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sábado, 3 de septiembre de 2011

LOS EVANGELlCOS y EL PODER POLlTICO EN AMERlCA LATINA: Un error que no se debe Cometer


LOS EVANGELlCOS y EL PODER POLlTICO EN AMERlCA LATINA: Un error que no se debe Cometer

Tipo de Archivo: PDF | Tamaño: 24MBytes | Idioma: Spanish | Categoría: Capacitación Ministerial-Eclesiología
Información
Contenido
Prefacio
Introducción

Primera parte: Fe cristiana y poder político
1. El Estado desde una perspectiva bíblica C. René Padilla
2. Relaciones de la iglesia con el poder político
Modelo Reformado Sidney H. Rooy
3. Relaciones de la iglesia con el poder político
Modelo Bauti:sta Pablo A. Deiros
4. El poder y las ideologías en América LatiIla Samuel Escobar

Segunda parte: Estructuras de poder en América Latina
5. Estructura de poder en Brasil Robinson Cavalcanti
6. Estructura de poder en la República Dominicana Bienvenido Álvarez Vega
7. Estructura de poder en Nicaragua Gustavo Parajón
8. Estructura de poder en Venezuela Ramón Rojas León

Tercera parte: Corrientes ideológicas en América Latina
9. Ideologías y movimientos políticos en América Latina Pablo A. Deiros

Cuarta parte: Modelos de acción política
10. Organización Renovadora Auténtica (Venezuela)
11. Civismo en Acción (Argentina)
12. Comité Evangélico Pro-Ayuda al Desarrollo (Nicaragua)

Quinta parte: Declaración de Jarabacoa
 
¿Qué es la política? Se han dado cientos de definiciones a tan importante pregunta. Quizás cada una de ellas tiene algo de valor, si bien es difícil incluir en una declaración concisa toda .la riqueza de un concepto tan vasto. Sea como fuere, la política es una realidad inescapable. Es ese espacio natural de la vida humana en el que se ejercita la dimensión social del hombre. La política es el instrumento propicio para el desarrollo de la solidaridad, la responsabilidad, la justicia y la fraternidad. Como tal, comprende la situación, la organización, la competencia y los derechos propios de la participación en una sociedad. Por ser social, todo hombre es político. De modo que la vocación política siempre se pone de manifiesto, si bien con diversos matices y medidas de realización, según la participación y el grado de compromiso de cada persona.

El cristiano no está excluído de esta realidad. Precisamente porque "está en el mundo" (1n. 17: 11), como dijo Jesús, y en razón de su serio compromiso y contacto con el mundo en términos de "sal" y "luz", el creyente no puede evitar su involucramiento en la cuestión política. Como hijo de Dios está llamado a proyectar en el ámbito social los valores que surgen de su fe. No hay un solo espacio de la existencia humana en el que el cristiano no encuentre su lugar de testimonio del poder redentor de Dios en Jesucris-to. La luz y la sal del Evangelio deben llegar a todos los rincones de la experiencia personal y social, a través de creyentes comprometidos con el Reino de Dios en el mundo.
La fe cristiana no puede ser reducida al ámbito personal, familiar o eclesiástico, con exclusión del orden económico, social y político. La doctrina del sefíorío de Cristo sobre todas las cosas impide caer en la herejía maniquea de suponer que hay esferas de la existencia humana que son diabólicas y en las que Cristo no puede ser el Señor. No hay ser humano que no sea redimible y, en consecuencia, no hay situación humana o producción y acción humanas que no puedan ser transformadas por el poder redentor de J esucris-to (Ro. 11 :36; 1 Co. 8:6; Efe. 4:6; Col. 1: 16).

¿Cuál debe ser, entonces, la actitud del cristiano hacia la política? Para responder a este interrogante es necesario formular algunas consideraciones. Por un lado, habrá que preguntarse acerca de la naturaleza de la política; y, en segundo lugar, habrá que considerar el carácter del compromiso político.

En relación a la naturaleza de la política, es posible señalar dos cosas. La primera es que hay dos conceptos de política en su sentido más amplio o general. En este sentido la política mira al bien común, tanto en lo nacional co-mo en lo internacional. Le corresponde precisar los valores fundamentales de toda comunidad organizada. Los valores que hacen a la vida interna de una nación, como aquellos que tienen que ver con sus relaciones externas. El término política define los medios y la ética de las relaciones sociales. Política es, entonces, la preocupación por todo lo que tiene que ver con el bienestar común en términos de una nación en sus relaciones internas y externas. Todo ciudadano tiene el deber de "hacer política" en este sentido.
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Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible debe ser apto para enseñar;no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 1Timoteo3:2,6