sábado, 5 de enero de 2013

Curso: Consejería Bíblica - TEMA 1


. lConsejería Bíblica: Una herramienta para hoy
. biblias y miles de comentarios
 
INDICE
INTRODUCCiÓN ............................................................................................... 7             1.EL  CONSEJO  DE  DIOS  Y  EL  CONSEJERO ....................................... 13
2.  LA  RAIZ DE  LOS  PROBLEMAS .......................................................... 27
3.  EL PRÓPOSITO DE LAS PRUEBAS,  LAS DIFICULTADES Y  LOS  SUFRIMIENTOS     .......................................................................... 43
4.  PECADO  Y  ESCLAVITUD  ESPIRITUAL.. .......................................... 63
5.  SALVACIÓN  y  RESTAURACIÓN ....................................................... 83
6.  EL  MINISTERIO  DEL  ESPIRITU  SANTO .......................................... 97
7.  SANIDAD  DIVINA ................................................................................. 1 21
8.  LIBERACIÓN  DE  LA  ESCLAVITUD  ESPIRITUAL.. ...................... 14S
9.  LIBERACiÓN  ESPIRITUAL  Y  OCULTlSMO ................................. 171
10.  EL  MATRIMONIO ................................................................................. 203 
11. EL  HOGAR  CRISTIANO ...................................................................... 22S
12.  LA  FAMILIA  CRISTlANA .................................................................... 24S
 
Como podemos comprobar hoy los creyentes, las cosas en el mundo están empeorando, y cada vez  oímos más  de  "guerras  y  rumores  de  guerra",  tal  como  lo  profetizó Jesús  en Mateo  24:7-8  cuando  dijo:  "Porque  se  levantará  nación  contra  nación,  y reino  contra reino;  y habrá  pestes,  y hambres, y  terremotos  en diferentes  lugares.  y  todo  esto  será principio de dolores ".
Nos damos cuenta que el vivir cristiano bajo la guía del Espíritu Santo se ha hecho dificultoso para muchos creyentes, abunda la seducción  del  mal,  el  engaño;  fuertes  tentaciones  y  acusaciones han derrumbado  la  vida  de  cristianos sinceros  y  devotos.  Apocalipsis  12:12  nos  dice  que  el  diablo  ha  descendido  a  la  Tierra  con gran ira,  "sabiendo  que tiene poco  tiempo".
Por eso  la lucha espiritual nunca ha sido  tan crítica como  has-a  ahora,  si  bien  principalmente  en los  tiempos  de  Nerón y  de  la Inquisición muchos cristianos  fueron  masivamente perseguidos y martirizados,  la  mayoría de ellos no perdió la salvación eterna.
En cambio ahora la persecución del diablo viene a través de una inundación e incitación al  pecado,  para que los creyentes pierdan a  promesa  de  ser más  que  vencedores  en el  reino  de  los  cielos,  o que  algunos sean borrados  del  libro de  la  vida,  y así  pueda lograr sus objetivos malignos robando las almas o esclavizándolas espiri-tualmente.  Pero  el  Señor Jesucristo  nos  ha  dado  las  armas  espiri-tuales  y  todo  el  consejo  de  Dios  para  vencer cada  tentación,  cada engaño y cada acusación enviada en contra de  nosotros por el ene-migo  de  nuestras almas.
La  consejería espiritual es  un ministerio fundamental  para ayu-dar  a  todos  los  creyentes en  tiempos  de  crisis,  tal  como  Pablo  lo manifiesta  en  Hechos  20:27  cuando  dijo:  "No he  rehuido  anuncia-ros  todo  el  consejo de  Dios".  Este es un ministerio que Dios ha otorgado  al  cuerpo  de  Cristo  para  que  nos  soportemos  unos  a  otros, nos  perdonemos unos  a  otros,  y  podamos  ser  vencedores  contra las  artimañas del  diablo.
Para  ello  debemos  adiestrarnos  para  que  "la  palabra  de  Cristo more en abundancia en nosotros,  enseñándonos y  exhortándonos unos a  otros  en  toda  sabiduría ... "  (Colosenses  3:16).  Es  necesario  ins-truirnos en el  conocimiento de la  palabra de Dios  para ser de  ayuda  eficaz a otros hermanos en la  fe  y para vivir una vida victoriosa nosotros mismos,  perseverando hasta el  fin,  y predicando el  evangelio del reino  a todo el  mundo.
Lamentablemente,  muchos  han  asociado  la  consejería  bíblica espiritual  con  la psicología  humanista  o  la  medicina  psiquiátrica, y  en  algunos  casos  se  ha  requerido  en  congregaciones  cristianas que el  consejero espiritual tenga algún título profesional de psicología humanista.
Esto está muy lejos del propósito de Dios; en realidad, todo pastor o maestro bíblico  tiene que guiar fielmente el rebaño del Padre y alimentarlo de  la  palabra viva  de Dios; no solo debe administrar la  Palabra  en  la  predicación,  sino  que  debe  estar  preparado  para aconsejar  a  las  ovejas  necesitadas,  heridas  o  descarriadas,  para mantenerlas  guardadas  dentro  del  redil.  Sin  embargo,  también cualquier  fiel  cristiano  puede  intervenir  en  la  tarea  de  aconsejar, sin ser  un  ministro  cristiano  en el  ejercicio  del  pastorado  o  de  la
enseñanza bíblica.
De  hecho,  todo creyente es  responsable de  anunciar el  evange-lio de Jesucristo a todo aquel que vive  separado de Dios;  para esto no  se  requiere  un  título  de  ministro  cristiano,  pero  sí  se  requiere el  consejero  cristiano  un profundo  conocimiento  de  las Escrituras y de una preparación personal en su carácter. Esto significa que si alguien tiene una vocación para aconsejar,  debe prepararse para la obra del ministerio. La  mejor preparación y entrenamiento para aconsejar bíblicamente es  formarse  en un buen seminario  bíblico y  teológico,  o  en una escuela  l.e  líderes,  reconocidos  por su  solidez doctrinal.
Porque los  recursos sobre los  que debe  apoyarse  todo conseje-ro cristiano es la palabra de Dios, la guía del Espíritu Santo y la co-munión con la  Iglesia del  Señor.  De  hecho,  quiero aclarar,  que no hay lugar en el  cuerpo de  Cristo para los consejeros independientes que obran por su propia cuenta sin estar unidos al  cuerpo o sin pertenecer a una congregación cristiana reconocida.
Dios  manifiesta  en  la  Biblia  el  deseo  de  que  cada  creyente  se transforme  en un intercesor para  reconciliar  todos  los  corazones alejados,  heridos  o  lastimados,  con Dios.  Por ello  la  Biblia  considera  el  ministerio  de  la  consejería  como un servicio  espiritual  en favor  de  los necesitados  (2  Corintios 5: 18).
Como  consejero,  un  cristiano  es  un vínculo  vital  entre el  que está  necesitado  y  Dios.  El  Espíritu  Santo  de  Dios  es  el  Consejero de  todos  los  consejeros  cristianos,  por ello  todo  cristiano  que  ha recibido a Cristo como su Salvador personal, debe buscar la llenu-ra  del  Espíritu  Santo,  para poder así  alcanzar  el  nivel  espiritual y prepararse como consejero.  .
El  ministerio  del  consejero  espiritual  es  de  trascendental  Im-portancia para ayudar a mantener la unidad del pueblo de Dios.  El consejero  podrá  exhortar  con  amor y  autoridad  espiritual  al  cre-yente  con  dificultades,  ayudándolo  a  "enderezar  lo  que  se  había torcido"  (ver Romanos  15:14).
Este  curso  de  consejería  ha  sido  diseñado  como  un  instrumento de ayuda y como herramienta eficaz para los que sufren distintas perturbaciones o  estados de  confusión, y que todo conseje-ro cristiano no debe ignorar.  Aunque será el  Espíritu Santo quien traerá a la memoria todo el bagaje de conocimientos que usted ate-sore, y que unido al aprendizaje de textos claves y conceptos bíbli-cos  estará en condiciones de  recibir la  dirección divina  en el  momento en que usted se encuentre ante un problema para aconsejar a otro  (ver Juan 14:16;  16:13-14).
Este  curso  trata  sobre  las  soluciones  bíblicas  a  los  principales problemas  que  tiene  el  ser  humano,  y  a  las  diversas  dificultades que  pueden enfrentar  los  creyentes durante el  crecimiento espiritual.  Los  requisitos indispensables para el  creyente que desee alcan-zar  el  ministerio  de  dar  el  consejo  de  Dios  están en las  cartas  del apóstol  Pablo  a  Tito  y  en la  Primera  carta  a  Timoteo.  Después .de leerlas,  estará  en  condiciones  de  comenzar  este  estudio  practlco para el consejero cristiano. 

 1. LA CAPACITACION PARA RESTAURAR VIDAS
Es  la  creencia generalizada que la  tarea de  aconsejar bíblicamente pertenece exclusivamente solo a los pastores, sacerdotes o clérigos de  las iglesias.  Aunque en la actualidad se  ha pretendido jerarqui-zar el ministerio, algunas denominaciones cristianas han incorpo-rado  a psicólogos matriculados en psicología humanista,  tratando de  convertirlos en psicólogos "cristianos".  (También el enemigo a través de la  Nueva Era está promoviendo el  estudio de la  conseje-ría espiritual, con el título de  "Counseling" a esta nueva carrera se-cular con raíces esotéricas.)
Pero si profundizamos lo que Dios dice al respecto, en la Biblia, nos  encontramos  que  Dios  llama  a  cada  cristiano  a  aconsejar  a otros, no como tarea obligatoria, sino como responsabilidad frater-nal.  En la  carta  que  escribió  el  apóstol Pablo  a los  Gálatas  6: 1 di-ce:  "Hermanos,  (no dice:  pastores,  sacerdotes o  clérigos,  ni psicó-logos)  si alguno es  sorprendido en alguna falta,  los  que sois espiritua-les,  (todos los  creyentes comprometidos con Dios  en servirle fiel-mente)  restauradle con espíritu de  mansedumbre,  considerándote a ti mismo,  no  sea que  tú también  seas  tentado".

 También en la  carta de  Pablo a los Romanos  15:14 encontramos otro  claro  llamamiento  a  ejercer la  tarea  de  aconsejar bíblicamen-te:  "Pero  estoy  convencido  de  vosotros,  hermanos  míos,  de  que  voso-tros  mismos estáis  llenos de  bondad,  llenos  de  todo conocimiento, y ca-pacitados  también  para amonestaros  los  unos  a los  otros".  Estos ver-sículos ciertamente involucran a todos los  cristianos comprometi-dos  con Dios y de  buen testimonio,  en la  tarea de  aconsejar.
El  llamamiento  es  claro:  todos los  cristianos  tenemos  que ayu-dar a  "restaurar" a quien Dios  haya  colocado a nuestro lado y que esté necesitado de  enderezar su caminar con Dios.  El  requerimien-to  del  Padre a restaurar la vida de alguien que está en dificultad, se entiende  bien  si  tomamos  el  concepto  de  la  palabra  restaurar  del griego KATARZIO,  cuya traducción literal es:  "Remendar", es decir, volver  al  enfermo  a  su  anterior  condición  de  sanidad.  La  palabra restaurar era  usada por médicos y pescadores.  Una  red con aguje-ros,  no servía, pues los peces a los que se quería atrapar se escapa-ban;  cuando  la  red  era  reparada,  podríamos  decir  que  había  sido restaurada para su uso normal, pues vuelve a ser útil por medio de la  restauración.  El  propósito del texto de  Gálatas 6: 1,  por parte de los  que  "son  espirituales",  es  restaurar al  miembro  de  la  Iglesia  de Cristo que ha sido  sorprendido en una falta,  hecho  que lo  ha dis-locado del cuerpo espiritual. Al igual que un médico restaura al co-locar  en su  lugar un miembro  dislocado.  Y de  esa  forma  lo  pone nuevamente  en su  utilidad propia.  El  consejero  que  realiza  la  ta-rea,  no es que asuma la  responsabilidad del que ha fallado;  lo  que hace es asumir la responsabilidad de aconsejar, de modo que aquel que cometió la falta logre corregir su error para retomar la carga de su propia responsabilidad en la  Iglesia.
En resumen: restaurar es lograr que el cristiano fallido vuelva a su lugar de utilidad en la  Iglesia  del Señor.  Pero  también puede ocurrir que el creyente fallido se haya apartado y en este caso no hay posibi-lidad  de  remitirlo  con su  problema  al  pastor  o  a  los  ancianos  de la Iglesia; aquí la restauración será nuestra obligación. La condición que debemos recordar es que quien va a aconsejar a otro debe pertenecer a  "los  que sois  espirituales",  o los que tienen el  Espíritu Santo activa-do  en sus vidas.  Porque la  presencia del Espíritu Santo hace  posible que podamos realizar el  proceso de restauración en el aconsejar.  De-bemos  pensar  que  Dios  ha  colocado  providencialmente  en  nuestro camino al cristiano que ha errado en su conducta, para que le ayu-demos a volver al camino de Dios.
Recordemos  la  actitud  del  sacerdote y  del levita que,  en la  pa-rábola  del  "Buen samaritano",  pasaron de  largo  y  evitaron su  res-ponsabilidad de ayudar al  prójimo.  Dios quiere que e~ estas situa-ciones seamos como el buen samaritano.  Puede ocurnr que el pro-blema que le toca aconsejar exceda sus conocimientos bíblicos o el
de su madurez espiritual. Entonces deberá remitir al cristiano a un
anciano  o  al  pastor de  su  congregación.  Y así,  completará su res-ponsabilidad espiritual.
El otro aspecto es el del creyente que tome esta responsabilidad como  vocación  ministerial.  Las  iglesias  tienen  consejeros  "oficia-les"  designados u  ordenados por los pastores y ancianos, para ayu-dar y pastorear la grey de  Cristo.
El punto principal del creyente involucrado en la .tarea d acon-sejar,  es  que cada consejo  emitido  debe ser el  consejo  de  DIOS  ex-presado  en las Sagradas Escrituras.  Solo  así  podrá haber restaura-ción; porque si el consejo es  pobre o  mezclado .con conceptos hu-manistas, puede ser inocuo y hasta muy perjudlclal.  La  VIda  de los cristianos que componen el cuerpo de  Cristo, la  Iglesia  del  Señor, está en juego. Por ello, el llamado de Dios a restaurar a los fallIdos, jamás debemos tomarlo a la  ligera. 

¿CUANTAS  PERSONAS ESTÁN  IMPLICADAS EN  EL MOMENTO DE ACONSEJAR?
Aparentemente las personas implicadas son el consejero y el aconsejado. Esto sería correcto si hablamos de impartir  consejos huma­nos o profesionales; pero en el aconsejar blbhco slempre estan implicadas tres personas, porque el consejero y el aconsejado se reunen  en  el  nombre  del  Señor jesucristo,  y  es  en su  presencIa  real que se realiza la  tarea.
El evangelio según san Mateo  18:10 dIce:  .Donde hay dos  o tres congregados  en  mi  nombre,  alli  estoy yo en  medio de  ellos. Jesucnsto  reside hoy de modo invisible en su IglesIa en la persona del Es­píritu Santo. Jesús, antes de ascender a los cielos se reunio por. ultima vez con sus discípulos y les dijo que el Padre les enviaria, otro Consolador  (. .. )  el  Espíritu  de  verdad". (Juan  14:16-17).  El  otro mencionado, se refiere a otro como El mismo, para que los guiara, y los ayudara en todo lo  que jesús les encomendó que hicieran.  La palabra  "Consolador"  fue  traducida  del  griego  PARAKLETOS,  que significa:  ayudador,  abogado,  consejero, intercesor, alguien que se pone de nuestro lado para ayudarnos.
La  presencia del  Señor jesucristo es  manifestada en la  consejería  por medio  de  su  Santo  Espíritu,  quien es  el  autor de las  Escrituras, y quien las ha revelado a aquellos que escribieron en manuscritos la  palabra de  Dios que hoy tenemos en la  Biblia.  Por lo  tanto,  cuando  se  reúne  un  consejero  con  el  aconsejado,  para  que  el consejo  de  Dios  sea  manifestado  por su  divina  Palabra,  se  requiere  la  participación  del  Espíritu  Santo.  En  ese  caso  habrá  tres  personas  presentes:  el  Consejero  Divino,  el  consejero  cristiano  y  el aconsejado. 

2. EL CONSEJERO DIVINO
Como  hemos  dicho,  el  Señor jesucristo  reside  ahora  de  modo invisible  en su  Iglesia  en la  persona  del  Espíritu  Santo. jesús le aseguró  a sus discípulos  que  el  Padre les  enviaría  "otro  Consolador  (...)  el  Espíritu de  verdad".  La  palabra  "otro" fue  traducida  del griego ALLOS,  que significa:  "una diferencia numérica referido  a otro  con carácter similar,  u  otro de la  misma  especie". 

Durante  tres  años y  medio jesús guió,  enseñó,  instruyó,  co-rrigió y animó a sus discípulos,  fue  realmente su Consejero, co-mo  también aconsejó  a  muchos más.  En  el  momento  que  esta-ba  anticipando  a sus discípulos su  partida de  la  Tierra,  les  dijo que les iba a enviar "otro Consolador" que sería como Él  mismo, para que los guiara y enseñara como Él  lo  había hecho.  "Conso-lador"  literalmente  significa:  "llamado  al  lado  y  en  ayuda  de uno,  sugiere  la  capacidad  para  prestar  ayuda.  Generalmente usado  para  el  que  aboga  por la  causa  de  otro,  y  en un sentido más amplio, significa uno que socorre, que consuela, que acon-seja".
El  Espíritu  Santo  es  llamado  "Santo"  porque  es  la  fuente  de toda  santidad,  y su obra  principal en el  corazón del  cristiano  es impulsar el anhelo de ser santo en toda expresión y conducta por el  hecho  de  que  Dios  es  Santo.  El  aconsejar  es  un aspecto  de  la santificación.  Como  hemos  dicho,  la  obra  del  Espíritu  Santo  en la  persona  regenerada  es  la  santificación;  por lo  tanto  debemos considerar al  Espíritu Santo  como la  persona más importante en el  contexto del aconsejar bíblico,  y considerarlo  el  Consejero  de los  consejeros.
Jesús  les  anunció  a  sus  discípulos  que  los  enviaría  a  hacer una gran obra, mayor a la que Él había hecho.  Esta obra comen-zarían  a  realizarla  después  que  el  Espíritu  Santo  viniera  sobre ellos,  quien les daría el  poder,  la  guía y los consejos para poder ejecutarla. jesús les  prometió  también que continuaría estando junto a  ellos,  por medio  del  Espíritu  Santo,  hasta  los  confines de  la  Tierra.  Así  que jesús si  bien  los  dejaba  físicamente,  esto iba  a ser beneficioso  para  ellos  y  para  los  cristianos  de  todo  el mundo  y  de  todos  los  tiempos,  porque  no  estarían  nunca  más solos,  ni  tampoco  deberían  decidir  nada  por su  propia  cuenta,
pues  el  Espíritu  de  verdad  les  daría  el  consejo  apropiado  para cada situación.
Lo  cierto  es  que el Espíritu  Santo  aconsejó  a  los  discípulos  de una  manera  perfecta  y,  además,  fueron  capacitados  para  recordar de una forma  inequívoca las palabras y obras de jesús, que fueron fielmente reproducidas en el  Nuevo Testamento.  La  obra principal del  Espíritu  Santo llega  hasta  nuestros  días  por medio  de  su  ver-dad predicada, explicada y aplicada sobre los miembros de la  Igle-sia de  Cristo en todo el mundo.
El  Espíritu Santo es quien regenera y da fe  a los inconversos (1  Corintios  12:3), quien capacita al  creyente para comprender las verdades de Dios (1  Corintios 2:9-16), quien nos ayuda a vi-vir conforme a la  voluntad de Dios.  Todos los creyentes reciben el Espíritu  Santo  en el momento de  la  regeneración,  en el  mis-mo instante que declaran a jesucristo como el Señor y Salvador de  sus vidas;  y  por lo  tanto  ya  quedan  habilitados  para  recibir
su  consejo.  Pero  para  tener  la  capacidad  de  dar  el  consejo  de Dios, es necesario recibir el bautismo del Espíritu Santo,  tal co-mo  lo  recibieron  los  ciento  veinte  creyentes  que  oraban  en  el aposento  alto  en el  día  de  Pentecostés,  y  someterse  a  la  prepa-ración necesaria. 

3. EL CONSEJERO CRISTIANO
De acuerdo a la Biblia hay cuatro fuentes principales de problemas que aquejan al  ser humano: 
A- Enfermedades orgánicas.
B- Enfermedades mentales o psíquicas,  no  orgánicas.
c- Pecados  personales.
D- Opresión y posesión demoníaca.
La  mejor preparación y entrenamiento para dar el consejo cris-tiano  es  buscar involucrarse  en el  estudio  de  la  palabra de Dios,  a través  de  institutos de  educación,  escuelas de  líderes o seminarios cristianos,  que  le  proporcione  un  fondo  teológico  y  bíblico  bien
sólido al  futuro  consejero.
Los recursos sobre los que descansa un consejero cristiano son: la  palabra  de  Dios  revelada  en la  Biblia,  la  guía del Espíritu Santo, y  la  Iglesia  como  congregación  de  los  santos.  Dios  ha  establecido que los creyentes de  todas las edades se congreguen en las iglesias locales, como dice la carta a los Hebreos  10:24-25:  "Y considerémo-nos  unos  a otros  para  estimularnos  al  amor y  a  las  buenas  obras;  no dejando de congregarnos,  como algunos tienen por costumbre,  sino ex-hortándonos  (aconsejándonos);  y  tanto  más,  cuanto  veis  que  aquel día  se acerca".
La vinculación de estos recursos por medio del estudio de la Bi-blia y  la  reflexión  en lo que  Dios  nos  habla  en ella,  una cotidiana e  íntima relación con el  Espíritu  Santo a  través  de la  oración, y la participación activa en la comunión con otros creyentes en la Igle-sia,  harán  que  el  consejero  cristiano  adquiera  la  idoneidad  que Dios requiere para este servicio.
Los  requisitos  básicos  del  consejero  cristiano  se  fundamentan en el  desarrollo  de  una  profunda convicción de fe  en el  Señor Je-sucristo, y un desbordante amor y compasión para servir fielmen-te  a Dios y al prójimo.
El  consejero cristiano debe,  sobre  todas las  cosas,  ser una per-sona de fe  y de  esperanza, y creer que  todas las  promesas de  Dios se  cumplen indefectiblemente.  En la  Biblia  Dios promete cambiar a  todos  los  que se  arrepientan  de  sus pecados y  que busquen an-dar  obedientes  en sus  mandamientos.  Los  aconsejados  necesitan que el consejero les dé esperanza viva y ánimo para que puedan al-canzar las promesas de Dios.  El consejero deberá orientar siempre al aconsejado hacia las soluciones de Dios, y hacer que este deje de mirar los problemas que lo  han vencido. 

4. ACTITUDES DEL CORAZON
El  rol  del  consejero  cristiano  es  enseñar  al  afligido  la  Palabra  de Dios,  revelada  por  el  Espíritu  Santo  y  ungida  en  el  poder  de  su amor e intercesión.
El  objetivo  del  consejero es el  de  guiar a la  persoüa que soli-cita consejo hacia la luz de la verdad que está en la Biblia.  Sabe-mos que  cuando una persona inconversa recibe  a Jesucristo  co-mo  su  Señor y  Salvador,  hay  que  animarla  a  tomar  parte  activa en una iglesia local para su futuro  crecimiento espiritual.  Pero si la  persona  es  un creyente que  está  alejado  de  la  comunión,  hay que restaurarla para que vuelva a ser un miembro útil al cuerpo de  Cristo.
Todo consejero cristiano debe tener una serie de actitudes que pre-dispongan su corazón para el servicio de aconsejar.  El Salmo 57:7 di-ce:  "Pronto  está mi corazón,  oh Dios,  mi  corazón está dispuesto ... ".  Es-tas son las principales actitudes del corazón para ser un fiel y eficien-te consejero de Dios:
•  Tener una actitud de obediencia a la  Palabra de  Dios.  Dice en  Romanos  6: 17 -18:  " ... aunque  erais  esclavos  del  pecado, habéis  obedecido  de  corazón  a aquella  (. . .)  doctrina  a  la  cual fuisteis  (. .. )  liberados  del  pecado".  El  consejero  que  es  obe-diente al  Señor Jesucristo y a su Palabra obtiene una visible autoridad espiritual en el servicio, pues Dios siempre respal-da a los siervos obedientes.
•  Tener una actitud de  siervo.  Dice  Filipenses  2:7:  ''jesús  se despojó  de  sí mismo,  tomando forma  de  siervo  (. . .)  se  humilló a si  mismo  (. .. )  haciéndose  obediente hasta  la  muerte".  Y Ma-teo  20:28:  "Como  el  Hijo  del  Hombre  no  vino para ser servido, sino  para servir,  y  para dar  su vida  en  rescate por muchos".  El consejero  debe  ser  humilde de  corazón y  de  espíritu.  Debe poner sus prioridades en ser de utilidad para otros  e imitar
aJesús, que no buscó engrandecerse a sí mismo, sino a ofre-cerse como siervo de  todos.
•  Tener  una  actitud de  pureza  e  integridad.  Dice  el  Salmo 24:3-4:  "¿Quién  subirá  al  monte  del  Señor?  ¿Y  quien  estará en  su  lugar  santo?  El  limpio  de  manos y  puro  de  corazón;  el que no  ha  elevado  su  alma a cosas  vanas,  ni jurado con  enga-ño".  Cuando el espíritu del consejero está influenciado por actitudes egoístas e impuras, el Espíritu Santo no podrá fluir para bendecir al  aconsejado.
•  Tener  una actitud sumisa.  Dice  Hebreos  13:17:  "Obedeced  a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas,  como quienes  han de dar cuenta".  El consejero debe reco-nocer y respetar a los líderes de la iglesia que estén sobre él por mandato de Dios.  Para poder guiar a otros, primero debe apren-der a ser guiado.  En la  obra  de Dios,  antes de  tener autoridad sobre otro debe  estar bajo autoridad y en sujeción a ella.
•  Tener una actitud de  plena confianza en Dios.  Dice  2 Co-rintios  1:9-10:  "". Tuvimos  en  nosotros  mismos  sentencia  de muerte,  para  que  no  confiásemos  en  nosotros  mismos,  sino  en Dios  que  resucita a los  muertos;  el  cual  nos  libró,  y nos  libra,  y en  quien esperamos nos librará,  de  tan grande muerte".  El con-sejero debe tener siempre su mirada puesta en Jesús, duran-te el  tiempo que esta aconsejando, confiando y descansando que Él  hará todo lo que prometió.
• Tener una actitud paciente y amorosa. Dice 2 Corintios 5: 14:
"Porque  el  amor de  Cristo  nos  constriñe".  El  consejero  debe  te-ner paciencia para escuchar los problemas, una actitud amoro-sa, pues la impaciencia o la actitud de no dejar hablar al acon-sejado, solo  traerá confusión.  Todo  debe ser hecho con amor; el amor es una acción y no un sentimiento.
•  Tener una actitud compasiva hacia el pecador, aunque al mismo tiempo, su actitud se mantendrá firme contra el pe-cado  que  esclaviza  al  oprimido.  El  rey  David  fue  severa-mente amonestado por el profeta  Natán, debido  al adulte-rio  cometido con Betsabé;  el  rey retenía  en secreto  su fal-ta.  Recibió  la  reprensión  de  los  pecados  cometidos  y  el anuncio  de  las  consecuencias  que  sufriría  por  ello;  pero, sin embargo,  después de  tomar conciencia de  cómo había ofendido a  Dios con sus  pecados, pudo confesar sus deli-tos y al  instante recibió  el  misericordioso perdón de Dios. Dice  2  Samuel  12:l3:  "Entonces  dijo  David  a Natán:  pequé contra  Dios.  Y Natán  dijo  a David:  También  Dios  ha  remiti-do  tu  pecado;  no  morirás".  El consejero debe  tener siempre un corazón dispuesto a aceptar a los pecadores sin ningún tipo  de  rechazo.
•  Tener una actitud de  discípulo,  y nunca de maestro.  Dice Romanos  2:21:  "Tu,  pues,  que enseñas a otro,  ¿no  te enseñas  a ti  mismo?"  Dios  demanda  que  como  cristianos  aprendamos a vivir bajo  el  gobierno  de sus autoridades delegadas.  Todo consejero con capacidad de aconsejar a  otro debe estar bajo autoridad, debe contar con alguien que lo aconseje y super-vise  espiritualmente;  esto  nos  ayuda  a  mantener  una  cons-tante actitud de discípulos. 

5. ACONSEJAR EN  EL ESPIRITU
La  tarea de aconsejar es la  obra del Espíritu Santo.  Cuando impar-timos el consejo de Dios, debemos tener la confianza de que el Espíritu Santo  está presente.  Lo  descubriremos al  depender de El en  cada consejo,  Él  nos ayudará a  entender y  a seleccionar las  Escn-turas  precisas  según  la  necesidad  del  que  se  dispone  a  recibir  el consejo.
Nunca debemos preocuparnos ni apresurarnos a decir nada por nuestra propia cuenta, es preferible esperar en oración hasta que el Espíritu Santo nos dé sabiduría o descubra la verdad sobre el pro-blema que nos toque aconsejar.  Dice Juan 14:23 y  16:l3-14: "Res-pondió Jesús  y  le dijo:  El  que me ama mi  palabra guardará(. .. ) cuan-do  venga  el  Espíritu  de Verdad,  él  os  guiará  a toda  verdad;  porque  no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo  lo  que oyere, y os hará  saber  las  cosas  que  están  por venir  (. .. )  tomará  de  lo  mío,  y  os lo  hará saber".
Es  necesario,  además,  tener  la  mente  llena  de  la  Palabra  de Dios.  Esto lo lograremos leyendo y  releyendo la Biblia, y  toman-do  tiempos  de  reflexión  sobre los  pasajes  que leemos.  Entonces cuando  tengamos que pensar para dar un consejo,  nuestra men-te  estará  impregnada  con la  Palabra  de  Dios,  y  así  naturalmente podremos pensar con la mente de  Cristo, y  cuando. aconsejamos lo  haremos  en perfecta  concordancia con Las  Escnturas.  Dice  2 Timoteo  3:16-17:  "Toda  la  Escritura  es  inspirada  por  Dios,  y  útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia, a fin  de  que  el  hombre  de  Dios  sea  perfecto,  enteramente  preparado para  toda  buena  obra".
Dios nos dio una boca y dos oídos; probablemente El ha querido que pasemos el doble de tiempo escuchando en lugar de hablar.
La  mayor  parte  del  tiempo  el  consejero  debe  usarlo  para  oír  a  la persona que  acude en busca  de  ayuda,  y  el  oír requiere  una com-pleta atención y  esfuerzo  mental para retener toda  la  información recibida;  con  un  oído  debe  oír al  aconsejado,  y  con  el  otro  estar atento a la  voz  del  Espíritu  Santo de  Dios.
El  consejero debe ser paciente para escuchar a la  persona, no debe  interrumpirla  cuando  expone  su  problema,  no  debe  apre-surarse a  hablar en los momentos que el  necesitado hace pausas en su relato para recordar algo o porque lo  necesita; proceda con calma,  muestre  un genuino  interés  en  lo  que  la  persona  dice  y no en lo  que usted pueda decir.  Nunca debe dar un consejo si  la persona no  ha  terminado su  relato.  Si  no  ha  entendido  algo,  pi-da  explicaciones, aprenda a obtener más información por medio de  preguntas.  Recuerde  que  usted  no  está  para  lograr  reconoci-miento,  sino  que sirve  como  intermediario  para  dar un consejo según  la  Palabra  de  Dios.  Dice Juan  14:26:  "". el  Espíritu  Santo (. .. )  él  os  enseñará todas  las  cosas,  y  os  recordará  todo  lo  que yo os he  dicho".
Algunas veces el que pide consejo acude buscando un aval a de-ci~iones ya  tomadas;  entonces,  en  lugar  de  buscar  el  consejo  de DIOS,  busca  aprobación  o  simpatía  por sus propias  decisiones,  en lugar de ser aconsejado.  En este  caso  el consejero debe ser hones-to  en su consejo y  hablar la  verdad  con amor.  Si  descubre  que  el aconsejado  tIene  culpa  o  responsabilidad  directa  con el  problema presentado,  hay  que  decírselo;  aunque  no  sea  fácil  hacerlo.  Esta-mos  al  servicio  de  Dios  y  no  de  los  seres  humanos.  Dice  Hechos 5:29:  "Respondiendo  Pedro y  los  apóstoles,  dijeron:  es  necesario  obe-decer a Dios  antes  que a los  hombres". 

6. EL CARÁCTER REQUERIDO PARA EL CONSEJERO
Hemos visto las actitudes del corazón requeridas para el conseje-ro  crlstiano; ahora  veremos  el  carácter  requerido  para  los  que aconsejan.
•  Tener  un  carácter  humilde,  hay  que  imitar a Jesús  en  su humildad.  Dice Marcos  9:35:  "Entonces  él  Jesús  (. .. )  les  di-jo:  Si  alguno quiere  ser  el  primero,  será  el  postrero  de  todos,  y el  servldor de todos". Y en Lucas  18: 14 Jesús agregó:  " ... el que se  humilla será  enaltecido". 
•  Tener un carácter firme,  con confianza absoluta en Cristo Jesús.  Dice  1 Juan 5: 14-15:  "Y  esta  es  la  confianza que  tene-mos  en  él  Uesucristo),  que  si  pedimos  alguna  cosa  conforme  a su  voluntad,  él  nos  oye.  Y si  sabemos  que él  nos  oye  (. .. )  sabe-mos  que  tenemos  las  peticiones  que  le  hayamos  hecho".
•  Tener  un  carácter  alegre,  proveniente  del  gozo  de  Dios.
Dice Juan 15: 11:  "Estas  cosas  os  he  hablado,  para  mi  gozo  es-té  en  vosotros,  y  vuestro gozo  sea  cumplido".
•  Tener  un  carácter  sensible,  con  actitudes  de  atención  al prójimo  y  disposición  de  ayudarlo.  Jesús  dijo  en  Mateo 25:35-40:  " .. . tuve  hambre,  y  me  diste  de  comer;  tuve sed,  y me diste  de  beber  (. .. )  estuve  desnudo,  y  me cubristeis;  enfer-mo y  me visitasteis;  en  la  cárcel,  y  vinisteis  a mí  ( ... )  ¿ Cuán-do  te  vimos  hambriento, y  te  sustentamos  (. .. ) o sediento  (. .. ) o  desnudo  ( ... )  o  cuándo  te  vimos  enfermo,  o  en  la  cárcel,  y vinimos  a ti?  ( ... )  Y respondiendo  ( ... )  os  digo  que  en  cuanto lo  hicisteis  a uno  de  estos  mis  hermanos  más  pequeños,  a mí
lo  hicisteis".
•  Tener un carácter prudente; todo lo que el consejero escu-cha  del  aconsejado  debe  quedar  guardado  entre  los  dos  y Dios.  Dice Proverbios  16:28:  " .. . el  chismoso  aparta a los  me-jores  amigos".
•  Tener  un  carácter sumiso,  ser obediente a  Dios  y  a  todos aquellos que tienen autoridad.  Dice Efesios 6:5:  " ... obedeced a vuestros amos terrenales  con  temor y  temblor,  con sencillez de vuestro  corazón,  como  [obedeCéis]  a Cristo". 

7. ,CUÁL ES EL PROPÓSITO BÁSICO PARA DAR EL CONSEJO DE  DIOS?
Hemos dicho que aconsejar es como el proceso por el cual un cris-tiano ayuda a restaurar a otro a una posición de utilidad en el cuer-po de  Cristo,  que es  la  Iglesia.  Es  una actividad en la  cual un cre-yente  entra de modo primario como miembro  de  la  iglesia,  some-tido a la autoridad de los pastores y ancianos de la iglesia para ejer-cer el  servicio.
Entonces  aconsejar  bíblicamente  es  la  búsqueda  de  lograr  un cambio de  conducta en alguien que se  ha desviado,  por medio  de la  confrontación de  las verdades de  Dios,  y  con el  activo  interés y afecto personal por parte del consejero hacia el  aconsejado.  Parta-mos de la base  que  hay pautas y actividades pecaminosas en la vi-da del aconsejado, que Dios quiere cambiar. y  que este cambio po-drá ser realizado por medio de una confrontación verbal del acon-sejado frente a las Escrituras, administrado por el consejero bajo la unción y el poder del Espíritu Santo; en una forma fraternal,  fami-liar y amorosa  para el  beneficio de la  persona.
Todo  aconsejar  bíblico  tiene  el  objetivo  de  lograr  un  cambio, pero si se pierde este objetivo dejará de ser una sesión de conseje-ría  cristiana,  para  convertirse  en  una  reunión  social  y  humanista que no afectará  la  vida  del  aconsejado.
Veamos  qué  es  lo  que  hay  que  cambiar  por medio  del aconse-jar.  En  la  carta  de Pablo  a  los  Gálatas  6: 1 dice:  " ... si  alguno fuere sorprendido  en  alguna falta".  Esta  situación  ocasiona  la  necesidad de  un  cambio.  Este  cambio  se  fundamenta  en la  restauración  del pecador a una función de utilidad, requiere un cambio en sus pau-tas  de  vida,  en sus  creencias,  actitudes  y  conducta  desviadas.  En realidad  el  objetivo  es  lograr  que  esas  pautas viciadas  sean  reem-plazadas por otras rectas.
Todo  aconsejar tiene que ver con cambios de bajos valores mo-rales  en  creencias,  en juicios,  en  relaciones,  que  determinan  un mal  comportamiento.  El  pecado  lleva  al  pecador a vivir  en forma desarticulada con el plan que Dios diseñó para los seres humanos.
O sea  que el  objeto en el  aconsejar cristiano  es:  cambiar el  pensa-miento y las acciones del pecador. El uso de la confrontación logra que el aconsejar sea curativo. La  persona que necesita ser confron-tada,  es  la  que ha estado pensando y  también obrando pecamino-samente; por eso el aconsejar curativo tiene como meta cambiar la manera pecaminosa de pensar y de  actuar del pecador,  por medio de  la  confrontación.
Toda  confrontación implica el  contacto personal, verbal,  cara a cara,  para  lograr  el  cambio.  Esta  confrontación  del  consejero  al aconsejado, se  realiza sobre los principios bíblicos que serán apli-cados en cada  situación.  No  hay violencia  ni actitudes  de  reprension  amenazadoras en este tipo de confrontación, pues es un acon-sejar  curativo,  es  como  un  diálogo  de  ayuda  en  que  el  consejero desarrolla  el  tema  de  consulta para  que  el  aconsejado  reaccione  a la  necesidad urgente de  un cambio de vida.
El  trato debe ser como el de una madre que corrige a su hijo con sumo interés y profundo amor.  Este afecto deberá estar siempre pre-sente para que la confrontación sea de utilidad. Debe resaltarse el in-terés del consejero por la persona, la búsqueda apasionada de aliviar
las  miserias  que  las  pautas  de  la  vida  pecaminosa  infringieron  al aconsejado.  Al  presentarle la  Palabra  de  Dios,  el  consejero debe in-terpretar y aplicar los preceptos y prácticas de la Biblia,  con el  úni-co  intento  de  ayudarlo  para  que  logre  los  cambios  que  lo  liberarán de su miseria y malestar.  Aquí es  fundamental  la  oración, pues será el  Espíritu  Santo  quien  usará  la  Palabra  de  Dios  para  iluminar  la mente del aconsejado, de modo que quede redargüido de su pecado y sea encaminado hacia el cambio que Dios requiere.
En la oración el consejero debe pedir sabiduría de Dios para mi-nistrar su Palabra con eficacia y,  además, orar para que el  necesita-do  reciba  fuerzas  para obedecerla.
No  debemos olvidar que  todo aconsejar cristiano  tiene por ob-jetivo el cambio escritural que lleve a la restauración y a la utilidad del aconsejado.
La Biblia es el libro que Dios  proveyó como un "manual del fa-bricante" para guiarnos en el aconsejar; en ella está todo lo que ne-cesitamos para realizar los cambios requeridos para vivir una vida que agrade a Dios.  Dice  2 Timoteo 3:16-17:  "Toda  Escritura es  ins-pirada por Dios, y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  pa-ra  instruir en justicia,  a fin  de  que el  hombre de  Dios  sea perfecto,  en-teramente preparado  para  toda  buena obra"  
Veamos  por parte cada uno de estos cuatro valores: 

ENSEÑAR:  La  Biblia  enseña cuál  es  el  verdadero  estilo  de vida  que Dios  diseñó,  para  que lo  vivamos  en la  nueva  experiencia  cristiana.
Enseña por medio de preceptos, mandamientos y ejemplos prácticos de hombres y mujeres que dejaron el  testimonio  de sus vidas,  de  có-mo debemos vivir para agradar a Dios, y qué es lo que le desagrada.
Debemos aclarar que una persona  también puede pedir conse-jo en una situación de duda o de  tentación,  antes de  haber come-tido  un pecado.  Para  lo  cual  el  consejero  aplicará  el  consejo  pre-ventivo, cuyo objetivo será evitar que el aconsejado caiga en peca-do.  En este caso el enseñar de la Escritura será la  fuerza  que enca-minará y ayudará al  aconsejado a elegir el  recto  camino de  Dios. 

REDARGUIR:  El  Espíritu Santo por medio de la Biblia nos redar-guye  de pecado.  Es  por medio de la  convicción del pecado, que es lo que hace posible el  cambio de conducta santa que expresa la Bi-blia.  Cuando  comparamos  nuestras vidas  con  el  estándar bíblico, podremos descubrir cuán lejos o cercanos estamos del amor a Dios y del  amor a nuestro prójimo. Si  no hay convicción de  pecado,  no habrá  cambio bíblicamente aceptable. 

CORREGIR:  El  arrepentimiento  o  cambio  de  actitud en nuestra mente,  hace que busquemos un cambio profundo en nuestra con-ducta.  La  Biblia  nos  confronta  para  que  reconozcamos  y  confese-mos nuestros pecados, y procuremos recibir el  perdón de  Dios pa-ra  consolidar  por medio  de  la  corrección  de  la  conducta  o  de  los pensamientos erróneos,  el  cambio bíblico. 

INSTRUIR EN JUSTICIA:  La  Biblia  nos  previene  acerca  de  cómo  evi-tar los pecados, y nos instruye de cómo encontrar la solución cuan-do caemos en pecado,  y cómo quedar liberados de  ellos  en el  futu-ro  por la  acción santificadora del Espíritu Santo.  Nos exhorta reite-radas veces  "a ejercitarnos en la  piedad".  Nos instruye para que nos despojemos de la vieja  manera de vivir  "en Adán"  -nuestra natura-leza caída- y para que nos vistamos con el ropaje de la nueva mane-ra de vivir  "en Cristo" -nuestra nueva naturaleza divina.

En estos cuatro pasos la Biblia presenta el plan de Dios para ins-truirnos y  realizar los  cambios necesarios,  para alcanzar la  estatu-ra  de  nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Tenemos la  responsabi-lidad como consejeros cristianos de alcanzar el objetivo;  Dios  nos ha llamado para ir por todo el mundo haciendo discípulos, y ense-ñándoles  que  vivan  la  vida  que  Dios  planeó  para  todo  el  género humano. Y la  Biblia  tiene todo  lo  que cualquier ser humano nece-sita  para lograr los cambios requeridos por Dios.
Es  fundamental  para  el  consejero  cristiano  pasar mucho  tiem-po leyendo y estudiando la Biblia cuidadosamente, para poder dar la  Palabra de Dios  con precisión y seguridad a todos los que nece-sitan hacer un cambio para Dios.

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