hubiese habido que darle un cursillo de apocalíptica judía. ¿No había otra forma de introducirle directamente en los valores de la civilización cristiana sin ser siempre dirigido, podríamos incluso decir desviado, a través del judaísmo? ¿Debía el cristianismo utilizar siempre un vocabulario judío?” Alrededor del año 100 d. de J.C., hubo un hombre en Efeso, llamado Juan, que advirtió el problema. Este hombre fue quizás la mente más grande de la iglesia cristiana; y, repentinamente, vio la solución. Tanto judíos como griegos tenían la concepción del logos de Dios, ¿no podrían aunarse las dos ideas? Veamos el trasfondo griego con que trabajó Juan.
(I) Por el año 560 a. de J.C., hubo un filósofo griego, llamado Heráclito, que también vivió en Efeso. Este pensador concebía el mundo como un flujo. Todo está cambiando continuamente; no hay nada estático en el mundo. Pero, si todo cambia sin cesar, ¿por qué no es el mundo un completo y absoluto caos? Su respuesta fue: “Todo sucede conforme al logos”. En el mundo operan una razón y una mente; esa mente es la de Dios, es el logos de Dios; y el logos es el que hace que el universo sea un cosmos ordenado, y no un confuso caos.
(II) Esta idea de una mente, una razón, un logos, gobernando el mundo fascinaba a los griegos. Anaxágoras habló de la mente (nous) que “todo lo gobierna”. Platón decía que el logos de Dios era el que mantenía los planetas en sus órbitas y el que traía de vuelta las estaciones y los años en sus tiempos determinados. Pero fueron los estoicos, que estaban en su apogeo cuando el NT fue escrito, quienes amaron apasionadamente esta concepción. Para ellos el logos de Dios “vagaba—como Cleanto decía—por todas las cosas”. El curso de los tiempos, de las estaciones, de las mareas, de las estrellas, en fin, de todo, era ordenado por el logos; el logos fue el que introdujo la razón en el mundo. Posteriormente, la propia mente del hombre era una pequeña porción del logos: “La razón no es otra cosa que una partícula del espíritu divino inmersa en el cuerpo humano”, dijo Séneca. El logos fue el que puso la razón en el universo y en el hombre; y este logos era la mente de Dios.
(III) Esta concepción llegó a su clímax con Filón, un judío alejandrino que fusionó el método de pensamiento hebreo con los conceptos griegos. Para Filón el logos de Dios estaba “inscrito y grabado en la constitución de todas las cosas”. El logos es “el guardián por medio del que el piloto del universo gobierna todas las cosas”. “Los hombres se igualan en su capacidad de entender al logos”. “El logos es el sumo sacerdote que pone las almas ante Dios”. El logos es el puente entre el hombre y Dios.
Ahora podemos ver lo que Juan estaba haciendo por medio de su importantísima y profunda declaración: “La Palabra fue hecha carne”.
(I) Estaba vistiendo al cristianismo con un ropaje que un griego podía interpretar. He aquí un desafío para nosotros. El rehusó seguir expresando el cristianismo por medio de las anticuadas categorías del judaísmo, y usó categorías que, en su tiempo, se conocían y entendían. Una y otra vez la iglesia ha fracasado en esta tarea (de expresar las mismas ideas con distintas categorías) por pereza mental, por miedo a cortar las amarras del pasado, por huir de alguna posible herejía; pero “el hombre que quiera descubrir un nuevo continente tiene que aceptar el riesgo de navegar por un mar que no está en la carta”. Si, en cualquier tiempo, hemos de hablar a las gentes del mensaje cristiano, debemos utilizar un lenguaje que puedan entender. Esto es precisamente lo que Juan hizo.
(II) El autor del Cuarto Evangelio estaba dándonos una nueva cristología. Llamando a Jesús logos, Juan declaraba que (a) Jesús es el poder creador de Dios venido a los hombres. Jesús no sólo habló la palabra de conocimiento: El es la palabra de poder. Jesús no vino tanto para decirnos cosas como para hacer cosas por nosotros. (b) Jesucristo es la mente de Dios encarnada. Podríamos bien traducir las palabras de Juan: “La mente de Dios se hizo hombre”. Una palabra es siempre “la expresión de un pensamiento”, y Jesús es la perfecta expresión del pensamiento de Dios para los hombres.
Haremos bien en redescubrir y predicar otra vez a Jesucristo como el logos, la Palabra de Dios.


Ayuda Ministerial: Los Conflictos arreglados a la luz de la Palabra

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1Cor 6.1-40
6 ¿Cómo se atreve alguno de vosotros, teniendo un asunto contra otro, a ir a juicio delante de los injustos y no, más bien, delante de los santos? 2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar pleitos tan pequeños? 3 ¿No sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más las cosas de esta vida! 4 Por tanto, en caso de haber pleitos con respecto a las cosas de esta vida, a los que para la iglesia son de poca estima, ¿a éstos ponéis para juzgar?  5 Para avergonzaros lo digo. Pues, ¿qué? ¿No hay entre vosotros ni un solo sabio que pueda juzgar entre sus hermanos? 6 Pero hermano va a juicio contra hermano, ¡y esto ante los incrédulos! 7 Sin lugar a duda, ya es un fracaso total para vosotros el que tengáis pleitos entre vosotros. ¿Por qué no sufrir más bien la injusticia? ¿Por qué no ser más bien defraudados? 8 Sin embargo, vosotros hacéis injusticia y defraudáis, ¡y esto a los hermanos!
9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, pero ya sois santificados, pero ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo  y en el Espíritu de nuestro Dios.
Consagrar el cuerpo a Dios
12 Todas las cosas me son lícitas, pero no todo me conviene. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna. 13 La comida es para el estómago, y el estómago para la comida, pero Dios destruirá tanto al uno como a la otra.
El cuerpo no es para la inmoralidad sexual, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. 14 Pues como Dios levantó al Señor, también a nosotros nos levantará por medio de su poder. 15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡De ninguna manera! 16 ¿O no sabéis que el que se une con una prostituta es hecho con ella un solo cuerpo? Porque dice: Los dos serán una sola carne.  17 Pero el que se une con el Señor, un solo espíritu es.
18 Huid de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. 19 ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo.

El deber conyugal
7 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer. 2 Pero a causa de la inmoralidad sexual, cada hombre tenga su esposa, y cada mujer tenga su esposo. 3 El esposo cumpla con su esposa el deber conyugal; asimismo la esposa con su esposo. 4 La esposa no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo; asimismo el esposo tampoco tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposa.
5 No os neguéis el uno al otro, a menos que sea de acuerdo mutuo por algún tiempo, para que os dediquéis a la oración y volváis a uniros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. 6 Esto digo a modo de concesión, no como mandamiento. 7 Más bien, quisiera que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don procedente de Dios: uno de cierta manera, y otro de otra manera.
8 Digo, pues, a los no casados y a las viudas que les sería bueno si se quedasen como yo. 9 Pero si no tienen don de continencia, que se casen; porque mejor es casarse que quemarse.
La permanencia del matrimonio
10 Pero a los que se han casado mando,  no yo, sino el Señor: que la esposa no se separe de su esposo 11 (pero si ella se separa, que quede sin casarse o que se reconcilie con su esposo), y que el esposo no abandone a su esposa.
12 A los demás digo yo, no el Señor: que si algún hermano tiene esposa no creyente,  y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si alguna esposa tiene esposo no creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el esposo no creyente es santificado en la esposa, y la esposa no creyente en el creyente.  De otra manera vuestros hijos serían impuros, pero ahora son santos. 15 Pero si el no creyente se separa, que se separe. En tal caso, el hermano o la hermana no han sido puestos bajo servidumbre, pues Dios os  ha llamado a vivir en paz. 16 Porque, ¿cómo sabes, oh esposa, si quizás harás salvo a tu esposo? ¿O cómo sabes, oh esposo, si quizás harás salva a tu esposa?
El cristiano en su ambiente social
17 Solamente que viva cada uno como el Señor le asignó, y tal como era cuando Dios le llamó; así ordeno en todas las iglesias. 18 ¿Fue llamado alguien ya circuncidado? No disimule su circuncisión. ¿Ha sido llamado alguien incircunciso? No se circuncide. 19 La circuncisión no es nada, y la incircuncisión no es nada; más bien, lo que vale es guardar los mandamientos de Dios. 20 Cada uno permanezca en la condición  en que fue llamado. 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes; pero si puedes hacerte libre, por supuesto procúralo. 22 Porque el que en el Señor es llamado siendo esclavo, es hombre libre del Señor. De igual manera, también el que es llamado siendo libre, es esclavo del Señor. 23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres. 24 Hermanos, que cada uno se quede para con Dios en la condición  en que fue llamado.
Consejos para los no casados
25 Pero con respecto a los que son solteros,  no tengo mandamiento del Señor, aunque les doy mi parecer como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. 26 Pues, a causa de la presente  dificultad, bien me parece que al hombre le sea bueno quedarse como está. 27 ¿Estás ligado a esposa? No procures desligarte. ¿Estás libre de esposa? No busques esposa. 28 Pero también, si te casas, no pecas; y si la soltera  se casa, no peca; aunque aquellos que se casan tendrán aflicción en la carne, y yo quisiera evitárosla.
29 Pero os digo esto, hermanos, que el tiempo se ha acortado. En cuanto al tiempo que queda, los que tienen esposas sean como si no las tuvieran; 30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; 31 y los que disfrutan de este mundo, como si no disfrutaran de él. Porque el orden presente de este mundo está pasando.
32 Quisiera, pues, que estuvieseis libres de ansiedad. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; 33 pero el casado se preocupa de las cosas de la vida, de cómo ha de agradar a su esposa, 34 y su atención está dividida.  La mujer no casada, o soltera,  se preocupa de las cosas del Señor, a fin de ser consagrada tanto en cuerpo como en espíritu. En cambio, la casada tiene cuidado de las cosas de la vida,  de cómo ha de agradar a su esposo. 35 Esto digo para vuestro provecho; no para poneros restricción, sino para que viváis honestamente, atendiendo al Señor sin impedimento.
36 Si alguien  considera que su comportamiento es inadecuado hacia su virgen  y si está en la flor de la edad y por eso siente obligación de casarse, puede hacer lo que quiere; no comete pecado. Cásense. 37 Pero el que está firme en su corazón, no teniendo necesidad, sino que tiene dominio sobre su propia voluntad y así ha determinado en su corazón conservársela virgen, hará bien. 38 De modo que el que se casa con  su virgen  hace bien; y de igual manera, el que no se casa  hace mejor.
El matrimonio de las viudas
39 La esposa está ligada  mientras viva su esposo. Pero si su esposo muere, está libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. 40 Pero según mi opinión, más feliz será si permanece así. Y pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios.


Santa Biblia : Reina-Valera Actualizad. (1989). (electronic ed. of the 1989 editio., 1 Co 6.1–7.40). El Paso: Baptist Spanish Publishing House.

viernes, 1 de noviembre de 2013

La desobediencia: Un pecado que arruinó nuestro estado virginal

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6


 
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Desobediencia
Sinopsis
Rehusarse a obedecer a alguien, especialmente alguien en una posición de autoridad. Las Escrituras insisten en la necesidad de obedecer a Dios todo el tiempo.
La desobediencia entra en el corazón de las personas por varias razones
Desobediencia viene por la avaricia y la lujuria
Génesis 3.6 (RVA) — 6 Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió.
Génesis 3.11–12 (RVA) — 11 Le preguntó Dios: —¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te mandé que no comieses? 12 El hombre respondió: —La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y yo comí.
Éxodo 16.19–20 (RVA) — 19 Y Moisés les dijo: —Ninguno guarde nada de ello hasta el día siguiente. 20 Pero no obedecieron a Moisés, sino que algunos guardaron algo para el día siguiente; pero crió gusanos y hedió. Y Moisés se enojó contra ellos.
Josué 7.20–21 (RVA) — 20 Acán respondió a Josué diciendo: —Verdaderamente yo he pecado contra Jehovah Dios de Israel, y he hecho así y así: 21 Vi entre el botín un manto babilónico muy bueno, 200 siclos de plata y un lingote de oro de 50 siclos de peso, lo cual codicié y tomé. Todo ello está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero está debajo de ello.
2º Samuel 11.2–4 (RVA) — 2 Y sucedió que al atardecer David se levantó de su cama y se paseaba por la azotea del palacio, cuando vio desde la azotea a una mujer que se estaba bañando. Y la mujer era muy bella. 3 David mandó preguntar por la mujer, y alguien le dijo: —¿No es ésta Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías el heteo? 4 David envió mensajeros y la tomó. Cuando ella vino a él, él se acostó con ella, que estaba purificándose de su impureza. Entonces ella regresó a su casa.
Desobediencia surge por la impaciencia
Éxodo 32.23 (RVA) — 23 Ellos me dijeron: "Haz para nosotros dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido."
Ver también Nm 20.10–11 ; 1 Sm 13.8–14
Números 20.10–11 (RVA) — 10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la roca, y él les dijo: —¡Escuchad, rebeldes! ¿Sacaremos para vosotros agua de esta roca? 11 Entonces Moisés levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces. Y salió agua abundante, de modo que bebieron la congregación y su ganado.
1º Samuel 13.8–14 (RVA) — 8 El esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había señalado. Pero como Samuel no venía a Gilgal y el pueblo se le dispersaba, 9 Saúl dijo: —Traedme el holocausto y los sacrificios de paz. El ofreció el holocausto. 10 Y sucedió que al acabar de ofrecer el holocausto, he aquí que venía Samuel. Saúl le salió al encuentro para saludarle,11 y Samuel le preguntó: —¿Qué has hecho? Saúl respondió: —Cuando vi que el pueblo se me dispersaba, que tú no venías en el plazo señalado y que los filisteos estaban reuniéndose en Micmas, 12 entonces pensé: "Los filisteos descenderán ahora a Gilgal contra mí, y yo no he implorado el favor de Jehovah." Por eso me vi forzado y ofrecí el holocausto. 13 Entonces Samuel dijo a Saúl: —Has actuado torpemente. No guardaste el mandamiento que Jehovah tu Dios te dio. ¡Pues ahora Jehovah hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre! 14 Pero ahora tu reino no será duradero. Jehovah se ha buscado un hombre según su corazón, a quien Jehovah ha designado como el soberano de su pueblo, porque tú no has guardado lo que Jehovah te mandó.
Desobediencia viene por el temor
Jeremías 43.2–7 (RVA) — 2 Azarías hijo de Osaías, Johanán hijo de Carea y todos los hombres arrogantes dijeron a Jeremías: —¡Dices mentiras! No te ha enviado Jehovah nuestro Dios, para decir: "No entréis a Egipto para residir allí"; 3 sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra nosotros, para entregarnos en mano de los caldeos, a fin de que nos maten o que nos lleven cautivos a Babilonia. 4 Así que Johanán hijo de Carea, todos los oficiales de los soldados y todo el pueblo no obedecieron la voz de Jehovah, para quedarse en la tierra de Judá. 5 Más bien, Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de los soldados tomaron a todo el remanente de Judá (los que habían regresado, para residir en la tierra de Judá, de todas las naciones a donde habían sido echados), 6 a hombres, a mujeres, a niños, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradán, el capitán de la guardia, había dejado con Gedalías hijo de Ajicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías. 7 Entraron en la tierra de Egipto, porque no obedecieron la voz de Jehovah; y llegaron hasta Tafnes.
Juan 7.13 (RVA) — 13 Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de él, por miedo de los judíos.
Juan 12.42 (RVA) — 42 No obstante, aun de entre los dirigentes, muchos creyeron en él, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.
Gálatas 2.12 (RVA) — 12 Pues antes que viniesen ciertas personas de parte de Jacobo, él comía con los gentiles; pero cuando llegaron, se retraía y apartaba, temiendo a los de la circuncisión.
Desobediencia es el resultado del orgullo y la arrogancia
Levítico 10.1 (RVA) — 1 Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, pusieron sobre él incienso y ofrecieron delante de Jehovah fuego extraño que él no les había mandado.
Ver también Éx 5.2 ; 2 Cr 26.16
Éxodo 5.2 (RVA) — 2 Pero el faraón respondió: —¿Quién es Jehovah para que yo escuche su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehovah, ni tampoco dejaré ir a Israel.
2º Crónicas 26.16 (RVA) — 16 Cuando Uzías se hizo fuerte, su corazón se enalteció hasta corromperse. El actuó con infidelidad contra Jehovah su Dios y entró en la casa de Jehovah para quemar incienso en el altar del incienso.
Incredulidad es desobediencia
Hebreos 3.12 (RVA) — 12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros un corazón malo de incredulidad que os aparte del Dios vivo.
Ver también Jr 7.23–28 ; Ro 11.30–32 Ro 11:20 hace claro que la desobediencia de la que habla aquí es la incredulidad ; He 3.18–19 ; He 4.2 ; He 4.6
Jeremías 7.23–28 (RVA) — 23 Más bien, les mandé esto diciendo: ’Escuchad mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien.’24 Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que caminaron en la dureza de su malvado corazón, según sus propios planes. Caminaron hacia atrás y no hacia adelante. 25 Desde el día en que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta este día, os envié todos mis siervos los profetas, persistentemente, día tras día. 26 Pero no me escucharon ni inclinaron su oído; más bien, endurecieron su cerviz y actuaron peor que sus padres. 27 "Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás, pero no te responderán. 28 Por tanto, les dirás: ’Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehovah su Dios ni aceptó la corrección. La fidelidad se ha perdido; ha sido eliminada de sus bocas.’
Romanos 11.30–32 (RVA) — 30 De igual manera, vosotros en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos. 31 Asimismo, ellos han sido desobedientes en este tiempo, para que por la misericordia concedida a vosotros, también a ellos les sea ahora concedida misericordia. 32 Porque Dios encerró a todos bajo desobediencia, para tener misericordia de todos.
Hebreos 3.18–19 (RVA) — 18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no obedecieron? 19 Y vemos que ellos no pudieron entrar debido a su incredulidad.
Hebreos 4.2 (RVA) — 2 Porque también a nosotros, como a ellos, nos han sido anunciadas las buenas nuevas; pero a ellos de nada les aprovechó oír la palabra, porque no se identificaron por fe con los que la obedecieron.
Hebreos 4.6 (RVA) — 6 Puesto que falta que algunos entren en el reposo, ya que aquellos a quienes primero les fue anunciado no entraron a causa de la desobediencia,
Falta de amor es desobediencia
Juan 14.24 (RVA) — 24 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me envió.
Ver también 1 Jn 2.9 ; 1 Jn 3.15
1 Juan 2.9 (RVA) — 9 El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía.
1 Juan 3.15 (RVA) — 15 Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.
Desobediencia a Dios lleva al castigo
Castigo se aplica a individuos
Génesis 3.17–19 (RVA) — 17 Y al hombre dijo: —Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: "No comas de él", sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; 18 espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.
Génesis 3.23–24 (RVA) — 23 Y Jehovah Dios lo arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado. 24 Expulsó, pues, al hombre y puso querubines al oriente del jardín de Edén, y una espada incandescente que se movía en toda dirección, para guardar el camino al árbol de la vida.
Levítico 10.1–2 (RVA) — 1 Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, pusieron sobre él incienso y ofrecieron delante de Jehovah fuego extraño que él no les había mandado. 2 Entonces salió fuego de la presencia de Jehovah y los consumió. Y murieron delante de Jehovah.
Números 20.12 (RVA) — 12 Luego Jehovah dijo a Moisés y a Aarón: —Por cuanto no creísteis en mí, para tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel, por eso vosotros no introduciréis esta congregación en la tierra que les he dado.
1º Samuel 28.18 (RVA) — 18 porque no obedeciste la voz de Jehovah ni ejecutaste el ardor de su ira contra Amalec. Por eso Jehovah te ha hecho esto hoy.
2º Samuel 12.14 (RVA) — 14 Pero como en este asunto has hecho blasfemar a los enemigos de Jehovah, el hijo que te ha nacido morirá irremisiblemente.
Jonás 1.10–12 (RVA) — 10 Aquellos hombres temieron muchísimo y le preguntaron: —¿Por qué has hecho esto? Pues entendieron que huía de la presencia de Jehovah, ya que él se lo había declarado. 11 Y le preguntaron: —¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme? Porque el mar se embravecía más y más. 12 Y él respondió: —Levantadme y echadme al mar, y se os calmará; pues yo sé que por mi causa os ha sobrevenido esta gran tempestad.
Efesios 5.5–6 (RVA) — 5 Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoral ni impuro ni avaro, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. 6 Nadie os engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
Castigo por la desobediencia de la incredulidad
2 Tesalonicenses 1.8–9 (RVA) — 8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no han conocido a Dios y a los que no obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús.9 Ellos serán castigados con eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
Ver también He 2.2–3
Hebreos 2.2–3 (RVA) — 2 Pues si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3 ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? Esta salvación, que al principio fue declarada por el Señor, nos fue confirmada por medio de los que oyeron,
Naciones que son castigadas
Génesis 15.14 (RVA) — 14 Pero yo también juzgaré a la nación a la cual servirán, y después de esto saldrán con grandes riquezas.
Ver también Hch 7.7
Hechos de los Apóstoles 7.7 (RVA) — 7 "Pero yo juzgaré a la nación a la cual sirvan", dijo Dios, " y después de esto saldrán y me rendirán culto en este lugar."
Deuteronomio 11.26–28 (RVA) — 26 "Mira, pues; yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehovah vuestro Dios que yo os mando hoy; 28 y la maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehovah vuestro Dios, sino que os apartáis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos de otros dioses que no habéis conocido.
Ver también Éx 32.35 ; Dt 28.15 ; Is 13.11
Éxodo 32.35 (RVA) — 35 Y Jehovah hirió al pueblo con una plaga por lo que habían hecho con el becerro que Aarón formó.
Deuteronomio 28.15 (RVA) — 15 "Pero si no escuchas la voz de Jehovah tu Dios a fin de procurar poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te mando hoy, todas estas maldiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán:
Isaías 13.11 (RVA) — 11 "Castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad. Haré que cese la arrogancia de los soberbios, y humillaré la altivez de los tiranos.
Desobediencia, como todos los pecados, puede ser perdonada
Romanos 5.19 (RVA) — 19 Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos.
Ver también Ef 2.1–5
Efesios 2.1–5 (RVA) — 1 En cuanto a vosotros, estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. 3 En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás. 4 Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos!


Agradando a Dios: Un estudio muy importante para el cristiano

Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6


 
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Agradando a Dios
Sinopsis
Un aspecto esencial en la vida de los creyentes que es más que materia de observación externa, sino un compromiso total y sincero con Dios.
Agradar a Dios es un mandamiento
Romanos 12.1 (RVA) — 1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 Corintios 5.9 (RVA) — 9 Por lo tanto, estemos presentes o ausentes, nuestro anhelo es serle agradables.
Gálatas 6.8 (RVA) — 8 Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
Colosenses 1.10 (RVA) — 10 para que andéis como es digno del Señor, a fin de agradarle en todo; de manera que produzcáis fruto en toda buena obra y que crezcáis en el conocimiento de Dios;
Colosenses 3.20 (RVA) — 20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es agradable en el Señor.
1 Tesalonicenses 4.1 (RVA) — 1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús que conforme aprendisteis de nosotros acerca de cómo os conviene andar y agradar a Dios, tal como estáis andando, así sigáis progresando cada vez más.
1 Timoteo 2.1–3 (RVA) — 1 Por esto exhorto, ante todo, que se hagan súplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que llevemos una vida tranquila y reposada en toda piedad y dignidad. 3 Esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador,
1 Timoteo 5.4 (RVA) — 4 Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan primero a ser piadosos con los de su propia casa y a recompensar a sus padres, porque esto es aceptable delante de Dios.
Es más importante agradar a Dios que agradar a la gente
Gálatas 1.10 (RVA) — 10 ¿Busco ahora convencer a los hombres, o a Dios? ¿Será que busco agradar a los hombres? Si yo todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Gálatas 1.15–16 (RVA) — 15 Pero cuando Dios -quien me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia- tuvo a bien 16 revelar a su Hijo en mí para que yo lo anunciase entre los gentiles, no consulté de inmediato con ningún hombre
1 Tesalonicenses 2.4 (RVA) — 4 Más bien, según fuimos aprobados por Dios para ser encomendados con el evangelio, así hablamos; no como quienes buscan agradar a los hombres, sino a Dios quien examina nuestros corazones.
Agradar a Dios involucra actitudes internas, no simplemente observancia externa
1º Crónicas 29.17 (RVA) — 17 Yo sé, oh Dios mío, que tú pruebas el corazón y que te agrada la rectitud. Por eso, con rectitud de corazón te he ofrecido voluntariamente todo esto. Y ahora he visto con alegría que tu pueblo que se encuentra aquí ha dado para ti espontáneamente.
Salmo 5.4 (RVA) — 4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad; la maldad no habitará junto a ti.
Salmo 69.30–31 (RVA) — 30 Alabaré con cánticos el nombre de Dios; lo exaltaré con acciones de gracias. 31 Esto agradará a Jehovah más que sacrificios de toros o de novillos que echan cuernos y pezuñas.
Salmo 147.10–11 (RVA) — 10 No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en los músculos del hombre. 11 Jehovah se complace en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.
Salmo 149.4 (RVA) — 4 Porque Jehovah se agrada de su pueblo, a los humildes adornará con salvación.
Proverbios 11.20 (RVA) — 20 Abominación le son a Jehovah los perversos de corazón, pero los íntegros de camino le son agradables.
Proverbios 12.22 (RVA) — 22 Los labios mentirosos son abominación a Jehovah, pero le agradan los que actúan con verdad.
Proverbios 15.8 (RVA) — 8 El sacrificio de los impíos es una abominación a Jehovah, pero la oración de los rectos le agrada.
Eclesiastés 5.4 (RVA) — 4 Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo; porque él no se complace en los necios. Cumple lo que prometes.
Isaías 1.11–13 (RVA) — 11 Dice Jehovah: "¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y del sebo de animales engordados. No deseo la sangre de toros, de corderos y de machos cabríos. 12 Cuando venís a ver mi rostro, ¿quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios? 13 No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los sábados y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
Ezequiel 18.23 (RVA) — 23 ¿Acaso quiero yo la muerte del impío?, dice el Señor Jehovah. ¿No vivirá él, si se aparta de sus caminos?
Ezequiel 33.11 (RVA) — 11 Diles: ¡Vivo yo, que no quiero la muerte del impío, sino que el impío se aparte de su camino y viva!, dice el Señor Jehovah. ¡Apartaos, apartaos de vuestros malos caminos! ¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?
Hageo 1.7 (RVA) — 7 Así ha dicho Jehovah de los Ejércitos: "Reflexionad acerca de vuestros caminos.
Malaquías 2.13–14 (RVA) — 13 "Y esto habéis hecho de nuevo: Cubrís el altar de Jehovah con lágrimas, con llanto y con suspiros, porque ya no miro las ofrendas ni las acepto con gusto de vuestra mano. 14 Y decís: ’¿Por qué?’ Porque Jehovah ha sido testigo entre ti y la mujer de tu juventud, a la cual has traicionado, a pesar de ser ella tu compañera y la mujer de tu pacto.
Romanos 8.8 (RVA) — 8 Así que, los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Gálatas 1.10 (RVA) — 10 ¿Busco ahora convencer a los hombres, o a Dios? ¿Será que busco agradar a los hombres? Si yo todavía tratara de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.
1 Tesalonicenses 2.4 (RVA) — 4 Más bien, según fuimos aprobados por Dios para ser encomendados con el evangelio, así hablamos; no como quienes buscan agradar a los hombres, sino a Dios quien examina nuestros corazones.
Hebreos 11.6 (RVA) — 6 Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan.
Los sacrificios y deberes agradan a Dios cuando son llevados a cabo con actitud correcta
Éxodo 29.18 (RVA) — 18 Harás arder todo el carnero sobre el altar. Es holocausto de grato olor a Jehovah, ofrenda quemada a Jehovah.
Éxodo 29.25 (RVA) — 25 Después las tomarás de sus manos y las harás arder en el altar, sobre el holocausto, como grato olor delante de Jehovah. Es una ofrenda quemada a Jehovah.
Éxodo 29.41 (RVA) — 41 "Ofrecerás el otro cordero al atardecer. Con él presentarás una ofrenda vegetal como la de la mañana, y del mismo modo su libación, como grato olor. Es una ofrenda quemada a Jehovah.
Levítico 1.9 (RVA) — 9 Y el sacerdote lavará con agua las vísceras y las piernas, y las hará arder todas sobre el altar. Es un holocausto, una ofrenda quemada de grato olor a Jehovah.
Levítico 3.5 (RVA) — 5 Los hijos de Aarón los harán arder en el altar, sobre el holocausto que está encima de la leña, en el fuego. Es una ofrenda quemada de grato olor a Jehovah.
Números 15.3 (RVA) — 3 presentaréis una ofrenda quemada del ganado vacuno o del ganado ovino, como grato olor a Jehovah, en holocausto o sacrificio por un voto especial, o como sacrificio voluntario, o por vuestras festividades.
Números 29.2 (RVA) — 2 "Como holocausto de grato olor a Jehovah ofreceréis un novillo, un carnero y siete corderos de un año, sin defecto.
Esdras 6.10 (RVA) — 10 para que ofrezcan sacrificios de grato olor al Dios de los cielos y oren por la vida del rey y de sus hijos.
Hebreos 13.16 (RVA) — 16 No os olvidéis de hacer el bien y de compartir lo que tenéis, porque tales sacrificios agradan a Dios.
Resultados de agradar a Dios
Salmo 37.23 (RVA) — 23 Por Jehovah son afirmados los pasos del hombre, y él se complacerá en su camino.
Ver también 1 Re 10.9 ; Job 33.26 ; Pr 16.7 ; Ec 2.26 ; Ec 7.26
1º Reyes 10.9 (RVA) — 9 ¡Bendito sea Jehovah tu Dios, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel! Por causa del eterno amor que Jehovah tiene por Israel, te ha constituido rey, a fin de que practiques el derecho y la justicia."
Job 33.26 (RVA) — 26 Oraría a Dios, y le sería favorable. Vería su rostro con gritos de júbilo, y Dios restituiría al hombre su justicia.
Proverbios 16.7 (RVA) — 7 Cuando los caminos del hombre le agradan a Jehovah, aun a sus enemigos reconciliará con él.
Eclesiastés 2.26 (RVA) — 26 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, conocimiento y alegría; pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que lo deje al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Eclesiastés 7.26 (RVA) — 26 Y yo he hallado más amarga que la muerte a la mujer que es una trampa, cuyo corazón es una red y cuyas manos son ataduras. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador quedará atrapado por ella.
Ejemplos de acciones que agradan a Dios
Oración
Proverbios 15.8 (RVA) — 8 El sacrificio de los impíos es una abominación a Jehovah, pero la oración de los rectos le agrada.
Hacer la voluntad de Dios
Hebreos 13.20–21 (RVA) — 20 Y el Dios de paz, que por la sangre del pacto eterno levantó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, 21 os haga aptos en todo lo bueno para hacer su voluntad, haciendo él en nosotros lo que es agradable delante de él por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Ver también Mt 7.21 ; Ef 6.6 ; 1 Jn 2.17
Mateo 7.21 (RVA) — 21 "No todo el que me dice ’Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Efesios 6.6 (RVA) — 6 no sirviendo sólo cuando se os esté mirando, como los que quieren quedar bien con los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo la voluntad de Dios con ánimo.
1 Juan 2.17 (RVA) — 17 Y el mundo está pasando, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Ejemplos de aquellos preocupados en agradar a Dios con sus acciones
Nehemías 5.19 (RVA) — 19 ¡Acuérdate de mí para bien, oh Dios mío, de todo lo que he hecho por este pueblo!
Éxodo 32.11 (RVA) — 11 Entonces Moisés imploró el favor de Jehovah su Dios, diciendo: —Oh Jehovah, ¿por qué se ha de encender tu furor contra tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto con gran fuerza y con mano poderosa?
Nehemías 13.31 (RVA) — 31 Dispuse lo necesario para la ofrenda de leña en los tiempos señalados y para las primicias. ¡Acuérdate de mí, oh Dios mío, para bien!
Salmo 90.17 (RVA) — 17 Sea sobre nosotros la gracia de Jehovah nuestro Dios. La obra de nuestras manos confirma entre nosotros; sí, confirma la obra de nuestras manos.
Salmo 104.34 (RVA) — 34 Que mi meditación le sea grata, y que yo me alegre en Jehovah.
Daniel 9.17 (RVA) — 17 Ahora pues, oh Dios nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus ruegos, y por amor de ti mismo, oh Señor, haz que resplandezca tu rostro sobre tu santuario desolado.
Ejemplos de personas que agradan a Dios
El ejemplo de Jesús
Mateo 3.17 (RVA) — 17 Y he aquí, una voz de los cielos decía: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Ver también Mt 17.5 ; Jn 5.30 ; Jn 8.29 ; Col 1.19 ; 2 P 1.17
Mateo 17.5 (RVA) — 5 Mientras él aún hablaba, de pronto una nube brillante les hizo sombra, y he aquí salió una voz de la nube diciendo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A él oíd."
Juan 5.30 (RVA) — 30 Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió.
Juan 8.29 (RVA) — 29 Porque el que me envió, conmigo está. El Padre no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.
Colosenses 1.19 (RVA) — 19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,
2 Pedro 1.17 (RVA) — 17 Porque al recibir de parte de Dios Padre honra y gloria, desde la grandiosa gloria le fue dirigida una voz: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Otros ejemplos
Gn 6.8 Noé
Génesis 6.8 (RVA) — 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehovah.
Moisés:
Éxodo 33.12–13 (RVA) — 12 Moisés dijo a Jehovah: —Mira, tú me dices a mí: "Saca a este pueblo." Pero tú no me has dado a conocer a quién has de enviar conmigo. Sin embargo, dices: "Yo te he conocido por tu nombre y también has hallado gracia ante mis ojos." 13 Ahora, si he hallado gracia ante tus ojos, por favor muéstrame tu camino, para que te conozca y halle gracia ante tus ojos; considera también que esta gente es tu pueblo.
Éxodo 33.17 (RVA) — 17 Jehovah dijo a Moisés: —También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia ante mis ojos y te he conocido por tu nombre.
Dt 33.23 Neftalí; 1 Sm 2.26 Samuel; 1 Re 3.10 Salomón; Lc 1.30 María; He 11.5 Enoc
Deuteronomio 33.23 (RVA) — 23 Dijo acerca de Neftalí: "Neftalí, satisfecho con favores y lleno de las bendiciones de Jehovah, posee la región del mar y del sur."
1º Samuel 2.26 (RVA) — 26 Y el niño Samuel crecía en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.
1º Reyes 3.10 (RVA) — 10 Pareció bien al Señor que Salomón pidiese esto.
Lucas 1.30 (RVA) — 30 Entonces el ángel le dijo: —¡No temas, María! Porque has hallado gracia ante Dios.
Hebreos 11.5 (RVA) — 5 Por la fe Enoc fue trasladado para no ver la muerte y no fue hallado, porque Dios le había trasladado. Antes de su traslado, recibió testimonio de haber agradado a Dios.